La reforma de las jubilaciones en Brasil entra en una etapa decisiva

Ante la férrea oposición, el gobierno abandonó la idea de incluir el sistema de capitalización individual, con el que el contribuyente se tendría que financiar su propia jubilación.

La reforma de jubilaciones de Brasil, la apuesta del gobierno de Jair Bolsonaro para sanear las cuentas de Brasil y ganarse el favor de los mercados, entra en una etapa decisiva con la votación por parte del plenario de la Cámara de Diputados, que avanza a contrarreloj para aprobar el texto antes del receso del 18 de julio.

Después de que el martes el plenario finalizara las discusiones sobre la polémica reforma, se espera que los disputados voten este miércoles en primer turno la enmienda a la Constitución (PEC). El proyecto ya fue aprobado la semana pasada en una comisión especial parlamentaria, y ahora debe pasar dos veces por la Cámara de Diputados, donde necesitará 308 de los 513 votos. A continuación irá al Senado, que exige 49 votos de un total de 81 senadores. Solo entonces podrá entrar en vigor el texto, que todavía puede ser modificado.

«Esta es una semana esencial para el país (…) es un paso importante en la reanudación del crecimiento y la creación de empleo», escribió en su cuenta de Twitter Rodrigo Maia, presidente de la Cámara de Diputados.

En materia económica, el gobierno quiere que los diputados garanticen un ahorro fiscal de prácticamente un billón de reales (unos 263.000 millones de dólares) en 10 años. Brasil se encuentra amenazado por una nueva recesión, tras la vivida en 2015 y 2016. La economía cayó 0,2 % en el primer trimestre del año y el gigante latinoamericano cuenta con 13 millones de personas en paro (12,4 %). Tanto Bolsonaro como su equipo económico, dirigido por el ultraliberal ministro Paulo Guedes, no deja de recordar que sin una reforma del sistema de jubilaciones, el país se irá a la quiebra en unos años. Tras la reforma, su plan es simplificar el complejo sistema tributario y profundizar en las privatizaciones.

Edad de jubilación

La propuesta establece una edad mínima de jubilación de 62 años para las mujeres y de 65 años para los hombres, con un mínimo de contribución de 30 y 35 años, respectivamente, así como período de transición de 12 años hasta que las reglas entren en vigor. Actualmente, en el sector privado las mujeres pueden jubilarse con 30 años de cotización y los hombres con 35, independientemente de su edad.

Tras meses de discusiones y ante la férrea oposición, el gobierno tuvo que abandonar la idea de incluir en el proyecto el sistema de capitalización individual, que consiste en que los contribuyentes se financian su propia jubilación, y que pretendía sustituir al actual régimen de reparto en el que las personas en activo pagan las pensiones de los jubilados. Según Guedes, el problema con el régimen de reparto es que está condenado al fracaso porque cada vez habrá menos contribuyentes y más jubilados. Los datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) indican que Brasil tendrá 58,2 millones de ancianos en 2060, cerca de un 25,5 % de su población, frente al 9,2 % (19,2 millones) en 2018. Otro de los cambios respecto al texto original ha sido mantener las condiciones actuales de jubilación del sector público en los estados y municipios, pese a los esfuerzos del ejecutivo por unificar todo en un solo sistema.

«Los pobres son los grandes perjudicados»

La oposición, que denuncia el impacto negativo que tendrá la reforma en la economía, intentó en la sesión del martes bloquear el voto prolongando las discusiones.

«La propuesta reducirá el poder adquisitivo de esta parte de la población [las más pobre], tendrá un impacto negativo en el consumo (…) y pondrá en peligro la sostenibilidad de la seguridad social», indicó en un comunicado el Partido Socialista Brasileño (PSB) en un comunicado.

Por su parte, José Guimarães, diputado federal del Partido de los Trabajadores (PT), destacó en su cuenta de Twitter que «los pobres son los grandes perjudicados de la reforma» y anunció su negativa ante la votación.

Mientras, Jandira Feghali, del Partido Comunista de Brasil (PCB), afirmó que el gobierno no tiene el número necesario de votos para que se apruebe la propuesta en el plenario. «¡El gobierno no tiene quorum para aprobar la reforma! ¡No tiene ni 300 votos!», aseguró.

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