Genocida argentino fue denunciado por su hijo

Julio Alejandro Verna es médico con grado de capitán retirado del Ejército Argentino y aplicaba sedantes a los detenidos que iban a ser arrojados al mar en los vuelos de la muerte, también trabajaba en centro de Campo de Mayo supervisando a los torturados.

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Julio Alejandro Verna es médico con grado de capitán retirado del Ejército Argentino, trabajó como médico anestesista y traumatólogo en el hospital que funcionaba en el centro clandestino de detención y exterminio de Campo de Mayo durante el gobierno militar. En este lugar, donde fueron secuestradas y asesinadas casi 5.000 personas, no quedaron sobrevivientes. Recientemente, su hijo, el abogado Pablo Verna, describió públicamente las funciones que llevó a cabo su padre, ya que el sistema penal no le permite denunciarlo. Julio Verna era el encargado de aplicar sedantes a los detenidos que iban a ser arrojados al mar en los vuelos de la muerte y solía viajar junto a ellos para reforzarles la dosis si estos se despertaban antes de tiempo. Pablo también detalló que su padre participó en allanamientos y secuestros y atendía a los prisioneros del centro de detención para hacer que los presos pudieran soportar nuevas sesiones de tortura. «Mi mamá hablaba con otros familiares de lo que hacía mi viejo, no conmigo. Un día, después de tantas contradicciones que fui recopilando, lo interpelé y lo descubrí», relató según informó Perfil. Pablo señaló que en la vida cotidiana, su padre se jactaba de sus acciones en los escuadrones de Campo de Mayo. Denuncia intermediada Cuando los juicios por crímenes de lesa humanidad se iniciaron en Argentina, Pablo interpeló a su padre y llegó a obtener un registro del audio en el que este confesaba los hechos. En diciembre de 2013 Pablo lo denunció ante la Secretaría de Derechos Humanos. Esta institución presentó la denuncia al juzgado que lleva la causa de Campo de Mayo – “vuelos de la muerte”, TOF 1 DE SAN MARTIN. En este caso, la magistrada Alicia Vence aún no avanzó en la causa. Pablo integra la asociación “Historias desobedientes”, integrada por hijos de represores que condenan los actos llevados a cabo por sus padres. Junto a esta asociación escribió un proyecto en el que pretende modificar el código penal para que los hijos de las personas sospechadas de delitos de Lesa Humanidad puedan denunciar y declarar contra sus padres. “La otra alternativa era quedarme en silencio, es una complicidad mucho más que jurídica, lo hice por mí y por la humanidad”, dijo el abogado.

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