De la mano de los vecinos

Siguen avanzando las obras en el Centro de Barrio Peñarol, y con ellas crece el programa social que se instaló de manera simultánea. Caras y Caretas, que estuvo en febrero, cuando se inauguró, volvió ahora a visitarlos invitada por los vecinos, que están entusiasmados al ver que el entorno va tomando la forma que ellos quieren.

Por Isabel Prieto Fernández

Fotos: Verónica Caballero

En el mes de febrero, Caras y Caretas se enteró de que en el barrio Peñarol se estaba produciendo un cambio importante: las antiguas y señoriales casas, que en tiempos remotos fueron para uso de los jerarcas de la Ferro Carril Central del Uruguay, estaban siendo reconstruidas. Aun con la obra en ciernes, ya se realizaban algunas actividades que podían dar una idea de que habría continuidad. A seis meses de aquella visita, Caras y Caretas volvió, vio y escuchó sobre los avances de una obra que los vecinos ayudan a culminar.

Entusiasmo vecinal

Frente al Centro de Barrio Peñarol (CBP) hay una escuela pública. Como es un jardín de infantes, el Nº 365, los adultos esperan por los niños. Por eso fue fácil encontrar gente que hablara sobre la obra del Centro, como suelen llamarlo ellos. Algunos consideraban que los avances eran notorios, otros que no tanto y los menos, que pronto terminaría. Sin querer, Caras y Caretas generó una pequeña –y saludable, a juzgar por cómo se trataban– discusión entre los vecinos. Sólo en dos cosas la opinión era unánime: lo necesario que el Centro era para el barrio y lo lindo que quedaría. Prendimos la mecha y cruzamos, para que nos sacaran de dudas.

En la oficina del Centro nos esperaban el coordinador, Nicolás Spinelli, y el arquitecto Bernardo Rodríguez. Ambos son parte del Proyecto Convivencia, del Programa Uruguay Integra, dependiente de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP).

Les recordamos que cuando fuimos por primera vez el predio estaba cerrado y los obreros sólo picaban o tiraban, pero aún no habían levantado nada. En materia de trabajo social, ya estaban realizando distintos talleres con el apoyo de instituciones públicas y privadas, como la UTU y la Asociación Cristiana de Jóvenes. Nos había llamado la atención el programa de orientación educativa de Uruguay Estudia, que era un piloto: “Se trata básicamente de orientación educativa, y ha tenido éxito. Ahora se están implementando semanas temáticas, como la de la Ciencia. Se hacen recorridas por las facultades, las escuelas terciarias, diferentes experiencias con gente vinculada a esa temática a nivel profesional, y van los vecinos, los estudiantes, los posibles interesados”, expica Spinelli. También dice que hay una o dos semanas temáticas por mes, dependiendo de lo que la gestión haya conseguido. “Con la UTU desde el comienzo de la gestión hemos ido avanzando dentro de lo que es certificación de saberes, con talleres adaptados a los intereses del territorio”, indicó.

Ricos en patrimonio

La UTU está trabajando fuerte en lo que tiene que tiene que ver con el turismo comunitario, “que para esta zona es muy importante, ya que todo el Municipio G [Lezica, Melilla, Colón Sureste, Abayubá, Peñarol, Lavalleja, Paso de las Duranas, Nuevo París, Sayago, Conciliación, Barrio Ferrocarril, Colón Centro y Noroeste] está muy vinculado con lo patrimonial, y Peñarol en especial”, dijo Spinelli.

Comentó que ya están articulando con el Municipio G y con otras instituciones el fin de semana del Patrimonio, algo que es muy querido por el Centro, ya que fue la primera actividad que tuvieron con y para la comunidad: “Esto no estaba abierto, porque fue en octubre y empezamos a trabajar en noviembre, sin embargo hicimos un montón de actividades”. Este año, ese evento se está organizando con El Abrojo. La movida se llamará ‘Peñarol en su salsa’ y tendrá que ver con el rescate cultural de tradición culinaria de la zona, muy vinculada a la inmigración italiana. Participarán chefs reconocidos y los vecinos del barrio, cocinando a dúo.

La otra actividad, que se está generando desde ahora, se llamará Esquinas que cuentan: “Hay una docente del MEC que está armando la historia del barrio a partir de las anécdotas contadas por los vecinos. Pero son ellos los que irán por las escuelas a contar sus experiencias y sus ‘sentires’”. También explicó que se busca “generar actividades lo suficientemente atractivas para que gente del centro de Montevideo se haga una escapada hasta Peñarol”.

Los juegos que unen

Basta con visitar Peñarol para entender por qué el primer acercamiento fue con gente mayor. Es fácil adivinar en esas calles una historia de militancia y trabajo social muy fuerte. Así que lo lógico es deducir que esas personas ven al Centro de Barrio como una posibilidad de continuidad: “El diagnóstico de Peñarol es que tenía una fuerte tradición de participación en la sociedad civil organizada, con muchos logros, que eso se reivindicaba de forma permanente, pero que se mantenía de alguna manera esa misma sociedad civil avejentada, recordando lo que fueron y trasmitiendo esa capacidad de gestión a las nuevas generaciones”, dice Spinelli. Eso fue un handicap importante para el proyecto, porque también apostaron a los jóvenes, a darles su espacio y a que lo utilicen como quieran, haciendo y deshaciendo, cuestionando lo hecho y aportando: “Niños, jóvenes, adultos, adultos mayores, integrados. Eso es lo que buscamos y lo que estamos encontrando”.

El alcance territorial llega a Colón, Sayago, Lavalleja, donde están trabajando con los programas Tránsito Educativo y Maestros Comunitarios, en las escuelas y liceos: “Los beneficiarios tienen un día semanal de encuentro en el Centro, donde comparten experiencias”.

El arquitecto Bernardo Rodríguez habla de cómo se está dando el proceso de integración en la infraestructura para que los vecinos se sientan involucrados: “Proponíamos una serie de espacios para adolescentes y primera infancia, cuando algunos vecinos nos hicieron llegar la necesidad de poner una cancha de bochas, y como estábamos a tiempo de integrarla dentro del diseño, lo hicimos. En todo momento fuimos legitimando lo que iba a suceder con los vecinos”.

Rodríguez dice que, como Proyecto Convivencia que son, aspiran “a que las actividades tengan un componente intergeneracional. Así que de la misma forma que les pedimos a los jóvenes que integren a los adultos, a éstos les solicitamos lo mismo con los más chicos. En el diálogo que surgió en torno a la cancha de bochas, por ejemplo, se comprometieron a enseñar a los jóvenes a jugar”.

También dijo que están conscientes de que la gente sigue la obra de cerca, y el hecho de que avance le da credibilidad: “Algo que estaba bastante venido abajo en el barrio por la cantidad de intentos fallidos, [de cosas] que fueron quedando en la nada; por eso había mucho descreimiento de lo que el Estado pudiera hacer. Entonces, en alguna medida, nos están evaluando. Somos muy cautos, hasta que no estamos cien por ciento seguros de que algo es viable, no lo comunicamos ni lo compartimos, como para mantener esa confianza que estamos tejiendo”, afirma Rodríguez.

Confiesa que el lunes 3 estuvo con los moradores de la calle Milton, intercambiando ideas sobre cómo iba a quedar la cuadra. Le preguntaron cuándo terminaría la obra. Rodríguez dice, como al pasar: “Algo que no hacemos es poner fecha. Los vecinos vienen, toman mate con nosotros, charlamos… no estamos dispuestos a fallar”.

Nuestra pregunta también estaba contestada.

Carpa de Viaje

Una actividad concreta que se acerca a distintas zonas del barrio pero parte desde este Centro es Carpa de Viaje. Se trata de una propuesta que aborda el tema de las drogas a través de lo lúdico, y la está llevando adelante El Abrojo. El espectáculo va a las ferias vecinales con un viejo ómnibus Leyland pintado con colores atractivos para que la gente se acerque.

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