Fue un golpe de esos que no se ven venir, en plena pelea, un cross de arriba que lo tambalea y lo deja al borde del nocáut. La nota de FIFA cayó como del cielo, pocas horas antes de comenzar la asamblea que iba a dejar sin efecto las candidaturas de Del Campo y Abulafia, por no haber obtenido el llamado ‘certificado de idoneidad’ que en esta oportunidad parecía objetar la ética de los postulantes. La misma asamblea que integraban los presidentes y delegados de los clubes de primera división y un representante por la segunda división profesional iba a dar plazo para que se inscribieran los candidatos a presidente de la AUF que quisieran y que hubieran iniciado los trámites para obtener el certificado que otorga la comisión especial de Conmebol. La misma asamblea iba a pedir a los neutrales que intercedieran ante Conmebol para apurar el resultado de los certificados y que se pudiera votar el 1o. de agosto o a lo sumo el 7 de setiembre. Distraídos por las curiosas alternativas que se sucedían para la elección del nuevo presidente, los clubes y al menos alguno de los miembros del Comité Ejecutivo desconocían que desde hace varios días se venía haciendo un movimiento desestabilizador por parte de lo que la Conmebol y la FIFA llaman discretamente “los grupos de interés” y que en pocas horas se desveló que eran los jugadores de la selección, los árbitros y OFI, quienes elevaron a Conmebol una nota que habla de “falta de transparencia” en la conducción de la AUF. ¿Quién apadrina toda la movida? Dice los que saben que Diego Lugano es como Dios, está en Moscú, en San Pablo, en Ginebra, en Asunción, en Canelones, en Estambul, en Montevideo y en todos lados a la vez. Lugano, que según algunos dirigentes y periodistas, dentro de la Conmebol se mueve como pez en el agua, tiene con Godín y Ricardo Scaglia una fábrica de pórtland en Lavalleja, con otros socios uruguayos campo-sojeros en el Chaco paraguayo, cemento en Turquía, un hotel en Montevideo en donde tenía una parte Eugenio Figueredo, una piscina en un club de Canelones, un cargo técnico en el Club San Pablo de Brasil, es exjugador de la selección, dirigente honorario de la Mutual y parece aspirar a dirigir el fútbol uruguayo. Está en todos lados pero no firma ni en los velorios, porque en realidad en este momento es gerente en el San Pablo y nada más. En verdad, salvo una foto en la que aparece con otros dirigentes de la nueva directiva de la Mutual de Futbolistas Profesionales, todo lo que se dice de la participación de Diego Lugano en esta operación misteriosa son rumores. Pero curiosamente, todos los rumores dicen que es el padre, el hijo y el espíritu santo. Más certera es la información de que detrás de la sorpresiva y aparentemente arbitraria resolución de la FIFA, adoptada a instancias de la Conmebol, hay una disputa de poderes, que en lo local se desenvuelve entre algunos jugadores de la selección uruguaya y los dirigentes de la Mutual, quienes aspiran a intervenir en la elección de las nuevas autoridades en la AUF e introducir nuevas actores -como los árbitros, los jugadores, el fútbol amateur, el fútbol femenino y el fútbol del interior para establecer un nuevo equilibrio que incline a su favor la balanza en el deporte del fútbol- y la empresa Tenfield que posee hasta el año 2015 los derechos de televisación del fútbol uruguayo y a quienes los anteriores intentan al menos recortarle sus derechos que, por lo pronto, parecen estar garantizados por un contrato. Esta lucha de intereses tiene su correlato a nivel continental, entre la empresa FOX, que continúa manteniendo sus privilegios en el fútbol continental pese a que sus principales directivos son objeto de procesos judiciales y condenas en Estados Unidos, y las empresas de Paco Casal que, querámoslo o no, continúa en expansión en varios países de América del Sur y ha salido indemne de todas las investigaciones que hasta ahora se han hecho en diversas jurisdicciones y en distintos países. En este entorno muy conflictivo en donde todos van contra Casal, los llamados “grupos de interés” que habían hecho muy buenas migas con Wilmar Valdez, -quien se apoyaba en el peso creciente de los mismos-, fueron a Paraguay a ‘buchonear’ que Abulafia era un monigote de Tenfield y que estaba a punto de ser electo presidente de la AUF, que había estado a un par de votos de serlo la semana pasada y que probablemente lo sería esa misma noche. En realidad “buchonearon mal”, porque sin abrir opinión sobre los intereses que pudieran moverse detrás de Abulafia, parecía claro ya que no sería elegido ni él ni Arturo Del Campo, que habría al menos dos candidatos que habían cumplido los requisitos de la FIFA y que las diversas alternativas que rodeaban la conducta de Wilmar Valdez se dirimían en el ámbito de la justicia que, por otra parte, da muchas más garantías que las autoridades de la Conmebol que vienen del riñón más exclusivo del contrabando de cigarrillos y del corazón del stroessnerismo. Rápidamente la Conmebol presidida por Alejandro Domínguez tomó la determinación de recomendar en FIFA una Comisión Normalizadora para Uruguay. Me da leche merengada, ay qué vaca tan salada, tolón, tolón….. La FIFA no se sorprendió por nada. En Suiza ya tenían la misma nota que habían enviado “los grupos de interés”. Dicen algunos que vieron a Lugano en Suiza visitando a Federer y tomando leche merengada de la vaquita de Nestlé. ¿Por qué esta resolución tan intempestiva que pone en jaque toda la estructura del fútbol uruguayo, que hace pocas semanas tuvo una resonante actuación en el Campeonato del Mundo? Al fin y al cabo ¿Uruguay no es Guatemala?, dijo un presidente en la Asamblea de Clubes. Sin ninguna duda, en las distintas federaciones de América hay más problemas que en Uruguay, pero aquí se da un enfrentamiento fuerte y real de los jugadores con Tenfield, a lo que se suman los jueces por los temas de derechos de imagen, y OFI por un tema de poder y protagonismo del organismo en el fútbol uruguayo. Esto que hoy se reclama con tanta fuerza sucederá, más temprano que tarde, a partir de la votación del nuevo estatuto que necesariamente se votaría antes del 2 de diciembre, fecha que puso FIFA a Uruguay en la nota que mandó el 31 de julio. Algunos malpensados sugieren que los tiempos se apuraron porque los jugadores y la OFI no querían que las autoridades se votaran antes de aprobar el estatuto que mandó votar la FIFA. Y los jugadores, dicen las mismas fuentes, se apuraron, más porque hay algunos nuevos millonarios y tal vez algunos viejos dirigentes que se quieren quedar con los derechos de televisión y los distintos negocios de representación y patrocinio que hoy posee el poderoso empresario Francisco Casal. La ministra La doctora María Julia Muñoz dijo en conferencia de prensa que el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) está observando la situación y junto a Pablo Maqueira, director de Asuntos Constitucionales, Legales y Registrales de la cartera, entienden desde su punto de vista que para el país no puede haber un organismo internacional que intervenga asociaciones nacionales. “Los cambios de estatutos, lo que deba hacer una asociación civil dentro del Uruguay es competencia del Uruguay, no de los organismos fuera del país”, manifestó la ministra. Ante la consulta de los pasos a seguir, Muñoz dijo que “por ahora están observando las negociaciones que está haciendo la AUF con FIFA, diciendo que la AUF no violó los estatutos y esperamos que se resuelva de esa manera”. La doctora Muñoz puso este ejemplo: “Uruguay pertenece a la OEA y la OEA no interviene el país; Uruguay integra Naciones Unidas y Naciones Unidas no interviene los países”. Consultada acerca de las presuntas violaciones al estatuto de la AUF por parte de los dirigentes, dijo que “las violaciones de los estatutos corresponde estudiarlas cuando alguna de las partes hace la denuncia”. Los candidatos Para comenzar la intervención, la FIFA mandará una misión de dos o tres personas, nombrarán una persona que se haga cargo de la AUF, hasta tanto se nombre la Comisión Normalizadora, que puede ser de tres a siete miembros. Esta misión se encarga de hacer las entrevistas entre las personas propuestas por los distintos grupos de interés. Pero FIFA ya puso el ojo en el expresidente de la AUF Sebastián Bauzá y en Eduardo Ache para estar al frente de la Comisión Normalizadora. Esta Comisión tiene como plazo máximo para actuar hasta el 28 de febrero, pero no quiere decir que deba llegar al tiempo límite, si los problemas se solucionan antes, se termina antes, como sucedió en Argentina. Quienes integren la Comisión no podrán ser elegibles en la próxima elección de la AUF. OFI se propuso para la Comisión Normalizadora La Organización del Fútbol del Interior envió una nota a FIFA pidiendo ser parte de la Comisión Normalizadora, si FIFA entiende que pueden estar, habrá una persona que será entrevistada por la misión y luego dará su veredicto. Es de orden decir que esta Comisión estará por encima de todo, incluida la asamblea de clubes, como también dejarán de existir las Mesas Ejecutivas. ¿Qué hizo Ache el pasado viernes en Asunción? El viernes 24 el economista Eduardo Ache, miembro de la Comisión de Gobernanza de FIFA, estuvo en Asunción. Tal vez sean infundios pero muchos creen que fue el dirigente vinculante del que hablan los grupos de interés. Los dirigentes Los dirigentes no se quedaron quietos, inmediatamente a la reunión del martes en la AUF confeccionaron una nota con los descargos a todo lo dicho por los grupos de interés, el jueves a primera hora el escribano Edgar Welker viajó con el asesor jurídico de la AUF doctor Guillermo Piedracueva a Asunción para aclarar los dichos de Conmebol y la mala o distorsionada información que le enviaron al organismo continental y FIFA. Edgar Welker le pidió al presidente de Danubio. Doctor Leonardo Goicochea, que lo acompañara, ya que hasta ese momento era vicepresidente de la Cámara de Apelaciones, a la que Goicochea renunció ese mismo día por no compartir lo dicho por Conmebol en su recomendación de instalar en Uruguay una Comisión Normalizadora, y ante la afirmación de que en Uruguay la elección no se estaba haciendo bajo lo que manda el estatuto de nuestro país y la falta de transparencia en el acto. En la AUF no se entiende cuál es la intención de malinformar lo que sucede en nuestro país.
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