DEBATE SOBRE LAS CAUSAS DE LA DERROTA ELECTORAL

Análisis autocrítico del FA con la vista en el futuro

Todos los involucrados en el debate interno del Frente Amplio coinciden en que de este proceso debe salir una estrategia con la vista puesta en 2024. Para diciembre está previsto un Plenario Nacional que continuará con los debates. Mientras tanto, y desde diversos medios de prensa, ha comenzado una danza de nombres de posibles candidatos a la presidencia de la fuerza política.

Santiago Mazzarovich/ URUGUAY/ MONTEVIDEO/ Plenario del Frente Amplio en La Huella.

Cuando se cumple por estos días un año de la derrota electoral de 2019, el Frente Amplio (FA) se encuentra inmerso en un proceso de autocrítica que tiene por delante un Plenario Nacional convocado para diciembre y el congreso que se realizará en el primer semestre de 2021.

Las discusiones tienen como punto de partida el documento denominado Balance, evaluación, crítica, autocrítica y perspectivas. En este se señala, entre otras cosas: “No fuimos capaces de crear conciencia social en un grado suficiente como para que la gente se apropiara de los logros alcanzados y tampoco supimos ayudar a crear conciencia de que esos logros estaban fuertemente vinculados a las políticas públicas que emergían de un proyecto de país diferente. Además de los triunfos electorales, los éxitos económicos, la agenda de derechos implementada como en ningún otro país latinoamericano, las mejoras en la calidad de vida, las prestaciones de salud, en muchos casos a rango del primer mundo, fueron generando un nivel de omnipotencia en nuestra fuerza política, que nos hizo creer que solos todo lo podíamos. Teníamos las mayorías parlamentarias y entonces la discusión se volvió puertas adentro. Las alianzas políticas se descuidaron porque el FA era imparable, y las alianzas sociales no se alimentaron porque por momentos nosotros creíamos saber más de las reivindicaciones o problemas que tenían los actores sociales que ellos mismos. En definitiva, perdimos pie en nuestra base electoral, pero sobre todo nos alejamos de la base social que permitió el triunfo en 2004”.

Son varios los temas en cuestión, desde la gestión de gobierno y la falta de iniciativa de la fuerza política, a los liderazgos y el alejamiento de los sectores populares. En lo que todos coinciden es en la necesidad de proyectarse y elaborar una estrategia de cara a 2024 que permita al Frente Amplio plantarse como la alternativa de cambio.

Para comprender la marcha de este proceso, Caras y Caretas conversó con los senadores Juan Castillo, secretario general del Partido Comunista (PCU), y Alejandro Sánchez, del Movimiento de Participación Popular (MPP), y la diputada Cristina Lustemberg, de Participación, Articulación, a Redoblar (PAR).

En primer lugar, Castillo señaló que la autocrítica “es una necesidad y, al mismo tiempo, una oportunidad. Necesidad para que la fuerza política haga su proceso de balance de todo un período, el análisis crítico de su gestión y su responsabilidad de cara a los planes políticos y los objetivos que se había propuesto”.

Subrayó que se necesita una “autocrítica sincera -no buscando culpables-, sino desde el punto de vista responsable para corregir errores y carencias que, como toda obra humana, también la tenemos en la izquierda. Y es una oportunidad para hacerlo colectivamente, dentro de las estructuras, los organismos, las bases. Si logramos hacerlo, pienso que saldremos fortalecidos de este revés”.

Sobre los alcances del proceso, Castillo recordó que “hemos dicho además que la autocrítica no es solo sobre la gestión, que por supuesto debe tenerla en cuenta, es sobre la acción política, sobre la relación con los movimientos sociales, sobre la campaña electoral, sobre la conducción del FA y sobre el propio FA”.

“Y también hemos dicho que no es solo un proceso de debate y de documentos, la autocrítica debe ser práctica, generar la práctica política y social que supere lo criticado. Y no hay que cometer los mismos errores que criticamos, hay que debatir ideas, hay que construir unidad política y social, y hay que organizar la lucha, no ayuda nada una danza de nombres por los medios”, subrayó en referencia a las versiones de prensa que dan cuenta de posibles candidatos a la presidencia del Frente Amplio.

Acerca de las causas de la derrota electoral de 2019, Castillo señaló que “son múltiples los factores que inciden en un resultado electoral”.  Aclaró que “no son uno ni dos, ni cinco los elementos que conducen a ésta derrota electoral y sus consiguientes efectos políticos. Es más, cada sector o partido puede llegar a síntesis distintas según los énfasis colocados y a la propia composición de sus integrantes. La derrota de octubre no es sólo el resultado del escrutinio. Es bastante más complejo, requiere más estudio, más análisis y por eso hay que poner más oreja, escuchar más y -en la medida de lo posible- declarar públicamente menos”.

“Ahora, para ser justos, están bien todos nuestros análisis y discusiones. pero sin olvidarnos que la derecha política y la clase dominante también juegan su papel y entre otras, controlan mayoritariamente los medios masivos”, subrayó.

Señaló que, además, “estamos viviendo una crisis profunda del capitalismo, agravada por el impacto de la pandemia, y en el caso de Uruguay por la aplicación de la restauración conservadora y el ajuste”.

Mirando hacia adelante Castillo señaló que el año próximo “será muy duro” y demandó la necesidad de una mirada estratégica para fortalecer a la fuerza política. “En nuestra visión, una vez cumplido el calendario resuelto por la Mesa Política (de Congreso en marzo y elección de las nuevas autoridades en mayo), la tarea política fundamental es atender la estructura orgánica, fortalecerla, respaldar la militancia de base, recorrer el país, recuperar o solidificar el trabajo unitario con el entramado social y popular. El año próximo el Frente cumple sus 50 años de vida. Medio siglo con mucho para contar, mucho para recordar y homenajear, pero más todavía para avanzar”, precisó.

“El 2021 será un año muy duro, debido a las consecuencias de las políticas de recortes, de concepción  neoliberal del gobierno de coalición que encabezan (Luis) Lacalle y las clases dominantes que lo sostienen”, advirtió. En este sentido destacó que “el impacto sobre la vida de nuestro pueblo, es enorme y las necesidades de la gente no entran en cuarto intermedio mientras hacemos autocrítica, no pueden esperar a la próxima elección, la lucha es ahora. Por otra parte en medio de esa lucha de nuestro pueblo, entre otras cuestiones, estará la campaña Pro-referéndum contra la LUC juntando firmas en todo el país”.

“Por todo eso, necesitamos fortalecer la unidad de las organizaciones sociales y la unidad de la izquierda como sostén político del bloque alternativo. Tenemos por delante un gran desafío, o nos ponemos a la cabeza o la historia nos pasará por arriba”, sentenció.

Lustemberg, por su parte, señalo a que el PAR se encuentra en un proceso de discusión preparando un plenario para considerar el tema.

Agregó que al sector “le interesa especialmente el proceso de discusión centrado en la proyección hacia adelante como fuerza política”.

 

GUSTO A POCO”

Mientras tanto el senador Alejandro Sánchez recordó que “institucionalmente el Frente largó un documento disparador para conversar sobre este tema. Es natural, hay que hacerlo”. No obstante aclaró que “a mí me genera gusto a poco lo que se está haciendo, por varias razones: primero, yo no consideró que la autocrítica sea para escribir un libro, hay 57 documentos presentados, con lo cual parece que vamos a escribir un libro”.

En segundo lugar “me parece que cualquier debate de autocrítica tiene que pasar necesariamente por una mirada hacia adelante”. En este sentido recordó que en 1999 el Frente Amplio “perdió las elecciones y de ese debate surgió la necesidad de las alianzas, surgió el Encuentro Progresista, la Nueva Mayoría. Todo un trabajo encaminado hacia un proceso de acumulación política”.

Por el momento la autocrítica del Frente Amplio está pasando  por los errores en la gestión de gobierno y en particular donde estuvieron los errores en la campaña”, agregó.

Para Sánchez, el principal problema es que “se rompió por errores del Frente y por errores también del campo popular. Obviamente más responsabilidad tiene el FA porque tenía el gobierno, pero se rompió un consenso sobre los cambios posibles en Uruguay que generó que se fueran volando determinados puentes respecto a las expectativas y las acciones que se llevaban adelante. Eso llevó a no tener en cuenta ciertas demandas que había en la sociedad”.

En este sentido puso como ejemplo el nacimiento de Un Solo Uruguay. “Si surge con la fuerza que surge, es porque hay un problema real del sector agropecuario que el Frente Amplio no visualizaba”.

“Cuando uno no incorpora las demandas de la sociedad, cuando no se incorporan a una propuesta. Cuando no se da una mirada de cómo se van a enfrentar o tratar de resolver, eso va generando que las demandas que se generan no se ven contempladas allí y al final se deja de representar el cambio y se pasa a representar la continuidad. Uno de los principales ejes es que el Frente perdió el concepto de cambio y este concepto pasó a otro lado. Ahora hay una restauración. Se puede cambiar para estar peor. Y lo estamos siendo”, subrayó.

“Pero en la sociedad se consolidó que el Frente no era el factor de cambio”, sostuvo. Y agregó: “Porque el que mejoró con la vivienda, con el auto, necesita cambios para mejorar su vida, pero había muchos que no habían salido de la pobreza. Creo que ahí hay algunos componentes para esta autocrítica necesaria, pero que debe tener una mirada estratégica que nos dé una alternativa, de lo contrario sería un ejercicio para mirar a donde estuvieron los errores y nada más”.

“La autocrítica que yo hago es sobre el ejercicio de la política, el ejercicio de la militancia”, subrayó.

Para Sánchez, “lo que se terminó rompiendo fue ese consenso, no era un acuerdo, era un consenso de que cosas había que cambiar en el país y como se ponían en contexto esos cambios”.

“Cuando decimos que las demandas de la sociedad no se incorporaron, es que el Frente no tuvo la capacidad de incorporar las demandas de seguridad, por ejemplo. Más allá de que tenemos enormes diferencias en como procesar estos problemas, lo cierto es que la gente lo vivía como un problema real y no sentía del otro lado que el Frente Amplio estuviera incorporando esa demanda, más bien parecía que el Frente Amplio ignoraba esa demanda”, sentenció seguidamente.

A su juicio, “ese es el gran dilema político y no es un problema de gobierno solamente es de la fuerza política. La acción política cuál es? La discusión, en la sociedad, de cuáles son las prioridades de la sociedad, no las del gobierno”.

Sobre el proceso en marcha, dijo estar “convencido de que no se puede transformar en una puja por documentos. Es más, para mí la principal autocrítica el Frente Amplio se la hizo de octubre a noviembre . ¿Qué hizo? Salió a hablar con el que piensa distinto y a decirle porque  nos parecía importante que confiaran en el Frente Amplio. No salimos a pescar adentro de la pecera porque no estábamos peleando por las listas. Se le dio un rol importante a mucha gente que se quería acercar al Frente Amplio y no veía forma de hacerlo. Eso fue abrir la ventana para que entrara el aire fresco, para gente que quería hacer cosas. Se puso de relieve el proyecto colectivo y no los proyectos sectoriales o individuales. Estaba todo en riesgo. Por eso para mí la autocrítica es cambiar las prácticas. Inclusive hasta el abordaje para hablarle a la gente. Ese ejercicio, que es el ejercicio de la política, el Frente Amplio nació para la política permanente, es lo que hay que rescatar”.

 

Bottinelli advertía por ruptura con la clase media
En una entrevista con Caras y Caretas, publicada en setiembre, el analista Oscar Bottinelli advertía que “nadie pierde el gobierno al cabo de tres períodos, de 15 años, por errores en la campaña electoral o solamente por deficiencias en la candidatura. Siempre conviene salir de lo episódico y buscar las razones profundas”. A su juicio. hubo dos hechos de mucho impacto: “La ruptura de la alianza con las capas medias y la no consolidación de la alianza tardía con el subproletariado”. Para Bottinelli, el Frente Amplio “hizo recaer obligaciones sobre las capas medias profesionales y de trabajo independiente, lo que exoneró a las capas altas. Estas últimas recibieron beneficios de una política económica que expandió el consumo y también grandes beneficios tributarios”. “Hubo en el país un conjunto de empresas y personas que hicieron grandes fortunas con los gobiernos del Frente Amplio, las cuales usaron -y siguen usando- para hostigar y derribar al Frente Amplio”, sentenció. “Y perdió a sus aliados naturales de las capas medias, a buena parte de esos profesionales, intelectuales, artistas, pequeños y medianos productores, comerciantes e industriales. Y tampoco consolidó su apoyo en el sector subproletario”, concluyó.

 

2 comentarios en «Análisis autocrítico del FA con la vista en el futuro»

  1. El único que entiende el fracaso del fa es el Pacha, por fin uno que entiende.
    A un solo uruguay se lo critico desde la izquierda tildándolo de nazi, derecha racionaría, etc, ahí está el PC empujando ese discurso pero nunca se preocuparon por ver si algo de lo que pedían era de recibo. La arrogancia y ego los tiro a la van quina en 2019, y mientras sigan los Castillos, Andrade y Abdala dirigiendo el FA seguirán cada vez más abajo de l banquina. Hay que sacar de la dirección a esos quistes comunistas que solo generan división social. Ahí habrá una luz para la izquierda. Miren la aprobación del gobierno pese a la crisis 60%, eso es porque el presidente dialoga y se preocupa por la gente, el fa se alejó del pueblo. Están a tiempo de cambiarlo. Se lo dice una frentista de siempre.

  2. El caso más claro de cierto sector del campo, el oligárquico-ganadero, fue que con su propio discurso, se terminaro mostrando a la sociedad, tal cual declamaban:
    «solos ellos son Uruguay».
    Y para más dislates, al inicio de su gobierno herreristas, éste les aumenta todo, se quejaron, pero los mandaron a freir espárrajos, salvo claro, cuando se les aumentó el dólar en su favor, y ahí, se callaron la boca. Claro, el aumento del dólar, hizo que el resto de la sociedad, pagara el recreo que ellos tienen ahora.
    Este grupete, ambién dejó en la lona de sus reclamos, a las familias pobres y trabajadoras del campo.
    La izquierda, siempre tiene que hacer autocrítica, ganes o pierdas, no solo cuando pierdes. Pero yo creo que los propios votantes de Pompinocho, hoy, también van a tener que hacer su propio autocrítica, por aquello de: que es eso de no tener cultura de clase, ni haber hecho suyo, los beneficios y logros en los gobiernos del FA.
    O sea, mucha población, también cometió grave error de creerse la pastilla por haber recibido, lo que no peleó ni consideró como suyo. Y ahora, 8 meses después, ven los resultados macabros y en derrumbe de su voto a la derecha.
    Debe hacer autocrítica también de cada ciudadano, como forma de construir su ciudadanía, sus derechos y el lugar que ocupa, así como construir real y verdadera democracia.
    Hasta hay grupos que se dicen de izquierda como la UP, y ahí los vieron todos, compartiendo gabardinas ante los juzgados cuando las falsas denuncias contra el FA, que se fueron cayendo una a una.
    ¡¡ Hasta la confesión de Arbeleche ante el Juez por la causa de Sendic, les terminó gritando a los «frenteamplistas desencantados», lo idiotas que fueron por votar a la derecha, creyendo que reivindicaban algo !!!
    No existe el castigo político contra un político, el único que se autocastiga es el propio votante, y por partida doble.
    De lo contrario, seguirán escuchando flautistas Hamelin como Pompinocho, y al garete con todo lo hecho.
    Parafraseando eslogan comercial: «algún día, algún día se van a avivar»

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