La casa real de Los Simpson

Un concurso de Pepsi para ganar la casa de Los Simpson a tamaño real no salió como esperaban.

casa simpson

Si visitas el área de Red Bark Lane en Henderson, Nevada, es posible que te encuentres con una construcción que recuerda a la de la familia Simpson. Hace unos años, esa casa era mucho más parecida a la de la serie, de hecho, era casi idéntica, con los mismos colores e incluso el mismo jardín. Sin embargo, lo que debía ser una celebración de la legendaria producción se convirtió en poco tiempo en auténtico enredo para todos.

En 1997 Pepsi lanzó un concurso dedicado a los millones de fans de la serie. La compañía anunció el número ganador y el premio: una réplica a tamaño real de la casa de Los Simpson, construida a imagen y semejanza de la serie.

Un dato alarmante para Fox y el resto de compañías que se nutrían de la marca “Simpson”: por primera vez, los ingresos habían descendido junto a los intereses relacionados con las licencias de productos. El número de empresas que producían productos Simpson disminuyó hasta un 75%.

Concurso

Una vez que la casa se terminó, debía comenzar la segunda fase del plan: un concurso a través de PepsiCo para que algún afortunado comprador de sus bebidas se llevara la casa de Los Simpson (valorada entonces en 150.000 dólares) y poder vivir en ella.

El primer revés llegó el día del anuncio. Resultó ganador el número 9786065, pero nadie salió a reclamarlo. Se ideó un plan b: se elegiría al azar uno de los formularios que los consumidores también podían enviar por correo.

En diciembre de 1997 se anunció que la ganadora era Barbara Howard, una jubilada de 63 años que vivía en Richmond, Kentucky. Howard vivía en un área tan rural que la limusina enviada por Fox no podía acceder por el camino de tierra que llevaba a su casa.

La mujer no quiso mudarse al área y la casa volvió a quedar vacía. Comenzaron a tener problemas con los vecinos por la afluencia de turistas en la zona para visitar la casa. Al final decidieron venderla. La familia que se mudó allí la redecoró para que no se pareciera tanto a la de la serie, con el objetivo de disminuir las visitas, pero no lo logró del todo.

“Una vez recibí una carta dirigida a Homer del Ejército o muestras de champú para Marge», contó la propietaria.

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