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Irregularidades

La vara de Antía

La Intendencia de Maldonado pagó un dineral por tres sesiones de fuegos artificiales. Lo hizo por compra directa, el mismo mecanismo que utiliza para contratar a un amigo en el área de Comunicaciones. El contrato, que es por poco tiempo, se renueva una y otra vez.

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Por Isabel Prieto Fernández

El intendente de Maldonado, el nacionalista Enrique Antía, tuvo un verano movidito. A la cantidad de eventos a los que debió concurrir por el tenor de su investidura y porque es en la época estival cuando Maldonado vive su esplendor, se suman los ajetreos que él mismo eligió. Aquí se plasmarán dos ejemplos: defender a Plumer SA ante la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) por la realización de la fiesta Corona Sunsets, y la denuncia contra los guardavidas por decir que las playas estaban contaminadas. De lo que se gastó en tres sesiones de fuegos artificiales de 20 minutos cada una nadie dijo nada. Ni siquiera Antía, tan atento a los detalles, se percató de que algo no andaba bien.

Verano caliente

El 6 de enero, en el kilómetro 167 de la ruta 10, se llevó a cabo la fiesta Corona Sunsets. La intendencia autorizó a la empresa Plumer SA a llevar a cabo el evento sin consultar a la Dinama, tal como indica la normativa. Los daños ecológicos fueron evidentes. Vehículos de gran porte pasaron por arriba de una parte de las dunas. Más allá de las imágenes que quedaron estampadas en las fotos, vecinos del lugar dijeron que la contaminación sonora también fue relevante. Conclusión: la Dinama multó a Plumer SA por 1.800 unidades reajustables (unos 58.800 dólares), de las cuales 300 corresponden al hecho de haber ignorado la orden de detener la obra cuando la empresa fue notificada de que debía hacerlo, y 1.500 a los daños ambientales. Plumer dijo que apelaría. Antía defendió a la empresa todo lo que pudo, pero cuando la cosa se puso seria de verdad, se llamó a silencio.

Otro hecho que mostró el carácter especial del intendente fue la denuncia penal que le hizo a la Asociación de Guardavidas de Maldonado (AGM). La AGM había publicado en su cuenta de Facebook su preocupación por el estado del agua en las playas de ese departamento, que derivó en problemas en la salud de los bañistas y en el consecuente aumento de las consultas médicas por esta ausa. Antía convocó una conferencia de prensa para expresar que los guardavidas habían generado “alarma pública infundada”, lo que determinaba una suerte de “apariencia delictiva”, ya que se había perjudicado la actividad turística de la zona. En respuesta, la AGM emitió un comunicado: “La Agrupación de Guardavidas de Maldonado quiere aclarar, ante la conferencia brindada por el señor intendente y la directora de Salud y Medio Ambiente, que en ningún momento hemos querido generar alarma pública. La publicación referida surgió a raíz de las múltiples consultas de los bañistas a varios puestos de guardavidas y tenía como objetivo despejar las dudas de los mismos que venían con los síntomas mencionados. Volvemos a dejar en claro que en ningún momento se quiso generar alarma pública y mucho menos atentar contra el Turismo, del cual vivimos”.

Mientras todo esto pasaba a través de la prensa, otras situaciones no estaban tan al descubierto, pero igual se registraron.

Asesor directo

El 8 de mayo de 2015, a las 17.10, el intendente Enrique Antía firmó la resolución 05611/2015, por medio de la cual se contrataba, en la modalidad de arrendamiento de obra, a Richard Augusto Fernández Perdomo, quien se desempeñaría para la Dirección de Comunicaciones. Se argumentó que este hombre era necesario en ese lugar en el marco de una estrategia que incluyera “generar diferentes contenidos audiovisuales con sus respectivos respaldos”, para lo que era “menester efectuar un monitoreo de la información y un relevamiento de los bienes de la misma, generando y entregando el correspondiente material”. Es “por su experiencia” que Comunicaciones recomienda a Fernández Perdomo. El arrendamiento de obra era por tres meses, con un monto total de 220.000 pesos (73.333 pesos por mes), IVA incluido.

En enero de 2016, el intendente firmó una nueva resolución a favor de contratar a Fernández Perdomo, quien para ese entonces había dejado el audiovisual y era el experto que la comuna necesitaba en “la generación y producción de contenidos sonoros, incluyendo la posproducción y entrega de los trabajos en forma de respaldo en los medios de comunicación”, así como en lo relativo a “amplificación y asesoramiento integral en materia de eventos”. En este caso, el contrato se extendía de febrero a junio y, justo es decirlo, iba a ganar un poco menos: 65.100 pesos por mes.

Lo mismo sucedería de julio a octubre. O sea, seguían precisando a la misma persona, aunque esta vez se le agregaría al asesoramiento de eventos, el de “actos protocolares”. En noviembre se volvió a renovar el servicio “desde su vencimiento”, manteniendo todos los términos del anterior, pero con un aditivo: ahora el contrato obedece a una cuestión de “asesoramiento integral a las Direcciones de Relaciones Públicas e Institucionales y Comunicaciones”.

Plata quemada

Esa integralidad de la que se habla parece tener varias vetas. A Caras y Caretas llegaron unas fotos que registran el detrás de cámaras de un espectáculo de fuegos artificiales organizado por la Intendencia de Maldonado. Según la resolución 00083/2017, se dispuso la contratación directa de Rojao SA (Mundo Pirotécnico) para la realización de tres espectáculos de fuegos artificiales, en La Barra (14 de enero), Punta del Este (11 de febrero) y Piriápolis (18 de febrero). La duración sería de 20 minutos cada uno y el costo de 65.000 dólares más IVA (50% por adelantado y 50% al finalizar el trabajo). Teniendo en cuenta que la intendencia erogaría 21.666 dólares por 20 minutos de espectáculo, es lógico que el contrato marcara que la empresa debería cubrir “todas las etapas necesarias para el desarrollo del evento: asesoramiento, armado, ejecución y desarme”.

Para justificar la compra directa, la resolución no escatima esfuerzos: cita desde la Real Academia Española hasta la obra Pirotecnia en Valencia, de José Enrique Ferriols, Mikel Pagola Erviti y Juan José Solá Palmer, pasando por Arte efímero y espacio estético, de Fernández Arias. Seguramente los jerarcas pensaron que los 1.083 dólares por minuto que los contribuyentes pagarían a Rojao SA bien valían la pena un ensayo que los justificara.

Pero lo increíble de todo eso, más allá de lo señalado, es que las fotos muestran al asesor Fernández Perdomo trabajando en los preparativos para la Gala de las luces, cuando nada de eso figuraba en su contrato. Hasta ahora. Como se dijo más arriba, cada vez que firma, aparece una nueva virtud. Ahora quizá sea prender el fuego. Después de todo, parece que de artificio sabe y sabe.

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