Ocurrió en Curuguaty, Paraguay. Fue hace 6 años. Se trató de un incidente en tierras fiscales, reclamadas por un terrateniente allegado al Partido Colorado. Tiempos y Cifras : El episodio deja un saldo de 17 muertos. 11 campesinos son procesados y sentenciados, por muerte de policías. Cero policía preso por la muerte de campesinos. 35 años la condena de primera y segunda instancia de la Justicia paraguaya a 11 de los campesinos. 6 años en que llegue la casación a la Suprema Corte de Justicia. 3 meses demora la casación y 24 horas la apelación para que se les declare inocentes.
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Si la historia se tratara exclusivamente de la libertad de once hombres inocentes, privados de la misma por 6 años con sentencia de 29 años más, ya sería horrible, pero tratemos de recordar otras huellas que dejó en Paraguay el hecho. Veamos cómo fueron los tiempos políticos del incidente.
Cuando llegaban las primeras informaciones a Asunción, todo era muy confuso, pero en un momento de polarización política todo servía para que ganaran los pescadores de río revuelto. En este caso los pescadores eran golpistas de nueva generación que querían sacar a Lugo del poder.
En política los tiempos jugaron así: dos semanas para iniciar el juicio político al presidente. No se sabía bien por qué los juzgaban. Unos por el exceso policial, otros por la muerte de policía en manos de terroristas. 24 horas de “acusación” al presidente. 2 horas para que Lugo se entere y las mismas dos horas para que la responda.
El Unasur estaba reunido en Río. (Todo esto antes del ‘integracionicidio’ de Macri, que no existía más que como un próspero empresario. Las vueltas de la vida: los dos primeros cancilleres ‘unasureños’ en llegar fueron el de Venezuela, Nicolas Maduro, y el de Uruguay Luis Almagro, para expresar su apoyo a la institucionalidad constitucional. Luego llegó el resto. Todos ellos.
El brasileño contaba a sus pares que en el juicio político a Collor de Mello le habían dado 6 meses de licencia para preparar su defensa. El hallazgo de la inocencia y falsificación de prueba que llevó a 11 campesinos a la injusta prisión de 6 años creyendo que pasarían presos el resto de sus días. ¿Cómo se arregla el problema de los campesinos? Nadie les devolverá los 6 años de prisión injusta. Seguro les indemnizarán económicamente por eso.
¿Cómo se soluciona el problema político causado? No se soluciona. Solo podremos tratar de que no se repita ni en Paraguay ni en ningún país de la región. Lugo no puede reasumir la presidencia por 6 meses. Pero uno se pregunta: ¿por qué ese apuro por sacarlo cuando le quedaban apenas meses, 24 semanas, de gobierno? No hay otra respuesta que pensar que se querían ocultar cosas cuyo conocimiento hubiera dañado a corto y largo plazo las nuevas estrategias golpistas, que con otras modalidades diferentes a los 70 se han instalado en la región. Golpes judiciales, golpes parlamentarios, aparentemente más difíciles de combatir.
Por lo pronto, rápidamente se supo que los campos cuyo desalojo solicitó su ‘propietario’ Pittamiglio no le pertenecían. Allegado a las autoridades del Partido Colorado, este empresario arrendaba tierras fiscales que debieron ser asignadas a colonos a quienes llamaron entonces “ocupantes ilegales.” Pero hay más. Mucho más para esconder.
14 años después el parlamento de Brasil le hace juicio político sumario a Dilma. Su posibilidad de defensa se ve dificultada por dos factores: a)no se le acusa de ningún delito penado. (Después de destituida no fue citada por ningún juez ni por una boleta por mal estacionamiento.) b)los tiempos de acusación y defensa se asemejan -los que tuvo Lugo- a los del propio Estado brasilero que le dio al corrupto confeso, expresidente Collor de Mello. Parecería ¿o me equivoco? que la desprolijidad institucional de Paraguay de 2012 a la fecha fue un mero ensayo de la nueva modalidad. Los golpes de Estado promovidos desde fuera por los poderosos intereses económicos aliados no fue más que un ensayo de lo que hoy vivimos.
Resultado: el acusador, diputado Da Cunha, preso por corrupto. El nuevo presidente con causa abierta ante el Supremo Tribunal por millones de dólares de coima de Odebrecht. El más agresivo de los inculpadores canta himnos al racismo, la persecución laboral e himnos a la dictadura. Aunque con Lula libre pierde, sin Lula encabeza las encuestas y empiezan tímidamente a aparecer empresarios que lo apoyan.
Veamos: Lula libre encabeza las encuestas prácticamente por márgenes inalcanzables en una eventual segunda vuelta. Con Lula preso el que tiene más votos apenas llega al 15% de la voluntad electoral. Curiosamente ayer la CNN mueve los números y lo da como posible ganador. Bolsonaro, militar retirado que en un acto tomó una niña de tres años en sus brazos, le hizo imitar un revólver con los dedos y simular que dispararon contra la multitud; era diputado cuando el juicio de Dilma. Al votar ‘no’ hizo referencia a causas que pudieran motivar un juicio político. Dijo: “Voto contra el comunismo, en homenaje a la dictadura militar que honró al Brasil y en honor a (me niego a escribir su nombre) el Coronel XX ”(que torturó y vejó a Dilma cuando estaba presa). No creo en las casualidades.
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