La carta de un ausente: construyendo memoria

El libro narra la historia de una familia uruguaya y sus contrariedades a partir del golpe de Estado de 1973, las causas de los detenidos desaparecidos, el exilio, la vuelta al pasito y una pincelada final del Uruguay actual. Caras y Caretas conversó con Nicolás Mederos, autor del relato y promotor esencial de lo que vino después.

memoria - La carta de un ausente

Texto: Rosana Cheirasco

El cuento breve, de Nicolás Mederos Turubich e ilustrado por Federico Gallardo, es un relato que pone sobre la mesa una historia común vivida por cientos de familias en el Río de la Plata.

A través de una trama simple urdida con ingenio, Mederos introduce al lector sin demoras innecesarias en el golpe de Estado del 73 y todo lo que vino después. El recuerdo de una experiencia vivida por Idea, una niña de edad escolar, es un periplo que traza el autor. Mederos describe la dolorosa realidad con ternura, el drama que a partir de ese 27 de junio se instaló en muchísimos hogares uruguayos destruyendo vidas y proyectos.

La desaparición forzada de Mario, su abuelo, y la explicación que le da su abuela Atenea: “Él no se fue, lo llevaron”, le decía; fueron los argumentos que le permitieron crecer con el anhelo de un reencuentro que la vida no hizo posible. Luego vendrá el desarraigo y el exilio en Suecia.

Muchos años después, ya adulta, regresa a Uruguay, dejando a su familia en Estocolmo, para buscar respuestas. Las encuentra de la mano de su tío abuelo, Santiago, un sobreviviente de quien recibe una carta de su abuelo desaparecido que había escrito para Atenea, desde el cuartel de Treinta y Tres en 1978.

La creatividad del autor se asocia con el ilustrador. Juntos dan el golpe de gracia para hacer que el lector no transite la lectura del libro como algo ajeno porque la carta está allí al alcance de su mano, adherida (en un sobre) a la parte interior de la contratapa.

Allí están el sobre y dentro de él la carta, mostrando una estética que impacta y nos lleva indefectiblemente a varias décadas atrás. Nos cuenta Mederos que fue una idea de la editorial Sancocho que “nos gustó de inmediato, tiene un efecto impactante”.

Todo comenzó por un concurso organizado por Sintep (Sindicato Unico de Trabajadores de Enseñanza Privada), recuerda Mederos, y agrega “que no gané”. Era un homenaje a los 100 años de Mario Benedetti e Idea Vilariño. En razón de ello la elección e los nombres no es casual, “pensé en homenajear a Mario e Idea dándole vida a los personajes”.

Comienza así la etapa de compartir las andanzas del cuento, de armar un proyecto. En ese marco surge la idea de adherir a la propuesta de Familiares, reflexionando a través de la literatura.

“Lo que me gusta del cuento es que conmueve desde distintos lugares”, comenta Mederos. Si bien el cuento tiene una lectura hacia atrás, hay también un salto hacia nuestros días, “hay un guiño final al presente que busca habilitar ciertos debates y discusiones”, afirma el autor.

Las imágenes también tienen un rol preponderante en la construcción de sentido del relato. Ilustran la narración, pero sobre todo grafican escenas de un momento histórico: el terrorismo de Estado, el exilio, la ausencia. “Fue un desafío juntar el sentimiento de la bronca por la violencia que se vivió y de la ternura que transmite el cuento”, manifiesta Gallardo.

En este sentido, la joven dupla de artistas ya viene trabajando hace algún tiempo en temas que hacen a la memoria. “Pero este fue un desafío particular”, dice el autor del libro, “la reivindicación desde el arte es clave por la sensibilidad. No podemos pensarnos sin otros. Y para pasar la página en la historia, primero es necesario leerla, porque quienes no conocen su historia están condenados a repetirla”. Y añade: “Me parece clave de cara a los más jóvenes que haya trabajos artísticos que sensibilicen en causas que, si bien parecen de otra época, son tan presentes como en el momento en que sucedieron”.

Es de destacar el trabajo Federico Gallardo, que acompaña con sus ilustraciones el desarrollo de la historia, marcando con sus formas y colorido el espíritu del relato.

Más tarde, en el caminar del proyecto llega la propuesta del audiovisual, “la pata teatral que nos faltaba”, dice Mederos, así logramos, con el apoyo de Kajamrca Producciones, Crysol, la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Sitios de la Memoria, hacerlo realidad. Y agrega: “Contamos con la colaboración de un grupo de actores que le pusieron la voz a los personajes y la sensibilidad que el texto merecía”.

“Aún hoy, en ambas orillas del Río de la Plata se sigue reclamando memoria, verdad y justicia. Y nuestro trabajo -nos dice Mederos- intenta tender puentes, sensibilizar, informar concientizar y gritar bien fuerte ‘nunca más’”.

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