Los medios de prensa de la derecha entraron prácticamente “en cadena de trasmisión” para elogiar a su nuevo candidato, el economista de la Universidad de Chicago Ernesto Talvi, neoliberal darwinista, lobo con piel de cordero, presentado como el mayor benefactor de la humanidad, después de Jesucristo, retratado con cara iluminada mirando al cielo, lindando con el ridículo.
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La derecha se dio cuenta que Pompita no funciona, pero todo parece señalar que es peor el remedio que la enfermedad. Talvi se ha vuelto en estos días el ‘candidato oficial’ de los medios de prensa del poder real en Uruguay: Búsqueda, El Observador, El País y hasta la nueva revista Noticias Uruguay, que inútilmente trata de imitar la calidad de diseño de Noticias Argentina, para ser un pobre ejemplar más de prensa partidaria colorada……o rosadita. Jorge Fontevecchia, que, con sus matices, ha fustigado a todas las corrientes políticas argentinas, entre ellas el menemismo, el kirchnerismo y el macrismo, prestó su prestigio, su independencia y su expertise para apoyar un proyecto político restaurador, con máscara fashion, y a pura pérdida….
Ni humanista, ni socialdemócrata, ni enviado de Dios, ni reencarnación de Jorge Batlle con rostro humano, quien lo quiera, puede saber que hay mil evidencias, en letras, audio y video, que demuestran que el economista graduado en Chicago ‘lo dejó en la estacada’ a J.B. en la crisis de 2002, el peor momento de su vida. No voy a entrar en detalles de cómo fueron las conversaciones previas dentro de la dirigencia del Partido Colorado en torno al apresurado apoyo que brindó hace unos meses un atribulado Julio Sanguinetti a la candidatura de Talvi y el grupo que lo respalda que lleva el original nombre de Ciudadanos que imita la marca que identifica a la derecha posfranquista española. Eso será objeto de una próxima nota en esta misma revista en que trataremos de desvelar las resistencias que provoca en sus filas este señor tan neoliberal y tan producido.
Lo digo claramente: si José Batlle y Ordóñez y Luis Batlle Berres volvieran a este mundo y vieran a Ernesto Talvi convertido en precandidato del Partido Colorado, volverían al mundo de los difuntos pero mucho más tristes. No podrían creer que el Partido Colorado, que ellos convirtieron en una gran colectividad política, haya caído -tras una penosa deriva que comenzó en 1967, justo es decirlo, y que siguió ininterrumpidamente con Pacheco Areco, Bordaberry, Sanguinetti y Jorge Batlle- en manos de semejante cachivache con modelo de “alta gama”.
Resumen y proyecciones
Hagamos un resumen de su trayectoria:
- Ernesto Talvi, veterano operador político de 61 años de edad, tras cursar en el British School, es economista egresado de la UdelaR, y tiene un doctorado en Economía por la Universidad de Chicago, la de Milton Friedman, el “liberal” que asesoró directamente al dictador Augusto Pinochet y formó a los principales funcionarios de las dictaduras setentistas de Argentina y Uruguay; que además de sustentarse en violaciones masivas de las libertades y los derechos humanos, terminaron en rotundos fracasos económicos. El pensamiento de Friedman volvió en la llamada «década neoliberal» con los presidentes Carlos Salinas de Gortari, Alberto Fujimori, Luis Alberto Lacalle y Carlos Menem, entre otros.
- Fue seguidor y funcionario de confianza del pope neoliberal Dr. Ramón Díaz, que lo ingresó por la ventana en el Banco Central en un altísimo cargo gerencial en el gobierno de Luis Alberto Lacalle Herrera.
- En el segundo gobierno de Sanguinetti, a quien tuvo como referente en esos tiempos, tuvo desinteligencias en el BCU y ejerció diversas consultorías en el exterior del país, en instituciones como el BID y el FMI, siempre bien recomendado, como en 1990;
- En la década del 90 se funda por parte de un lobby empresarial encabezado por Ricardo Peirano, director de El Observador, el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), cuyo directorio está integrado por los empresarios Nicolás Herrera, Horacio Hughes, Rodolfo Oppenheimer, Rodolfo Merzario y Ricardo Merzario. Sus socios suscriptores, gracias a los cuales Ceres desarrolla sus programas, son, entre otros, según su página web: Aluminios del Uruguay, Axion Energy, Baker Tilly Uruguay, Banco ITAÚ, Banque Heritage, Bolsa Electrónica de Valores, Compañía Cibeles, Conatel, Dedicado, Devoto, El Observador, El País, El Trigal, Ferrere Asociados, GlaxoSmithkline, Grupo Schandy, Guyer & Regules, HSBC Bank, Kibon, Montepaz, Montes del Plata, Montevideo Refrescos, Montevideo Shopping Center, Movistar, Muvral Company SA, OCA, Pamer, Posadas, Posadas & Vecino, PwC, Quanam, Roemmers S.A., Saman, Shellman Wealth, Tacuarembó Marfrig Group, UPM, Urudata, Urufor, Young & Rubicam y Zonamerica.
- Desde 1997, Ernesto Talvi es su director académico. Desde ese foro, en shows rutilantes y llenos de efectos especiales, preconizó posiciones neoliberales y darwinistas (en el sentido de apoyar la supervivencia de los más fuertes) en todas sus manifestaciones públicas desde 1997 hasta hace unos tres años, en que comenzó a recorrer el país, haciendo una velada campaña antifrentista y proponiendo medidas a favor del bien y contra el mal, como fundar 138 liceos “para resolver el problema de la Educación”. Los mismos, obviamente, estarían fuera de la ANEP, gestionados por padres y colaboradores, fuera del Estado.
- Talvi defendió acaloradamente las políticas económicas llevadas adelante por los gobiernos de Sanguinetti, Lacalle, Sanguinetti y Jorge Batlle.
- En el curso de ese apoyo irrestricto, cometió errores garrafales como elogiar la desastrosa política económica colorada en 1999, en vísperas de la peor crisis de nuestra historia. Así El País en su edición del domingo 4 de noviembre de 1999 titulaba: “Experto independiente elogia la estrategia económica uruguaya”. Es muy claro que en el segundo gobierno de Julio María Sanguinetti ya se vivía una recesión de proporciones, agravada por el atraso cambiario y la apertura unilateral al sistema financiero internacional. Pero como dice el colgado de la nota: “Ernesto Talvi auguró un futuro extraordinario”. Es más, en 2001 anunció que comenzaba el despegue económico del Uruguay. El futuro, por demás previsible, como lo previó en su momento Caras y Caretas, fue la implosión del modelo económico blanquicolorado en la Crisis de 2002, cuyas cifras e indicadores no vamos a reiterar por ahora.
- Ernesto Talvi, digámoslo una vez más, se negó a colaborar con el desesperado presidente Jorge Batlle en lo peor de la Crisis de 2002, cuando este fue a buscarlo a su casa. Lo mismo hizo Carlos Sténeri, aduciendo razones de salud. Mientras estos dos se iban al mazo, se estaba desarrollando un intento de golpe de Estado encabezado por el amigo de ambos, Dr. Ramón Díaz, como surge de los libros Con los días contados del recordado Claudio Paolillo y Batlle, el profeta liberal del periodista de Galería Bernardo Wolloch. Talvi ha dicho que aportó ideas y gestiones para la salida de la crisis, pero el ministro de Economía de la época, Ec. Isaac Lito Alfie y Gustavo Licandro niegan terminantemente que haya hecho nada en la búsqueda de salida a la crisis financiera y en la negociación con Estados Unidos y el FMI. Afirman, para quien lo quiera oír, que no hizo absolutamente nada.
- Talvi, que apoyó sistemáticamente todas las ideas económicas erróneas (sobrevaloración de la moneda nacional, privilegio del sistema financiero privado por sobre el sector productivo, entrada irrestricta de la inversión extranjera, eliminación de los Consejos de Salarios, disminución de las retribuciones al trabajo y las jubilaciones, etc.), desarrolladas en los gobiernos que van de 1985 a 2004, en plena Crisis del 2002 –provocada por esas ideas- mientras la gente se suicidaba o emigraba en masa y los niños comían pasto, declaró solemnemente que “estos no son tiempos de Keynes”, justo antes de que el economista inglés y sus seguidores volvieran como salvadores de la Gran Recesión 2007 – 2010, que se inició en 2001 con la “Crisis de las punto.com” en EEUU y Europa, provocada por la voracidad financiera que siempre impulsaron los neoliberales. Por supuesto, él siguió viviendo en Carrasco y discurseando en Ceres, y culpó de la crisis a accidentes financieros ocurridos en lejanos mercados de capitales, en lugar de buscarlos aquí, como lo hizo el Parlamento.
- La victoria del Frente Amplio encontró en él a uno de sus peores adversarios. En ese combate irrestricto y feroz, cometió también errores garrafales, como anunciar en diciembre de 2010 que en Uruguay se avizoraba una gran caída del PIB, que ese año creció 8,9% y 5,7% en 2011. ¡Flor de economista el pibe de El Observador! Sigue sin reconocer que el Uruguay ha vivido en estos 14 años su mayor período de crecimiento económico con inclusión social de la Historia, y ostenta los mejores indicadores sociales de la región según el FMI, el Banco Mundial, el BID y la Cepal.
- Pero Talvi comprendió que, si quería actuar y triunfar en política, debía mimetizarse en «progresista y liberal» (combinación que fue ridiculizada hasta por Darwin Desbocatti), y hablar del «Estado de Bienestar» (expresión que remite a John M. Keynes, José Batlle y Ordóñez y Franklin D. Roosevelt, a quienes los neoliberales abominan), y su blanco preferido pasó a ser “la calidad de la educación”, pasión que compartía con Ramón Díaz, seguidores ambos de la teoría de los “bonos de educación” (como si un chiquilín del 40 semanas con dichos bonos pudiera hacer fácilmente su carrera en nuestras coquetas universidades privadas), y de experiencias como el Liceo Jubilar. Lo que buscan es la privatización de la enseñanza, eliminar el modelo vareliano que ha sido en nuestro país el gran elemento igualador y democratizador.
- Reiteramos, detrás de las palabras «progresistas» de Ernesto Talvi, late el gran proyecto de la derecha uruguaya, diseñado por Ramón Díaz: privatizar las empresas, bancos y educación pública, rebajar las retribuciones al trabajo presente y pasado (trabajadores activos y jubilados), y aumentar las exoneraciones fiscales a los más privilegiados, para que elijan adónde llevar el dinero que tienen que destinar al pago de impuestos. Por algo en su acto de proclamación, el 14 de agosto, estuvieron según Búsqueda del 16 de agosto: “Gran parte de la estructura de Vamos Uruguay, el sector que lideró Pedro Bordaberry”, empresarios de primera línea como Rodolfo Oppenheimer, el exbanquero Dante Peirano, el excoordinador de los servicios de Inteligencia, José Bonilla y “uno de los voceros del movimiento Un Solo Uruguay, Eduardo Blasina.
- Que nadie se descuide ante este impresentable representante de todo lo malo que tiene el poder económico metido en la política, como lo viene demostrando en Estados Unidos, Argentina y Brasil. En un artículo publicado en El Observador el 25 de agosto y firmado por Martín Tocar, titulado “Talvi, el académico que se pasó a la política para ‘construir el nuevo Estado de bienestar’”, el periodista narra que “en una conversación reciente con su hijo que estudia Filosofía en Madrid, Ernesto Talvi escuchó que para los griegos la política era una actividad ‘noble’. Al novel precandidato colorado le gustó tanto esa definición que la adoptó como parte de su discurso”. A los 61 años, este hombre que siempre convivió con la política como fuente de provecho corporativo y personal, supo que para los griegos era una “actividad noble”. Ahora usa ese argumento.
- Reiteramos: que nadie, ningún frentista, ningún ciudadano, festeje los fracasos pasados y dislates presentes de Ernesto Talvi. Es un actor que reviste el mayor peligro porque viene arropado por todos los centros de poder real en Uruguay (las cámaras empresariales, el Opus Dei, El Observador, Búsqueda, El País, las grandes empresas y corporaciones multinacionales radicadas en Uruguay, radios y canales de TV y los principales dirigentes colorados), y maneja argumentos con engañosa solvencia (ha logrado engañar nada menos que a la Brookings Institution, el gran think tank demócrata de los EEUU que le armará la campaña electoral, según declaró a El País), no como Pompita, cuyo fracaso es medido por las encuestadoras y por sus compañeros que lo señalan como «el mejor candidato para salir segundos» del Frente Amplio.
El Frente Amplio tiene que dar las grandes polémicas, que hasta ahora, por una cosa o por otra, no ha abordado. Está ante un adversario que juega con todas las cartas y en toda la cancha. Y que tampoco, como Macri y Temer, quiere dejar prisioneros vivos. El círculo interno del nuevo precandidato colorado está compuesto por asesores jóvenes que trabajaban con él en Ceres.