Día Mundial de la Poesía

Esta edición del Día Mundial de la Poesía tendrá actividades por internet para celebrar a pesar de la cuarentena.

La UNESCO decidió en 1990 proclamar el 21 de marzo como el Día Mundial de la Poesía con el fin de apoyar la diversidad lingüística, fomentar la vehiculización de lenguas amenazadas, incentivar la escritura de poesía como forma de expresión de valores y no solo como una forma de arte ya pasada de moda.

Debido a la pandemia del coronavirus las actividades programadas para este día se cancelaron o se transformaron en propuestas online.

La iniciativa española Poesía en tu Sofá para “combatir esta cuarentena a ritmo de verso» comenzó ayer y hoy tendrá una nueva edición a partir de las 14:30 (hora uruguaya). Hoy participarán, entre otras figuras de la cultura, Ismael Serrano y Elvira Sastre.

 

En el portal de la librería Escaramuza se puede acceder a diverso contenido sobre poesía uruguaya e internacional.

Si se prefiere descargar libros de poesía, ficción y no ficción, la página elejandria.com es una gran opción, ya que permite conseguir obras que ya están en dominio público de forma gratuita y en el formato que se prefiera.

1 comentario en «Día Mundial de la Poesía»

  1. Miguel Hernández
    ELEGÍA

    (En Orihuela, su pueblo y el mío, se
    me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
    con quien tanto quería.)

    Yo quiero ser llorando el hortelano
    de la tierra que ocupas y estercolas,
    compañero del alma, tan temprano.

    Alimentando lluvias, caracolas
    y órganos mi dolor sin instrumento.
    a las desalentadas amapolas

    daré tu corazón por alimento.
    Tanto dolor se agrupa en mi costado,
    que por doler me duele hasta el aliento.

    Un manotazo duro, un golpe helado,
    un hachazo invisible y homicida,
    un empujón brutal te ha derribado.

    No hay extensión más grande que mi herida,
    lloro mi desventura y sus conjuntos
    y siento más tu muerte que mi vida.

    Ando sobre rastrojos de difuntos,
    y sin calor de nadie y sin consuelo
    voy de mi corazón a mis asuntos.

    Temprano levantó la muerte el vuelo,
    temprano madrugó la madrugada,
    temprano estás rodando por el suelo.

    No perdono a la muerte enamorada,
    no perdono a la vida desatenta,
    no perdono a la tierra ni a la nada.

    En mis manos levanto una tormenta
    de piedras, rayos y hachas estridentes
    sedienta de catástrofes y hambrienta.

    Quiero escarbar la tierra con los dientes,
    quiero apartar la tierra parte a parte
    a dentelladas secas y calientes.

    Quiero minar la tierra hasta encontrarte
    y besarte la noble calavera
    y desamordazarte y regresarte.

    Volverás a mi huerto y a mi higuera:
    por los altos andamios de las flores
    pajareará tu alma colmenera

    de angelicales ceras y labores.
    Volverás al arrullo de las rejas
    de los enamorados labradores.

    Alegrarás la sombra de mis cejas,
    y tu sangre se irán a cada lado
    disputando tu novia y las abejas.

    Tu corazón, ya terciopelo ajado,
    llama a un campo de almendras espumosas
    mi avariciosa voz de enamorado.

    A las aladas almas de las rosas
    del almendro de nata te requiero,
    que tenemos que hablar de muchas cosas,
    compañero del alma, compañero.

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