La LUC y la filosofía

Por Marcia Collazo.

LUC
Foto: Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS

En la novela de la vida, hay un momento -o varios- en que nos derrumbamos, nos aflojamos, tocamos fondo. A veces esto ocurre sino que nos demos cuenta. Pero no solamente las crisis nos hacen tambalear. También nos hacen mucho daño las creencias impuestas, que nos vienen dadas a través de complejos mecanismos, entre los que se encuentra la política educativa de un país. Lo que se nos enseña en las aulas, lo que se nos trasmite, lo que de manera directa o indirecta se nos impone desde el aparato educativo del Estado, nos condiciona y nos mutila de múltiples maneras. ¿Es posible tomar conciencia de ello? ¿Es posible, además, desarrollar estrategias para evitar esas imposiciones, domesticaciones o adiestramientos que hoy pretenden imponerse a la sociedad entera? La filosofía nos enseña que sí.

Leí hace pocos días que en un momento de crisis personal, la filósofa y escritora italiana Ilaria Gaspari decidió, como recurso de sanación individual, echar mano de la filosofía antigua. Ni más ni menos. Se dedicó, ya no a estudiar o a leer, sino a vivir bajo los preceptos de las principales corrientes de pensamiento de la antigua Grecia. Como ella misma aseveró, se trató de un experimento existencial del cual surgió su libro Seis semanas con filósofos griegos, en el que intenta refutar la idea recurrente o el prejuicio de que la filosofía es una abstracción más o menos inútil que nos aleja de la realidad. Por el contrario, Gaspari sostiene que es posible bajar a tierra los preceptos filosóficos, en especial en temas y problemas tan humanos como la ansiedad, la felicidad o la amistad.

¿Qué relación puede haber entre estas consideraciones y la Ley de Urgente Consideración?

Parece un despropósito pretender vincular una cosa y la otra, y sin embargo en esto consiste la aplicación práctica de cualquier concepto: en traerlo a nuestro mundo, nuestra circunstancia, nuestro pequeño drama cotidiano, del que la LUC -sin la menor duda- forma parte. Hace cuatro meses, el 28 de mayo, se desarrolló la Mesa interdisciplinaria virtual “La LUC desde las humanidades: democracia y esfera pública”, organizada por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (Fhuce) de la Universidad de la República (Udelar). Los investigadores participantes analizaron los posibles efectos de la ley sobre nuestro sistema educativo, sobre el papel del Estado en distintos ámbitos y la participación ciudadana, entre otros temas. Fernanda Diab, asistente del Departamento de Filosofía de la Práctica de Fhuce, señaló que, en el marco de las instituciones republicanas y democráticas, no basta con que los ciudadanos elijan a sus gobernantes -o sea, que cumplan con votar en las elecciones-, sino que la libertad política implica necesariamente mucho más: supone la existencia de canales de participación, de disputa y cuestionamiento de las decisiones públicas, y en tal sentido no debemos olvidar que el Estado es el principal responsable de la libertad republicana de los habitantes. Por ello debe garantizar transparencia, libertad de información y ejercicio cívico de la protesta. En todas estas dimensiones, la LUC supone un grave retroceso y también un importante retaceo de derechos y garantías ciudadanas. La LUC impone, en suma, el deterioro de la libertad republicana, porque recorta espacios de discusión y deliberación, promueve verticalidad en lugar de horizontalidad, imposición en lugar de negociación, penalización (bajo variados mecanismos de acción) de cualquier asomo de desacuerdo o de lisa y llana protesta.

En suma, al implementar ese retroceso, y al aplicarlo a la educación pública, la LUC no solamente atenta contra las libertades en sentido amplio, sino que contribuye a vulnerar la formación y el desarrollo del pensamiento crítico en los niños, niñas y adolescentes de este país.

Los problemas de la sociedad son problemas de la ciudadanía, y es esta ciudadanía la que debe abocarse a resolverlos. Ninguna elite ni cúpula directiva, ningún discurso represor y amenazante puede arrogarse la atribución de hacerlo en su lugar. Los problemas de la ciudadanía exigen participación (no de unos supuestos “súbditos” sino del “soberano”, que es el cuerpo de la nación), y exige además el desarrollo de múltiples ideas. El autoritarismo y la arbitrariedad que la LUC ha instaurado en la educación viene a desestructurar toda idea de comunidad educativa, de autorrepresentación social, de autodeterminación, de identidad y de alternativas. Una situación preocupante que solo puede ser superada desde un enfoque de pensamiento analítico, metódico, racional y creativo. Y para ello es imprescindible no solo la libertad republicana, sino además la filosofía. Es la filosofía la que puede contribuir a dar un giro a nuestra humanidad; la que puede intentar la conversión del conocimiento, desde la mera teoría colgada de las nubes hacia la particular y práctico aplicación de esa teoría a la realidad de todos. Necesitamos una filosofía que propicie el desarrollo social y humano. Ese es el reto para la educación, para el Estado, para la ciudadanía. Se trata, en definitiva, de repensar la realidad. Sin miedos, sin pruritos y sin reservas académicas. Necesitamos otros saberes y otra racionalidad que no pasen simplemente por la represión y la amenaza, el control y la vigilancia, la idea del sujeto empobrecido destinado a la producción, la ganancia para los “malla oro”, el consumo y la dominación. Necesitamos un enfoque educativo que enseñe a desaprender y que sea capaz de invitar a la transformación del mundo, a partir de la reflexión y la praxis. Mirar con los ojos propios, producir más preguntas que respuestas, pensar por uno mismo. Sospechar, al fin de cuentas, que las recetas del neoliberalismo que hoy nos atenaza no son la verdad revelada, y que somos capaces de crear otros caminos que no pasan por los mismos y gastados trillos de la desigualdad, la explotación, la imposición y la mentira.

2 comentarios en «La LUC y la filosofía»

  1. paulina Marie Antoinette du Louis XVI et des dames exaltées Mdmes. Lamballe, Polignac, Elisabeth Louise Vigée Lebrun, Campan et Lamonjitaquepinte  | el 17 octubre, 2021 a las 4:20 pm |

    El cartel de la foto de tan interesante nota me roba el
    pensamiento, me deja muda… más… filosofemos igual:

    LUC = Los Uniformados Cocainómanos = Immanuel Kant
    LUC = Liliputienses Urdimos Cocaína = S. Freud
    LUC = Les Untaremos Cremita = Friedrich Nietzsche

  2. Excelente Editorial, Dra. Collazo. Qué falta hace filosofar pragmáticamente…!! Tratando de no dejarnos aturdir por el ruido mediático, de redes, TELEVISIVO..!!!

Comentarios cerrados.

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