Solidaridad internacionalista en Dolores

El aporte “cubano” en Dolores

Este es el testimonio de un grupo de egresados de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) que aportó los conocimientos y el humanitarismo que aprendió durante su experiencia en Cuba.

“Cuando yo llegué no habían pasado ni 24 horas del tornado, la ciudad era un caos general. Había muchas personas que lo habían perdido todo, a muchos se les había caído toda la casa encima”. A Valentina Gusta le queda apenas un examen para recibirse como médica pediatra y formó parte de una brigada de voluntarios conocida en el terreno como “los médicos cubanos”. Esto es porque todos ellos compartían la cualidad de ser egresados de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), fundada en Cuba por iniciativa del gobierno socialista en 1999. Allí todos habían sido formados en medicina del desastre y estaban acostumbrados a trabajar en este tipo de situaciones, por lo que su aportación en un país que por primera vez afrontaba un tornado como este fue considerable.

El grupo está integrado por 45 médicos uruguayos y latinoamericanos residentes en Uruguay que, de forma inmediata a la catástrofe, fueron invadidos por el mismo sentimiento de solidaridad que los impulsó a organizar su colaboración en Dolores. “En Cuba fuimos formados en medicina de desastres y pensamos que podíamos apoyar desde ahí”, señaló Iván Franco (médico especialista en medicina general integral) en diálogo con Caras y Caretas. Apenas pasadas unas horas de la catástrofe, empezaron a llover mensajes entre ellos a través de las redes sociales. “Yo fui ahí sin idea de que me pagaran ninguna hora ni nada, yo fui a colaborar y a hacer lo que uno aprendió, sobre todo la parte humana y solidaria que nos enseñó Cuba”, declaró Wilfredo Recalde (posgrado en medicina familiar y comunitaria).

“Existía una incontenible necesidad de colaborar”, reza el informe en el que el grupo detalló su experiencia. Así, en cuestión de horas ya se había establecido una coordinación con la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) y los cinco primeros médicos partieron hacia la localidad afectada. Sólo en los tres primeros días, los egresados de la ELAM habían atendido a 300 personas, lo cual correspondía a más de 100 familias, según explican en su informe de actividad. El grupo estuvo coordinado desde Montevideo por la doctora Valeria Machado (especialista en medicina general integral, posgrado en administración de servicios de salud).

Sobre el terreno

La mitad de las estructuras edilicias del Hospital de Dolores habían sido destruidas, o se encontraban en riesgo de derrumbe. En vista de esta situación, la atención de emergencia fue organizada en la farmacia del hospital de la localidad. Según el informe de actividad, niños y embarazadas fueron recibidos por la asistencia mutual (CAMS). El acuerdo logrado entre el Ministerio de Salud Pública (MSP) y las autoridades pertenecientes a los diferentes prestadores de salud facilitó los traslados necesarios de pacientes. Por otra parte, los hospitales regionales ignoraron las cuestiones administrativas para recibir sin obstáculos a los pacientes más críticos.

El médico argentino, residente en Uruguay, Adán González formó parte del primer grupo de egresados de la ELAM que llegó al día siguiente de la tragedia. “Cuando llegamos tratamos de organizar la situación, estaba todo bastante caótico debido a que un tornado suponía una situación bastante novedosa para Uruguay”, explicó en diálogo con Caras y Caretas. “Al principio no se nos adjudicaba una tarea específica”, añadió Valentina Gusta. En un principio estos voluntarios fueron destinados a colaborar en el hospital que se había improvisado en el estadio de la ciudad, donde se habían alojado los primeros 23 evacuados y se almacenaban los materiales donados.

Sin embargo, por alguna razón los doloreños no acudían a las consultas disponibles, por tanto, los “médicos cubanos” decidieron organizar un grupo de intervención casa por casa atendiendo a los afectados. “Los vecinos venían con algunos vehículos y los cargábamos. Íbamos uno o dos médicos con dos enfermeras que nos dieron un apoyo tremendo, ya que participaron de manera activa a través de la asociación”, subrayó Adán González.

A Iván Franco (médico especialista en medicina general integral y director del Centro Auxiliar de Sarandí del Yi) lo sorprendió la tendencia de muchos afectados “a aguantar varios días con heridas graves que tenían que haber sido suturadas en su momento. Había muchos niños y mayores expuestos a enfermedades respiratorias por no haber acudido a las instalaciones disponibles”, explicó. Tras las primeras asistencias en domicilio, los especialistas se percataron de que la gente no acudía a la consulta porque se veían incapaces de abandonar sus hogares.

En este sentido, Adán González se llevó consigo el recuerdo de una anciana a la que tuvo que curar un esguince bajo lluvia en su domicilio destechado. En el momento del tornado, la señora se había abalanzado sobre su nieto y lo protegió con su cuerpo mientras los vientos la arrebataban las paredes y el techo de su casa. “Ella contaba eso, lloraba, y nosotros estábamos atendiéndola en esa situación que nos parecía irreal. Era inverosímil lo que estábamos viendo –explicó Adán–, únicamente había que trasladar a la mujer cinco cuadras para atenderla sin mojarnos”. “¿Qué cuidaba esa gente cuando a vista de los demás no había nada que cuidar?”, se cuestiona aún el doctor.

“Cuando salimos al terreno difundimos que había una politécnica instalada en el gimnasio, pero la gente no quería dejar su casa” explicó. Este comportamiento supuso un patrón generalizado hasta el punto que durante los días posteriores el traslado a domicilios quedó como una actividad fija en la intervención de salud en Dolores. “Nosotros aportamos esa forma de trabajo, consideramos que era necesario, lo propusimos y se hizo bien”, señaló Adán. “Creo que esta fue la aportación fundamental del grupo de egresados en Cuba en el desastre de Dolores”, añadió.

Los primeros voluntarios atendieron fundamentalmente heridas y traumatismos por cortes de chapa, golpes en el cráneo por caídas de techos y de objetos, y algunos esguinces. Después predominaron las enfermedades crónicas en estado descompensado tales como diabetes, hipertensión y enfermedades respiratorias. Wilfredo Recalde (posgrado en medicina familiar y comunitaria) acudió a Dolores en el tramo final de la colaboración y cubrió tres jornadas de trabajo. En diálogo con Caras y Caretas, el doctor subrayó que, a su llegada, lo más común a tratar era el síndrome postraumático. “Porque la gente, al volver a sus casas tras la evacuación y ver que lo único que quedaba eran restos, sufría un impacto muy importante”. “Muchas veces nos tocó la parte más humana de la medicina, hacer de lado todo lo biológico, ser persona y realizar ese apoyo emocional”, añadió.

Por su parte, Valentina Gusta destacó la fortaleza emocional que observó en los niños doloreños. “Me llamó la atención que los adultos estaban angustiados, nadie sabía qué hacer, y los niños agarraban una pelota y jugaban en el estadio de fútbol como si no pasara nada”, explicó la especialista en pediatría. “Más allá de que estaban asustados por todo lo que habían vivido, me parece que los niños tienen una fortaleza especial. Los vi más enteros que a los adultos”, añadió.

Prevención a futuro

Para todos los entrevistados se hizo muy notoria la diferencia que percibieron entre trabajar en un país acostumbrado a lidiar con este tipo de fenómenos naturales, como es Cuba, y otro primerizo como Uruguay. “Había muchas cuestiones que teníamos que resolver ‘a lo artesanal’, porque nunca nos habíamos enfrentado a una situación como esta en Uruguay. Nosotros en Cuba estábamos acostumbrados al tema de los huracanes, pero allí había otro tipo de organización. Acá, como ellos no sabían cómo organizarse, tocó a veces improvisar para la atención en salud”, explicó Wilfredo Recalde.

Los primeros días hubo “una movilidad acorde a lo que se esperaba, se movieron equipos terrestres y aéreos”, detalló Adán González. Ahí hubo una respuesta adecuada para lo que se necesitaba en ese momento”, añadió. Sin embargo, todos los especialistas coincidieron en apuntar que el grueso de los avances logrados en los primeros días se logró gracias a la solidaridad de la gente. “Nosotros no contamos con una reserva de médicos y técnicos que estén prontos para salir al desastre, como sí tienen otros países con desastres permanentes”, apuntó González.

En este sentido, desde este grupo proponen la creación de un plan de contingencia que se encamine a dar respuestas eficaces a este tipo de situaciones. Lo ideal para ellos, dado que el Estado invirtió en su formación, sería aprovechar estos conocimientos adquiridos para fomentar un plan de prevención organizado a nivel estatal. En él se contemplarían todas las estrategias básicas a nivel de locomoción, instrumental y personal necesario para responder a este tipo de catástrofes de la mejor forma.

“Esto tiene que estar organizado desde lo central”, señaló Adán González. “Los desastres se deben trabajar con órdenes jerárquicos, con normas claras, con ideas y reglas, no se puede trabajar de otra manera. Igual, yo creo que con la solidaridad se ha hecho algo muy valioso porque nos sacó a improvisar. Está bueno para ser la primera vez, pero me parece que debemos pensar en algo más permanente de cara al futuro”, añadió.

Solidaridad Obrera
Varios centenares de voluntarios que acudieron a Dolores llamados por la solidaridad lo hicieron bajo la organización del Pit-Cnt. Aunque, según declaró a Caras y Caretas el presidente del Secretariado Ejecutivo de la central sindical, Fernando Pereira, “nadie se puede hacer dueño del patrimonio de la solidaridad; por suerte todo el mundo se puso la camiseta y los doloreños tienen unas ganas bárbaras de salir adelante. Todas las energías están colocadas en el mismo lugar”.

En los primeros 15 días que transcurrieron tras la catástrofe, más de 500 trabajadores salieron a colaborar al lugar del desastre. A su vez, las oficinas de la central fueron puntos clave para el envío de material donado. No obstante, el dirigente sindical agregó que la solidaridad por sí sola no reconstruye Dolores, “es necesaria la participación del gobierno”. “Podría ser un demagogo y decir que sólo con la solidaridad esto se arregla, pero se requiere una política estatal. Está claro que no es el momento de discusiones políticas, es el momento de solucionar los problemas de la gente”, agregó.

El sindicalista declaró que la central trabaja en forma coordinada con el Sinae (Sistema Nacional de Emergencias) y con el Comité Departamental de Soriano. Actualmente el trabajo se centra en la labor de reconstrucción de la ciudad. Un proceso que desde la central estiman que durará alrededor de seis meses. Según informó La República, las cooperativas de Mercedes aseguraron una cuadrilla de 50 albañiles para colaborar en la reconstrucción.

Por otra parte, la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (Fucvam) enviará más de 38 toneladas de pórtland. Cada dos días el Pit-Cnt envía brigadas de hasta 100 trabajadores voluntarios para participar en la reparación de los daños. La retirada de escombros, limpieza y reparación de instalaciones eléctricas son las tareas en la que se ha centrado la mayor parte de la fuerza de trabajo empleada.

5 Comentarios en "El aporte “cubano” en Dolores"

  1. Al otro extremo de la tristemente famosa “Escuela de las Americas”

  2. …¡¡ Saantos de “verdaad”, de “verdura”, ¿ peero… ?,
    olvidate, jaamás serán reconocidos ni santificados. Y lo
    que mas bronca daría, es que …toodos lo sabemos…

    ¿ a vecees…?… mm… …mm…

  3. Pienso que se viene repitiendo en todos lados en los5 continentes cada vez por el cambio climático y las pruebas que nos demanda la naturaleza siempre están los cubanos con su polaridad.su

  4. Perdón polaridad me importa un comino el sistema de gobierno que reina en Cuba pero porque los únicos son los cubanos y el resto del mundo países con mayor PBI anual donde están el caso nuestros tenemos 60.000 personas que ahora estarían ciegas si no fueran por los cubanos y una de ellas es mi sra.operada de cataratas de ambos ojos ya que no disponemos de recursos para hacerlo particular el mensaje donde está los otros países del mundo que se dan el lujo de tirar toneladas de resto de comidas diarias mientras por día mueren millones de seres por hambre

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