La cara oculta de la luna: China, potencia tecnológica mundial

Por Daniel Barrios.

El ciudadano común, cuando hablamos de la economía china, lo primero que evoca son imágenes de enormes plantas industriales, miles de trabajadores hacinados en barracas-dormitorios y asfixiados por el humo de chimeneas alimentadas por el carbón que contamina el planeta.

Si bien es cierto que la República Popular es el principal emisor mundial de gases de efecto invernadero, también es cierto, y mucho más ante la negativa de Trump de ratificar el Acuerdo de París –aprobado por los 195 países participantes en la Conferencia Mundial de Francia–, que la principal responsabilidad de la lucha contra el cambio climático recae sobre los hombros del gigante asiático.

Como primera prueba de su compromiso, inmediatamente después de alcanzado el acuerdo, el gobierno suspendió la construcción de 103 centrales eléctricas de carbón que estaban en fase de ejecución  o planificación.

Cada vez que vemos un producto made in China en cualquier  tienda del mundo, automáticamente pensamos: “Cuesta poco, vale poco, es chino”.

Durante décadas se sostuvo la tesis de que la falta de libertades de la tecnocracia autoritaria, la gran capacidad imitativa pero poco creativa, el atraso de algunas zonas importantes del país, harían imposible que algún día China se convirtiera en una potencia tecnológica.

Desmintiendo todas las previsiones, hoy descubrimos que Beijing es quien desafía a Estados Unidos y al resto del mundo en el campo de las tecnologías más avanzadas y sofisticadas, desde las computación cuántica, robots, satélites, hasta las energías renovables y la automatización de los procesos industriales.

 

La “economía digital”

“En los próximos años podría ser China la que marque la frontera digital del mundo”, concluye un informe publicado recientemente por la consultora internacional McKinsey.

La “economía digital”, “nueva economía” o “economía web” representa hoy casi 5% del PIB de China y la ubica en el primer lugar del mundo.

Las transacciones de los 740 millones de internautas chinos (tantos como Estados Unidos y la Unión Europea) representan 42,4% de todo el comercio electrónico mundial. Diez años atrás era apenas 1%; y el volumen del e-commerce chino supera el total del que suman todos juntos Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Alemania y Francia.

Según los expertos, el futuro de internet está en los teléfonos inteligentes. También en este rubro China parte con ventaja: en 2016, 68% de los chinos pagó a través de sus celulares (el billete digital o la billetera electrónica que intenta poner en práctica nuestro Banco Central) 790.000 millones de dólares, 11 veces más que Estados Unidos.

Las dimensiones del mercado interno han permitido un desarrollo espectacular de los gigantes nacionales como Alibaba (comercio electrónico), Baidu (motor de búsqueda) y Tencent (servicios en internet) que compiten a la par con colosos norteamericanos como Amazon, Facebook, Google y Netflix.

Es chino el récord mundial de Alibaba de 1.000 millones de transacciones electrónicas en un solo día. Así como, Baidu, Alibaba y Tencent respectivamente se ubicaron en primer lugar, en los últimos tres años, de la competencia mundial de quién entrega el producto adquirido en tiempo más rápido.

No es casualidad que el dragón lidere la economía digital. China es el país que más ha invertido en capacidad productiva y uno de los tres países que más invierten en investigación y desarrollo de inteligencia artificial, impresión 3D, drones y robótica.

 

Talento e ideas

La República Popular invierte en capacidad productiva, pero también en talento e ideas.

China supera a la Unión Europea en términos de gasto en investigación y desarrollo y en porcentaje del PIB, produce el mismo número de publicaciones científicas que EEUU y lo supera en doctorados en ciencias naturales e ingeniería.

El venture capital o capital de riesgo de las empresas tecnológicas ha crecido a ritmos exponenciales, pasando de una media de 4.000 millones anuales antes de 2013 a casi 28.000 millones de dólares el año pasado, de 6% a 19% del total mundial.

El de las startups o empresas emergentes asociadas al desarrollo de nuevas tecnologías es, según los especialistas, uno de los índices más reveladores de la salud de las economías digitales. De las 262 empresas de ese tipo con capital superior a 1.000 millones de dólares, poco menos  de la mitad están en Silicon Valley, pero un tercio tienen su sede en el delta del río De las Perlas o río de Cantón y, en términos de capital total, esas compañías igualan a sus colegas de la otra orilla del Pacífico.

 

Made in China 2025

Pero no solo de economía digital vive China. El modelo de desarrollo, la “nueva normalidad”, que suponen los cambios económicos radicales que impulsa el presidente Xi Jinping, sumado a una planificación agresiva, subsidios y financiamientos han hecho posible que sean empresas chinas las que lideren muchos sectores de tecnología de última generación.

En este contexto, Beijing presentó hace dos años el plan bautizado como Internet Plus and Made in China 2025, que tiene como gran objetivo, según palabras de Xi,  “convertir a China en la primera potencia científica y tecnológica del mundo”.

“El Estado tendrá institutos de primera clase, universidades orientadas a la investigación, y las empresas se centrarán en la innovación”, subrayaba el presidente acerca del plan, que será sucedido por otros dos similares para lograr el objetivo declarado hacia 2049, cuando la República Popular China cumpla 100 años.

El ejemplo más emblemático de los resultados de su implementación son las energías renovables y su paradigma, los paneles solares: son chinas las tres primeras empresas del mundo. Pero además Beijing ocupa los primeros lugares  en la producción de baterías, de las que depende el futuro de las energías alternativas y en particular de la locomoción eléctrica. Según coinciden todos los pronósticos, en los próximos años, de las 14 mayores empresas productoras de baterías, nueve serán del Imperio del Centro y 60 por ciento de los autos eléctricos serán vendidos en China.

China es ya el segundo país en PIB medido en dólares corrientes, tras EEUU, seguidos de Japón, Alemania, Reino Unido, Francia e India. Medido en Paridad de Poder de Compra (PPC), que es la forma más representativa, ya es la primera economía del mundo, seguida de EEUU, India, Japón, Alemania y Rusia. Por tanto, China es la primera potencia comercial e inversora mundial.

¿Qué mundo nos tocará vivir cuando,  además de superpotencia económica, la República Popular sea la principal usina tecnológica del planeta? Seguramente brillará otra luna.

3 Comentarios en "La cara oculta de la luna: China, potencia tecnológica mundial"

  1. paulina Sueño de Sopapo | lunes 21 de agosto de 2017 en 10:33 pm | Responder

    … si … y, ¿”nosotras”?, dilemos :
    ……….¡tí teñol, tí teñol!…
    agachalemos el lostlo y lilemos :
    ………¡¡ ti teñol… ttý teñol…!!
    (…)
    ¡¡ ni te lo sueñes… forro…

  2. paulina Sueño de Sopapo | lunes 21 de agosto de 2017 en 10:34 pm | Responder

    fe le elatas : lebí explicital : “nosotlas”…

  3. paulina Sueño de Sopapo | lunes 21 de agosto de 2017 en 10:41 pm | Responder

    folo… folo…

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