Todo sobre mi padre

Camilo José Marabotto inició hace dos años una campaña para que su padre biológico, Ariel Ricci, sindicado como traidor al Partido Comunista y como colaborador activo de la dictadura militar uruguaya, sea juzgado por sus crímenes.

Por Leandro Grille

El 24 de setiembre a las 19.00, en la sede del PIT-CNT, Camilo Marabotto dará una conferencia de prensa y mostrará fotos actuales de su padre biológico. Su intención es colaborar con la Justicia. El siguiente es un resumen de su conversación con Caras y Caretas, poco antes de emprender el viaje hacia Uruguay.

¿Quién es tu padre y por qué decidiste volver a Uruguay para denunciarlo penalmente?

Mi padre biológico se llama Ariel Horacio Ricci Cabeza. Digo “biológico” porque tuve un padre que me crió y a Ricci nunca lo he visto. Voy a Uruguay de vacaciones, a encontrarme con mi familia y mis amigos, y a respirar aire de casa. Meses atrás, llegaron a mi poder fotos de Ariel Ricci y, sabiendo que no hay fotos suyas actuales, decidí presentarlas en Uruguay y ayudar al lento y trancado proceso de verdad y justicia que hace falta en nuestro país. La elección de hacerlas públicas el jueves 24 responde a la voluntad de que no queden durmiendo en los archivos de algún juzgado o en la Suprema Corte de Justicia. Voy a estar a disposición de los abogados Pablo Chargoñia y Federico Álvarez Petraglia, pero no soy yo quien debe presentar denuncia. Yo aportaré el material que está a mi disposición, y mi testimonio si es necesario.

¿Cómo supiste que Ariel Ricci era tu padre biólogico?

A los seis años, iba al almacén de la esquina de casa y me preguntaron por el color de mis ojos, si eran de mi padre o de mi madre. Como yo era el único de ojos claros en la familia, le repetí a mi madre la pregunta que me habían hecho. Ella había decidido contarme la verdad, mano a mano, a medida que preguntara, y yo pregunté poco y nada. Así que a los seis años supe que el padre que me criaba no era mi padre biológico. A fines de 1996 sufrí la pérdida de mi abuelo materno, una figura paterna muy importante para mí; un mes después, a los 17 años de edad, le pregunté a mi madre el nombre de mi padre biológico. Le costó pero me lo dijo: “Se llama Ariel Ricci; tené cuidado que no vas a encontrar nada bueno sobre él”.

¿Qué te produjo saber que Ricci era sindicado como traidor por sus ex compañeros de la Unión de Juventudes Comunistas y qué, además de delatar, habría participado activamente en la detención, secuestro y torturas de militantes, e incluso en el asesinato de Óscar Tassino?

En 2011 escribí su nombre en Google y encontré un artículo que decía “el traidor Ariel Ricci”. Quedé de boca abierta; leí que traicionó a sus compañeros, a quienes entregó a la tortura. Empecé a leer decenas de artículos y encontré el caso del secuestro y asesinato de Óscar Tassino. Fue como un puño al estómago; empecé a llorar como un niño. La noticia fue un shock para mí. Llamé a mi madre y le pedí que me contara todo, y ella decidió hacerlo por escrito.

Dijiste en declaraciones que lograste comunicarte con él y que vive en Brasil, pero que nadie conoce su aspecto al día de hoy. ¿Tenés información para aportar a la Justicia sobre su paradero y su rostro? ¿Tenés fotos actuales? ¿Sabés a qué se dedica?

Encontramos sus publicaciones budistas en internet, donde firma con nombre y apellido y deja sus contactos de correo electrónico. Intercambié cuatro o cinco mensajes con él. Con todo el material que encontré en internet pude reconstruir su vida en Brasil, algo que nadie había hecho hasta entonces. Vivió inicialmente en San Pablo, donde se casó y tuvo familia; después se trasladó con su segunda esposa a Taubaté. Buscaron casa también en São José dos Santos –ambas son localidades del estado de San Pablo–, en 2010 se mudaron a Isla dos Araujos, frente a Paraty, y dos años atrás a Armação dos Búzios; estás últimas dos localidades se encuentran en el estado de Río de Janeiro. Conseguí fotos de 2013, así que son bastante actuales. Por lo que he podido leer, creo que se ha dedicado a la imprenta, a la publicidad y después a encontrar formas milagrosas de hacer dinero con la ayuda de su karma.

¿Sos consciente de que el procesamiento de Héctor Amodio Pérez sienta un precedente importantísimo que abre la posibilidad, hasta ahora poco explorada, de juzgar a civiles que colaboraron activamente con el terrorismo de Estado?

Por supuesto. Dos años atrás, cuando hice pública mi historia en la página de Facebook “Todo sobre mi padre”, aclaré que Ricci era un civil aunque formó parte de la inteligencia uruguaya y del aparato represor del Estado. En ese comunicado declaro que, como civil, no está amparado por la ley de caducidad. Por otra parte, los pactos del Mercosur permiten la extradición por delitos de lesa humanidad.

Hace mucho que vivís en Italia. ¿Qué te mueve a volver para que se juzgue a tu viejo? Hay quienes pueden considerar que es un acto de despecho o de judicialización de una ruptura íntima, una suerte de venganza afectiva.

No es mi viejo, es mi padre biológico. Estoy en Italia desde el año 2000, pero se vuelve siempre a la tierra donde uno tiene sus afectos de siempre. Se puede pensar de todo: la mayoría me felicita por mi valentía y coraje, alguno piensa que hago esto por venganza, y están los que entienden el valor real, que tendría que ser lo normal: es un deber cívico. Cada ciudadano tiene el deber de decir lo que sabe. Siempre repito que Luisa Cuesta y mi familia vivían en la misma calle. Ella era mi cliente cuanto tuve reparto de pan, y es para mí un ejemplo de vida y de lucha por la verdad. No le tengo rencor a nadie, y padre ya tuve. Soy una persona de carácter, y para ser honesto con los demás, soy honesto, primero que nada, en mi manera de ser. Mis afectos saben cómo soy, y eso me alcanza.

 

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