Muñoz: “Las políticas culturales deben trascender al gobierno de turno”

Una propuesta cultural de calidad para todos y en todo el país

Con diversas actividades para diferentes públicos el MEC proyecta una agenda muy importante para lo que resta del año.

Esta semana se anunció el proyecto edilicio y el comienzo de las obras del nuevo local del Museo de Historia Natural en la antigua cárcel de Miguelete. El Ballet del Sodre presentará este mes Don Quijote, y se espera que actúe, como se ha vuelto costumbre, a sala llena en todas las funciones. Se está preparando una nueva edición del Día del Patrimonio, con el centenario de ‘La Cumparsita’ como lema, que fue precedido por una gala con la Orquesta del Sodre en el Auditorio Nacional Adela Reta, y 100 milongas en todos los rincones del país. En octubre vendrán artistas de diez países de la región y de Europa para participar, junto con espectáculos nacionales, en el Festival de Artes Escénicas. Pocos días después, más de 1.200 jóvenes artistas participarán en Florida en el Encuentro de Arte y Juventud, posteriormente, se celebrará la tradicional Noche de los Museos.

Si algo no se puede decir, es que la agenda cultural que propone el Ministerio de Educación y Cultura esté falta de contenido o de propuestas diversas y de calidad.

El objetivo es brindar propuestas culturales de calidad para todos los públicos y en todo el país, y cada uno de estos conceptos es central para nosotros, afirmó la ministra María Julia Muñoz.

“Aspiramos a expresiones de la más alta calidad, pero queremos al mismo tiempo que sean diversas y sean accesibles para todos y abarquen todo nuestro territorio”.

Sobre el papel de la cultura como constructora de identidad, ámbito de encuentro democrático y espacio de diálogo, reflexionó la ministra, quien consideró que la cultura está involucrada en el desarrollo social y económico de un país y debe jugar un trascendente papel en el estímulo y el direccionamiento de los flujos artísticos e identitarios.

Para Muñoz, el marco socioeconómico que impone la globalización obliga al Estado a otorgar especial atención a la proliferación de necesidades y tendencias culturales nacionales e internacionales.

 

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¿Cuál es el concepto de política cultural que maneja su ministerio?

El concepto que manejamos es el de apostar a la construcción de ciudadanía mediante la promoción de la cultura en todos los ámbitos del territorio nacional. Uruguay tiene una decidida política de descentralización, dirigida al desarrollo homogéneo del país, que ha sido llevada adelante por los gobiernos de Frente Amplio. En este sentido, para acompasar con esa política de descentralización, y la importancia que tienen todas las políticas sociales con base territorial, la política cultural trabaja poniendo un énfasis muy importante en el acceso y el disfrute de los bienes culturales y de los servicios como un derecho humano fundamental que debe ser ejercido por todos los habitantes del territorio nacional.

Por tanto, ponemos mucho acento en la llegada de la población a los teatros de la capital, donde hay importantes inversiones en infraestructura realizadas por todos los habitantes del país, como son el Auditorio Nacional del Sodre y el Teatro Solís. Estos espacios tienen que albergar obras y manifestaciones culturales para todas las personas. De este modo, a través de los centros MEC trabajamos con el programa “Un pueblo al Solís” en aquellas localidades más pequeñas del interior, para que sus habitantes puedan venir a Montevideo a disfrutar del teatro. Creemos que la circulación de bienes y servicios de cultura en todo el territorio es algo muy importante que destacamos mucho y en lo que queremos hacer mucho hincapié.

 

¿Cuáles considera que son los principales ejes de la transformación de las políticas culturales en los últimos diez años?

Un eje esencial ha sido la construcción de infraestructura para la cultura, no solamente en Montevideo, sino en el interior del país. Para ello ha sido fundamental el apoyo brindado por el gobierno nacional desde la Oficina de Planeamiento y Presupuesto [OPP] para muchos teatros en las distintas localidades del interior. De esta forma, se han remodelado teatros importantes en las ciudades capitales de Rocha, Río Negro, Cerro Largo, Durazno y Paysandú. Entonces, tenemos buenos continentes en infraestructura a los que hay que dotar de buen contenido, de forma que las personas se acostumbren a que en el teatro de su departamento o de su localidad siempre haya distintos tipos de funciones que puedan elegir y que puedan disfrutar.

Actualmente, en términos de desarrollo de infraestructuras, tenemos como desafío pendiente la instalación del Museo de Historia Natural, que hoy está cerrado con todo su acervo y no puede ser visitado por la población, en el complejo de Miguelete. Las obras ya están comenzando. Este es un edificio construido en el siglo pasado como cárcel, que ahora alberga el Espacio de Arte Contemporáneo, una de las expresiones más importantes del arte visual actual.

¿Cuáles son las principales dificultades que afronta el MEC para conseguir sus objetivos?

La principal dificultad en cuanto a la realización y la profundización de las políticas culturales es la económica, a pesar de que hemos mejorado muchísimo en la asignación presupuestal durante los últimos años. Aún nos queda trabajar en la organización y llevar adelante una reestructura del ministerio. A diferencia de otros ministerios u organismos del Estado, el MEC no fue reestructurado en el período anterior de gobierno. Por tanto, tenemos en ese aspecto un atraso que estamos saldando con este nuevo presupuesto para 2018.

De todas maneras, siempre hemos tenido el apoyo del Ministerio de Economía y Finanzas [MEF] para actividades culturales como, por ejemplo, todo lo que tiene que ver con el Festival Internacional de Artes Escénicas, que comienza en el mes de octubre. Este evento trae teatro de distintas partes del mundo y también es un motivo de intercambio muy importante en el que Uruguay recibe pero también da. Eso ha sido ya muy fructífero y actualmente tenemos realizadores uruguayos que forman parte del teatro universal, como Marianella Morena, Gabriel Calderón, o el director actual de la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático (EMAD), Santiago Sanguinetti. Uruguay también cuenta cada vez más con jóvenes que han trascendido fronteras y eso es gracias al espacio de intercambio que se genera en la realización de estos festivales por parte del Instituto de Artes Escénicas. Esto también facilita la creación teatral y juega un rol verdaderamente trascendente en el país.

Esperamos llevar ese teatro a zonas del interior como forma de facilitar el acercamiento a las artes escénicas para todos los habitantes por la importancia que tiene el teatro en la construcción de valores y en la identificación con pautas culturales. La dramaturgia moderna nos permite reflexionar sobre determinadas conductas y valores que tienen los ciudadanos, así como pensar las costumbres sociales imperantes y poder evaluarlas desde una perspectiva internacional e histórica. Creemos que la expresión teatral es una expresión muy transformadora para el público y muy importante para la construcción de ciudadanía; por ello queremos que esté en todos los rincones del país donde puede haber teatro. Actualmente tenemos muchísimos espacios sin utilizar que debemos incorporar a los circuitos de creación cultural, como los teatros o anfiteatros de las instituciones educativas. En el interior tenemos una gran cantidad de espacios en los polos educativos. Recientemente estuvimos en Rivera, donde va a haber un conjunto importante de oferta terciaria, nacional y binacional. Allí hay estructuras teatrales que pueden ser utilizadas también para el desarrollo cultural y de artes escénicas.

¿Cómo valora el proyecto de Ley Nacional de Cultura? ¿Qué aporta este proyecto a la vida cultural del país?

Nosotros consideramos que tienen que enmarcar la cultura en el siglo XXI con nuevas conceptualizaciones relacionadas con lo que es, y hacia dónde vamos. Este proyecto apunta a consagrar como un derecho humano el acceso a los bienes y productos culturales. Esto implica no sólo el acondicionamiento territorial, sino crear la necesidad de acceso a la cultura para todos, y además crear públicos que puedan disfrutar de las distintas expresiones de la cultura. Si bien somos un país de pocos habitantes, hay una amplia variedad de valores de acuerdo a lo que somos. Tenemos una María Noel Riccetto, que recibió el premio a mejor bailarina en el Benoise de la Danse, considerado el “Oscar de la danza”.

Tenemos gente sumamente talentosa en las artes visuales y en el cine nacional que nos permite vernos a nosotros mismos y proyectarnos también en lo que es un plan de desarrollo del país. Porque hay que destacar que la cultura genera trabajo y múltiples oportunidades de desarrollo personal y colectivo. La cultura genera, sin lugar a dudas, ciudadanos con calidad de vida plena y con más equidad en el acceso a bienes y servicios. Por ello, creo que la Ley Nacional de Cultura debe tener un fuerte énfasis en la modernización del concepto de cultura y en la accesibilidad y el derecho. Después, es necesario revisar todo lo que actualmente brinda a las expresiones culturales y sistematizarlo.

¿Considera que las políticas culturales deben ser políticas de Estado? ¿Deben regir más allá del gobierno de turno?

Sin duda. Las políticas culturales deben trascender al gobierno de turno; de esa manera se ha estado trabajando para crear la Ley de Cultura con personas interesadas en el desarrollo cultural del país, pertenecientes a distintos partidos políticos. Creo que este es un aspecto muy importante porque en el proyecto están presentes actores que han tenido cargos de responsabilidad en todos los partidos, junto a académicos de fuste de la Universidad de la República y personas que han desarrollado gestiones exitosas en ámbitos culturales y que están trabajando permanentemente en la evolución de las políticas culturales. Creo que eso es un comienzo muy importante para hacer que las expresiones culturales no dependan de los cambios que realice cada cinco años el ministro de turno.

A veces tenemos una gran tendencia a la refundación, cuando en realidad hay mucho acumulado histórico que se debe aprovechar, fundamentalmente en lo que tiene que ver con el desarrollo cultural del país y con transferir valor en muchas de las actividades que se están realizando.

 

Hace una semana se empezó a hacer el diseño de lo que será la ley; los distintos actores aportaron su visión elaborando un documento que actualmente está en manos de los abogados, que son el equipo redactor. El proyecto se enviará al Parlamento a finales de este año.

 

¿El Estado debe tener una posición estética a la hora de definir sus políticas culturales? ¿Cómo se conforma esta posición?

El Estado debe ser promotor de actividades culturales, señalando la importancia de la participación de los ciudadanos -ya sea como actores o espectadores- en las actividades culturales y fomentando el desarrollo de la cultura y de sus actividades; sin embargo, no debe imponer una posición estética que no recoja plenamente las sensibilidades de la ciudadanía. En realidad, todos tenemos una estética de lo que nos parece que deben ser las manifestaciones culturales; es bueno que un país tenga una pluralidad en este tipo de expresiones y que el Estado, dentro de los valores éticos de la sociedad y del momento histórico en el que toca desarrollar las políticas, fomente la promoción de todas ellas.

 

¿Cómo se concilia la tendencia homogeneizadora de la globalización con la defensa de la identidad en el marco de las políticas culturales? ¿Cuáles son los retos del Ministerio de Educación en el marco de la globalización?

Creo que es muy importante, en el marco de la globalización, lo identitario nacional y lo identitario, de alguna manera, intranacional. Porque la globalización ha llevado también a una necesidad de cuidar identidades barriales, identidades que tienen que ver con la historia de los pueblos. Por ello, es importante complementar una visión transnacional y una visión nacional, pero de integración.

Creo que la visión de lo nacional, de lo territorial, de lo barrial y de lo que tiene que ver con localidades pequeñas del interior se está visualizando en mayor medida por el proceso descentralizador que se está implementando en el país, pero más por una necesidad que procede de las personas. Nosotros seguimos, por ejemplo, la historia del cine uruguayo, que, si bien se ha desarrollado mucho, es incipiente aún si lo comparamos con otros países de mayor tamaño. Hoy podemos ver cómo se realizan obras cinematográficas basadas en escritores uruguayos y en situaciones vividas en localidades del país. Nuestro cine representa muchas veces situaciones ligadas a etapas muy oscuras, como la dictadura uruguaya, pero vinculadas a lo local, a qué pasó en algún lugar de este país, y creo que justamente esto es una suerte de reacción a la globalización. Tiene mucho que ver con un sentimiento social de cercanía frente a la visión más macro y más alejada de los ciudadanos que en cierta forma trae la globalización.

 

¿Cómo están afectando las tendencias migratorias al desarrollo cultural del país?

Cuando hablamos de Uruguay, siempre decimos que es un país proveniente de los barcos. Todavía esperamos más inmigración, porque Uruguay siempre fue un país abierto, un país que recibió bien a los inmigrantes, y no queremos que eso se pierda porque es una base cultural muy importante que queremos mantener y seguir desarrollando. La migración latinoamericana que existe actualmente es altamente favorable para Uruguay porque tenemos una tasa de fertilidad muy baja, una reposición muy baja. Por tanto, nos hace falta fomentar la migración y estamos trabajando desde todo el ministerio para ello, fundamentalmente entre Educación y Cultura.

La migración nos da mucha riqueza cultural. También queremos apoyar que las personas que llegan al país tengan la posibilidad de saber cómo se insertan en el mundo laboral y académico. Muchas veces llegan personas con niños que tienen que hacer su equivalencia estudiantil y por eso queremos hacer una oficina centralizada para proporcionar la información necesaria sobre qué es la educación primaria, qué es la educación media, qué es la universitaria, etcétera. De alguna manera, la persona que viene de otro lugar nos abre la cabeza, nos aporta nuevas capacidades de mirar el mundo, nuevas tradiciones, por eso, desde la cultura, brindamos mucho apoyo a las fiestas tradicionales del país.

 

¿Cómo se gestiona la tensión generada entre los intereses económicos de las industrias culturales, las modas y la formación cultural de la población?

Yo creo que esa tensión va a existir siempre. Es imposible eliminarla y creo que es buena. Las tensiones son buenas para el progreso, sólo hay que saber administrarlas porque la tensión entre lo que es moda y lo que es una base cultural permanente va a estar siempre. Siempre hay innovaciones que se van a realizar en Uruguay propias de la nación, en las que hay un mayor acervo cultural, otras que van a ser bloqueadas y también hay otras externas que van a entrar en el país, de las cuales, algunas van a dejar mucho desarrollo.

Por ejemplo, la música: Uruguay tiene como patrimonio inmaterial el candombe y el tango, que lo compartimos con la República Argentina. En estos estilos se han producido mezclas con grupos modernos y con otros tipos de propuestas. Hay aspectos de clásicos, de música relativamente moderna o popular y ha habido fusiones con otros tipos de música, como la electrónica -que la gente disfruta, innova en ellos, se siente partícipe-, que han derivado en expresiones muy interesantes y muy productivas para el país.

 

¿Cómo influye la cultura en la economía de un país?

Ese es un aspecto que nos importa mucho porque a veces se ve la cultura como algo accesorio, como un espacio de ocio, sin tener claro que genera puestos de trabajo, que genera también públicos y que, en esa generación de públicos, también se produce una educación en el consumo de bienes culturales. Creemos que el consumo de la cultura, el pago por la actividad cultural, es también muy importante porque el artista debe ser remunerado por su trabajo. Además, la cultura también fomenta el turismo, porque a los distintos eventos concurren muchas personas que se desplazan de un lugar a otro, o sea que esto favorece tanto al turismo interno como al externo.

Así, las actividades culturales se constituyen como un polo importante de desarrollo económico y hay que verlo como tal, porque eso hace también que la cultura tenga retorno en términos de Producto Interno Bruto. Por eso hay que apostar por ella. Por otro lado, dentro de las industrias creativas, destacamos todo lo que tiene que ver con el audiovisual y el cine. Actualmente estamos fomentando el trabajo desde la enseñanza media y hemos trabajado con estudiantes en el desarrollo de pequeños audiovisuales que han hecho ellos mismos. Esto ha sido una experiencia fantástica, ya que en muchos casos despierta vocaciones, pero también despierta la creación de un público que sabe lo que mira. Y eso también es muy importante de cara a la generación de nuevos nichos de mercado.

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