A casi cuatro años de anunciar que no volvería a subir las escaleras del viejo edificio del Partido Nacional, el senador Jorge Larrañaga volvió a pisar los viejos escalones de mármol para reunirse con el Honorable Directorio. «Hemos vuelto a subir las escaleras del Directorio del Partido Nacional como muestra de unidad y para que el partido sea constructor de respuestas para todos los uruguayos”, dijo el líder de Alianza Nacional.
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Las respuestas que el nacionalismo debe dar a los uruguayos están esbozadas en la Agenda para el Progreso, un conjunto de ideas que incluyen, entre otras, «la creación de fuerzas de seguridad con efectivos provenientes de las Fuerzas Armadas» y la reforma educativa.
Fue el Honorable Directorio en pleno el que recibió la propuesta en una sesión extraordinaria. El llamado a la unidad de Larrañaga fue respondido por el partido que en su página web destacó la presencia del senador Luis Lacalle Pou.
“A nuestro entender, el país necesita ponerse como objetivo, en la mayor cantidad de áreas posibles, alcanzar niveles de Desarrollo Humano de primer mundo”, señala la presentación de la agenda de Larrañaga.
Sostiene que “el crecimiento económico es un instrumento para ello, pero no es suficiente, y una prueba son los niveles de crecimiento altos que no se han traducido en niveles de desarrollo sustentables. El objetivo requiere de atender algunas cuestiones de urgencia, como lo es ola de inseguridad pública que lastima a la sociedad uruguaya y, a la vez, realizar reformas estructurales en áreas claves del país”, agrega.
Ahora el programa presentado por el senador será analizado por el Centro de Estudios del Partido Nacional, el que tiene un plazo de 60 días para hacerlo. Posteriormente, tras una evaluación y acuerdo, se hará extensivo a los demás partidos.
Se destacan entre las propuestas «la creación de fuerzas de seguridad con efectivos provenientes de las Fuerzas Armadas», la «transformación del sistema penitenciario» y la «recuperación de los territorios en manos del narcotráfico».
Indica que «el principal desafío del próximo gobierno será demostrar que está en condiciones de administrar eficazmente una nueva composición de poder político, sin mayorías parlamentarias». Para eso propone una reforma fiscal y un «Estado más eficiente y menos pesado».
Sobre las tarifas públicas, indica que «deben responder a los costos de producción y funcionamiento y sus mecanismos de fijación deben ser transparentes».
Para la educación plantea una reforma basada en la jerarquización y formación docente, la modificación del sistema de elección de horas y cargos.