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Medicina altamente especializada

El IMAE que todos quieren

El ministro de Salud Pública, Jorge Basso, anunció la habilitación de una extensión del IMAE del Sanatorio Americano en Salto, provocando decepciones en quienes esperaban que ese anuncio se hiciera para el hospital de Tacuarembó, como extensión del IMAE del Clínicas. No se descartó, pero la explicación no conforma.

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Por Isabel Prieto Fernández

El lunes 19 de abril, el ministro Jorge Basso fue el encargado de hablar en la conferencia de prensa luego del Consejo de Ministros. Ese día el gabinete había tratado un tema caro para todos los uruguayos, en especial para quienes viven al norte del río Negro: la instalación de un Instituto de Medicina Altamente Especializada (IMAE) cardiológico en Salto.

Está aprobado por el MSP y ahora tiene que dar su visto bueno el Fondo Nacional de Recursos (FNR).

Junto con el anuncio, Basso dijo que el IMAE de Salto no contaría con cirugía cardíaca, por lo que sería el primero que carecería de ese beneficio porque “avances científico-técnicos realizados en el mundo dejan evidencia de que no justifica que un centro cardiológico tenga cirugía cardíaca, alcanza con que tenga la posibilidad de trasladar al paciente en dos horas”.

Lo que molestó a más de uno es que se considera que para esa región del país ya existe con probada eficiencia el hospital de Tacuarembó, cuya infraestructura está prácticamente montada. Sin embargo, no cuenta aún con habilitación alguna, por lo que se estaría priorizando un IMAE privado.

El origen y el destino de la financiación

Para entender el por qué de la molestia, es necesario tener algunos puntos claros: primero, que los actos médicos que se realizan a través de un IMAE son financiados por el Fondo Nacional de Recursos (FNR), que todo ciudadano usuario del Sistema Nacional Integrado de Salud tiene derecho a solicitar la prestación por medio de su médico y que un médico del FNR realizará un informe que confirme si la petición es válida; segundo, que hay siete institutos de este tipo en el país y todos se encuentran en Montevideo, siendo seis privados y uno público; tercero, que es el usuario quien elige el IMAE.

El FNR se financia a través de los descuentos que se realizan para Fonasa, a través de impuestos como el IVA, y por medio de un impuesto de hasta 20% sobre el monto total de los ingresos que obtienen los organizadores del 5 de Oro, por lo que se puede decir que a los IMAE, que no son nada baratos, los financiamos todos.

El tema está en que montar un instituto de estas características requiere de una importante concentración de recursos no sólo materiales, sino también humanos, que no son tan fáciles de conseguir porque debe contar con personal de salud capacitado en áreas sumamente delicadas. Por lo tanto, el pago que hace el Estado por cada procedimiento es acorde a los recursos que insume lo que se está brindando. En otras palabras, hablamos de una medicina para nada barata. Para que se tenga una idea, se calcula que una inversión de US$ 2.000.000 en equipo se amortiza en apenas dos años. Y con ese dato se va esclareciendo un poco el por qué de un IMAE privado.

Por otra parte, no se puede soslayar dónde quedan esas ganancias. En el caso del Hospital de Clínicas, lo generado se vuelca al área pública, distribuyéndose entre el sector que atiende a los más necesitados; en el de los IMAE privados, las ganancias engordan las arcas de los empresarios médicos.

El 21 de marzo, Jorge Basso dijo en el Parlamento que, en materia cardiológica, el IMAE del Sanatorio Americano es el que presenta más intervenciones, con 26,8%, seguido de Casa de Galicia, 23,7%; ICI (Médica Uruguaya), 15,4%; AESM (La Española), 13,2%; y el Hospital de Clínicas, 3,7%. En esa instancia también dijo que “son los usuarios quienes eligen el IMAE”, cosa que reiteró en la conferencia de prensa en la Torre Ejecutiva: “Todos los usuarios tienen la posibilidad de elegir a qué IMAE concurrir; la elección es del usuario”, insistió, y enseguida puso como ejemplo que en Salto y Paysandú existen IMAE para marcapasos, sin embargo, muchas veces optan por venir a Montevideo “por distintas razones”. Lo que no se dijo es que las razones suelen ser los propios médicos, que, cuando un paciente debe elegir entre los siete institutos que se le ofrecen, es normal que se les pida asesoramiento. Muchas veces el médico lo manda al IMAE de él o al de los amigos, utilizando un momento delicado en la vida de un paciente para competir, no anteponiendo argumentos de calidad, sino de lucro.

Eso también explica la baja incidencia en el Hospital de Clínicas, a pesar de ser de los mejores que existen en el país, incluyendo los servicios que pueden ser considerados accesorios, como la hotelería. Ningún hospital ni sanatorio de este país cuenta con un centro cardiovascular como el del Hospital de Clínicas, llevado adelante con una concepción integral porque no sólo suma la cirugía, sino también lo vascular periférico, central y a nivel de las arterias encefálicas, tratando, por ejemplo, el stroke (obstrucción de arterias cerebrales). Por su condición de hospital universitario, se unifican saberes y procedimientos complejos con equipos de última generación. No obstante, la gente opta por ir a lo privado.

Montevideo como convidado de piedra

Sin dudas no es correcto hacer de esta situación una suerte de competencia sobre si un IMAE sí y otro no. El problema es que, cuando el 21 de febrero la directora del FNR Alicia Ferreira, estaba diciendo que un instituto de estas características en Salto terminaría con un déficit importante en poco tiempo, en menos de un mes el ministro estaba confirmando su instalación.

Es obvio que la presión fue grande porque Basso también debió “semiconfirmar” el de Tacuarembó, o al menos referirse de manera contundente a él: “Estamos haciendo gestiones a través de ASSE para ver la viabilidad de que el IMAE público del Hospital de Clínicas pueda tener extensión en el hospital de Tacuarembó”.

Si con ese aviso, aparte de informar, pretendía calmar las turbulencias que se le vendrían arriba al confirmar Salto, no lo logró. Simplemente todo se agravó. Porque los trabajadores y sectores de la sociedad civil quedaron indignados por haberse habilitado el IMAE privado, y el público, “después vemos”, pero también los empresarios médicos de los IMAE de Montevideo patearon como los mejores. ¿Por qué? Sencillo: 7% de las intervenciones pertenecen a los departamentos de Artigas, Paysandú y Salto. De esa cantidad, 3% se atiende en el Americano (vienen del interior, es obvio que es el sanatorio que los médicos más recomiendan) y 4% se distribuye en el resto. Cuando se informó que Salto no va a tener cirugía, fue un alivio para los empresarios de Montevideo, pero cuando comenzó a divulgarse que Tacuarembó la tendría, los dueños de los IMAE montevideanos salieron a quejarse y el susurro del lobby se hizo sentir. Ahora sólo tendremos que interpretar los sonidos del silencio.

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