Varias líneas de investigación para determinar las causas.

En Uruguay se pierden entre 25% y 30% de colmenas por año

Los científicos que trabajan con abejas en nuestro país vienen elaborando varias estrategias puntuales para mitigar la pérdida de colmenas. En breve se conocerán los efectos que causan diferentes pesticidas en la salud de las abejas y se realizará un relevamiento de los patógenos que causan enfermedades ocasionando la pérdida de colmenas en diferentes zonas de nuestro territorio.

Por Alexandra Perrone

 

La semana pasada, se celebró el Día Mundial de las Abejas, una iniciativa presentada en 2017 por Eslovenia a la Asamblea General de Naciones Unidas, y copatrocinada por 115 Estados miembros. La fecha coincide con el nacimiento de Anton Janša (20 de mayo de 1734), pionero en las técnicas modernas de apicultura en su país natal.

El objetivo de las Naciones Unidas es crear conciencia mundial sobre la importancia de los polinizadores, las amenazas a las que se enfrentan y su contribución al desarrollo sostenible.

Desde la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se destacó este año una especial atención a la producción apícola en todo el mundo, también afectada por la pandemia del nuevo coronavirus SARS Cov 2.

En el acto, realizado en forma virtual, se remarcó la función de la apicultura en el apoyo a las comunidades rurales y en la mejora de la seguridad alimentaria y nutricional en la emergencia sanitaria mundial. También se destacó la importancia del uso de productos y servicios derivados de la producción apícola para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La doctora Karina Antúnez, investigadora del Departamento de Microbiología del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (Iibce), y presidenta de la Sociedad Latinoamericana de Investigación en Abejas (Solatina), dijo a Caras y Caretas que se ha llegado a un consenso internacional que indica que las abejas mueren principalmente por tres causas: plagas y patógenos, desnutrición a causa de los monocultivos y el uso de pesticidas.

Antúnez contó que hay más de 20.000 especies de abejas en el mundo y resaltó la necesidad de entender la importancia que tienen para el medioambiente.

“El objetivo es que toda la población comprenda la importancia que tienen las abejas para la vida en la Tierra y la producción de alimentos.

Cuando hablamos de las abejas, generalmente pensamos en las abejas melíferas. La abeja melífera es muy importante y está distribuida en todo el mundo, pero hay muchas especies de abejas y todas cumplen una función esencial: la polinización, algo fundamental para la producción de alimentos. Gran parte de los alimentos que consumimos en la vida diaria se ven favorecidos por la polinización realizada por las abejas. Esta polinización permite la reproducción de plantas en ecosistemas naturales”, señaló.

 

Líneas de investigación nacional

La científica trabaja desde el año 2013 en el monitoreo de las pérdidas de colmenas, una iniciativa que a partir de 2016 se comenzó a llevar a cabo en el marco de la Sociedad Latinoamericana de Investigación en Abejas (Solatina), en conjunto con investigadores de diez países de la región: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Perú y Uruguay.

El Grupo de Monitoreo de Pérdidas de Colmenas tiene como objetivo cuantificar los niveles de mortalidad de colmenas de las abejas melíferas y nativas y entender sus causas para revertir esta problemática.

En Uruguay, las pérdidas anuales de colmenas se mantienen entre 25% y 30%.

“Los resultados son bastante preocupantes; el porcentaje de pérdidas de colmenas en América Latina es alto, en toda la región, bastante mayor que en Europa.

Las pérdidas son un fenómeno multicausal; hay muchas causas asociadas que actúan de forma conjunta. En algunos casos, los pesticidas pueden matar a las abejas, y esto es algo que el apicultor puede ver al llegar a la colmena, pero también pueden afectar el sistema inmune y favorecer el desarrollo de patógenos. Por lo tanto, los patógenos que ya estaban presentes y no causaban mayor daño, al estar en conjunto con pesticidas, generan un daño mucho mayor en la colmena.

Por otro lado, también están los problemas nutricionales, que con el aumento de las superficies dedicadas al monocultivo y el mayor uso de pesticidas, están afectando la salud de las abejas”, detalló.

Antúnez contó que en nuestro país están trabajando en la búsqueda de estrategias aplicadas que ayuden a mitigar la pérdida de colmenas. Entre ellas, se destaca una línea de trabajo con probióticos, otra que abarca la administración de propóleo y otra vinculada a un suplemento alimenticio de polen, para cuando el apicultor note su carencia en las colmenas.

“Ya hemos hecho estudios y sabemos que la administración de propóleo a las colmenas ayuda a disminuir la incidencia de la bacteria Paenibacillus larvae.

Esta es una medida que fue recomendada a los apicultores y es utilizada para combatir esta enfermedad. Actualmente, estamos utilizando esta sustancia para ver si sirve para combatir otros patógenos, como el hongo Nosema ceranae. La idea es que con su uso se puedan combatir muchos patógenos de forma simultánea.

También estamos evaluando el uso de suplementos nutricionales, como las denominadas ‘tortas de polen’, para mejorar la salud de las abejas. Estamos obteniendo muy buenos resultados y los estamos difundiendo; la idea es presentarnos a un proyecto para continuar trabajando en esta línea y evaluar suplementos nutricionales comerciales disponibles para los apicultores.

Hasta ahora, hemos hecho trabajos a campo en condiciones naturales, pero se trata de colmenas nuestras; los hacemos en conjunto con el INIA y la Facultad de Ciencias (Udelar), y aplicamos los diferentes tratamientos. Utilizamos una mezcla de polen polifloral hecha por nosotros. En esta nueva etapa, vamos a evaluar productos comerciales ya existentes en apiarios nuestros, para que al apicultor le sea más fácil conocer la efectividad de cada uno en el campo. Presentamos este proyecto a un llamado del INIA y estamos esperando los resultados. Si resulta aprobado, lo comenzaríamos a fines de este año”, expresó.

La experta señaló que los investigadores que trabajan con abejas en nuestro país lo hacen de forma colaborativa: el Iibce, el INIA y el Dilave (División Laboratorios Veterinarios Sección Apicultura del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca – MGAP). También están en contacto con la Comisión Honoraria de Desarrollo Apícola y la Sociedad Apícola del Uruguay.

La científica adelantó que cuentan con financiación de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) para evaluar la distribución de los principales patógenos que afectan a las abejas en todo el país.

“Hicimos este estudio en el año 2010 para conocer cómo estaban distribuidos y qué zonas estaban más afectadas por algún patógeno en particular, con el fin de diseñar estrategias de tratamiento focalizadas en las zonas más afectadas. Y ahora, diez años después, vamos a repetir este ensayo para ver si las medidas que se tomaron en aquel entonces hicieron efecto; si se pudo disminuir la incidencia de los patógenos o si algún patógeno en particular está más presente y hay que trabajar puntualmente para erradicarlo. Este proyecto, que se realiza con la colaboración de la Dilave, nos va a permitir ver la evolución de los últimos diez años”, apuntó.

Otra línea de investigación en la que se está trabajando tiene que ver con la forma en que los diferentes pesticidas afectan la salud de las abejas. Esta investigación abarca los efectos del glifosato, el imidacloprid, el sulfoxaflor y el glufosinato de amonio.

El proyecto implica conocer cómo estos pesticidas afectan el sistema inmune de la abeja y su microbiota. Está previsto que los resultados de esta investigación sean divulgados en el último trimestre del año.

La investigadora señaló que por el coronavirus se vio afectado el trabajo de campo y la realización de análisis de datos.

“Estábamos haciendo ensayos en conjunto con el INIA -trabajos de campo- y en el Iibce. Continuamos trabajando muchísimo vía Zoom, planificando y analizando datos, pero los experimentos y trabajos de campo se vieron muy afectados”.

 

La llegada del avispón gigante a América

Varios medios de comunicación, entre ellos The New York Times, reportaron a principio de mes la detección del Avispón Gigante Asiático (Vespa mandarinia) en el continente americano, principalmente en el noreste de Estados Unidos y Canadá.

Desde la Sociedad Latinoamericana de Investigación en Abejas (Solatina), se emitió un comunicado sobre la aparición de esta especie, cuyos ejemplares se destacan por su gran tamaño (2,5 a 5 cm) , por su potente veneno y porque son predadores de otros insectos, entre ellos las abejas melíferas.

El comunicado detalla que el área de distribución nativa de esta especie se encuentra en las zonas subtropicales y templadas de Asia, y que suele formar nido en entornos forestales, en la tierra, en huecos ya existentes de hasta 60 centímetros de profundidad.

La misiva informa que tanto el Departamento de Agricultura del Estado de Washington como las autoridades sanitarias de la Columbia Británica canadiense coinciden en señalar que se trata “del estado temprano de una invasión potencial” y que aún “no hay suficientes datos para calificar a la especie como establecida en la región”.

Antúnez, presidenta de Solatina, explicó que decidieron emitir el comunicado porque estaban circulando varias noticias falsas y mucha información que no tenía validez científica.

“Quisimos hacer un comunicado para informar a la población por el posible riesgo de la presencia de este avispón. No es mi tema de trabajo ni soy experta en esto, pero la publicación se hizo en conjunto con investigadores de toda Latinoamérica para alertar a la población de los diferentes países sobre esta nueva amenaza para las abejas.

Al día de hoy, no podemos decir que ya invadió, que ya está establecida o que tiene determinado rango. Sí hubo casos puntuales de observación de este avispón, y, por eso, es importante que la población esté atenta; si encuentra algún espécimen de esas características, debe consultar a un investigador en la región para que se pueda hacer la identificación.

No tenemos que salir desesperados a poner trampas o a matar a todas las avispas y avispones que veamos, porque hay muchísimos insectos que cumplen funciones muy importantes en el medioambiente y, si ponemos trampas, eso nos va a afectar a todos.

Tenemos que ser muy cuidadosos y no ser alarmistas, porque esta es una situación puntual que está ocurriendo bastante lejos de nuestro país. A Uruguay no llegó, y no prevemos que vaya a llegar rápidamente.

Está bien estar atentos y, si encontramos algún insecto que se parece, debemos llevarlo a la Facultad de Ciencias o al Clemente Estable para que se pueda realizar la identificación”, explicó.

La científica dijo que los mayores perjudicados con el avispón son las abejas melíferas, ya que aparecen decapitadas en las colmenas. También señaló que su potente veneno es peligroso para los humanos porque puede provocar necrosis tisular, daño renal o shock anafiláctico, y eso puede ser letal para personas alérgicas. La experta remarcó que esta especie no ataca a los humanos y no los busca, a menos que se sienta amenazada de alguna forma.

Consultada sobre cómo llegan estas especies a otros continentes, Antúnez dijo que suele ser el hombre que las traslada de un lado a otro, y puso como ejemplo lo que pasó con un escarabajo que está afectando actualmente las colmenas. Ingresó al continente por EEUU, fue bajando por México, Cuba, República Dominicana, y ya se encuentra en Brasil. “No podemos echarles la culpa a los insectos; es el hombre el que está detrás de estas invasiones”, señaló.

“Si el avispón llega a nuestro país en algún momento, hay que hacer el informe correspondiente, desarrollar medidas para evitar su propagación y erradicarlo. Pero es fundamental hacer la identificación correcta, porque no podemos estar matando a cualquier insecto parecido”, insistió.

“Nosotros trabajamos en colaboración con la Comisión Honoraria de Desarrollo Apícola, con la Sociedad Apícola del Uruguay, y formamos parte de varios grupos de WhatsApp de apicultores, así que estamos abiertos a cualquier consulta. Pueden llamar al Iibce, a la Facultad de Ciencias, al INIA o a Dilave, que es la autoridad y pertenece al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. Los investigadores que trabajamos con abejas trabajamos juntos, y los apicultores se pueden acercar, porque de alguna forma se les va a dar una respuesta”, concluyó.

 

1 comentario en «En Uruguay se pierden entre 25% y 30% de colmenas por año»

  1. Avatar paulina Marie Antoinette du Louis XVI et des dames exaltées Mdmes. Polignac; Lamballe; Elisabeth Louise Vigée Lebrun; Campan et Lamonjitaquepinte | el 31 mayo, 2020 a las 7:51 pm |

    Abreviemos…:

    ¡¡Rrrreennúuncien rosadico verdosos de la tribu:
    ………………….“Peppa Pig Cianobacteria”…
    …reennúuncien…!!
    (más…
    … eso si…):
    ¡¡háganlo vía mail desde “Gjoa Haven”…!!
    rajen parásitos, tenias… hongos…
    rajad…

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