CON LA DIRECCIÓN DE LIGIA AMADIO Y RAQUEL BOLDORINI EN PIANO

La Filarmónica de Montevideo inaugura su temporada principal de conciertos

Con la revisión de obras de César Cortinas, Maurice Ravel y Sergei Rachmaninoff, la Filarmónica de Montevideo presentará el martes 16 la gala inaugural de su temporada principal en el Teatro Solís, con Ligia Amadio en el podio y la actuación solista de Raquel Boldorini.

La Orquesta Filarmónica de Montevideo (OFM) inaugura su temporada principal de conciertos el martes 16, a las 19.30 horas, en el escenario mayor del Teatro Solís. Será una presentación con la batuta de su directora titular, la maestra brasileña Ligia Amadio, y la actuación de la pianista uruguaya Raquel Boldorini como solista. El repertorio que se abordará en esta gala incluirá obras del uruguayo César Cortinas (‘Preludio’ de Idilio), Maurice Ravel (Concierto para la mano izquierda en re mayor) y Sergei Rachmaninoff (Sinfonía No 2 Op. 27 en re mayor). “Este será un gran concierto, un esperado concierto”, dijo la directora Ligia Amadio en un breve intervalo durante el último ensayo general. “Estoy muy orgullosa de inaugurar esta temporada principal con Raquel Boldorini, que es una joya, una de las intérpretes mayores de nuestro medio, una de las más respetables y una artista finísima”. La orquesta, uno de los cuerpos estables del Teatro Solís, se encuentra en un proceso de crecimiento, reconoció Amadio. “Cada día la formación va mejorando, y los músicos están muy comprometidos con esta apuesta a la calidad de las interpretaciones. Los conciertos que se han realizado desde febrero han sido muy bien recibidos por el público de toda la ciudad; no he escuchado otra cosa que juicios positivos”. Este proyecto, agregó, que se inició con su designación  a comienzos de este años tiene como objetivos resposicionar a la orquesta en el medio, madurar su perfil y su estilo interpretativo, y proponer programas de calidad. Y, a la vez, integrar su programación a las líneas de la política cultural del teatro y del Departamento de Cultura de la Intendencia de Montevideo, tanto en la descentralización como en el trabajo con la equidad de género. El proceso no es sencillo, reconoció Amadio. “Queda mucho por hacer. La orquesta, por ejemplo, tiene que crecer en profesionalización, madurar su sonido, y en eso tiene mucha incidencia el espacio donde ensaya. La orquesta tiene que preparar sus programas en la sala donde luego va a tocar. Tiene que usar la sala principal, como ocurre en otros grandes teatros del mundo. Y en eso estamos trabajando. Esto ya será posible a partir del próximo año, ya que los días de conciertos se trasladarán para el jueves, lo que redundará, por otro lado, en una mayor continuidad del trabajo de ensayo”. El programa de este primer concierto de la temporada oficial es realmente un desafío, culminó la directora. “La sinfonía de Rachmaninof es realmente difícil pero bellísima; un gran compromiso para la orquesta. Lo mismo el concierto de Ravel, en el que se lucirá Boldorini. Y en la apertura, como ya había comentado en la presentación formal de la programación anual, se incluirá una obra de compositor uruguayo, en este caso de César Cortinas”. Este Preludio pertenece a la obra Idilio, una bella pieza no tan frecuentada en los programas sinfónicos locales, que fue compuesta en 1912 por el músico maragato para el poema lírico Resurrexit (Idilio Medioeval) de María Eugenia Vaz Ferreira, que se estrenó el 2 de agosto de 1913 en el Teatro Solís. Los primeros pasos Nacida en San Pablo, Brasil, y con una elogiada trayectoria en la escena sinfónica de su país y en la internacional, Ligia Amadio es la primera mujer que asume la conducción del proyecto artístico de la Filarmónica de Montevideo. Formada primero como ingeniera, Amadio se graduó después en dirección orquestal en la Universidad de San Pablo, realizó un postgrado en artes en la Universidad de Campinas, cursa un doctorado en música en su ciudad natal, y ha realizado varios cursos de especialización en reconocidos centros académicos latinoamericanos y europeos. En materia de premios la lista es bastante larga. En 1997 fue la primera mujer en ganar el concurso internacional de Tokio; también fue el primer premio en el Concurso Internacional de Santiago de Chile al año siguiente; en su país recibió varios premios por su labor en el podio orquestal. Y sigue. “Aquí, en Montevideo, fui recibida por todos con mucho cariño y con mucha apertura, algo que es muy importante. Apertura para escucharme, para compartir proyectos, para crear juntos nuevas ideas y para buscar soluciones para algunos problemas que tendremos que enfrentar con coraje pero con alegría… porque tengo la esperanza de que vamos a encontrar la salida para esos problemas”, declaró en su presentación oficial como titular de la OFM. Y agregó: “Pensamos que una temporada de esta importancia, de la que en marzo se presentarán los detalles completos, debe tener en un lugar privilegiado al músico uruguayo, a los compositores, a los solistas. Haremos estrenos importantes y también se incluirán obras de compositores ya consagrados en los programas de la temporada principal, como Eduardo Fabini, Jaurés Lamarque Pons, Ricardo Storm, Álvaro Méndez, Beatriz Lockhart, Felipe Ortíz, Florencia Di Concilio, entre otros. Entre los solistas estarán Enrique Graf, Eduardo Fernández, Raquel Boldorini, a nuestro concertino Daniel Lasca, a Elida Gencarelli, a Ciro Foderé”. Desafíos Los desafíos y problemas que enfrentará este proyecto de trabajo compiten en magnitud con la expectativa generada por su designación. Uno de esos problemas tiene una historia muy larga: buena parte del plantel de músicos de la Filarmónica también integra la Orquesta Sinfónica del Sodre, lo que ha generado y genera un sinnúmero de serios inconvenientes en la coordinación de ensayos, conciertos y ciclos dentro de una misma temporada. Sobre este tema, la visión de Amadio, al menos por ahora, es optimista: “La coordinación con el Sodre ha sido maravillosa. Y para esta temporada está todo muy bien planeado. Tuvimos que ajustar algunos detalles, por ejemplo, con el Ballet Nacional, que exige muchos ensayos. Pero encontré gente que sabe dialogar y que está dispuesta a coordinar esfuerzos e ideas. En ese sentido, con algunos eventos tuvimos que ceder fechas, pero, por ejemplo, para equilibrar la situación el Sodre nos cedió su coro para poder hacer el fantástico Requiem de Giuseppe Verdi”. La solución a este problema, agregó, pasa por lo político: “Es en ese campo de decisiones que se puede resolver, ya que esto tiene que ver con los presupuestos, con la asignación de fondos para separar realmente los ámbitos de trabajo de las dos orquestas, con músicos exclusivos para cada una. Es la única salida que yo veo. Claro, si es que quieren resolver realmente el tema. Para los músicos eso sería lo mejor, porque, debo reconocer, con esta superposición ellos trabajan hasta la muerte. Entonces, obviamente, tendrían que ser remunerados justamente en los dos organismos”. Otro de los problemas es que la OFM no cuenta con una sala de ensayos adecuada. “Una de mis metas para este año –recalcó Amadio– es tener, al fin, ese espacio. Cuando comencé a trabajar recibí sólo una agenda de fechas ya definida, pero no los contenidos artísticos. Y al avanzar en los detalles me dí cuenta de que se iban a hacer pocos conciertos y muy pocos ensayos en el Solís. El Solís es nuestra casa, así que tiene que haber una coordinación técnica en este espacio que permita que la orquesta ensaye todos los días en esta sala. En los grandes teatros del mundo hay actividades en la mañana, en la tarde y en la noche. Y no puede ser que por una actividad en la noche no se pueda ensayar ni en la tarde ni en la mañana. Pienso que esto tiene que ver con las políticas de administración, que, seguramente, irán cambiando con el tiempo, con la buena voluntad, y si todos entienden la importancia que tienen para una orquesta los ensayos en la sala donde va a tocar”.

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