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Sociedad

Cuando el abuso afecta al trabajo

El Convenio 190 de la OIT reconoce el derecho a trabajar en ámbitos libres de violencia o acoso. Fue firmado por el MTSS y el Pit-Cnt, pero los empresarios se negaron a hacerlo: no es un tema que les preocupe.

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Por Pablo Silva Galván

Uruguay está a punto de firmar el Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que reconoce el derecho de todas las personas a participar en ámbitos de trabajo libres de violencia y acoso. La iniciativa fue firmada por el Poder Ejecutivo y los representantes de los trabajadores, no así por los empresarios, quienes entienden que no es un problema de preocupación. Los ministerios de Trabajo y de Desarrollo Social aprobaron la iniciativa que será analizada por el Consejo de Ministros para luego remitirla al Parlamento, explicó a Caras y Caretas Tamara Gascón, representante de los trabajadores en Comisión Tripartita de Igualdad de Oportunidades.

“Seríamos el primer país del mundo en ratificarlo y significa el fin del acoso y la violencia en el ámbito laboral”, explicó Gascón, quien integra también la dirección de la Federación Uruguaya de la Salud (FUS). Recordó que “la violencia está instalada y el mundo del trabajo no es ajeno. No solo la violencia doméstica, sino en los lugares de trabajo entre pares, mandos. Constantemente recibimos denuncias”.

 

¿Cómo se expresa esta violencia en los lugares de trabajo?

Si hablamos de mandos medios, una invitación a salir, una negativa y ahí empieza: te doy los peores turnos, la peor tarea. Empieza así, la línea es muy fina entre una cosa y la otra. El acoso sexual y moral termina en violencia.

 

¿Hay denuncias de maltratos, gritos?

En menor medida, en la comisión recibimos las denuncias a través de la Inspección de Trabajo. En mi área, que es la salud, vemos casos de médicos que pasan la línea. En ese caso se da más la violencia. Al no obtener lo que quieren hay gritos, maltrato, ninguneo. Es un cargo superior. Por ejemplo, con una auxiliar de enfermería o de servicio.

 

¿Qué tipo de medidas se toman para hacer frente a eso?

En Uruguay tenemos la ley de acoso sexual laboral que fue aprobada en 2015 y ratificada en 2017, la 18.561. Con esa ley se está más protegido si en el lugar de trabajo hay sindicato. La persona debe hacer la denuncia, el sindicato tiene la obligación de tomarla en forma reservada, llevarla a la bipartita del lugar y hay 10 días de investigación. También se eleva a la Inspección de Trabajo.

Las resoluciones por lo general son talleres de concientización, de mejoras en la gestión en el trato en el lugar de trabajo. Si se comprueba, las sanciones son de distinto tipo. Primero, separar a las personas si trabajan en el mismo sector, e insistir en que ese no es el camino. Por lo general en los lugares de trabajo tenemos protocolos a partir del elaborado por el Pit-Cnt, que se logró instalar a nivel nacional en todas las intendencias y lugares de trabajo. Por eso, si hay violentos o acosadores son expulsados inmediatamente del movimiento sindical.

 

¿Qué acciones están previstas para continuar con este proceso?

Se hicieron dos actividades. Hace poco el ministro (Ernesto) Murro con la ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, firmaron el preconvenio con el Pit-Cnt. Lamentablemente el sector de los empresarios no asumió esa responsabilidad. Esto influye en el lugar de trabajo, porque si hay una situación de mortificación de los trabajadores no vas a trabajar igual, Llega un punto en que las personas no quieren ir a trabajar, se viven certificando, eso perjudica la tarea, pero no lo ven así; por más que lo hemos explicado, repercute en el trabajo diario.

Cuanto mejor se trabaje y más armonía haya, se produce más y mejor. No se logró entender y no lo firmaron, por lo tanto va con la aprobación del Pit-Cnt y del gobierno.

 

¿Qué alegan para no firmar?

No lo ven como un tema que sea frecuente, no lo ven como algo que los perjudica, pero en realidad los está perjudicando, Porque si no se frena una acción de estas, así sea un mando medio de confianza, está perjudicando al resto. Es un mal funcionamiento del colectivo.

Bueno, esto pasa al Consejo de Ministros y, si se le da la aprobación, pasa al Parlamento.

 

¿Cuáles serán los efectos una vez ratificado?

Hay que hacer la reglamentación para bajarlo a tierra. Poder aplicarlo y marcar pautas para que en cada lugar se pueda instrumentar. Tomar el tema, hacer talleres, ponerlo en cartelera, informar que todos tenemos derecho a no sufrir acoso en el lugar de trabajo.

 

¿La violencia se expresa más en el caso de las mujeres?

Por lo general sufren más las mujeres, pero hay hombres también. El porcentaje es de un 80 a 20. Por lo general es como la violencia doméstica, que la sufren más, pero hay hombres, aunque son los menos o a veces no se animan a denunciar por la vergüenza pública, que también la sufren.

 

¿Se la ve como débil?

Seguimos en una sociedad muy patriarcal donde prima el “yo llegué primero”, “este es mi espacio”, “viniste a robarme mi espacio y a sacarme mis beneficios”. Ahí es donde empiezan muchos problemas, en no aceptar que todos tenemos derecho a salir adelante, a ganar un sueldo y vivir dignamente sin molestar al otro. Seremos una mejor sociedad si todos tenemos derechos y obligaciones que cumplir con equidad.

Así como fuimos los primeros en América Latina en tener el voto femenino, el primero en tener una mujer en el Parlamento -siempre estuvimos un paso adelante- creo que esto también nos pondría en una situación de privilegio mundial.

 

Un paso adelante

Días pasados los ministerios de Trabajo y de Desarrollo Social adhirieron al Convenio mediante la firma de un compromiso por parte de los titulares de ambas carteras, Ernesto Murro y Marina Arismendi.

Según la información publicada en el sitio web de la Presidencia, Murro explicó que ambas secretarías de Estado aspiran a que Uruguay sea uno de los primeros países del mundo en ratificar el texto promovido por la OIT. “Este convenio no es un antojo para quedar bien, atiende uno de los graves problemas que tienen hoy la humanidad y el Uruguay”, precisó.

Recordó que el ministerio cuenta con una Inspección General de Trabajo que en 2018 recibió 331 denuncias de acoso y violencia. En esos casos, el organismo inspecciona y puede aplicar multas y, al mismo tiempo, obligar a las partes a la aplicación de políticas correctivas.

Agregó que desde su aprobación en Ginebra hace tres meses, el convenio fue analizado con organizaciones sindicales y empresariales. Al respecto, señaló que se alcanzó un acuerdo con los trabajadores, pero lamentó que no sucediera lo mismo con el sector empresarial.

Por su parte Arismendi, también citada por la web de Presidencia, destacó que su cartera trabaja con instituciones en temas de equidad e implementó el Sello de Calidad con Equidad, que certifica buenas prácticas en las organizaciones para prevenir situaciones de desigualdad de género.

 

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