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Mides | atrasos | trabajadores

SALUD LABORAL

Afectada por atrasos del Mides: "terminamos en el psiquiatra, tomando pastillas para el estrés"

Tercerizados del Mides denuncian atrasos salariales de hasta cuatro meses y graves secuelas psicológicas por el estrés y la ansiedad de trabajar y no cobrar.

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Trabajadora tercerizada del Mides relató a Caras&Caretas el impacto personal de los atrasos salariales desde desalojos, hambre y secuelas psicológicas producto del estrés, depresión y ansiedad. Desde Sutiga cuestionan el modelo de gestión mediante ONG y reclaman la presupuestación de los funcionarios.

Compañeros "sin comer"

Una mujer de 43 años y madre de tres hijos (no la nombraremos) contó que comenzó a trabajar hace dos años en refugios masculinos de 24 horas gestionados por organizaciones sociales contratadas por el MIDES. Su primera experiencia fue con la ONG Impacto Nación, vinculada a una iglesia de Nuevo París.

"Estuvimos cuatro meses sin cobrar. Nos dijeron en 10 o 15 días ‘nos vamos y chau’, y quedamos todos súper mal", recordó sobre el cierre abrupto de la organización. Según relató, luego fueron absorbidos por la ONG Otras Manos gracias a gestiones sindicales, aunque asegura que los problemas continuaron.

La trabajadora denunció que los atrasos salariales son permanentes. "Nunca pagan en fecha. Siempre el problema es entre ellos: MIDES dice que la ONG no rinde bien y la ONG dice que MIDES no baja las partidas", afirmó.

También sostuvo que, tras participar activamente en el sindicato, no le renovaron el contrato. "Hay persecución sindical. Nos hicieron ir a entrevistas para después decirnos que no nos iban a tener en cuenta", aseguró.

Estrés, deudas y problemas de salud

La entrevistada señaló que los meses sin salario tuvieron consecuencias devastadoras para muchos trabajadores. "La pasamos mal. Tenía compañeros que perdieron la casa donde alquilaban. Algunos terminaron en el psiquiatra y tomando pastillas para dormir por el estrés", contó.

En su caso, dijo atravesar además problemas de salud. "Tengo hipertensión y estuvimos meses sin cobrar. Hoy estoy en seguro de desempleo porque no me renovaron", explicó.

La mujer cuestionó además las condiciones edilicias de algunos refugios. "Había invasiones de chinches, cucarachas y hasta ratas. Son condiciones inhumanas para los usuarios y para los trabajadores", denunció.

También afirmó que existían situaciones de favoritismo y acomodos dentro de las organizaciones. "Siempre queda la gente de ellos, familiares o amigos de la iglesia. El que reclama o pelea por sus derechos queda afuera", sostuvo.

"La fiesta de las ONG la pagamos todos"

Desde el Sindicato Único de Trabajadores de Instituciones Gremiales y Afines (Sutiga), el dirigente Diego Andrada cuestionó el modelo de tercerización aplicado por el MIDES y aseguró que "las políticas públicas se caen a pedazos bajo este sistema".

"El Estado delega dinero y responsabilidades a ONG que muchas veces hacen lo que quieren con la plata. Esta fiesta de las ONG la estamos pagando todos los uruguayos", afirmó. Andrada señaló que existen trabajadores que llevan más de una década desempeñando tareas permanentes sin ser funcionarios públicos. No tiene sentido que haya compañeros hace 10 años saltando de ONG en ONG. La solución definitiva es la presupuestación", indicó.

El dirigente sostuvo además que la precarización laboral se profundizó y que existen atrasos salariales de hasta cuatro meses. "Es imposible ejecutar cualquier plan social con trabajadores que no saben cuándo van a cobrar", remarcó.

Críticas al gobierno y al sistema político

Aunque evitó centrar las críticas en un partido político específico, Andrada afirmó que el conflicto continúa bajo la actual administración. "Estamos hace un año y dos meses en conflicto con este gobierno", dijo.

También cuestionó al ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila, por rechazar la posibilidad de desmantelar el sistema de tercerización. "Cuando hablamos de presupuestación parece que habláramos en chino", sostuvo.

La trabajadora entrevistada también apuntó contra las autoridades. "Pensábamos que con el Frente Amplio podía cambiar algo, pero la verdad es que Civila es un desastre", afirmó.

Para el sindicato, el problema excede a una administración puntual y responde a un modelo estructural. "Si realmente les importan las personas en situación de calle o la pobreza infantil, lo mínimo es asegurarles el salario a quienes sostienen esos servicios", concluyó Andrada.