Por Lucía Barrios
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El exministro de Defensa José Bayardi dijo a Caras y Caretas que, a pesar de que aún no es tiempo para hacer evaluaciones, existe una tendencia, en el gobierno actual, a que los militares se apoderen de la gestión del Ministerio de Defensa.
“Veremos qué se termina planteando dentro de las normas que hoy están en curso, no solo en la Ley de Urgente Consideración sino en el propio presupuesto porque me temo que se quiere atentar contra el trabajo que se venía haciendo, de formar cuadros de gestión civiles en la administración del ministerio, para volver a la época en que la cartera estaba absolutamente militarizada. Eso sería un error. Pero habrá que esperar en el presupuesto a ver qué se plantean. Por el momento, las señales que ha habido han ido en esta dirección con medidas administrativas. Veremos cómo termina resultando con medidas más formales”, dijo a esta revista Bayardi.
Sostuvo que un ministerio “militarizado” sucede cuando se subordina el estudio de las decisiones a los militares.
“Creo que esto es una involución en lo que tiene que ver con una gestión moderna en la que tiene que haber actores civiles que tengan la capacidad de gestionar y de confrontar intereses. No veo a un militar o un oficial que asuma acciones que vayan contra lo que piensa la fuerza. La fuerza tiene un papel de asesoramiento, pero las decisiones son de nivel político. Si el asesoramiento no tiene contraposición a los tomadores de decisiones, se transforma en un aspecto negativo”, reflexionó.
¿Cuál es su opinión sobre el asesinato a los tres militares que ocurrió el sábado en la noche?
Eso tiene varias reflexiones. En primer lugar, la parte de consternación que tuvo toda la sociedad, el dolor por el asesinato de estos tres efectivos de la Armada, y la solidaridad con la familia. En segundo lugar, en este momento se está dilucidando que dentro de las hipótesis que se manejaron habría sido un desertor del Comando de Infantería. Siendo lamentable, es por lo menos una hipótesis que permite explicar esto fuera de las ideas que se estaban manejando, como es el hecho de que fuera un hurto vinculado a una acción del crimen organizado. Esperemos a la decisión de la Justicia. Es un crimen alevoso, absolutamente desdeñable.
El expresidente Julio María Sanguinetti comparó el asesinato de los tres militares con lo sucedido en mayo de 1972. ¿Qué piensa sobre las declaraciones del expresidente?
No me extraña. El doctor Sanguinetti siempre ha jugado a instalar esa lógica. Ya desde joven. No es nuevo en el doctor. Sí creo que haber utilizado esta evocación no solo está fuera de lugar para un político inteligente, como es el doctor Sanguinetti, no lo voy a subestimar, este tipo de comparaciones no habla bien de un político que con la experiencia de él debería aportar al fortalecimiento institucional y no retrotraerse a la época de separación y grieta de la sociedad. Lo único que me provoca este tipo de actitudes es rechazo.
Este tema del asesinato a los tres militares sucede dentro de un contexto que llama mucho la atención. El domingo pasado es denominado por muchos como “sangriento”, porque hubo varios asesinatos. ¿Cómo describiría la situación que está viviendo Uruguay?
Desde el punto de vista de los homicidios, han seguido incrementándose. Tuvimos un domingo negro y hace unos días también hubo un día complicado. Por tanto, lejos de haber disminuido, se ha incrementado, ha habido femicidios, asesinatos de niños, por error y por ajuste de cuentas. Así que estamos en una situación más crítica. No sé si ha sido incremental, porque hay que evaluar un periodo de tiempo más largo.
¿Cree que es un fracaso por parte del gobierno, teniendo en cuenta que una de sus premisas fue la seguridad?
El gobierno actual desde tiempo antes hizo campaña contra la administración anterior basado en el tema de la inseguridad y en la promesa de que esto iba a poner fin a la inseguridad incremental. Yo no estoy para hacer análisis de un corto período de tiempo. Creo que eso fue parte del discurso electoral que sigue hasta el momento actual. Esto significa el abordaje de un tema delicado que tiene la sociedad y tengo la sensación de que esto no va a disminuir y que no se arregla solo con discursos. Hay que tener una política criminal que no esté basada en la parte punitiva y represiva, sino que el delito necesita otros abordajes, que sean interinstitucionales. El que crea que lo va a solucionar con discursos, por más firmes que lo plantee, no está entendiendo la dinámica del proceso de la inseguridad.
El 1º de junio se cumplieron tres meses del gobierno de Luis Lacalle Pou. ¿Qué peligros encierra las medidas que viene impulsando el Poder Ejecutivo hasta este momento?
El gobierno piensa solucionar los temas solo con medidas punitivas y regresivas y creo que se equivoca. No es que yo soslaye la necesidad de reprimir el delito, eso de ninguna manera. Creo que el delito hay que reprimirlo. El tema es que las acciones llevadas adelante, tanto en lo que tiene que ver con el discurso como en las acciones, han tenido poco resultado.
En la ley de urgente consideración se apuesta sobremanera a lo represivo, no solo equivocadamente en mi opinión con hacer una extensión de lo que se conoce como legítima defensa. Creo que esto va a generar un conjunto de problemas en la sociedad muy grande y que no va a terminar solucionando la cuestión de fondo. Creo que esto es una concepción que lo que va a hacer es incrementar la violencia al interior de la sociedad y puede llevar a que se violenten derechos de gente que no está vinculada al delito ni ha estado vinculada a la delincuencia y que puede verse sometida a un accionar desde el punto de vista autoritario de aquellos que están para defender derechos y hacer cumplir la ley. Además, va a haber un incremento importante del ya elevado nivel de reclusión penitenciaria que tiene este país en materia de delitos.
Con respecto a la gestión del Ministerio de Defensa, ¿qué peligros puede haber?
Por ahora hemos visto una dosis de discurso y de presencia mediática importante desde el Ministerio de Defensa. Pero por ahora desde el punto de vista de la resultancia, por un lado, no ha habido mucho en materia de delito y espero que el accionar nos lleve a generar soluciones de las Fuerzas Armadas que han sido enviadas a cumplir esa misión. Por el momento, en realidad 90 días es un tiempo escaso y breve para hacer evaluaciones. No voy a hacer una evaluación definitiva hasta que se procese más tiempo para que permita ver cuáles son las consecuencias negativas en materia de gestión. Veremos qué se termina planteando dentro de las normas que hoy están en curso, no solo en la Ley de Urgente Consideración, sino en el propio presupuesto porque me temo que se quiere atentar contra el trabajo que se venía haciendo, de formar cuadros de gestión civiles en la administración del ministerio, para volver a la época en que la cartera estaba absolutamente militarizada. Eso sería un error. Pero habrá que esperar en el presupuesto a ver qué se plantea. Por el momento, las señales que ha habido han ido en esta dirección con medidas administrativas. Veremos cómo termina resultando con medidas más formales.
¿Qué quiere decir un ministerio militarizado? ¿Significa que los militares toman el poder de la cartera?
Quiere decir que uno en la gestión pública, en la gestión de administración superior del ministerio de distintas áreas, pone a funcionarios militares en la gestión administrativa, gestión de recursos humanos y gestión económico financiera. Lo que se está haciendo es subordinando en conjunto al estudio de decisiones a los militares. Esto es un error. Creo que esto es una involución en lo que tiene que ver con una gestión moderna en la que tiene que haber actores civiles que tengan la capacidad de gestionar y de confrontar intereses. No veo a un militar o un oficial que asuma acciones que vayan contra lo que piensa la fuerza. La fuerza tiene un papel de asesoramiento, pero las decisiones son de nivel político. Si el asesoramiento no tiene contraposición a los tomadores de decisiones, se transforma en un aspecto negativo.
¿Cómo podría influir en la búsqueda de detenidos desaparecidos si tenemos un Ministerio militarizado?
Una gestión de la administración superior en manos civiles transmite muchos más grados de libertad en la toma de decisiones.
Todo esto lo tengo confirmado por responsabilidades asignadas adentro del ministerio, por vía administrativa, por lo que ha sido el aval de unos cargos de responsabilidad. Pero quiero ver qué pasa en un presupuesto para tener una posición más definida de a dónde se quieren ir. Las primeras señales no me parecen positivas.