Adhemar Bianchi dirige elenco galponero

Lorca en las trincheras

El director del grupo de teatro comunitario Catalinas Sur, el uruguayo Adhemar Bianchi, dirige a un elenco joven de El Galpón en una versión de El retablillo, de Federico García Lorca; Se trata de un encuentro ansiadamente esperado entre dos experiencias teatrales independientes que destacan en ambas márgenes del Plata.

Por B.L.

 

Varios factores coinciden para que este fin de semana se cumpla una colaboración teatral que llevaba años esperando la oportunidad de concretarse. Adhemar Bianchi, uno de los pioneros del teatro comunitario y fundador del legendario grupo Catalinas Sur, del barrio porteño de La Boca, había recibido varias invitaciones para dirigir en El Galpón. El  veterano teatrero no quiso demorar más el encuentro y finalmente coincidieron las agendas de ambas partes.

Durante un intenso mes de trabajo con los más jóvenes del teatro de la calle 18 de Julio, es decir, los estudiantes avanzados de la escuela y algunos integrantes del elenco estable, se ensayó un montaje que Bianchi tiene entre sus creaciones favoritas y esenciales a su modo de entender y vivir el teatro: El retablillo de Don Cristóbal, pieza de Federico García Lorca de su etapa más comprometida, que fuera estrenada en los días del sitio a Madrid. La llevó a escena, en ese tiempo trágico, un elenco integrado por actores y titiriteros que peleaban en las trincheras, todos ellos combatientes republicanos.

La adaptación de Bianchi que estrena El Galpón, con el título Lorca en las trincheras de Madrid y codirección de su hija Ximena, es la misma que fue estrenada en Buenos Aires con Catalinas Sur. En los diferentes rubros se sumaron técnicos uruguayos: Claudio Lachowicz en asistencia de dirección, María José Bentancur como directora musical y los titiriteros Tamara Couto y Rodrigo Abelenda complementando el trabajo actoral de un elenco juvenil al que se suman actores del elenco galponero como Dante Alfonso.

Cuando se le pregunta a Bianchi cuánta es la importancia de llevar a escena obras como esta, en las que la línea entre acción artística y lucha política se hace tan fina, no duda. De hecho, este tipo de teatro comprometido es parte de la identidad de su propio camino como teatrero y de una vocación por lo comunitario que viene desplegando desde los años 80 al frente del grupo Catalinas Sur. “Además de su gran calidad artística como autor dramático y poetadice Bianchi-, Lorca fue un hombre comprometido con ideales de justicia social y por eso lo mataron. A los 120 años de su muerte, esta versión, que recrea la forma de representar El retablillo en el frente de Madrid, es una expresión de poesía y compromiso”.

Esencia comunitaria

Es importante repasar el trayecto que llevó a Bianchi a ser una figura del llamado teatro comunitario. Él es uno de los tantos uruguayos que se exilió en Argentina por motivos políticos. Ya instalado en Buenos Aires, en 1973, se ganó la vida como pudo hasta que se reencontró con las artes escénicas y fundó, en los 80, el grupo Catalinas Sur, que nació de la comisión de padres de una escuela del barrio. Cuando la comisión fue prohibida por la dictadura, se le propuso a Bianchi dirigir un taller de teatro. Él fue más lejos: impulsó la idea de hacer teatro por y para los vecinos en las plazas. “Era una forma de resistencia contra la dictadura, de mantener la cohesión. Cuando me pidieron una mano desde la comisión, propuse hacer teatro en la plaza. Aquellos primeros juegos fueron el punto de partida”.
“Buscamos hacer teatro popular, con todo lo que esto significa”, explica Bianchi. Lo cierto es que la acción de Catalinas Sur empezó a resonar en otros barrios a través del impacto de espectáculos como El fulgor Argentino (1998) y Venimos de muy lejos (1990), ambos con la particularidad de contar con más de 70 personas en escena. Los actores son gente común, desde niños hasta ancianos, que han tomado el teatro como forma de comunicación y juego. Su público no es el habitual del teatro, sino gente que se reconoce en los espectáculos y las historias que sus vecinos llevan a escena, y que también son las propias.
Por otra parte, la labor iniciada por Bianchi se extiende vertiginosamente hacia distintas zonas, y actualmente existen en Argentina una decena de grupos de teatro comunitario. “La intención es crear una red de teatros de barrio y apoyarnos entre todos”, dice Bianchi. “Que los barrios dejen de ser meros dormitorios para comenzar a tener una vida social que, creo, hemos recuperado con nuestras acciones”.

 

Encuentro galponero
El cruce de experiencias entre El Galpón y el fundador de Catalinas Sur es todo un acontecimiento, dada la trayectoria artística de ambas compañías. Se trata de un intercambio, de acercarse a las enseñanzas de alguien que entiende al teatro inserto en la comunidad, inseparable de la acción de la identidad barrial y que se asume como herramienta de transformación colectiva; y la posibilidad para Bianchi de dirigir a un elenco uruguayo. “La experiencia fue muy fructífera, ya que este elenco está integrado por jóvenes muy talentosos y con mucha energía y sentido de grupo. Además, con El Galpón nos une mi origen como uruguayo formado en el teatro independiente y, por otro lado, la experiencia del grupo Catalinas, que se reconoce como la continuidad del teatro independiente y del teatro de grupo, de los cuales El Galpón es un referente en Latinoamérica, por su calidad artística y su compromiso político”.

Funciones: sábados 21:00 – domingos 19:30 horas. Teatro El Galpón.

 

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