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Milagro Sala: 500 días de prisión política

En la cárcel no se escuchan las chicharras

La dirigente social Milagro Sala cumplió 500 días de prisión política en la Argentina de Mauricio Macri. Aunque se suman los organismos internacionales que piden su liberación por no encontrar justificación alguna a su detención, el gobierno de la alegría hace oídos sordos y mantiene el cautiverio sobre una mujer que se animó a soñar con un mundo donde quepan todos los mundos.

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Por Cynthia García, exclusivo para Caras y Caretas “No hay forma de enmarcar lo que está pasando si no partimos del hecho fundacional que ha cometido este gobierno, que es la prisión de Milagro Sala y el resto de los compañeros detenidos en Jujuy y en Mendoza. Me parece que ese es un hecho emblemático y fundamental para que podamos pensar la situación del ajuste, porque es aquello que muestra que estamos ante un proceso de construcción de disciplinamiento social. Lo que está en juego no es sólo una cuestión económica, lo que está en juego no es una cuestión presupuestaria; lo que está en juego es algo mucho más de fondo que tiene que ver con instaurar disciplinas en toda la sociedad y producir un conjunto de amenazas sobre los activismos sociales. Ese conjunto de amenazas comienza en Jujuy. Jujuy es el laboratorio de la alianza Cambiemos”. * El párrafo precedente corresponde a María Pía López, socióloga y académica argentina, y fue expresado en el marco de una charla en el Instituto Patria, ámbito de construcción y formación política y sede de las actividades que realiza la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner cuando está en Buenos Aires. Lo que explica María Pía constituye el núcleo de pensamiento para entender los ya más de 500 días y 500 noches que Milagro Sala lleva detenida. Presa política Hace unas semanas, dos organismos internacionales de parámetros indiscutibles estuvieron en Argentina: el grupo de trabajo sobre detenciones arbitrarias de las Naciones Unidas y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). El primero reafirmó la resolución de octubre de 2016 en la que expresó que “con el tiempo hubo un esquema de ‘acusaciones’ consecutivas e inicios de procesos judiciales para privar indefinidamente a Sala de su libertad”. También dijo que “el Estado bloqueó su derecho a una defensa adecuada debido a la falta de especificidad y claridad sobre las acusaciones”. El panel del grupo de trabajo sobre detenciones arbitrarias concluyó en que “no existen elementos jurídicos que justifiquen la detención preventiva de Sala” y que “se está violando el principio de independencia judicial en el caso”. Remarcó además que “ella no representa un riesgo para huir o para bloquear la investigación”. Finalmente instó al Estado argentino a liberarla de manera inmediata. Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos eligió este país para sesionar. Eso implica que la CIDH no puede tratar los casos locales del país donde sesiona. Sin embargo, el organismo de la OEA recibió a una delegación de dirigentes de organizaciones gremiales, de derechos humanos e integrantes del Comité por la Libertad de Milagro Sala mostrando preocupación e interés por el caso: “El otorgamiento de una medida cautelar tiene muchísima diversidad de aspectos. En general, se otorga si la Comisión considera que hay un riesgo al derecho a la vida o a la integridad personal del individuo, del ser humano. Eso es lo que la Comisión está evaluando en este momento: si hay una situación urgente de daño irreparable”, declaró en la plataforma de comunicación digital La García María Isabel Rivero, periodista uruguaya y directora de la Oficina de Prensa y Difusión de la CIDH. En un claro gesto de interés, el grupo de trabajo de la ONU visitó dos veces a Milagro en el penal de mujeres de Alto Comedero, donde está detenida y la CIDH vendrá en breve a Argentina también para visitarla. A pesar de estos planteos contundentes de los organismos internacionales que integran los pactos y tratados a los que el país adhiere, el gobierno de Mauricio Macri se niega sistemáticamente a cumplir la resolución de la ONU. Macri, como cabeza del Poder Ejecutivo, es el encargado de velar por el cumplimiento de dichos pactos y tratados en materia de derecho humanos. Pero allí donde va, en cualquier rincón del planeta, la primera pregunta que debe responder ante la prensa es sobre la detención de Milagro Sala. Es por eso que hace pocas horas renunció la canciller Susana Malcorra, quien carga con varios déficits de gestión, pero el más pesado seguramente sea la imposibilidad de sostener ante el mundo los argumentos de la detención arbitraria de Milagro Sala y que Argentina tenga presos políticos. No se escuchan las chicharras Donde hoy se encuentra “El Cantri”*(1) de la Tupac Amaru, en el barrio de Alto Comedero, 15 años atrás no había más que tierras arcillosas sembradas con tabaco y porotos. Cuando Néstor Kirchner *(2) le propuso a Milagro Sala la posibilidad de construir su propio futuro, ella no lo dudó y redobló la apuesta. Sin saber nada de cooperativas, sin entender de qué se trataba la construcción, se reunió en la sede de la organización con los integrantes, se encerró un fin de semana entero a cumplir con los requisitos necesarios que la burocracia demandaba y en lugar de levantar las viviendas en seis meses, cumplió con su promesa de hacerlo en cuatro. A los funcionarios que habían dudado de ella no les quedó más remedio que cumplir también y otorgarle en el convenio siguiente el doble de casas. En el barrio fundó también fábricas, un centro de salud, un polideportivo con un parque acuático que es el más grande del noroeste argentino, una escuela, un centro de rehabilitación para personas con discapacidad. Horacio Verbitsky, periodista argentino y presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) dijo que si se hiciera una auditoría seria sobre las obras de Milagro Sala y la Tupac Amaru, se encontrarían más construcciones que lo que las partidas erogadas justifican. Hoy, a 500 días de la detención arbitraria de esta mujer dirigente originaria, su obra está siendo desmantelada, el parque acuático destruido y la organización perseguida. Solamente en Jujuy han sido privadas de su libertad 13 personas, de las cuales siete aún permanecen detenidas. Junto a Milagro Sala permanecen en el penal de Alto Comedero Gladys Díaz, Mirta Aizama y Mirta Guerrero, al igual que Graciela López, integrante de la organización Libertad, que también forma parte de la Red de Organizaciones Sociales (ROS). Alberto Cardozo (Organización Tekuré) y Javier Nievas (Organización Marina Vite) –también integrantes de la ROS– se encuentran en la Unidad Penal Nº 1, mientras que en la provincia de Mendoza otros cinco integrantes de la Tupac Amaru permanecen detenidos preventivamente bajo imputaciones similares a las de los presos en Jujuy y con una cuestionable actuación de la Justicia de aquella provincia. Las calles que circundan el penal de Alto Comedero son de tierra. Hay polvo, perros y un ruido de chicharras rodeando las cercanías. En el encierro, Milagro recibe a menudo a dirigentes e integrantes de todos los ámbitos del quehacer nacional y popular. Una de las últimas visitas fue la del periodista Víctor Hugo Morales y también hay que destacar una carta del papa Francisco en la que expresa: “Espero que todo se resuelva bien y pronto”. Esta periodista estuvo con Milagro en la cárcel y habló con ella en varias oportunidades. “Yo no me enriquecí”, sostuvo contundente en aquel encuentro, a pocos meses de estar en prisión, cuando no imaginaba, ni imaginábamos, que podía quedar detenida más de 500 días. Se la veía frágil por momentos, menuda, con 12 kilos menos que nunca aumentó en lo que va del tiempo en prisión; tan mujer, los párpados bajos, el pelo recogido. Sus rasgos de coya *(3) le surcaban la cara, el rostro delgado, los ojos enojados para decir: “Estoy acá por pagar sueldos”. En la cárcel Milagro no puede con su genio y su vocación, y a pesar de todos los maltratos y torturas que ella y otras detenidas reciben dentro del penal, organiza la ranchada propia y ajena: en los días de visita el conflicto entre las mujeres presas pasaba por los lugares para recibir a las familias, las mesas y los bancos. Milagro organizó, mandó notas, hizo que otras mandaran también y ese día había construcciones de cemento para futuras mesas de recibimiento. Hugo la abraza hasta el infinito y cuenta: “Ella [por Milagro] me ayudó a que yo pueda adoptar y ser padre. Soy gay y tengo una nena”. Adentro del penal, ni siquiera al aire libre, en el patio de visitas, se escuchan las chicharras. La palabra de Milagro Entre las oportunidades que esta periodista tuvo de entrevistar telefónicamente a Milagro, destaco, por su vigencia feroz, esta conversación de junio del año pasado, la primera vez que otorgó una nota desde la cárcel. Dice Milagro: “Yo vengo militando desde los 14 años en el peronismo, después he militado en ATE, en la CTA *(4) […] no nos olvidemos que la Tupac Amaru ha sido una de las organizaciones sociales que se armó después de la década del 90, cuando muchos compañeros nuestros habían quedado desocupados. Lo que hoy está pasando ya lo vivimos, parece que se vuelve a repetir la película. Muchos compañeros se están quedando sin trabajo. Nos entretienen con la película de que la Milagro Sala es corrupta [dice ella de sí misma] y por detrás están tapando la gran desocupación que hay en la provincia”.   ¿Sos consciente de que sos una presa política? Sí, a medida que pasa el tiempo. No puede ser que me inventen dos causas por mes *(5). Te comento qué pasó en el penal la semana pasada, porque es vergonzoso: me habló Gabriel Mariotto*(6) y me dijo si le podía grabar un mensaje a los compañeros que están en un congreso; yo grabé el mensaje que luego se viralizó por todos lados. ¿Sabés qué hizo el fiscal Maldonado? Quiso meter presa a toda esa guardia, son 12 en total. La guardia que estuvo ese día acá, en el correccional de mujeres. Estaban averiguando quién me dejó hablar. ¡Es una locura! Que sancionen a los agentes del servicio penitenciario por dejarme hablar por teléfono para grabar ese mensaje diciendo lo que pienso es una locura [repite], es una persecución constante. Me pueden tener presa, pero no van a lograr callarme, no me pueden callar. Dijeron que era chorra, que era narcotraficante, que era delincuente [habla de la construcción mediática]. Todo dijeron de mí. ¿Y vos sabés la impotencia que yo sentía porque no me podía defender? Me sentía mal, a veces lloraba de bronca. Es horrible que te acusen y uno no se pueda defender.   ¿Hay una celda de castigo en la cárcel? Sí, le dicen elChancho”, es la celda de castigo. Vos no te imaginas el frío que hace acá. Es impresionante el frío que hace. La cama es una plancha de hierro donde ponen el colchón, hay mucha humedad y se moja el colchón.   ¿A Macri qué le dirías? Que la “revolución de la alegría” que él había prometido se le revirtió. Que estamos viviendo una revolución de tristeza, de ajuste y de sumisión. Que ya basta de despedir a los trabajadores; que para que el país crezca tiene que haber más trabajadores, más empresas, más salud y más viviendas dignas.     * Jujuy y Mendoza son provincias argentinas del norte y oeste del país, respectivamente. *(1) “El Cantri”: nombre del barrio de viviendas construido por la organización Tupac Amaru. *(2) Néstor Carlos Kirchner fue presidente de la República Argentina entre 2003 y 2007; murió en 2010. *(3) Coya: nombre de la etnia originaria a la que pertenece Milagro Sala. *(4) ATE y CTA son centrales gremiales de trabajadores. *(5) Esta entrevista se realizó el 12 de junio de 2016. *(6) Gabriel Mariotto: dirigente político del kirchnerismo, vicegobernador de la provincia de Buenos Aires hasta diciembre de 2015.

Milagro
Milagro Sala nació en San Salvador de Jujuy el 20 de febrero de 1964 y fue abandonada en una caja de cartón frente a un hospital. Fue adoptada por una familia de clase media que la crio en el barrio Bajo Azopardo. Según una nota periodística, su madre adoptiva era peronista y recordaba como un hecho importante haberle escrito una carta a Eva Perón y, en consecuencia, haber recibido desde la Fundación Eva Perón una máquina de coser para trabajar. A los catorce años, Milagro Sala descubrió que había sido adoptada; huyó de su familia adoptiva para vivir en la calle. Vivió por años en la pobreza, en un ambiente marginal. A los 18 años fue arrestada debido a que se la vinculó con un robo. En la cárcel organizó una huelga de hambre cuyo resultado fue que se permitiera cocinar a las presas para lograr una mejor alimentación a igual costo. Tras ocho meses fue liberada debido a la falta de pruebas en su contra. La situación extrema de la cárcel, asociada a diversos sentimientos de injusticia, la llevó a la militancia social y política.
     

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