Embarazo infantil: Niñas, no madres

En Uruguay, 432 niñas menores de 15 años fueron madres en los últimos 5 años. El embarazo infantil es una problemática «poco visible», aseguran desde Amnistía Internacional, que requiere políticas públicas.

Embarazo infantil

Una niña embarazada es una niña cuyos derechos fueron vulnerados. No importan las circunstancias o los relatos que puedan crearse alrededor de los hechos: son niñas, no madres.

En Uruguay, 432 niñas menores de 15 años fueron madres en los últimos 5 años. El embarazo infantil es una problemática «poco visible que requiere acciones de política pública», afirman desde Amnistía Internacional Uruguay (AI UY).

La organización lanzó en 2017 la campaña Niñas, no madres para visibilizar esta problemática e impulsar políticas públicas que protejan a las niñas. El embarazo infantil supone la violación del derecho a una vida libre de violencia, a la salud y educación, aseguran.

Existen estudios sobre el embarazo adolescente no intencional, pero casi no hay datos sobre el embarazo infantil en la franja comprendida entre los 10 y los 14 años. Un informe de AI UY pone de manifiesto la gran incidencia de la violencia sexual en estos casos.

 

Interseccionalidad

AI UY publicó un informe sobre el embarazo infantil en Uruguay. El primer hecho que destacan en el documento es la relación de esta violencia con la interseccionalidad. En todo el mundo son las niñas de los quintiles más bajos de ingresos y con menores niveles de educación las más afectadas por el embarazo infantil.

Las niñas que pertenecen a una minoría étnica o a un grupo marginalizado, que tienen acceso limitado o nulo a la salud sexual y reproductiva, incluida la información y los anticonceptivos, son más proclives a quedar embarazadas.

Además, los embarazos en niñas de menos de 15 años se vinculan, la mayoría de las veces, a abuso o coerción. Y los datos muestran que el mayor porcentaje de abuso sexual infantil es intrafamiliar. Esto complejiza la situación, sobre todo cuando se mira desde la perspectiva interseccional antes mencionada. Estas niñas poseen menos redes de contención, información y posibilidades de salir del entorno donde son violentadas. Luego, el embarazo y la posterior maternidad inciden en la permanencia, donde se repite el ciclo de violencia.

 

Consentimiento

El embarazo infantil nos enfrenta a la problemática del consentimiento. A veces las personas involucradas aseguran que la niña accedió a tener relaciones sexuales, incluso enuncian que allí estaba su deseo. Sin embargo, desde el derecho internacional está claramente establecido que una niña no puede dar su consentimiento en estos casos: operan lógicas de poder subyacentes que ponen en jaque esa concepción liberal.

Esta situación está directamente relacionada con el derecho a elegir ser madre, afirman en el informe de AI UY. En el caso de las niñas de menos de 15 años no se puede afirmar que el embarazo «es el resultado de una decisión deliberada». En general, es el resultado de la ausencia de poder de decisión y de circunstancias que están fuera del control de la niña.

El embarazo a temprana edad refleja, de acuerdo con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), «el menoscabo de las facultades, la pobreza y las presiones de pares, familia y comunidad […]. [Suele ser] el resultado de la violencia y la coacción sexual. Las niñas que tienen poca autonomía, particularmente las que son forzadas al matrimonio, tienen poco poder de decisión sobre si quieren quedar embarazadas o cuándo».

Otra circunstancia preocupante es el riesgo de muerte materna en madres de menos de 15 años en países de ingresos bajos y medios: es dos veces mayor al de las mujeres mayores. Este grupo más joven también sufre tasas considerablemente más altas de fístulas obstétricas. Alrededor de 70.000 adolescentes en países en desarrollo mueren por año por causas relacionadas con el embarazo y el parto, de acuerdo con los datos del informe de AI UY.

 

Abordaje

Desde AI UY aseguran que «el abordaje de tan compleja problemática exige sin duda políticas y medidas integrales que incluyan una fuerte apuesta a derechos sexuales y reproductivos, pero que también actúen sobre las dinámicas de base cultural que naturalizan la violencia hacia las niñas y las desigualdades que subyacen sobre todo en la construcción de sus proyectos de vida».

El informe hace énfasis en la importancia de apuntar a las barreras estructurales de acceso a la información y los servicios, la discriminación y la desigualdad porque si no, «incluso cuando los gobiernos elaboran programas de salud reproductiva y les asignan recursos, el impacto suele ser limitado».

 

Cifras en Uruguay

432 niñas menores de 15 años fueron madres en los últimos 5 años. La realidad de las niñas que viven embarazos y maternidades forzadas en Uruguay aún no ha sido fuertemente visibilizada, denuncia AI UY.

Existen diversos estudios e investigaciones que reflejan la situación del embarazo no intencional en adolescentes, principalmente entre los 15 y 19 años de edad, pero no sobre las niñas entre 10 y 14 años.

A diferencia de lo que ocurre en la franja etaria de 15 a 19 años, donde se registra una incidencia importante de embarazos debido a la iniciación sexual temprana (de acuerdo con información de la Encuesta Nacional de Adolescencia y Juventud ), en el tramo de 10 a 14 años es posible afirmar que se generan en su mayoría producto de la violencia sexual, ejercida por integrantes de la familia (abuso sexual incestuoso), conocidos, vecinos, o extraños.

En 2016 en Uruguay se registraron 120 nacimientos correspondientes a embarazos de niñas menores de 14 años de edad y 74 interrupciones voluntarias del embarazo, lo que corresponde a un 0,8% del total de abortos para ese año.

El 66% de las niñas que fueron madres antes de los 14 años en 2016 residían en el interior del país. Los departamentos que presentaron una mayor cantidad de casos son Artigas, Canelones, Cerro Largo, Salto y Tacuarembó. Por otra parte, casi en un tercio de estas situaciones se realizaron 5 o menos controles prenatales a lo largo del embarazo (MSP, 2016).

Los datos para el año 2017 indican un descenso de los nacimientos en esta franja etaria, que se condice con una baja de la tasa de fecundidad de las mujeres en varios grupos etarios, entre ellos la adolescencia. Por otra parte, el Programa de Acompañamiento Territorial de Uruguay Crece Contigo atendió durante el año 2017 a un total de 107 adolescentes embarazadas o referentes de niñas menores de 14 años.

Desde la perspectiva de salud perinatal la situación da cuenta de problemáticas específicas dado que, en Uruguay, “respecto a la prematurez, las/os hijas/os de madres de 10 a 14 años son un 13,1%, mientras que los de madres de 15 a 19 años representan un 10,1% y a nivel del país es del 9,1%. Respecto a la mortalidad neonatal se observa una tasa mayor en las adolescentes de 10 a 14 años, que en 2015 ascendió a 16,4 por mil nacidos vivos, mientras que en las mujeres de 20 a 34 fue de 2,9 por mil nacidos vivos.

 

Abuso sexual infantil

Los datos sobre abuso sexual infantil en Uruguay son fragmentados y refieren únicamente a aquellas situaciones denunciadas y/o que están siendo atendidas. En 2016, el Sistema Integral de Protección a la Infancia y la Adolescencia contra la Violencia (Sipiav) registró un total de 2375 situaciones de violencia hacia niños y niñas. 475 -el 20%- refieren a abuso sexual.

Además, según datos del Sipiav en la totalidad de las situaciones de abuso sexual, 8 de cada 10 víctimas habían sufrido esta forma de violencia de forma recurrente. Se registra una vivencia sistemática y extendida en el tiempo. 9 de cada 10 agresores son hombres (95%).

La explotación sexual comercial es otra de las formas de violencia a la que están expuestas las niñas. En Uruguay, entre los años 2010 y 2017, fueron indagadas 127 personas en el marco de la ley que pena las distintas modalidades que comprende esta forma de explotación. De ellas, 84 fueron procesadas y 43 resultaron condenadas. El 83 % de los autores es de sexo masculino y el 70% de ellos no posee una relación de parentesco con los niños, niñas y adolescentes.

Para poder dar cuenta de las características que tiene el embarazo y la maternidad infantil en la franja entre 10 y 14 años y hacer una composición de toda la problemática a nivel nacional, «aún se precisa construir más información desde los actores institucionales y de la sociedad civil intervinientes», dicen desde AI UY.

La inexistencia de datos desagregados que permitan comprender cómo se llegó a dicho embarazo y si la niña o adolescente recibió el cuidado y la protección adecuada; así como la escasez de información sobre las características principales de los embarazos «son solo una parte del escenario nacional sobre la problemática sobre la que vale la pena trabajar».

 

¿Y las leyes?

Uruguay cuenta en su normativa con varios instrumentos que permiten proteger los derechos de las niñas y adolescentes y abordar las situaciones de embarazo infantil. La protección a la infancia y a la adolescencia queda recogida en el Código de la Niñez y la Adolescencia (CNA) (Ley 17.823), entendido como la adecuación de la legislación nacional a los principios de la Convención sobre los Derechos del Niño. Es allí donde se reconocen todos los derechos, deberes y garantías de los niños, niñas y adolescentes.

La Ley 18.426 (2008) de Defensa del Derecho a la Salud Sexual y Reproductiva obliga al Estado a garantizar las condiciones para el ejercicio de dicho derecho y establece el diseño de programas y servicios para la atención.

De modo complementario, la Ley 8.987 (2012) de Interrupción Voluntaria del Embarazo constituye un hito en el tema porque habilita el acceso de todas las mujeres embarazadas a este servicio, hasta las doce semanas de gestación y catorce semanas en casos de violación acreditada con constancia de denuncia judicial.

Es importante enmarcar la problemática del embarazo infantil en la violencia contra las niñas. En este sentido, la actual Ley Integral de Violencia Basada en Género, Ley 19.580 (2017), efectiviza en primer lugar, el derecho de todas las mujeres a una vida libre de violencia.

 

Caminos posibles

El informe de AI UY culmina con una serie de consideraciones que pueden plantear caminos posibles a nivel público.

Las medidas de prevención deberían incluir, entre otras: mecanismos de detención y acción temprana de violencia sexual; educación sexual integral; campañas de erradicación de estereotipos.

Las medidas inmediatas de protección deberían incluir, entre otras: separación del agresor; acceso a anticoncepción oral de emergencia; servicios ginecológicos para detectar posibles ETS o embarazos; interrupción segura del embarazo.

Las medidas para garantizar el acceso efectivo a la justicia deberían incluir, entre otras: delitos efectivamente investigados (con perspectiva de género, donde las víctimas son tomadas en serio y son respetados los estándares de debida diligencia y protección de niñas); sanciones efectivas y proporcionadas.

También hay que destacar la importancia del clima social en esta materia. Es esencial que todas las personas mantengamos una actitud de escucha y acompañamiento en casos de violencia sexual infantil y de embarazo infantil. No juzgar a las víctimas, no revictimizarlas, poner el foco en los perpetradores y mantener estos temas en el debate público. Porque siempre hay que tener presente que son niñas, no madres.

1 comentario en «Embarazo infantil: Niñas, no madres»

  1. paulina Marie Antoinette du Louis XVI et des dames exaltées Mdmes. Lamballe, Polignac, Elisabeth Louise Vigée Lebrun, Campan et Lamonjitaquepinte  | el 20 septiembre, 2021 a las 2:21 pm |

    De este tema… no comentaré… porque conozco
    demasiado…
    Uds. dirán,
    ¿y si conoce por qué no opina?

    Porque
    no
    toleraría
    que un ‘troll’ o un ‘bot’,
    del ‘call-center’ rosadico-verdoso-gorila…
    tome a la chacota lo que opino…
    por eso no-más…
    … papi…

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