Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.

ASOCIARME
Sociedad

Cambios en el capital y la clase trabajadora ante el surgimiento del proletariado de la era digital

El impetuoso crecimiento del sector servicios, evidente en Uruguay con los call centers, el comercio, los deliverys, Uber y otras plataformas, está provocando cambios profundos en la clase trabajadora. Los asalariados ven cambiar los paradigmas vinculados al trabajo. En este contexto el viejo proletariado industrial da lugar al proletariado de la era digital, un trabajador fuertemente dependiente de las empresas pero con apariencia de independiente.

Suscribite

Caras y Caretas Diario

En tu email todos los días

Por Pablo Silva Galván

Trabajadores independientes o por cuenta propia, deliverys en bicicleta, Uber y otras modalidades están transformando a la clase trabajadora. El proceso de expansión del capital, que abarca todas las áreas de la vida, busca una mayor tasa de ganancia con menores costos. Estos son asumidos por los trabajadores provocando una creciente precarización del trabajo. El tema está siendo estudiado por la academia y el movimiento sindical. En este sentido hace unas semanas se presentó el libro El privilegio de la servidumbre, del profesor Ricardo Antúnez, quien se ha dedicado al estudio de estos procesos. Caras y Caretas dialogó con la profesora Silvia Lema, colaboradora de Antúnez en la investigación, docente del Departamento de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales de la Udelar y secretaria general de la Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social (ATSS), una de las entidades organizadoras de la presentación del libro.

 

¿Qué entendemos cuando se habla de proletariado de la era digital?

Desde el punto de vista del proceso de la acumulación del capital, empeñado en una reestructuración productiva desde la década de los 70, se ha verificado una nueva composición de la clase trabajadora, más flexible, más compleja, que tiene que ver con las distintas formas de la combinación de uso del trabajo. Aquella tesis, surgida en la década de los 90, de que nos encontrábamos frente al fin del trabajo, no es tal porque en realidad nos encontramos frente al final de un tipo de trabajador, típico de lo que fue el patrón de acumulación rígido de la época taylorista-fordista. Tenemos una nueva configuración del proletariado porque la clase trabajadora no está compuesta por lo que ha sido históricamente el proletariado industrial. Hoy la clase trabajadora está conformada por los trabajadores estables y los inestables, los del sector primario, secundario y del sector servicios, por los trabajadores a tiempo completo, por los part time, es decir, las múltiples formas de uso del mundo del trabajo.

Eso es lo que se viene verificando, además de una expansión continua de su crecimiento en el área de servicios y una expansión de aquellos vinculados a la era informativa, la era tecnológica, por la fuerte mediación de esos avances. Esto genera al mismo tiempo una contradicción: al tiempo que en el área servicios se verifica un trabajador calificado que se incorpora al área informativa con un proceso productivo muy fuerte, porque es capaz de generar plataformas, sistemas informáticos, software, en la misma línea tenemos al trabajador más precarizado. El ejemplo más claro es el tema de las plataformas (aplicaciones), ya que al mismo tiempo que tenemos la introducción de estos sistemas vemos que para la creación de la plataforma se necesita un trabajador fuertemente capacitado y en la misma línea del proceso de trabajo; en la otra punta necesitamos a un trabajador precarizado como es el que anda en bicicleta, a tracción a sangre. Ese proletariado que se incorpora al área de servicios con una fuerte mediación tecnológica es el trabajador en la casa, es el del call center. La plataforma más característica puede ser el Uber-trabajador, que aparece en distintas áreas del transporte, el delivery. El que aparece, por ejemplo, a través de los porteros virtuales en los edificios. Porque el edificio ya no tiene más un portero presencial sino que, a través de un sistema de software y de videocámaras, determinada empresa es capaz de vigilar al mismo tiempo y colocar un portero virtual en distintos edificios al mismo tiempo. Si uno camina por Bulevar España, en los edificios que están en determinadas zonas se encuentra con el sistema de portero virtual. Antes las empresas tenían determinadas categorías profesionales, la telefonista recepcionista, por ejemplo. Ahora en la mayor parte de las empresas los servicios están tercerizados, los compran a un servicio central y hay un conjunto de trabajadores que son capaces, desde distintas partes del mundo, de brindar un servicio porque ya no interesa que uno esté en el mismo país o en la misma ciudad.

El problema central es que se da un proceso de expansión del trabajador súper calificado al tiempo que se genera un trabajador descalificado en la misma unidad de la cadena. En este proceso el nuevo proletariado de la era digital aparece incorporado al área de servicios con una fuerte mediación de la tecnología. Pero desde el punto de vista de la clase trabajadora aparece como un trabajador precario flexibilizado, en condiciones de aislamiento.

Hay un proceso de tercerización y una extracción del trabajo excedente del área de servicios muy fuerte. Existe un conjunto de trabajadores que trabaja para una empresa, esa empresa vende servicios y se queda con una parte del salario de los trabajadores para beneficio propio. Aparecen como suministradoras de personal, pero el suministro de personal no es la presencia directa del trabajador sino de un servicio virtual.

Se verifica un proceso de expansión y de mercantilización del área porque si uno observa lo que ha pasado con la expansión del capital en la década de los 70, 80 o 90, que había llegado a los límites de la expansión territorial, se verifica que se comienza a expandir en todas las esferas de la vida. Hay un proceso de mercantilización de todas las esferas de la vida. La más notoria forma parte de los cuidados, en la práctica más humana de todas. Es propio del ser humano cuidar a otro, sin embargo hay un proceso de mercantilización de los servicios de cuidado, pero también de la cultura, de la educación, de la seguridad social. De múltiples formas toda el área de servicios aparece fuertemente mercantilizada, en un proceso, además, de fuerte proletarización del asalariado, porque eso ha significado un crecimiento de la clase trabajadora en el área de servicios. Mientras la clase trabajadora se retrae en el área industrial, se expande en los servicios y ello implica de alguna manera nuevas formas de acción del trabajo excedente, porque obviamente la incorporación del capital en esa área genera un proceso de extracción de ese trabajo.

Entonces, ¿se sigue verificando que en el capitalismo hay creciente riqueza en un extremo y más pobreza en el otro?

Esa es la contradicción principal, porque el proceso de expansión del capital en el patrón de acumulación flexible, al mismo tiempo que es capaz de generar nuevas condiciones de trabajo, resulta peor para otros sectores.
Si uno piensa cuál es la base de la tecnología en la era digital, ve que es el smartphone. Este ha pasado a ser de alguna manera la base del desarrollo. Pero para la existencia del smartphone se necesita de un conjunto de trabajadores en el área de la minería, que de formas muy precarias, muy arcaicas de trabajo, extraigan los elementos necesarios para la creación de la base de todo el desarrollo tecnológico. Al mismo tiempo que se generan trabajadores calificados o súper calificados, surgen trabajadores precarizados. Y no es un problema coyuntural, es un problema estructural. En el proceso de desarrollo de las fuerzas productivas y de acumulación de capital, necesariamente este va buscando formas de adaptación y readecuación para mantener la tasa de ganancia. Entonces pueden aparecer dentro del proletariado digital un conjunto de trabajadores muy bien remunerados, muy bien calificados, con muy buenas condiciones de trabajo pero que necesariamente generan al mismo tiempo trabajadores flexibles precarizados. Este es el caso del proceso de “uberización” de algunos sectores, donde el trabajador prácticamente se convierte en sí mismo en su propio emprendedor. No posee los medios de producción, en realidad posee su instrumento de trabajo -el automóvil- y se hace cargo de todo el proceso de reproducción porque paga los costos del automóvil y de reparación, se hace cargo de sus leyes sociales, de sus propias contingencias a costa de generar un mecanismo de sobrevivencia. Al mismo tiempo hay una empresa que controla todo ese proceso, que solo pone a disposición una plataforma de comunicación. En realidad lo que hace es poner a ese trabajador como un independiente, pero en los hechos es fuertemente dependiente, porque ese trabajador con su auto, con su fuerza de trabajo, por fuera de ese sistema no es capaz de sobrevivir.

¿Desde el movimiento sindical se está analizando todo esto?

El proceso de organización de la clase trabajadora viene con rezago respecto a los problemas que se plantean en el mundo del trabajo. El modelo de organización sindical se construyó durante el siglo XX a imagen y semejanza del modelo de la clase trabajadora existente. Si teníamos una clase trabajadora homogénea y fuertemente verticalizada en la fábrica, el modelo del movimiento sindical se construyó homogéneo, centralizado y verticalizado. Ahora, el proceso de adaptación, de reconfiguración, necesariamente tiene que llevar al modelo sindical a poder comprender dentro de su forma de organización estas nuevas formas el trabajo.

Al trabajador lo presentan como un emprendedor, pero más que un emprendedor es un responsable de sí mismo y de sus contingencias. Ya no hay más responsabilidades en torno a las relaciones laborales y todos los derechos que los trabajadores tenían. Ahora uno está a disposición durante un tiempo y trabaja cuando sube a un auto de Uber o cuando está con una bicicleta esperando un pedido. Tiene un tiempo disponible para la empresa que esta utiliza de acuerdo a su propio requerimiento. Antes se pagaba por hora de trabajo, lo que implicaba que tanto el tiempo muerto como el tiempo vivo de trabajo eran remunerados. Hoy el tiempo muerto del desarrollo de un servicio corre por cuenta del propio trabajador. Es este el que tiene que estar disponible para el capital, para la empresa, y va a recibir solamente por lo efectivamente trabajado. Es un proceso de disminución del costo a favor de la empresa y no del trabajador.

El proceso genera no solamente condiciones objetivas adversas para el trabajador, que solamente va a cobrar por lo efectivamente trabajado, sino que además genera condiciones subjetivas también adversas. Ese trabajador pasa a sentirse responsable de su improductividad, entonces no hay un proceso de toma de conciencia de una relación de dependencia, no hay un proceso de búsqueda de organización ni de resistencia. Se generan mecanismos de superexplotación: si estuve ocho horas e hice solamente cinco viajes ahora voy a tratar de estar 16. Se produce un proceso de autoexplotación muchas veces vinculado a una concepción ideológica que entiende que las aptitudes y las capacidades del emprendedor están en el propio emprendedor. Si uno es buen o mal emprendedor tiene que ver con características de la personalidad, de su posicionamiento, de su actitud. Son todos elementos y habilidades blandas que supuestamente el trabajador tiene que desarrollar y si no le va bien es porque no las ha desarrollado. No es responsabilidad de la relación laboral ni de la división social del trabajo.

Eso hace que la empresa se deslinde de toda la responsabilidad y se la transfiera al trabajador.

¿Entonces el sistema se apropia de una mayor plusvalía?

Somos trabajadores cada vez más productivos. Si uno piensa cuánto producía un trabajador en el siglo XIX, de la misma rama de actividad, en el siglo XX y en el XXI, por la combinación entre trabajo vivo y trabajo muerto, entre la incorporación tecnológica, las formas de organización del trabajo, la transformación de las relaciones laborales, entonces vemos que somos más productivos y por lo tanto generamos más trabajo excedente. Hay mayor extracción de ganancia para el capital y cada vez podemos tener en algunos sectores un salario mayor, pero la porción que nos apropiamos de la riqueza es menor. Al mismo tiempo que crece la clase trabajadora, la cantidad de personas disponibles para trabajar, la cantidad de empleos disponibles es menor. Hay un proceso de sustitución de empleo.

  ¿Eso afecta a otros sectores de la sociedad?

Eso no es bueno para el trabajador y no es bueno para el sistema, porque hoy está en cuestión el tema del déficit de la seguridad social y se visualiza que el problema está en que los trabajadores vivimos más tiempo. Cuando se habla de extender la edad productiva y alargar el período de trabajo, se visualizan todos los problemas de la seguridad social del lado del trabajo y no se percibe lo que han generado estas nuevas formas de organización del capital. ¿Cuál es la responsabilidad que tienen estas empresas sobre sus trabajadores? Ninguna. Trabajador independiente, trabajador por cuenta propia, emprendedor, microempresario, son las múltiples formas de denominación para un trabajador que busca una estrategia de sobrevivencia.

¿Alguien piensa que pasamos del muchacho en moto al repartidor en bicicleta por un problema ecológico? No. Es porque ni siquiera ya ese trabajador tenía posibilidades de garantizar la protección de su instrumento de trabajo. Entonces pasó a un instrumento de trabajo que le genera menos costo en su proceso de reproducción. Ya no podía sostener el mantenimiento de una moto y sus costos y pasa a una forma más barata. No fue por un problema ecológico.

Otro de los requerimientos propios de este patrón de acumulación es la disminución creciente de la tasa de durabilidad de las cosas. Cuando el capital se expandió por todo el mundo y luego por todas las áreas posibles de la vida en su proceso de mercantilización, para garantizar un proceso de consumo de la mercancía tiene que asegurar que esa mercancía cada vez dure menos. Porque si se compra una heladera, como se hacía antes, que duraba 30 o 40 años, ¿quién iba a cambiar la heladera? Entonces una de las condiciones del proceso de acumulación en el capitalismo tardío flexible es el descenso de la tasa de durabilidad de la mercancía. Si compré una heladera y me dura cinco años, sé que después tengo que ir y comprar otra. Ese proceso de destructividad de las cosas es también de destructividad de la fuerza de trabajo y del ambiente y de la naturaleza. El principal problema ecológico que tenemos hoy es el proceso de destrucción que presenta la mercancía, porque prácticamente vamos a vivir en un planeta del descarte. Si uno pide un servicio, por ejemplo de alimentación, el 50% de lo que recibe en ese delivery ya es parte de un proceso de descarte. Hay un proceso de destructividad muy fuerte de la fuerza de trabajo que obviamente lleva a un proceso de crisis. ¿Qué vamos a hacer cuando ya no tengamos más condiciones de colocar lo que estamos descartando? Ahora, el proceso de generación de capital se sostiene por esa degradación de las cosas y de la tasa creciente de destructividad de la mercancía para producir con menores costos y más barato.

Dejá tu comentario

Forma parte de los que luchamos por la libertad de información.

Hacete socio de Caras y Caretas y ayudanos a seguir mostrando lo que nadie te muestra.

HACETE SOCIO