Todo está guardado en la memoria: apareció la nieta 129

Norma fue secuestrada en 1977 en la localidad bonaerense de Moreno, cuando estaba embarazada de ocho meses. Desde entonces se encuentra desaparecida y su familia nunca tuvo certezas del nacimiento del bebé. Sin embargo, Carlos, su compañero, no desistió en la búsqueda.

Todo está guardado en la memoria: apareció la nieta 129

El pasado 9 de abril, la Asociación Civil Abuelas de Plaza de Mayo, anunció la reaparición de la nieta número 129, hija de Norma Síntora y Carlos Alberto Solsona, quien aún está vivo.

Desde su hogar, Carlos, el protagonista de este emotivo encuentro, y Martín, su hijo, compartieron, para los lectores de Caras y Caretas, cuáles fueron las sensaciones vividas por la familia durante ese esperado momento.

 

¿Qué estaban haciendo cuando las Abuelas de Plaza de Mayo les comunicaron la noticia del hallazgo?

Lo primero que recibimos fue la noticia de que teníamos que ir al local de Abuelas al día siguiente porque tenían algo para contarnos, pero no nos dieron detalles. Teníamos comunicación por WhatsApp y yo intentaba conocer de qué se trataba, pero cuando pedía un adelanto de la información, no me contestaban nada.

Al otro día, cuando llegué al lugar, la persona encargada, sonriendo, me dijo: “Cómo te tuve”; y yo le respondí: “Sí, me tuviste a mal traer”.

 

¿Qué sintieron en ese momento?

Fueron por lo menos 20 horas desde que nos llamaron hasta que me contaron la gran noticia. Pero cuando te dicen que tienes que estar en el local -y vos planteaste la búsqueda hace 35 años-, hay 90% de buena noticia. Porque también te pueden llamar para informarte, para decir que la investigación llegó hasta acá, el resultado es malo; digamos no existe la persona, pasó lo que le pasó, o existió una desgracia de por medio, pero en ese caso hay más reserva. Sin embargo, cuando te citan a un lugar a vos -citan a Marcos también-, entonces ya hay más de 90%.

 

¿Sabías si tu hija había nacido o era una conjetura?

No teníamos ninguna certeza, como no la tuvieron y no la tienen al día de hoy muchos familiares que siguen buscando, porque el terrorismo de Estado fue bien planificado y era una política que la diseñaron para un largo plazo. Decían: “A esta sociedad la vamos a disciplinar a nuestra medida por varias generaciones”. De eso se trataba y aparentemente hay una intervención de la iglesia, de la cúpula de la Iglesia Católica, que tuvo un grado bastante importante de complicidad con la dictadura. En esto yo me hago cargo de lo que digo; en un determinado momento plantearon: “Hagan lo que tengan que hacer, pero con los bebés no”. Un tema que tiene que ver con el aborto y una cosa de los principios que manejaba en aquella época la jerarquía de la Iglesia Católica argentina.

 

Entonces llevaban los embarazos de las detenidas a término antes de disponer de ellas, porque la mayoría están desaparecidas. ¿O todas?

Exactamente. Hay casos de compañeras nuestras que fueron secuestradas, porque era un secuestro, una detención viene con una orden legal, fueron todos secuestros, con embarazos de tres meses, dos meses y medio, y se pasaron los seis meses que faltaban engrilladas en una cama o en un piso, hasta que llegó el momento del parto y después las asesinaron; a mí no me gusta mucho el término desaparecido porque no termina de explicar bien lo que pasó y fue eso.

 

¿Cómo transita el tiempo para un padre que no sabe si nació su hija y cómo pasó estos 42 años?

Pasás preguntando, en el primer momento, cuando podés regresar a tu país, estar cerca del escenario donde sucedieron las cosas y de la gente que está en la investigación; como todo el mundo, preguntando, averiguando a ver qué es lo que hay, qué es lo que sale.

Sobre todo en la época de la Conadep con Alfonsín; pero de esto había pocos resultados. Entonces, quién estuvo cerca, cómo se enteraron, cualquier dato iba a un archivo donde uno iba tratando de armarse la historia; una historia que no conocías; sabías el resultado final en general, pero no conocías los detalles, y para encontrar a la persona que hubiera nacido tenías que tener todos los detalles.

Esta política de terrorismo de Estado tenía, entre otras cosas, el plan a largo plazo que es lo que hizo tan difícil encontrar después, porque son 40 años que se están buscando a muchas personas y se han encontrado muy pocas todavía; eso lo único que demuestra es que fue un plan perfectamente elaborado, un plan criminal  bien planificado, con una gran articulación entre todos los partícipes, no hay que olvidar que fue una dictadura cívico militar.

 

¿Cómo fue la primera conversación con tu hija?

Yo llegué a Abuelas el día 9 a las 3 de la tarde más o menos y a las 17.30 estaba citada la conferencia de prensa. Cuando entré al local había un montón de gente y empiezan todos a aplaudir y abrazarme y a saludarme. Ya había estado antes, Marcos y un primo mío que habían viajado desde Córdoba; pero tampoco les habían dado detalles. Cuando llegamos se arma ese alboroto, ahí se dieron cuenta. Había algo positivo; nos sentamos, nos cuentan el resultado de la investigación, cómo había sido el proceso que llevaba 6 años, y yo ahí recién me enteraba de que existía esa investigación.

 

¿durante todo ese tiempo vos no fuiste consciente de que había una investigación en curso dirigida hacia esta persona?

No, nadie es consciente de las investigaciones que están en curso ahora; porque hay investigaciones en curso.

Es impresionante la responsabilidad ética que hay, porque un dato falso de estos puede ser muy duro para cualquiera; un fallo en una identificación o un falso positivo cómo te dicen por ahí. Por eso reafirmo la seriedad, la responsabilidad, la estatura ética con que trabaja el equipo de Abuelas.

 

¿Esa primera conversación se produce en la sede de Abuelas?

Sí, después que me comunican eso faltaba un rato para la conferencia de prensa, entonces Alan, el del equipo de los abogados de Abuelas, la llamó por teléfono. Estábamos sentados en un sofá, estaba él, estaba yo y estaba Marcos acá al lado. Yo estaba ahí, pero escuchaba en el celular de él lo que hablaban: “Mirá, ya te pasamos los datos, vamos a hacer la conferencia de prensa entonces; están ellos acá, ¿querés hablar?” En un primer momento dijo que estaba muy shockeada.

Ella se había vuelto el día anterior o ese mismo día, creo, recién llegaba a España, porque le habían dicho que el análisis demoraba de 2 a 3 meses, y salió en tres días, una cosa así, entonces que no estaba preparada para para hablar. Bueno yo agarro mi teléfono y le escribo en la pantalla ahí “cero presión” le puse así, se lo mostré al otro para no hablarle, estaba más ansioso el abogado de Abuelas que yo; la calmó un poco, cuando se iban a despedir le dice: pero “¿están ahí al lado tuyo?”, bueno pásame; me da el teléfono a mí, yo la saludó y se largó a llorar, no podía hablar, le digo, bueno cálmate, qué se yo, ¿querés hablar con Marcos? y le pasé el teléfono; con Marcos habló un poco, cruzaron unas palabras, me regresó el teléfono, nos saludamos, le digo, bueno mirá, vamos a hacer la conferencia de prensa; le di el teléfono al abogado, dice sí, sale en directo por internet, le dice.

Bueno, dejamos eso ahí, cruzamos unas palabras entre nosotros y nos fuimos a la conferencia de prensa. Terminó la conferencia  y recibe WhatsApp el abogado, ella le dijo que la había visto, le había gustado y agradecía cómo habíamos tratado el tema. Ese fue el primer contacto.

 

Martín, vos sos el hermano menor. ¿Cómo fue crecer con esa historia?

Sí. A partir de determinado momento, un día que yo me enteré cuando tenía más o menos 12 años, y en un determinado momento mi viejo empieza a viajar a Buenos Aires, cosa que era bastante extraña, porque no era de viajar a Buenos Aires, si tenía que hacer un trámite o algo generalmente tenía que viajar a visitar a la familia a Córdoba o a Rafaela, que era donde teníamos familia, generalmente viajábmos todos juntos, y en determinado momento empieza a viajar seguido a Buenos Aires; yo le pregunto a mi madre ¿a qué va Buenos Aires todo el tiempo? ¿qué hay en Buenos Aires? No, mirá parece que hay una pista porque lo que pasó, y ahí yo me entero de que cuando la secuestran a Norma estaba embarazada, a mí siempre me contaron el relato completo, pero cuando yo era un niño no sabía, digamos, que existía la posibilidad de que tuviera un hermano más grande; cuando pude más o menos administrar la información y a partir de ese momento, yo le digo a todo el mundo: me guardé el chip; me llegó esa información y me la guardé y me la deposite y me la quedé y la tuve guardada durante mucho tiempo, como hasta los 20 años que con algún amigo lo hablé ahí en una situación medio puntual, específica; son esas cosas que tenés latentes pero en las que no podés pensar todo el tiempo.

 

¿Cómo te impactó esta noticia?

Estábamos de vacaciones en Chile. Es una cosa un poco difícil de creer y es una de esas típicas cosas que uno siempre se cree que va a estar preparado para enfrentar, porque de alguna manera las anhelas toda tu vida y por supuesto que cuando llegan no tenés la menor idea qué hacer con eso. Lo único que atiné hacer en el momento era tratar de resolver lo más urgente que tenía que ver con depositarlo a él en Buenos Aires.

Tú eras el chofer.

Sí, yo era el chofer. Y después él se fue a Buenos Aires y yo me quedé en Santiago de Chile con Lucía, que es mi compañera, y con mi vieja. Ahí tratamos de quedarnos un día, mientras nos terminábamos de enterar, tratando de armar un escenario que ayude a que estemos todos más o menos tranquilos, digamos, porque en realidad todavía no teníamos la noticia confirmada, porque se había ido a Buenos Aires pero no sabíamos exactamente a qué, más allá de ese 99% de confirmación con el que te quedas en la cabeza después de que te dicen que tenés que viajar para allá, y tratar de administrar un poco la situación. Ya después, cuando vi la conferencia de prensa y todo, ahí fue cuando me cayó la ficha y cuando me di cuenta lo que estaba pasando y terminé de entender qué significa eso. Yo tenía muchísimas ganas de encontrar a mi hermano o hermana y es así, pero en el momento cuando pasó todo y yo lo vi, me di cuenta que honestamente lo que más anhelaba era que mi padre encontrará a su hijo o su hija, porque lo que más me impactó de todo fue cuando lo veo a mi viejo en la conferencia, se me vino el mundo abajo, en el buen sentido.

Carlos, ¿lograste establecer una relación en este escaso mes que ha pasado desde la reaparición?

CG: Sí, nos escribimos casi todos los días, tratando de conocernos. Tenemos la mejor predisposición los dos y las mismas ganas de hacer que esto funcione. Que es una situación bastante rara porque es verdad que uno no elige a los hermanos, uno elige a los amigos, pero menos los elige así, no de esta manera, y es un poco raro porque yo soy grande pero evidentemente tenemos muchas ganas de que esto pase porque la comunicación que tenemos es la mejor y estamos ahí, conociéndonos de a poco, igual esperando el momento de vernos, para darle un poco el cierre a la primera etapa.

¿Ya hay un momento planificado para verse?
Sí, hay algo planificado.

¿Ella les comentó algo sobre cómo le afectó el haber desconocido su verdadera identidad durante tanto tiempo?
No, esos son temas muy delicados, muy de fondo, muy íntimos que cada vez que alguien roza el tema, llegamos al común acuerdo que eso se trata cara a cara, que no se puede debatirlo mediante un WhatsApp o una llamada que se te corta a 10.000 o 12.000 km de distancia, no tiene sentido. Para que sea como corresponde, que más o menos son los términos que hemos usado, se tiene que hacer en vivo, claro que es un proceso, no es un trato. Es un proceso difícil, complicado. Quizás prolongado y de resultado incierto, objetivamente. Porque no encontramos una niña de cinco años a la que vos le empezaste a contar una historia y se le pasa la etapa de la infancia, de la niñez y construye el resto de su vida a partir de ahí. Encontramos una mujer de 41 años, casada, con familia, su trabajo, su documentación, sus responsabilidades y una historia.

Así que este encuentro implica la aparición además de dos nietas, que esas sí son chicas. ¿Ya pudiste ver las fotos?
Claro que las pude ver, en foto y en video, saludando.

Martín, y vos tenés ahora sobrinas nuevas.
Tengo sobrinas nuevas y la verdad que son muy simpáticas las dos, la verdad que son divinas.

Si un día te dicen abuelo, te caes de espaldas, ¿no?
Y claro, que te creés. Además, ya le dijeron, que van a conocer al abuelo, le dijeron eso. Aparentemente soy el único abuelo vivo que les queda.

Vos eras militante del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo). En esa época se registraron miles de desaparecidos. ¿Cómo evaluarías esos años de militancia de acuerdo a tus convicciones en aquel momento?

Todos lo hicimos convencidos, todos, justamente el otro día comentando estos temas también ya saqué la cuenta que en mi vida había tenido 10 u 11 años de militancia legal, en distintos frentes haciendo distintas actividades y otros 10 o 12 de clandestino, son unos cuantos años. Y que no había sido el único, decenas de miles. Destruyeron a las organizaciones, sobre todo las organizaciones políticas en la lucha, pero la derrota fue para toda la sociedad porque no es que destruyeron las organizaciones y el argentino volvió a ser lo que era antes.

Implementaron un plan desde el punto de vista económico.
Exacto, fue una dictadura cívico militar, que para que se plegara toda la sociedad tenía que aniquilar, ese era el plan de ellos, aniquilar a los sectores de la sociedad que no se subordinaran. Las organizaciones fuimos las que no nos subordinamos, pero esto venía, la dictadura fue en el 76, yo empecé a militar en el 66, estaba saliendo del secundario, hicimos una elección clandestina en nuestro colegio para formar un club, en el 67, en la facultad de ingeniería de Santa Fe y ahí empezaron los verdaderos garrotazos, los gases y las corridas, desde ahí hasta el 76 son nueve años más y si no era contra una dictadura, contra un proceso así, contra la intervención policial en Córdoba, contra la triple A en la época de Isabel y de Perón, y después contra toda la dictadura, o sea, fueron muchos años.

Cuántos años marcados por la represión y el asesinato.
Muchos años marcados por la represión, pero sobre todo en el marco de esa represión, las organizaciones crecían; eso que indicaba que íbamos por el buen camino, que íbamos logrando el apoyo de la gente, la gente, el término que estoy usando, sobre todo de los trabajadores, de la clase obrera, y a su vez íbamos trabajando en la elaboración de políticas de alianza para integrarnos con nuestro sector, en Argentina hay unos sectores del nacionalismo revolucionario que viene del peronismo, habían tenido un desarrollo muy grande habían crecido, habían organizado a mucha gente y había militancia en los barrios, en las villas miseria, los cantegriles, en los colegios secundarios, en la facultades, en las fábricas, en los centros vecinales, en las comisiones de apoyo a los familiares, todos esos eran ámbitos de militancia. En la distribución de la propaganda, de la organización de los equipos especiales que se aseguraban de que llegara la prensa clandestina a todos los lugares.

 

¿Así conociste vos a Norma, no?
La conocí en la Facultad de Ingeniería, repartiendo prensa, el 29 de mayo del 73, nos conocíamos hace 45 años, pero no sabíamos que estábamos en la misma organización.

Esta historia de amor surge y se desarrolla en tiempos de represión, clandestinidad y militancia.
Nos encontrábamos en las asambleas, es más, preparamos varios exámenes juntos en grupos de cuatro o cinco, ella siempre estaba en mi grupo, en los actos, los actos relámpago las manifestaciones, cuando también había que rajar más o menos para el mismo lado porque éramos los que nos conocíamos, nos cuidábamos unos con otros para ver quién caía y a quien había que ir a buscar. Pero el hecho de saber que se estaba militando en esa organización, fue el 29 de mayo de 73 que se hace un acto en Córdoba, en conmemoración del cuarto aniversario del Cordobazo, y se aprovecha que había estado cuatro días antes, en Asunción de Cámpora, Eduardo Dorticós, presidente de Cuba, y Salvador Allende, entonces se hace el acto en Córdoba, el evento se hace el 29, el 25 de mayo es la Asunción. Y bueno, en determinado momento tenemos que salir a vender la prensa .

Estuviste en la primavera de Cámpora, en ese tiempito que duró.
Claro, había que aprovecharla porque sabíamos que duraba poco, eso lo supimos enseguida, que iba a durar poco, y salimos a vender la prensa y dice “esa campera la conozco”, yo tenía una sola campera, la usaba en la facultad, para trabajar, para militar, para todo lo mismo.

¿Cómo recibió Marcos, el hermano mayor que vive en Argentina, la noticia de la reaparición de la hermana?

Yo creo que muy bien, es un impacto, pero por otro lado el estuvo militando, estuvo cerca de las organizaciones, cerca de las abuelas en Córdoba y tiene conocimiento de hace muchos años de la posibilidad de un hermano o una hermana. También ha visto cada una de las apariciones de los chicos estos robados en el cautiverio de sus madres, la euforia que despierta en toda la sociedad, porque cada aparición se festejó de esta manera.

Luego de la lucha y la reaparición de la nieta 129, ¿cómo sigue la historia?

Es de otro tipo de complejidad. Una complejidad distinta, pero del lado de la certeza y no del lado de no saber, de no saber ni si había nacido.
Es complicado, pero hay una sola manera de encarar lo que es, con la verdad de todos lados. Así aparecen las diferencias y las discrepancias, pero también se saldrán así con la verdad, no hay otra, no se pueden seguir acumulando mentiras, ni falsedades, ni engaños; ya está. Ahora vamos con la verdad y que salga lo que pueda salir, las relaciones humanas no son perfectas, nunca lo fueron y nunca lo van a ser, pero así, como vos tenés grandes éxitos, por ahí te tropezaste también, pero con la verdad te puedes levantar, si tropiezas con una mentira es más difícil porque no tenés dónde agarrarte, eso pienso yo, por eso yo reivindico el papel de las abuelas, de todos los familiares. Unos dicen las abuelas, pero están las madres, los hijos, todas las organizaciones de los hermanos, madres y familiares que están con el tema de “memoria, verdad y justicia”; esa bandera no se las voltea nadie.

1 comentario en «Todo está guardado en la memoria: apareció la nieta 129»

  1. !FELICITACIONES! COMPARTO LOS SENTIMIENTOS DE DOLOR Y ALEGRIA.

Comentarios cerrados.

Compartir:
Leer entrada anterior
Problemas con la Corte Electoral
Problemas con la Corte Electoral

Los partidos tienen problemas para inscribir sus listas de cara a las internas porque el sistema informático de la Corte...

Cerrar