Enrique Facelli, un diplomático residente en Londres, asesinó a Julian Aubrey, un activista por los derechos LGBT, quien había sido vecino y amigo de su matador. La relación se había desgastado porque, según declaraciones de Facelli, Aubrey le molestaba en el edificio donde residían ambos. Lo cierto es que pasado el mediodía del 30 de octubre de 2017, Facelli llamó a unos trabajadores que se encontraban en la planta baja del edificio y les dijo que en un apartamento se veía el cuerpo de un hombre en el piso. Se trataba de Aubrey, cuyo cuerpo se veía totalmente ensangrentado y, para cuando llegaron los paramédicos llamados por los trabajadores, ya había muerto. En un principio, las investigaciones apuntaron hacia Facelli, pero por falta de pruebas, el uruguayo quedó libre, aunque la Policía seguía trabajando en el caso. Con el resultado de las pruebas forenses, el 27 de febrero Facelli es nuevamente detenido y su argumentación de que no había tenido nada que ver con el crimen fue desbaratada. Igualmente, los investigadores vieron una conducta paranoia en el asesino, por lo que fue sometido a estudios psicológicos y psiquiátrico que no solo confirmaron su culpabilidad en el hecho, sino que lo derivaron a una clínica pisquiátrica para cumplir la condena.
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