Tras la desaparición el pasado domingo del avión de la compañía Aseman, hallado en una zona montañosa del centro de Irán el martes, se encontró el cuerpo de 30 de los 66 pasajeros y tripulantes que viajaban. Se ha desplegado en esa zona, a unos 4.000 metros de altura, un equipo especializado en montaña para tratar de encontrar al resto de desaparecidos y la caja negra del avión, a fin de aclarar los motivos que llevaron al avión a estrellar. Aunque las condiciones meteorológicas no acompañan al cometido, todas las fuerzas del país, desde la Policía hasta el Ejército y los Guardianes de la Revolución están involucrados en la búsqueda. Hay muchos familiares que han ofrecido ya muestras de ADN para colaborar en la identificación de las víctimas, hecho que se llevará a cabo en la ciudad de Yasuy, capital de Kohguiluye Boyer Ahmad.
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