Fernando Pereira: «El gobierno subestima la pobreza»

El presidente del Pit-Cnt analizó el resultado de la jornada de recolección de firmas y alimentos en el marco del 1° de Mayo «descentralizado». Valoró especialmente el despliegue de miles de personas en todo el territorio y destacó que el movimiento sindical está construyendo un amplio y enriquecedor espacio de ideas y propuestas en clave de interseccionalidad. Dice que el gobierno no se debería abroquelar detrás de su «verdad única» y que por momentos el Poder Ejecutivo subestima la pobreza.

Fernando Pereira
Foto: Carlos Lebrato

Textos: Alfredo Percovich

Producción: Viviana Rumbo

Son las cinco de la mañana de un día cálido de una semana en pandemia. Todavía está oscuro y el presidente del Pit-Cnt sale de su casa y camina unos pocos pasos hasta llegar al auto que lo llevará a Treinta y Tres. Al volante, su enorme asistente -de voz metálica y estridente y memoria prodigiosa- repasa la intensa agenda del día y pregunta a qué hora se podrá desayunar. Ya en la ruta, los colores del amanecer lo invaden todo. El camino será distendido, invocando historias y personajes de carnavales, vueltas ciclistas y campañas pasadas. Al día siguiente, el ritual volverá empezar, con otros destinos, mismas convicciones. El presidente del Pit-Cnt sostiene que el movimiento sindical tiene la responsabilidad histórica de construir los más amplios espacios posibles de diálogo. Sin exclusiones. Recorre ferias, ramblas, se detiene a conversar en puestitos familiares, se reúne con intendentes, diputados, senadores, ministros o dirigentes blancos, colorados, cabildantes y frentistas. Charla con vecinas y vecinos blancos, colorados, cabildantes y frentistas. Habla con curas, amas de casa, mecánicos, docentes, maestras y funcionarios de escuelas, con dramaturgos, actrices y compositores, con la base social, con los militantes de a pie, con sus compañeros y compañeras del Secretariado Ejecutivo y con la prensa. «Tenemos que pensar con otros, no quedarnos encerrados». Fernando Pereira dice que es un profundo error abroquelarse detrás de la verdad absoluta de las convicciones propias. Y cree que algo de eso le está pasando al presidente de la República.

 

¿Cuál es la evaluación del Pit-Cnt del 1° de Mayo?

Naturalmente nos dolió no poder juntarnos, ni abrazarnos, ni realizar las decenas de actos que históricamente desplegamos en todo el país, pero tenemos una enorme satisfacción porque pudimos reconstruirnos, pudimos repensar la movilización y terminó siendo una jornada donde miles de militantes salieron a juntar firmas del movimiento sindical, del cooperativismo, de los feminismos, de las organizaciones medio ambientales y del partido político Frente Amplio que apoya la campaña para derogar 135 artículos de la LUC. Tenemos una tarea central que es recoger 700.000 firmas y pudimos concretar una jornada en la que conseguimos más de 80.000, por lo que significó un gran paso hacia el objetivo final. Además se recolectaron varios miles de kilos de alimentos en todo el país, que otra tarea que nos marcamos para ayudar a la red de ollas populares. Este 1° de mayo fue un gran avance para nuestros objetivos. Además hubo miles de actos de dos o tres personas recorriendo calles, plazas, ramblas y parques. Esos actos se multiplicaron en pueblos y ciudades. Y en Montevideo hubo un acto central en la sala Camacuá que tuvo un perfil distintivo brutal con el aporte de la directora teatral Mariana Percovich, de la escenógrafa Claudia Sánchez, del personal de la sala, el comité de base de TV Ciudad apoyado por Adeom, y pudimos sincronizar un trabajo vinculado a lo cultural y artístico, con el arte televisivo, las artes visuales y la oratoria de dos mujeres. Por primera vez en la historia solamente hubo oradoras mujeres y fue impactante. Además, contamos con la participación fantástica de Mario Carrero y Eduardo Larbanois, y de Majo Hernández que homenajeó a los niños de la pandemia, enmarcada por los dibujos que fueron parte de una escenografía conmovedora.

 

Fue como un homenaje recíproco de las y los trabajadores, la cultura, las infancias, ¿no?

Sí, claramente. Eso estuvo muy pensado porque nos ayudaron a pensar. Tenemos que dejar de pensar solos para poder hacerlo con otros. Nosotros tenemos un conocimiento que surge del mundo del trabajo pero hay otros que tienen conocimientos específicos de su mundo del trabajo, por ejemplo del trabajo visual, de las artes escénicas, del teatro, de la cultura en general. Ampliar la mirada significa ver mejor, entender o preguntarnos por ejemplo, qué pasó con los niños y niñas en la pandemia, cuál y cómo va a ser su futuro y cómo les está afectando la pandemia. Hay debates planteados por pediatras, psicólogos, educadores, sobre cómo va a impactar este año de pandemia y de qué manera está golpeando su niñez, cuánto pesó el distanciamiento de sus abuelos o ver a sus padres en cuarentena o sufriendo la pérdida de trabajo o el tener que ir a una olla. En este 1° de Mayo, de alguna manera hubo un homenaje de los niños y niñas a sus padres y madres que en su inmensa mayoría son trabajadoras y trabajadores. Y también brindamos el homenaje del movimiento sindical a las infancias. Además, hubo un elemento muy importante. Las pocas personas que nos encontrábamos en la sala Camacuá no estuvimos solos. Allí estuvo el Dr. Héctor Zapirain, esa imagen suya, simbólica, potente, fue impresionante. Él estuvo allí con nosotros. Fue un acto conmovedor con dos oradoras que tuvieron enorme profundidad. Una joven mostró esa vitalidad de quienes quieren empujar todo en segundos pero que no se olvida que los desaparecidos son nuestros hermanos y hermanas, no se olvida de defender el trabajo y denunciar la precariedad del empleo. Tamara García puso temas en profundidad con un discurso vital y arrollador. Y luego Flor de Liz Feijoo, la voz experiente, la que trata de colocar temas de agenda en clave de perspectiva. Las dos dejaron en claro -una vez más- que las mujeres deben hablar en los actos del 1° de Mayo. Nos sentimos orgullosos de lo que fue una tremenda demostración del feminismo en su máxima expresión. Nos enseñaron que se puede hablar con la misma energía de patriarcado, de clase, del hambre, de la pobreza, y reclamar amor por nuestros niños y niñas, por nuestras compañeras y compañeros, especialmente por quienes la están pasando peor en este tiempo tan duro. Claro que nos emocionó este acto. A mí particularmente me conmovió la comunicadora Paula Barceló porque es una jovencita a la que le tocó la responsabilidad de conducir un 1° de mayo y estaba muy nerviosa. Yo estaba a un metro de ella y en los minutos previos temblaba. Y cuando comenzó todo, se paró en el escenario y habló con una convicción y potencia que nos hizo emocionar a todos, incluso a los que tenemos alguna que otra batalla en el movimiento sindical. Creo que lo que hicimos llegó para quedarse. Habrá que entender que necesitamos más mujeres, más gente del teatro, de la cultura, más miradas técnicas y profesionales, cada día más. También quiero recordar que la cultura nos ha acompañado durante toda la historia, muchos sindicalistas aprendimos algo de oratoria con Ruben Yáñez, Pepe Vázquez, Delfi Galbiati y tantos más. Y tenemos que seguir aprendiendo. Yo el sábado me fui loco de la vida de la sala Camacuá, estaba al tanto de todo lo que íbamos a hacer pero no me imaginé que fuera todo tan bonito y potente.

 

¿Y en relación a los contenidos y propuestas del movimiento sindical?

Fue un contenido humano, con medidas concretas para las familias que la están pasando mal. Pero también fue un mensaje muy político, crítico con las políticas neoliberales del gobierno, con la falta de políticas de incentivo para los pequeños y medianos empresarios, crítico con no colocar gravámenes a los que más tienen. Y al mismo tiempo un mensaje que nos invita a no estar solos, a rodearnos con el compañero y la compañera de al lado, a pensarnos con otros, a poder pensar el movimiento sindical en perspectiva de unidad nacional, no en clave de encerrarse y mirarse hacia adentro, sino mirando hacia afuera, con otros movimientos de otra escala, con otras banderas tan revolucionarias como las nuestras que otros están levantando. Simplemente hay que poder mirar, levantar la vista para que desde lejos se puedan ver. El feminismo está dando pasos transformadores en la sociedad uruguaya y eso lo tenemos que poder analizar a la luz de un análisis riguroso para entenderlo, además tenemos que fortalecer nuestro vínculo con la academia, con el campo científico y el de las ciencias sociales, para entender los procesos de cambio en el mundo y poder ser la organización que también represente a los nuevos trabajadores de los puestos de trabajo que se están conformando -entre otros- con la industria del software o las aplicaciones, y que tendremos que poder organizar. El mensaje del Pit-Cnt fue una invitación a construir interseccionalidades de luchas entre el movimiento sindical, el movimiento cooperativo, las organizaciones que trabajan en defensa de los DDHH y las que lo hacen en defensa del medio ambiente. Y como no podía faltar en un 1° de Mayo, marcharon los familiares, estuvieron presentes las Imágenes del Silencio cubriendo la totalidad de la sala Camacuá en algo que fue conmovedor. Las y los trabajadores le reclamamos al gobierno medidas sanitarias urgentes, tal como lo ha venido reclamando el GACH desde el pasado mes de febrero, porque es necesario cuidar la vida, porque no nos podemos acostumbrar a que sea normal que mueran 60 o 70 compatriotas por día. Esas muertes no pueden ser parte de ninguna normalidad, eso es bestial desde el punto de vista humano. Si The New York Times indica que Uruguay es el país con mayor niveles de mortalidad cada 100.000 habitantes, nos tenemos que repensar, no quedar prisioneros ni de una frase ni de un momento en el cual una política pudo haber funcionado, pero que hoy no está dando resultados.

 

¿El gobierno está abroquelado en su relato?

Sí, porque de lo contrario habría considerado un conjunto de propuestas que le indicó el GACH. El problema es que esto está dejando consecuencias económicas pero lo que es peor aún, en vidas humanas que se están perdiendo. El gobierno debe tomar las medias del GACH y compensar a los más afectados, porque nadie le puede pedir a alguien que se quede en su casa si no se le brinda una solución para que pueda comer, abrigarse o prender la luz. El Pit-Cnt y la Intersocial planteamos doce propuestas concretas. Si no son esas, que sean otras, pero que se necesitan políticas que compensen a quienes la están pasando peor. Hay 100.000 nuevos pobres y casi la mitad son niños y niñas que luego tendrán problemas de tamaño, talla y peso. Y después les exigiremos rendimientos educativos cundo vienen con problemas de nutrición desde la panza de la madre. Esto que decimos no es solamente una crítica, es invitarnos como sociedad a reflexionar sobre las recomendaciones del GACH. Los científicos dicen que la situación es crítica, nuestros compañeros y compañeras de los centros de los equipos de salud dicen que la situación en los CTI y en el primer nivel de atención es muy dura, que las condiciones para las emergencias son muy duras, entonces, si tenemos el sistema de salud tan estresado, ¿no habrá que tomar medidas sociales, económicas y sanitarias que contribuyan a que los uruguayos blindemos mayo? Pensando que de alguna manera a partir de junio, -ojalá con todos los uruguayos vacunados y con el mayor grado de inmunidad- logremos salir adelante en mejores condiciones sanitarias. ¿No tendríamos que buscar la forma de evitar lo evitable? Nadie puede decir que todas las muertes se hubieran evitado, pero con que logremos evitar algunas, ya habrá valido la pena.

 

¿Cómo hay que leer este cambio en el Mides?

Parto de la base que hubo un fracaso en las políticas sociales. Es verdad que asumió el gobierno y a los 13 días se encontraron con una pandemia pero al gobierno le toca gobernar en las circunstancias que le tocan. Ahí es donde las políticas sociales tendrían que haber sido mucho más potentes. El gobierno no le dio al Mides los recursos necesarios para atender la circunstancia que le estaba tocando vivir a los uruguayos, no compensó suficientemente a los más pobres ni generó políticas sociales compensatorias.

 

El nuevo ministro dice que asume con un cometido central de revisar lo que se hizo hacia atrás. ¿Puede ser que haya cierta obsesión con mirar atrás y no priorizar o proponer políticas públicas para los sectores que las necesitan?

Si el gobierno quería revisar las políticas anteriores, supongo que tuvo tiempo suficiente durante más de un año que ya pasó. Pero si va a cambiar los planes y programas, tiene que colocar en el centro del problema a las personas que están pasando mal. En este momento, debería haber un plan de emergencia pensado y desarrollado en territorio con los cientistas sociales. Porque pensar que esto se resuelve con arroz y harina es subestimar el problema de la pobreza y su dimensión.

 

¿El gobierno subestima la pobreza?

En muchos momentos, sí. Es fundamental comprender que en materia de políticas sociales hay que trabajar en territorio y respaldarse en los grandes recursos humanos de formación técnica que tiene el Mides para ver cuáles serían las políticas más adecuadas en un momento de crisis. Ojalá el ministro Martín Lema tenga todos los aciertos del mundo. El problema es que no se trata de aciertos, no se puede experimentar en medio de una tormenta. En medio de una crisis hay que recurrir a las herramientas que tienen las entidades públicas en la materia. Uruguay tiene una base de datos muy importante en el BPS y en el Mides para poder ayudar -con hechos concretos- a las 300.000 familias que están identificadas y localizadas y que la están pasando mal. No hay pretextos para no hacerlo. Entonces en lugar de revisar planes lo que se debe hacer es definir cuánto se va a invertir del PIB para abatir la pobreza.

 

¿Esa es la discusión que debería estar instalada actualmente en el país?

Es la verdadera discusión que deberíamos tener. Porque podrán dibujar, hacer una mejor conferencia de prensa y hablar precioso; el ministro será políticamente más adecuado y realizará declaraciones más acertadas, pero la realidad es que hay mucha gente con hambre. Y tenemos que ver si las personas salen o no de la pobreza en la que se encuentran, si las personas tienen o no para comer todos los días, si los niños tienen o no problemas de talla, tamaño y peso. Y esto solamente se puede hacer con técnicos y trabajadores en territorio, conociendo la realidad y queriéndola transformar. Y transformar implica colocar recursos, no se puede creer que un país que produce como para alimentar a 30 millones de personas, no logre un reparto equitativo que garantice la alimentación de 3 millones y medio. Ese es un dato terrible de la realidad.

 

¿Las inequidades perduran o se agudizan?

Se profundizaron. Es increíble que no se grave un poco más a los sectores que más han ganado. Hay sectores a los que les ha ido muy bien y no se enteraron de la crisis. Me parece que llegó el momento de cambiar. El gobierno venía con determinadas políticas pero le tocó gobernar con pandemia y se necesitan medidas excepcionales que atiendan la emergencia de nuestra gente.

 

¿Hasta cuándo la gente tendrá que comer en ollas?

Las ollas tienen dos caras, una maravillosa que es la solidaridad de la gente del barrio, la que pone la casa, quienes salen a buscar recursos y cocinan, el esfuerzo de los clubes del barrio, las comisiones vecinales, los sindicatos para que todas las noches la gente pueda comer. Pero yo no quiero ver ollas populares en mi país ni tener que acostumbrarnos a verlas como si fueran la cosa más natural del mundo. Lo que quiero es que no haya ni una olla popular y que cada uno pueda cocinarse en su casa. Y eso es perfectamente posible en Uruguay. ¿Hasta cuándo durarán las ollas? Hasta que el gobierno se decida a colocar medidas sociales compensatorias para que esos vecinos y vecinas puedan cocinar en sus hogares. Hay un país que necesita respuestas, hay un movimiento obrero que las pide y hay un gobierno que no las ha dado en su totalidad. Sería faltar a la verdad decir que no ha hecho nada, pero lo que hizo ha sido notoriamente insuficiente. El gobierno debe salir de la ortodoxia liberal y aplicar políticas que permitan gravar a los que más tienen para ayudar a los que menos tienen. Y adelantar la inversión pública y las compras estatales a empresas uruguayas.

 

El presidente de EEUU, Joseph Biden, cuestionó duramente al neoliberalismo y dijo que la teoría del derrame no funcionó nunca

Lo escuché y es tal cual. ¿Necesitábamos casi cinco décadas para darnos cuenta de que el mercado no iba derramar nada? El mercado termina siendo voraz y ahora tenemos cada vez más ‘mil millonarios’ y más millones de personas pobres. ¿Ese es el mundo en el que queremos vivir? ¿Los bloques mundiales no tendrán que comenzar a interceder y actuar para frenar este enriquecimiento obsceno de unos pocos? Si hay un pecado original es la avaricia y hay algunas avaricias que son descomunales.

 

El movimiento sindical en general, pero vos en particular, salen a conversar con gente en barrios y rincones de todo el país. ¿Qué te dejan esos encuentros?

El clima de respeto y el diálogo democrático. No hay que confundir lo que sucede en las redes sociales, los insultos, descalificaciones, noticias falsas, con el vínculo que se da en la calle que es totalmente distinto. Incluso con los uruguayos y las uruguayas que piensan que el gobierno está haciendo las cosas bien. En ese caso hay diálogos muy respetuosos y fructíferos que nos marcan por dónde debemos ir como sociedad. Los intendentes conocen lo que sienten y piensan los vecinos. Los alcaldes lo mismo. Ellos charlan con la gente y saben sus penurias. Las de todos. Hay que conversar con ellos, con la gente en las parroquias, en los almacenes, en las ferias, con todos. La vida es mucho más rica y compleja como para pretender dividirla en dos bloques. A lo largo de toda la historia hemos tenido diferencias y muchas veces profundas. Pero dirigir a la sociedad hacia una brecha es un error garrafal que algunas personas -incluso senadores del gobierno- lo hacen en forma permanente. Y deberían ser corregidos por ellos mismos, porque no le hace nada bien a la sociedad estar todo el día difamando y diciendo disparates.

 

Se llegó a acusar de traidores a la patria por informar algo.

Sí, y eso fue un disparate. No conviene ser tan absurdos, ni violentar la libertad de expresión. No conviene llamar a los medios porque no gustó una nota. No conviene ejercer el poder para limitar libertades, ni la de expresión, ni la sindical, ni cualquier otra libertad.

 

¿Eso te preocupa?

Muchísimo. No se puede llamar a un medio a reclamar o exigir algo porque no nos gustó una entrevista. Y esto corre para dirigentes del gobierno nacional o los frenteamplistas en los gobiernos departamentales. Para todos. Limitar libertades empieza como una anécdota y termina como un problema democrático profundo.

 

En un clima así, inevitablemente existe el riesgo de la autocensura.

Eso es lo que viene luego. Y por eso debemos despejar estas dudas. Mirá, una viejita que iba a la misma iglesia que yo me decía que no creía en brujas ‘pero que las hay, las hay’. Y tal vez no estaba tan equivocada.

 

La campaña de recolección de firmas es casi artesanal. ¿Se pueden lograr las firmas así?

Sí. Es una campaña puerta a puerta de mucha entrega y con mucha energía de los militantes. Yo hacía unos cuantos años que no realizaba un puerta a puerta. Es duro y agotador, pero también es muy potente ver a tus compañeras y compañeros salir cada día a conversar con la gente. En las recorridas te encontrás con gente con su mesita y cuando les vas a saludar te lo agradecen. Es tremendo. Yo admiro profundamente esa entrega. Y si hay un mensaje que les intentamos dejar es que ningún trabajador, ninguna trabajadora, ningún habitante del pueblo uruguayo, va a quedar solo o sola. En estos momentos duros, de mucha soledad, tristeza y penurias para mucha gente, el movimiento sindical quiere garantizarles que no los va a dejar solos. Y que se puede construir la esperanza, que efectivamente se puede construir otro mundo mejor y que hay un lugar para luchar. No es solo el Pit-Cnt, son las ollas populares, los feminismos, las disidencias, los colectivos medio ambientales, las organizaciones que luchan en la defensa de los derechos humanos, es la academia, la cultura, el deporte. Y nosotros tenemos que escuchar más y mejor. Y como dijo Tamara de manera tan potente, tenemos que ser capaces de dar espacio a las diferencias, las críticas, los matices y el debate, siempre. Esa es la forma para construir un mejor movimiento sindical. Es entre todos, porque acá nadie tiene la verdad absoluta y las mayorías no son sinónimos de verdad. Hay que saber escuchar a todos. Eso mismo que aplicamos nosotros es lo que le recomendaría al gobierno. Que escuche a los demás, que no se encierre en su verdad única y que el diálogo entre todos nos hará mejores como sociedad.

 

4 comentarios en «Fernando Pereira: «El gobierno subestima la pobreza»»

  1. Aprobación por la ciudadanía:
    Put cnt 12%
    Gobierno 60%
    Anda a criticar a otro lado que los uruguayos no tenemos tiempo de atender a gente que no trabaja.

  2. Avatar paulina Asecas de Gosheneche Bustisho Vishafañe Cuesho Casaravisha Goshena Aveshaneda Batshe Lakkkashe Vishanueva | el 7 mayo, 2021 a las 6:53 pm |

    El gobierno posee la filosofía del «TITANIC»:

    …¿¿»-… los ‘de abajo’…??; ¡¡… que se mueran…-«!!

  3. Avatar eduardo caballero | el 8 mayo, 2021 a las 12:09 am |

    kakistocraticos,vindicta social y que me perdonen este gobierno es una sheer rubbish,una mierda de basura,nos vemos en el 2024!!!!!!

Comentarios cerrados.

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