Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.

ASOCIARME

La transgresión: Marianella Morena y Ligia Amadio revisitan a Bartók

Con la puesta en escena de El castillo de Barbazul, ópera de Béla Bartók, el Teatro Solís inaugura su nueva temporada de ópera; será en una única función, jueves 7 de junio, a las 20 horas, con la dirección escénica de Marianella Morena y al frente de la Filarmónica de Montevideo estará la maestra Ligia Amadio.

Suscribite

Caras y Caretas Diario

En tu email todos los días

Por J.R.   La música del compositor húngaro Béla Bartók (1881-1945) no suele revisitarse con frecuencia en los programas de conciertos sinfónicos, operísticos y camerísticos locales. Las razones que pueden esgrimirse para intentar “justificar” esta ausencia son muchas. Sabido es que un lenguaje -cualquier lenguaje- que suele tacharse como “complejo”, “difícil”, suele al menos inquietar y “desestimular” a los programadores que se afanan por la captación de multitudes; los territorios conocidos y seguros dan otro confort para los rituales de la escucha (mucho más si se trata de alguna manifestación de la llamada música culta). También hay que reconocer que entre los degustadores del arte operístico dominan las preferencias más tradicionales. Se trata de hábitos de recepción y valoración en los que la preservación de “las buenas costumbres” y las preferencias por los títulos canónicos marcan la cancha. Seguramente por esta razón, llama la atención y capta el interés que la apertura de la nueva temporada de ópera del Teatro Solís sea con el único título operístico de Bartók, El castillo de Barbazul, a cien años de su estreno en Budapest, y que para la puesta en escena se haya convocado a una dramaturga y directora de teatro como Marianella Morena. Por lo que esta suerte de subtítulo que se le puso a esta puesta, la transgresión (ver imagen del afiche promocional), sea un descriptor interesante de lo que se verá y se escuchará en escena el jueves 7, a partir de las 20 horas, en el escenario mayor del Teatro Solís. Otro detalle importante de esta realización es el elenco seleccionado. Se trata de dos primeras figuras de la lírica regional: la uruguaya Adriana Mastrángelo y el argentino Hernán Iturralde. Dos cantantes de elogiadas trayectorias, en las que se han destacado por el nivel técnico y la gran musicalidad con la que han abordado repertorios y personajes operísticos en distintos escenarios.   Tirarse al agua   Ópera de sólo un acto, El castillo de Barbazul condensa la maestría de Bartók para el tratamiento melódico y la trama orquestal como recursos para construir una densa expresividad y reforzar la carga dramática de la historia. Fue compuesta entre febrero y setiembre de 1911, recogiendo algunas de las trazas estilísticas y técnicas que Bartók descubrió en Claude Debussy, particularmente las de la monumental Peleas y Melisande que el compositor francés creó en sociedad con Maurice Maeterlinck. El libreto de El castillo de Barbazul fue escrito por un amigo cercano de Bartók, Béla Balázs, una figura importante en la escena intelectual de la época y reconocido por sus posicionamientos políticos, con base en un histórico cuento de hadas popularizado por Charles Perrault hacia fines del siglo XVII. El estreno, sin embargo, tuvo algunos tropiezos y recién fue llevada a escena el 24 de mayo de 1918, en la Ópera Real de Budapest. Antes de ese estreno, Bartók revisó dos veces la partitura, una en 1912 y otra en 1917. En poco menos de una hora -algo poco frecuente en este género lírico-, la ópera carga la materia expresiva con una historia intensa con el duque Barbazul y su entonces nueva esposa, Judith, como protagonistas. El misterio, el dolor, la intriga, lo fantástico, se anudan en esta trama, con la que Marianella Morena propondrá un tratamiento realista, de suspenso psicológico, para tensar las fuerzas de lo real, lo fantástico, las pulsiones. Ha dicho Morena que su apuesta se orientó hacia la ruptura con las formas de lo seguro, del confort, para asumir el desafío de lo desconocido e incluso de lo salvaje, y potenciar así la intensidad de los perfiles bien diferenciados de Barbazul y Judith. Un territorio en el que Morena se mueve con comodidad y desde el que ha gestado obras teatrales de singular valor, transgresoras y provocadoras.

Dejá tu comentario

Forma parte de los que luchamos por la libertad de información.

Hacete socio de Caras y Caretas y ayudanos a seguir mostrando lo que nadie te muestra.

HACETE SOCIO