Covid persistente: “Es como envejecer de golpe”

Se trata de pacientes que continúan con síntomas de la Covid-19 mucho tiempo después de haber sido contagiados.

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Covid-19. Foto ilustrativa.

La Organización Mundial de la Salud ya ha tipificado el término “Covid persistente” para aquellas personas que continúan con síntomas 12 semanas después de haber sido contagiados. Actualmente pueden comprender a un 10% del total de los enfermos.

En España por ejemplo, los pacientes de este Covid persistente —o long Covid, como se ha denominado internacionalmente— tratan de alzar la voz para lograr un reconocimiento. Sin él, la investigación no se impulsa y proliferan los malentendidos o la incomprensión.

Experiencias

“Es como envejecer de golpe”, resume Isabelle Delgado, afectada por esta dolencia desde que se contagió del virus hace “exactamente un año, un mes y un día”. Tiene la fecha grabada porque sospecha que el virus le llegó una jornada que salió de casa cuando todavía no se llevaban ni mascarillas y porque al poco le dolía la garganta como una faringitis fuerte.

“Pero, como habilitaron el número de teléfono y los hospitales estaban colapsados, nunca me hice la prueba. Estuve en casa dos meses hasta que me hicieron una PCR”, cuenta desde Getxo, la localidad de Vizcaya donde reside.

Delgado vive desde entonces con una tos que interrumpe de vez en cuando la conversación. También con una febrícula que suele aparecer por las tardes. O con un cansancio y una incapacidad de concentración que entorpece sus tareas cotidianas como correctora tipográfica. “Tuve todo el cuadro: dolor de cabeza severo, disfagia, diarrea, dolor muscular… Ahora son más suaves y fluctuantes: hay picos y otros momentos peores”, relata quien ha cambiado totalmente su rutina.

Con 51 años, Delgado asegura que no respondía a una mujer de esa edad. “Era una persona de 50 años, pero mi motor, mi maquinaria, no era de 50”, ríe. En este paréntesis, sin embargo, ha cambiado esa percepción: “Camino un rato y parece que he corrido un maratón”, cuenta con una mezcla de aceptación y fastidio. “Lo intento llevar bien, aunque a veces me frustro. Mi rutina es ahora de jubilado. Si estoy más o menos bien, salgo a la calle. Si no, vienen a verme”, sintetiza.

Lo que le molesta a Delgado es la falta de un criterio oficial. Ella, que se cree “víctima de la primera ola”, cuando el desconocimiento era latente y no había ni tratamientos específicos ni capacidad para examinar, ha tenido la suerte de que su trabajo le permite estar en casa, pero no siempre ocurre: “Entre las afectadas por COVID persistente hay a quien le dan el alta o le diagnostican otra cosa porque no está reconocido. Y buscamos eso: que se nos tenga en cuenta y podamos avanzar en estudios y consideración”.

Cristina García es un ejemplo de esa adversidad al carecer de dictamen claro. Esta chica de Arcos de la Frontera, en Cádiz, se infectó en octubre. A sus 28 años, La Covid-19 no le produjo consecuencias graves durante las dos semanas de incubación y recuperación. Fue posteriormente cuando llegaron los inconvenientes.

“Yo ni siquiera ingresé en el hospital. Al principio iba todo más o menos bien, con cansancio o diarrea y nada más, pero luego se complicó”. Empezó a ahogarse, a tener problemas en la piel, a sentirse fatigada todo el tiempo. “Estuve 60 días de baja, pero no me la prorrogaron. Y eso que me hinchaba a corticoides por la inflamación”, relata incrédula puesto que trabaja en cuidado a domicilio de mayores. “Hubo un momento en que me dijeron que tenía que trabajar y seguía siendo positivo. Me negué”, apunta.

Seis meses después sí que le toca cumplir con su horario y su tareas, algo que le ha volteado su existencia. “Yo podía dar una vuelta por la tarde, ir a algún sitio… Ahora es ir a trabajar, volver a casa, tomarme las pastillas y a dormir. Hay días que vuelvo, me tomo las pastillas y me echo a llorar”, alega la joven con pena: «¡Es que esto es un calvario. Si no me duelen las piernas, me duele la cabeza!”.

Según los expertos

Esa impotencia es común entre los pacientes de Covid persistente, de quienes se han registrado hasta 201 síntomas.

Lorenzo Armenteros, portavoz de la Sociedad Española de Médicos de Familia y Generales (SEMG), explica que esta enfermedad es una “afectación multiorgánica” una vez pasado por un coronavirus agudo, tras tres o hasta 12 semanas.

“El perfil es heterogéneo, pero hay uno predominante que es el de mujeres en torno a los 40 años”, anota, satisfecho porque ya haya cierto consenso del asunto desde la Organización Mundial de la Salud y otros organismos o estudios científicos.

“Hay tres tipos. Covid agudo, PostCovid con secuelas y el Covid persistente. El problema es el desconocimiento general y la múltiple sintomatología, que va desde las cefaleas, disnea o la tos hasta patologías digestivas o neurológicas”, detalla.

El experto se refiere a la “niebla mental” de Isabelle Delgado como algo común: “Cuesta concentrarse, se pierde la memoria a corto plazo… Al déficit físico se le suma el cognitivo”, agrega Armenteros, que lamenta no tener un tratamiento determinado ni certezas sobre si la vacuna es positiva. “Hay algún caso en que han mejorado, pero no está probado”, esgrime. Lo que hay son tres teorías sobre las causas.

Una es una alteración inmunitaria que provoca que una persona no responda al virus como otra. La segunda, un “acantonamiento viral”, es decir, que el virus se queda agazapado en un órgano y aflora periódicamente. Y la última es la “autopatológica”: es el propio sistema inmune del paciente el que se boicotea y destruye los anticuerpos. “La mayoría da negativo y no son infecciosos”, añade, “y están viendo cómo pueden atenderles con distintas terapias para el asma, con antivirales o con rehabilitación”.

Aunque estas no lleguen a todo el mundo y sigan desembocando en afectaciones emocionales. “Incluso si no hay reflejo orgánico, ocasiona estos problemas. Y tiene dificultades añadidas porque muchas veces no se considera para el desempeño laboral”, sostiene Armenteros, que desde la SEMG —cuando España ya roza los 3,4 millones de contagios y más de 76.000 muertos— lidera una campaña por visibilizar la Covid persistente y poder investigar para “abrir un puente de esperanza”. (Vía Sputnik)

1 comentario en «Covid persistente: “Es como envejecer de golpe”»

  1. Adivinen la pelota que les darán aquí cuando muchos de quienes hayan sufrido la enfermedad lamentablemente comiencen a experimentar las secuelas.

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