POLENTA ORIENTAL Y JAZZERA

Llega al Solís una nueva edición del Festival de Jazz de Montevideo

Lidiando con las restricciones impuestas por la crisis sanitaria, la sala principal del Teatro Solís recibirá una nueva edición del Festival de Jazz de Montevideo, con tres noches dedicadas a los proyectos de Los Mates, Juan Pablo Chapital, Erika González, Nacho Labrada, Martín Muguerza y Alejandro Luzardo con La Candombera.

Llega al Solís una nueva edición del Festival de Jazz de Montevideo

Con una grilla integrada exclusivamente por artistas uruguayos, del 4 al 6 de diciembre se instalará en el escenario mayor del Teatro Solís la edición número 13 del Festival de Jazz de Montevideo. Una producción ya clásica del Jazz Tour, que se distingue este año por la apuesta a proyectos de jóvenes músicos y la diversidad de lenguajes.

“El Festival de Jazz de Montevideo -subraya el comunicado oficial de la producción- es la reafirmación de una iniciativa que comenzó en 2008”, que tiene como objetivo “brindar un espacio de expresión masiva a una música que se mantiene viva y en constante transformación”, y que es “parte de la enorme tradición cultural de la ciudad de Montevideo”.

 

Con raíces históricas

Fue a principios del siglo XX cuando de la jerga popular emergió el término ‘jazz’ para nombrar un singular revuelto de prácticas musicales que provenían de tradiciones muy disímiles: sonidos afros y europeos, formas vocales e instrumentales, danzas y canciones, que se gozaban en los desplazamientos y relocalizaciones. Con esa rica matriz el jazz devino marca de identidad de la pasada centuria, trascendió las fronteras estadounidenses y asumió la forma de macrogénero caracterizado por la alta porosidad en sus fronteras estilísticas, la exploración formal y estructural a través de la improvisación y la capacidad de reinventarse constantemente para generar un sinnúmero de manifestaciones diferentes.

No hay forma de hacer una lista exhaustiva de sus rasgos distintivos sin naufragar en la polémica. Al igual que ocurrió con el tango, los académicos defensores de una ilusoria pureza del jazz argumentan que ‘no todo vale’, que hay un canon que define que no todo es jazz (o no tan jazzístico). Del otro lado de la discusión están los que lo conciben como una suerte de paraguas que alcanza a cubrir a todos los proyectos musicales jugados a la mixtura de los lenguajes más disímiles. Y aunque semejante discusión siga abierta y sin mucha solución, los escuchas ‘de a pie’ saben que hay signos potentes que poseen ciertos artefactos musicales que, desafiando las limitaciones de las palabras, los proyectan de alguna forma a ese universo jazzero dinámico.

No hay que viajar hasta lejanas latitudes para encontrar ejemplos. Por la vuelta están los nombres de Hugo Fattoruso, Manolo Guardia, Rada, Finito Bingert, Ricardo Nolé, Daniel Lobito Lagarde, Beto Ponce, Juan Pablo Chapital, Nacho Labrada, Alejandro Luzardo, Alfredo Monetti, Maximiliano Nathan. Cada uno de los nombres de esta lista (muy) incompleta marca una diferencia a través de una singular personalidad interpretativo-compositiva. Pero a todos se les reconoce algún signo de lo jazzístico que se cuela en lo arreglístico, en las técnicas de interpretación vocal e instrumental, en el lugar que le otorgan a la improvisación y a la libertad de absorber y revolver otras músicas.

Así las cosas, no resulta descabellado imaginar que el jazz, o, quizás más claro: lo jazzístico, le patea el tablero a los corsés del canon para instalarse -y gozarse- en ‘otra cosa’, en ese otro universo en el que no importan las etiquetas con pretensión de rigor descriptivo. Un territorio al que pueden ingresar el flamenco, el candombe, el rock, la improvisación libre, el hip-hop, el tango, la electrónica, o lo que sea, pero sin necesidad de visa o pasaporte, y revolverse con el bebop o el free-jazz, con el swing. Aquí, Fattoruso gravita tanto como John Coltrane, Brad Mehldau como Ricardo Nolé, Ron Carter como Lobito Lagarde. La medida de la calidad y la estatura estética pasan por otro lado: por lo técnico, sí, pero sobre todo por ese fenómeno tan difícil de precisar, pero que, aunque su nombre sea esquivo, conecta la imaginación y la libertad con el proceso creativo.

La grilla de la nueva edición del Festival de Jazz de Montevideo se engarza con esa historia jazzística que definió un perfil local indiscutible, y que ha pasado y ha crecido en salas de conciertos, boliches, las recordadas temporadas anuales del Jazz Tour, el Festival de Lapataia, el Jazz a la Calle de Mercedes.

 

Unos mates con el Chapa

La apertura del Festival tendrá como artistas invitados a Los Mates y a Juan Pablo Chapital con un formato de quinteto más algunos músicos invitados.

Los Mates reúnen a cinco jóvenes músicos pero bien conocidos en el ambiente local y con trayectorias individuales destacadas: Hernán Peyrou (teclado y voz), Martín Ibarra (guitarra y voz), Santiago Coby Acosta (percusión), Rolo Fernández (bajo y voz) y Juan Ibarra (batería).

Este ensamble se formó con base en el recordado proyecto de la recordada banda La Celeste (Urbano Moraes, Gustavo Montemurro, Nico y Martín Ibarburu): revisitar con versiones personales un repertorio de piezas poco conocidas de creadores uruguayos. Y en ese plan se insertan canciones de Jaime Roos, Hugo Fattoruso, Rubén Rada, Aníbal Sampayo, entre tantos otros.

A segunda hora será el turno de Chapital, uno de esos ‘héroes’ locales de la guitarra, pero cuyo virtuosismo se juega en la cancha de la sutileza, la sensibilidad para urdir texturas guitarrísticas originales, ensamblarse con cualquier formación instrumental, y se aleja de los clisés de los velocistas de las seis cuerdas. Esta vez, el Chapa se presentará con Camila Ferrari (voz), Nacho Mateu (bajo), Martín Ibarburu (batería), Gonzalo Levin (saxo), más dos integrantes de Los Mates: Hernán Peyrou (teclado) y Coby Acosta (percusión).

 

Ósmosis con flamenco

Para abrir la segunda noche llegará la guitarrista Erika González para exponer su trabajo con el flamenco, sus palos tradicionales, la rítmica que marca el pulso expresivo. En esta oportunidad, Erika actuará con la cantante Cecilia de los Santos, la percusionista Andrea Silva y el baile y las palmas de Romina Dogliotti. Esto es el tablao en un escenario privilegiado.

Luego llegará otro joven exponente de la escena local: el tecladista y compositor Nacho Labrada, que presentará en vivo las piezas que componen su proyecto “Ósmosis”. Se trata de un ensamble de elementos afromontevideanos y del jazz, con mucha energía volcada al trabajo improvisatorio colectivo. De este proyecto, la composición “Reflexión de octubre” fue ganadora del primer premio anual de música del MEC del año 2018, en la categoría jazz/fusión. Con Nacho tocarán Manu Contrera (teclados), Gonzalo Levin (saxo), Fede Blois (percusión), Mateo Ottonello (batería), Rolo Fernández (bajo), Maximiliano Nathan (vibráfono) y Marcos Caula (guitarra).

 

Andamiento con candomberos

Dos capos del swing serán los responsables de cerrar el Festival. A primera hora se presentará el baterista Martín Muguerza con el material de su primer disco solista, Andamiento, que fue galardonado con el Premio Graffiti 2020 al Mejor álbum de jazz. Conocido por su participación como baterista en varios proyectos de otros músicos, como el de Fernando Cabrera, Muguerza integra esa generación relativamente joven de bateros que han llevado a este multi-instrumento a un alto nivel técnico e interpretativo. En Andamiento, su apuesta se orientó hacia la formación de distintos conjuntos instrumentales para abordar con toques jazzísticos, candomberos y mucho trabajo de improvisación, un repertorio que tiene su fuerte en compositores uruguayos. Para este concierto, Muguerza tocará con Andrés Bedo (piano), Roberto Debellis (contrabajo) y la línea de saxos integrada por Alejandra Genta, Gustavo Villalba, Andrea Tejera y Gonzalo Levin.

Y a segunda hora, el guitarrista, compositor y cantante Alejandro Luzardo le sacará el mejor sonido a la tradición musical afromontevideana junto a su banda La Candombera. Un ensamble que vuelve sobre esta vertiente musical y simbólica para curtir el swing y el virtuosismo.

 

La grilla

La programación de esta edición del Festival de Jazz de Montevideo se desarrollará según el siguiente detalle:

4 de diciembre: a las 20 horas, Los Mates; a las 21, Chapital Quinteto y amigos.

5 de diciembre: a las 20, Erika González Cuarteto; a las 21, “Ósmosis”, de Nacho Labrada.

6 de diciembre: a las 20, “Andamiento”, de Martín Muguerza; a las 21, Alejandro Luzardo y La Candombera.

 

1 comentario en «Llega al Solís una nueva edición del Festival de Jazz de Montevideo»

  1. De Jazz Jazz poco y nada,Jaime Ross y Anibal Sampayo por ejemplo no tienen nada que ver con el Jazz.

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