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OBREROS Y PATRONES

Dos visiones contrapuestas de la realidad

Por Alberto Grille.

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Caras y Caretas Diario

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El miércoles 22 de agosto tuvieron lugar dos acontecimientos opuestos y tal vez complementarios: se realizó un paro general del Pit–Cnt por  presupuesto para la educación y la investigación y por aumentar los impuestos a los ricos. Simultáneamente, en un almuerzo de ADM, expusieron los titulares de las cuatro principales cámaras empresariales. Como decía la propaganda reeleccionista de Pacheco Areco, “sus obras hablan por ellos”. En el coquetísimo reducto de Punta Cala, sobre los lagos de Carrasco, una multitud de empresarios y algunos altos funcionarios, entre los que estaba el ministro de Trabajo Ernesto Murro, escucharon las palabras de los sufridos líderes empresarios de nuestro país. Hablaron Julio César Lestido, presidente de los importadores nucleados en la Cámara de Comercio y Servicios; Gabriel Murara, de la Cámara de Industrias; Ignacio Otegui, de la Cámara de la Construcción y Pablo Zerbino, de la todopoderosa Asociación Rural. Los cuatro discursos tuvieron un reiterado patrón común, que fue la crítica total, horizontal y “transversal” a los gobiernos del Frente Amplio, gobiernos que han conducido al país a su mayor período histórico de crecimiento con inclusión social (14 años de crecimiento ininterrumpido del PIB), detalle que no fue mencionado, pese a que el título del evento fue “De aquí a 2020: ¿qué falta para que el país siga creciendo?”, lo cual supone un reconocimiento implícito , nunca explicitado. Menos aún se dijo que el sector empresarial (que integra obviamente ese 1% más rico del país, que concentra el 56% de los ingresos), ha aumentado significativamente su riqueza en estos 14 años, en donde han disfrutado, de entrada, de una reducción del IRAE del 5% y de exoneraciones que les han permitido destinar parte de impuestos que deben ir al bienestar general a su propio beneficio, como el famoso caso del Estudio Posadas, Posadas y Vecino en Carrasco. Exoneraciones que no debieron ser y que no deberían ser nunca más. Pero nuestros empresarios son así, burgueses en broma. Voraces, insatisfechos siempre, incapaces de gestos generosos que beneficien a los que viven de su trabajo y a los más postergados. ¡Vaya a sacarles un peso a estos señorones siempre llenos de exigencia! ¡Si hasta agotaron las vías legales para no pagar 60 millones de dólares para un impuesto que se destinaba a caminería rural, es decir, que iba en su propio beneficio! Tengo para mí que es esta buena gente (por lo pronto no son los trabajadores ni los jubilados) los que explican los 1.500 a 2.000 millones de dólares que según el Banco Internacional de Pagos (de Basilea, Suiza) se van cada año de nuestro país. “El empresariado uruguayo está en vías de extinción”, dijo el controvertido Richard Read, que fue duramente criticado en ADM. En realidad lo que se extinguió hace años fue la capacidad de emprender de estos buenos señores que nos dan cátedra desde Carrasco, mientras son incapaces hasta de invertir en un negocio seguro como el ferrocarril entre Paso de los Toros y Montevideo, que tanto bien le va a hacer al Uruguay. Quejas y pedidos de los ricos ¿Qué dijeron, concretamente, los señores de Carrasco? Se quejaron de la “conflictividad” con los sindicatos y de que “cada vez es más difícil lograr acuerdos”; del “atraso cambiario”; las elevadas tarifas de los servicios públicos; “la falta de tratados internacionales para mejorar el acceso de los productos uruguayos en el exterior”, y “el deterioro de la cultura de trabajo en un contexto donde si algo no abunda es el empleo”. Confieso sin ambages que este último punto me preocupa. Lestido habló de que la pérdida de la cultura del trabajo “se ve en la impuntualidad, el ausentismo y la rotación laboral” y que “la ética laboral que hubo en Uruguay hoy la estamos viendo en los extranjeros que llegan al país”. Creo que, efectivamente, algo hay que hacer ahí, y que el Pit–Cnt debe liderar ese esfuerzo, mucho más cuando enfrentamos una revolución tecnológica que puede amenazar muchos empleos en un país pequeño como el nuestro. Tanto Otegui, que dijo que el empleo en la construcción bajó de 71.000 obreros a 41.000 (un 40%), como Murara, que destacó “la pérdida de 48.000 empleos en la economía hasta la fecha, y de 10.000 solo en el primer semestre de este año”, se dolieron de la disminución de puestos de trabajo. Ello le fue respondido por el ministro Murro (ver recuadro) quien les dijo que “hay que ver toda la película ya que en los primeros diez años del gobierno frenteamplista crecimos en 300.000 empleos y en los últimos tres años caímos en 45.000”. Los empresarios también afirmaron que se debe mejorar la educación. Otegui señaló que “eso es clave para la seguridad pública (y que) si no se ataca ese problema el país va a tener un problema de convivencia” (…) “Si no se mejora la seguridad pública, la sociedad uruguaya va a ingresar en problemas que no deseamos”. El último en hablar fue Pablo Zerbino de la Asociación Rural, quien señaló que “el déficit fiscal es la madre del borrego”. Afirmó que “es muy poco probable que el gobierno cumpla con la meta de llevar el rojo actual de las cuentas públicas al 2,5% del PIB para 2020”, y recordó que “en los 12 meses a junio el déficit se ubicó en 4% del PIB, esto es unos US$ 2.459 millones”. No recordamos a la Asociación Rural criticando el 8% de déficit fiscal que Sanguinetti dejó en su primer gobierno, ni el déficit fiscal y el atraso cambiario que llevaron a la Crisis de 2002. Las propuestas más enfáticas fueron: liberar la importación de combustible; bajar las tarifas públicas; hacer que las empresas estatales coticen en bolsa, como forma de introducir caballos de Troya, o sea privatizaciones parciales y adoptar “una menor rigidez en el plano laboral” y “tributar sobre la renta y no sobre los bienes de capital”, sobre todo -agregamos- cuando se disfruta de exoneraciones. Tal vez tiene razón Richard Read, los verdaderos empresarios, los que arriesgaban, se terminaron hace mucho tiempo. Murro los indigestó El Observador, diario de los Peirano Peirano, tituló en su página web: “Murro rompió el protocolo en almuerzo de ADM y volvió a cruzarse con gremiales del agro”. Como si el ministro no tuviera derecho a hablar, afirma el diario que “tradicionalmente las autoridades de gobierno que integran el panel de invitados que está junto a la mesa de oradores en los almuerzos de ADM no intervienen en el intercambio o la etapa de preguntas al público que se abre sobre el final. Sin embargo, este miércoles hubo una excepción con el ministro de Trabajo Ernesto Murro, quien tomó el micrófono para responder a una inquietud que llegó de un asistente sobre qué papel debería tener el Estado a la hora de articular las diferencias que existen entre empresarios y trabajadores”. Pero el caso es que uno de los moderadores le preguntó directamente a Murro si quería contestar la pregunta de si faltaba “un articulador” para resolver la conflictividad laboral. Educado como siempre, el ministro contestó: “Vine a escuchar con mucho gusto a los presidentes de las cuatro cámaras”, agregando que “voy a hacer un esfuerzo por no opinar. Hay cosas que estoy de acuerdo, otras que no”. Afirmó que “está muy de acuerdo con la cultura del trabajo” aludida, y que ese  tema es actualmente la “directriz principal” de su cartera. Añadió que el gobierno del FA “siempre va a apostar al diálogo y a la negociación colectiva”, y a obtener “más y mejor negociación colectiva”, rechazando implícitamente la posición de las gremiales rurales de retirarse de los Consejos de Salarios. Fue aplaudido por una buena parte de los presentes.   La posición de los trabajadores A la misma hora en que se almorzaba lujosamente en Punta Cala, la cúpula del Pit–Cnt evaluó el paro general afirmando que “tiene un «altísimo nivel de acatamiento”, y que “las Cámaras empresariales están tratando de vaciar la negociación colectiva”. La movilización se realizó bajo la consigna: “Si a las trabajadoras y los trabajadores nos va bien, al pueblo le va bien”. La central reclamó la implementación del 6% del PIB para la educación más un 1% para investigación, y mejor salario y mejores condiciones para los trabajadores públicos y privados. El presidente Fernando Pereira afirmó que “al gobierno le faltó audacia en la Rendición de Cuentas porque no tocó a los poderosos”, y criticó “la plataforma de achique del sector empresarial”. Señaló que “paramos contra las plataformas de las cámaras empresariales, que son recorte, son de achique, son de generar esas situaciones que por culpa del movimiento sindical se están perdiendo puestos de trabajo, cuando es todo lo contrario. Nunca vamos a sentir vergüenza por pelear por un salario mejor”. También señaló que “al Estado le reclamamos diversificación de la matriz productiva, expansión de los derechos y más democracia, que recree el rol dinámico de nuestras empresas públicas, su rol inversor, su contribución al desarrollo del conjunto del aparato productivo”. Se reclamaron “trabajos de calidad para jóvenes y jefas de hogar, priorizar la industria manufacturera y de la alimentación, la reducción de la jornada laboral, el aumento del salario mínimo a $ 16.000, priorizar los salarios sumergidos inferiores a $ 20.000 líquidos, mantenimiento del salario real, la incorporación en los convenios colectivos del sistema de cuidados y de cláusulas de protección de género y la aprobación del convenio 158 de la OIT que refiere a que los despidos tienen que tener causa justificada”. Se ratificó que “el empleo es lo primero”, pero que ello “no impide luchar por mejor salario” y que “nunca nos va a dar vergüenza pelear por más salario”. Se reclamó a la Justicia que se pronuncie sobre los 55 pedidos de procesamiento con prisión para militares y policías acusados por delitos de lesa humanidad y se pidieron los recursos necesarios para implementar la ley contra la violencia de género, entre otras reclamaciones, como “un plan de viviendas acorde a las necesidades de los trabajadores y del pueblo” y la rápida aprobación de la ley de empleo para personas con discapacidad, así como la aprobación de la ley integral para personas trans. Pereira recordó que “no nos olvidamos del tema de la violencia. La violencia se produce en todas aquellas sociedades donde la distribución entre ricos y pobres es agraviante. Uruguay es el país que mejor distribuye la riqueza en América Latina, pero dentro del continente que peor la distribuye. El 20% de los uruguayos más ricos se quedan con el 43% de la riqueza. Esa cifra dice  que está súper subdeclarada, así que fácilmente podríamos dejar que llegue al 50% mientras el 20% más pobre se tiene que conformar con 20%” . Agregó que “dentro de esa violencia está la violencia de género, que solamente el año pasado tuvo 33.000 denuncias en distintas comisarías, es decir, en el lugar donde la mujer tendría que estar más segura estuvo más insegura en 33.000 oportunidades. El movimiento feminista uruguayo, donde participa el Pit-Cnt, ha impulsado y ha logrado que se aprobara una ley de violencia integral de género, pero no están los recursos. Si uno quiere que estas cosas efectivamente mejoren, coloquemos los recursos para que efectivamente la violencia no entre a los hogares. También si uno quiere que la violencia no siga progresando, pongamos los recursos en las cárceles para que se les restituyan los derechos a los que hoy perdieron la libertad para que puedan educarse y trabajar dentro de las cárceles como lo hemos hablado con el comisionado parlamentario Juan Miguel Petit, atendamos las diversas circunstancias y trabajemos dentro del movimiento sindical en un tema que hace varias décadas ha sido colocado por el Departamento de Género y Equidad del Pit-Cnt, y que naturalmente ha ido cobrando fuerza dentro del movimiento sindical”. Finalmente, se reafirmó que “si a los trabajadores les va bien, al pueblo le va bien. Esto se explica bien en la lógica de que si aumentan los salarios de trabajadores aumentarán los ingresos de los jubilados y pensionistas, mejorarán los ingresos de los pequeños y medianos comerciantes, por lo que mejora la condición de la sociedad uruguaya y el mercado interno”. Una jornada que honró a la clase trabajadora y un discurso que dice la verdad a los poderosos que solo atienden a su voracidad de clase.  

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