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Con la Panameña Guimara Tuñón Guerra: Entrelazando puertos

Con motivo de la presentación de los lineamientos generales para la elaboración del Plan Maestro de la Administración Nacional de Puertos, disertó Guimara Tuñón Guerra, directora general de Puertos e Industrias Marítimas Auxiliares, de Panamá, con quien conversó Caras y Caretas.

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Debido a que la República de Panamá es un país que transitó por un camino similar al de políticas de puertos que pretende Uruguay, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) invitó a disertar a la directora general de Puertos e Industrias Marítimas Auxiliares, Guimara Tuñón Guerra. Su competencia son todas las instalaciones portuarias del país, así como cada una de las actividades que brindan las terminales. En diálogo con Caras y Caretas, Tuñón Guerra afirmó que la estrategia utilizada en su país se basa en saber que son parte de un sistema logístico: “Saber que estamos dentro de la cadena logística, que no es sólo puertos, sino que también se trata de carreteras, ferrocarril, servicios adicionales que incluyen otras instituciones del Estado, es fundamental”. Explicó que la proyección de la estrategia es que sea parte del eslabón logístico que lo conforma con otras instituciones del Estado, pero también está el sector privado, porque, según dice, ambas partes se necesitan mutuamente: “Somos algo así como socios que nos necesitamos. Nosotros, como aparato regulador, pero también facilitador para que las inversiones que llegan se hagan de manera adecuada y tengan sus frutos tanto para las empresas que deciden invertir como para el país”, sostiene. Igualmente, Tuñón Guerra aseguró que el Estado panameño es estricto en cuanto a la aprobación de inversores privados y que no toda inversión sirve. Por eso, se les exige un estudio básico de una fuente confiable: “Los números, los análisis, los expertos están ahí, pero, sobre todo, tienes que tener un convencimiento de que el aparato del Estado comprenda que las inversiones no son porque un inversionista llegue y te diga ‘te voy a dar 200.000 millones de dólares y te voy a desarrollar un puerto’. Nunca puede faltar la parte de ‘dígame cuál es el mercado que tiene, cómo es su cronograma de inversión, cómo sustenta esto, dónde están sus números, si es ambientalmente viable’. Entonces nosotros, para establecer un proceso de concesión, le pedimos toda la documentación, quién es la empresa, cuáles son sus números, cuáles sus proyectos, el estudio de impacto ambiental tiene que estar validado por el ministerio de ambiente”, indicó, aclarando que en todo ese proceso no trabajan solos, sino que se hace con el apoyo de otras dependencias del Estado, las que deben habilitar, cada una en su área, el proyecto que se haya presentado, para poder tener, información mediante, la certeza de que el proyecto de inversión sea lógico. “Porque no somos expertos en ambiente, ni en trabajo ni en salud pública, por eso solicitamos que esa ayuda a otras instituciones del Estado”, subrayó.   La importancia de la diversificación Basta escuchar a Tuñón Guerra hablar de “diversificación” tres minutos para darse cuenta de que ese es uno de sus mayores orgullos. “Sí, estamos diversificando”, contestó a la pregunta que al respecto le hizo Caras y Caretas, y no olvidó decir cuánto les costó generar una idea “de eso”, cuando se supone que la parte de contenedores es más importante: “De a poquito estamos diversificando. No tenemos las terminales construidas, pero están en proceso de construcción. Algunas fueron por iniciativa privada, que nos dijeron ‘nosotros queremos hacer esto en Panamá’, y otros fueron producto de estudios desde 2014 hasta finales de 2015”. Explicó que la situación se dio porque el sector contenedores estaba sufriendo un duro golpe, estaba iniciando las alianzas y el Canal de Panamá estaba terminando su proceso de expansión. Eso obligó a que hicieran un análisis “concienzudo y real” de cuál sería el objetivo, hacia dónde iban: “Vimos que podíamos mantener nuestro sistema de contenedores, ya teníamos las terminales en proceso de expansión como una necesidad de apoyo”, aseguró. Pero también dijo que eran conscientes de la importancia de buscar otras actividades que posicionaran el país. “Porque es todo un tema de posicionar y mover el eslabón, no sólo de contenedores, porque ¿y si la tecnología decide que puedo mover las mercancías de otra manera? Eso existe, y no nos podemos cerrar a nada. Entonces hay que buscar otros mecanismos, y eso fue lo que se hizo”, aseguró. Fue en esa búsqueda que se toparon con el planteo de hacer cruceros, porque, a pesar de tener números claros que daban la pauta de que el sector turismo estaba creciendo, no lo estaban atendiendo: “De allí parte la iniciativa de los espacios para cruceristas y, con el análisis, nos dimos cuenta de que era necesario, así como con las terminales pequeñas de servicios marítimos auxiliares. Porque también es sabido que si no tienes los servicios conexos, los puertos quedan un poco debilitados en la prestación”, afirmó Tuñón Guerra.   20 años no es nada Otro de los puntos conversados con Caras y Caretas es el que tiene que ver con los tiempos en materia de estrategia portuaria: “Pensar de aquí a 2040 es nada”, aseguró la jerarca panameña y una quedó haciendo cuentas: ¡22 años! El asombro seguro se dejó traslucir, por más que se intentara disimularlo, porque Tuñón Guerra enseguida agregó: “Construir una terminal portuaria nos puede costar cinco años, dependiendo de las características. Las rutas de las navieras no van a decidir quién va a ir a una terminal hasta que no esté construida. No la pueden poner en su tráfico porque no saben si va a tener un problema de dragado o cualquier otro y ya se va quitando cinco años. Más allá de eso, la tecnología está cambiando. Ya estamos viendo la entrega de mercancías por drones e, inclusive, drones que tienen la capacidad de mover personas, viendo el reposicionamiento de grandes mercadistas minoritarios (Amazon, Wal-mart, etcétera). Probablemente puede que haya otro tipo de formas de mover las mercancías al consumidor final”, explicó, y agregó: “Todavía queda esa gran carga que es la mercancía a granel, quedan las cargas sobredimensionadas, aquel que quiere pasear en un crucero, el movimiento de grandes cantidades de hidrocarburo, entonces puede que el tema de contenedores sea el más impactado por la tecnología, porque la tecnología puede crear formas de llevar las mercancías de manera más eficiente y rápida. Eso es lo que tenemos que tener bien claro: qué puede pasar en un horizonte de dijo años”, dijo y analizó: “Si una terminal me demora cinco años y yo invierto 500 millones de dólares y me va a quedar operativa solamente por un lustro más, eso no tiene mucho sentido. La tecnología se desarrolla de manera muy rápida”, remató. “Para mí es muy loable el esfuerzo que está haciendo Uruguay por tener un plan maestro, es importante que todos tengamos uno para que veamos las cosas como región. A veces el norte o el centro no ven el sur y nos sentimos que estamos muy lejos unos de los otros, pero creo que la realidad es la misma. Una vez que tengamos claro eso, tenemos que trabajar como un bloque, como lo hace Europa, que puede que tengan diferencias políticas y culturales, pero se unen porque entienden que para temas como el de transporte de mercadería o el comercio internacional hay que tener una sola unidad. Entonces me parece que esto que hace Uruguay es la manera de integrar conceptos y estrategias”, dijo a modo de saludo, como pensando, pero en voz alta.  

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