La Asociación Rural del Uruguay (ARU) afirmó -en un editorial titulado La Razón del Campo- que la “masiva” y “espontánea” movilización, organizada por los productores “autoconvocados”, fue una consecuencia directa “de un enojo que se ha ido incrementando a partir de las crecientes dificultades para producir y ser viables en nuestro país”. Asimismo, “nada de lo que se denuncia y de lo que se reclama al gobierno por los productores autoconvocados es ajeno a los planteos que nuestra institución viene haciendo en todas las oportunidades en que se ha expresado en los últimos años”, por ejemplo, en los discursos que se realizan todos los años en la Rural del Prado. Sin embargo, “todos estos planteos han sido sistemáticamente ignorados o bien menospreciados por el Gobierno. Buen diálogo ha habido siempre, pero sin las necesarias respuestas que las circunstancias adversas imponen”, expresó la ARU. Esa urgencia fue lo que llevó a las gremiales rurales a solicitar en diciembre una reunión con el presidente de la República, Tabaré Vázquez. Pero esa reunión se postergó, lo que generó despecho y frustración entre los productores. “No está lejos que lo que se entendió como una falta de consideración hacia los productores agropecuarios, menospreciando sus urgencias, haya sido la circunstancia última que incidió en un ambiente de generalizada animosidad y descontento”. Así se llegó a la manifestación del 23 de enero en Durazno. “Masiva, espontánea, con la adhesión de otros sectores de la economía que padecen las mismas crecientes limitaciones a la hora de intentar ser competitivos con su producción o servicios. Es que el campo no está solo en sus reclamos por recuperar una competitividad que hasta hace unos años se lograba en base a precios, hoy definitivamente pérdida en ausencia de aquellas bonanzas”, agrega. Por este motivo, la ARU expresó su mayor respeto por el movimiento de los “autoconvocados” y afirma que el mismo significó una “magnífica demostración de fuerza del campo uruguayo”. “Seguramente, a partir de ahora quienes hablen por las gremiales rurales ante el Gobierno serán respetados de otra manera, porque a sus espaldas está el campo movilizado reclamando por un modelo de país que privilegie a la producción nacional y por lo tanto a las genuinas fuentes de trabajo que la producción genera”, concluye la ARU.
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