Para muchas personas poderosas y ricas los funerales se están convirtiendo en la última oportunidad de ostentar su inmensa riqueza material, después de casamientos y festividades como cumpleaños en los que habitualmente se gastan millones de dólares. Los funerales son la última oportunidad de ostentar la fortuna convirtiéndose en un espectáculo para otros más allá del hecho de despedir un familiar. Esas personas tienen la posibilidad de elegir ser enterradas en cajones de un costo de 60 mil dólares bañados en oro, llevados por carros funerarios arrastrados por caballos o autos marca Rolls-Royce. Algunos hasta llegan a pagar pasajes de avión para familiares y amigos que habrán de concurrir al funeral situado en lugares exóticos elegidos con cuidado. Existe una industria artesanal de asesores para lograr satisfacer la demanda y algunos gerentes de patrimonios están incentivando a los clientes a enfrentar la propia muerte y hacer planes con anterioridad. -Existen ciertas expectativas sobre cómo debe morir cada persona.Los funerales se han transformado en la última exhibición de riqueza y poder-dijo Ted Klontz, CEO de Klontz Consulting Group. Algunos reciben serenatas de coros gospel en grandes salones, en medio de un mar de sus flores favoritas traídas en aviones privados. Otros llevan entes queridos al exterior para ver como su cuerpo es arrastrado hacia el mar y el bote es incendiado como guerreros vikingos. La consultora de funerales, Elizabeth Meyer, dijo que los contadores y gestores financieros aconsejan a sus clientes ricos “crear una relación de amistad “con la muerte para poder ordenar todo lo que concierne a la fastuosa ceremonia. -Antes, no lidiar con la muerte era el verdadero lujo. Pero para ciertas personas pertenecientes a una clase de alto poder económico planear el fin de la vida es una cuestión indispensable-dijo Meyer. Una cripta sobre la vieja Catedral de la Basílica de San Patricio en Nueva York está disponible por 7 millones de dólares. No es cualquier cripta. Es una de las últimas fosas para cuerpos enteros disponibles en Manhattan y puede abarcar ocho cajones y diez restos mortales cremados. Según Frank Alfieri, persona que supervisa el cementerio de la Iglesia, tres familias ya manifestaron interés por la cripta. Pasar a la eternidad en un cajón bañado en oro en las catacumbas debajo de una iglesia de 200 años de antigüedad podría ser el punto más alto de una vida bien vivida.
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