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Los presidenciables y el ajedrez político uruguayo

Por Enrique Ortega Salinas.

Largaron. La mayoría de los nombres para disputar la presidencia y vicepresidencia en las próximas elecciones ya están sobre la mesa. En el Frente Amplio hay quienes sostienen que es un error proponer nombres porque de inmediato la oposición comenzará un proceso de desgaste contra ellos, y tienen razón; pero también está aquello de “camarón que se duerme se lo lleva la corriente”. No es tanto lo que falta y hay que ir tejiendo alianzas internas, y eso no se hace de un día para el otro. En el Partido Nacional la cosa está clara: la pugna estará entre Luis Lacalle Pou, Jorge Larrañaga y una Verónica Alonso que, dispuesta a patear el tablero, aparece como ineludible en la fórmula. En principio, le habría propuesto a Larrañaga que la apoye y él acepte la vicepresidencia; pero el Guapo habría contestado que no, porque se tiene fe. Hoy por hoy, él tiene más votos que Verónica, pero el impacto que se lograría con la fórmula que ella propone podría revertir todo dentro del Partido Nacional, pese a ser un partido poco proclive a impulsar figuras femeninas. Ahora dejemos pendiente el análisis de las internas en los únicos partidos que tienen chance real de ganar la contienda y analicemos al resto. En su patético derrotero hacia la derecha, el Partido Independiente no parece capaz de presentar una sorpresa e irá con el mismo candidato que lo tiene estancado, Pablo Mieres, ahora embarcado en crear un “polo socialdemócrata”. Su disputa se dará con el Partido de la Gente, con el cual comparte el mismo target, y todo apunta a que Novick se quedará con la mejor tajada de esa porción. Mieres ha dicho que espera cooptar a los frenteamplistas desencantados, pero eso no ocurrirá, ya que estos preferirán a Asamblea Popular o el voto en blanco o anulado. En este brete, a menos que ocurra algo inesperado, el PI sólo podría llegar a 3% o 4% de los votos. No puedo asegurar que el maestro Gonzalo Abella, nacido en 1947, sea el candidato de Asamblea Popular, lema que en 2014 obtuviera 24.770 votos. Un posible candidato es el senador Eduardo Rubio, ya que casi la mitad de los votos obtenidos en la instancia citada fueron para el Movimiento 26 de Marzo, que él lidera. De todas maneras, el río donde Asamblea Popular puede pescar algo es el del Frente Amplio, y cada voto que le saque a la coalición será una bendición para el Partido Nacional. Los blancos han de estar elevando sus plegarias para que Asamblea tenga una excelente votación, ya que cuanto más crezca (tal como un tumor), más se debilitará su principal adversario. Sin embargo, el Frente Amplio ha pasado por peores sangrías, como cuando Hugo Batalla, con su Partido por el Gobierno del Pueblo y el PDC, se escindió y fundó, junto a la Unión Cívica, el Nuevo Espacio, pese a lo cual el Frente creció. En 1994 el NE se disolvió, el PDC regresó al FA y la UC, liderada por Aldo Lamorte, quedó formando parte del polvillo cósmico electoral y, finalmente, se diluyó entre los grupos que apoyan a Larrañaga en el Partido Nacional. Ahora, ¿a qué partidos puede disputar votos Edgardo Novick? A la derecha; o sea, partidos Nacional, Colorado e Independiente, con lo cual la situación se balancea y el problema del Frente puede estar en la segunda vuelta, ya que si algo hay seguro en las próximas elecciones es el balotaje. Así que al Frente no le conviene que Novick y Mieres se desinflen, sino que mantengan sus votos. Para que se entienda, si fuera a escribir una comedia política, pondría a un blanco apoyando con dinero y en secreto a Abella para desgastar al FA y a un frentista apoyando a Mieres y a Novick con dinero y en secreto para desgastar al PN.   El Partido Colorado en peligro de extinción Cuesta creer que el partido que más veces ha gobernado el país y que desde el regreso a la democracia ha ganado tres veces la presidencia, hoy esté luchando para no extinguirse. Sucede que la actual afinidad ideológica con su histórico adversario ha hecho que la inmensa mayoría de sus adherentes se fueran para el Partido Nacional, ya que al no haber diferencias, optan por el que tiene chance. Muy lejos quedaron los tiempos en que dicha adversidad ahogó en sangre a los orientales y muy poco creíble sería cantar hoy “El Partido Colorado victoriosamente va”. Es obvio que para la segunda vuelta, estarán nuevamente fusionados contra el Frente. La renuncia de Pedro Bordaberry a ser candidato ha sido un golpe duro, ya que dentro de ese espacio e ideología, nadie tiene el carisma suficiente para entusiasmar a la militancia. El batllismo es solo una bandera dentro del Partido Colorado. La mayoría de los batllistas se fue hace mucho tiempo para el Frente Amplio. Fernando Amado, hijo del excomandante en jefe del Ejército e interventor de Maldonado, Tte. Gral. Fernán Amado, tiene resistencias dentro de su propio partido. A José Amorín Batlle, que ya anunció su disposición a pelear la presidencia, le juegan en contra su natural antipatía, falta de carisma y un discurso siempre agresivo. Aparece entonces, para tratar de evitar el naufragio, apoyado por el diario El Observador y el Opus Dei, el economista Ernesto Talvi, la antítesis absoluta de José Batlle y Ordóñez. Autodefinido de manera incoherente como “liberal progresista”, llegó a tener el beneplácito de Julio María Sanguinetti, Pedro Bordaberry, Luis Alberto Lacalle y el mismísimo Ramón Díaz, por lo que todo hace suponer que será quien represente a los colorados en 2019. Su target: la derecha neoliberal católica, o mejor dicho, las migajas que deje Luis Lacalle Pou. El tiempo dirá si Pedro Bordaberry no variará su postura cuando vayan a golpearle la puerta a pedirle por favor que regrese. El tiempo dirá si su renuncia a la candidatura no es más que una estrategia para que no le peguen por el camino y si ya está ensayando la frase: “Y… si el pueblo me lo pide…”.   El Partido Nacional desperdicia su mejor momento Tal como sucedió en Maldonado, el Partido Nacional puede ganar si el Frente se mata solo, y lo cierto es que la coalición ha hecho lo imposible para ceder terreno a los blancos, fundamentalmente al no reaccionar de manera más decidida ante la desinformación, las calumnias y la distorsión de la realidad. Lo he dicho mil veces: nunca vi un partido de gobierno tan ineficaz a la hora de difundir sus logros. Sin embargo, los mismos blancos han dejado pasar una oportunidad de oro. En primer lugar, la pugna entre Larrañaga y Lacalle Pou está en su punto más desagradable; pero no sé si eso es peor que cuando simularon amigarse. Lo digo por el video que muestra al Guapo acariciando la cabeza de Luis con una mano y apoyando la otra en su mejilla, dando lugar así a que se imponga el término “botijear” en nuestro vocabulario criollo. Lacalle se mantenía serio y tratando de apartarle la mano sin que pareciera un desprecio, pero su incomodidad era más que elocuente. No sé si Larrañaga lo hacía por inocente o por maquiavélico, pero sólo le faltó decir: “Mi querido Pompita…”. Luego, como fichas de dominó, fueron cayendo un caso tras otro, minando la credibilidad del partido. El clavo que le metieron a Verónica Alonso en una imprenta puso en el tapete su alianza con un pastor evangélico, lo cual me hizo recordar lo que le dije a un amigo del PT brasileño con relación a su alianza con el PMDB y la traición: “¿Y qué esperaban? Si te acuestas con serpientes, lo más posible es que amanezcas mordido”. Saltaron casos de corrupción y/o falta de ética por todos los puntos cardinales:

  • el caso Bascou, comprándose y vendiéndose combustible a sí mismo desde y para la Intendencia de Soriano;
  • Alianza Nacional cuestionando a Luis Alberto Heber (cercano a Lacalle Pou) por hacer un manejo sectorial del directorio atacando a Bascou y promoviendo su “linchamiento político”;
  • la acusación de Larrañaga a Lacalle Pou de afectar la unidad partidaria tras llevarse consigo a Pablo Caram, intendente de Artigas;
  • el diputado Wilson Ezquerra conduciendo borracho y atropellando a una mujer;
  • la intendenta de Lavalleja, Adriana Peña, que, tras el escándalo provocado por el aumento de sueldo a sus directores privilegiando a su pareja, acaba de nombrar a su hermano como encargado de prensa, no sin antes acusar a sus correligionarios de atacarla por intereses sectoriales;
  • el intendente de Cerro Largo, Sergio Botana, manifestando que llevar a Luis Lacalle Pou como candidato les aseguraría el segundo lugar;
  • el mismo intendente, tras el reclamo de disminuir los cargos de confianza, dejando al descubierto no sólo que de los 850 que se tienen a nivel nacional, 650 le corresponden a las intendencias (en las que los blancos son mayoría), sino que 202 los tiene él solito;
  • el coordinador de Cultura de Durazno, Miguel Irrazábal, arengando a los productores rurales con la delictiva frase: “Si tiene que correr sangre, que corra”;
  • la edila Nahir Benítez (de Aire Fresco), filmada por las cámaras de seguridad mientras robaba cosméticos en una farmacia de Paysandú.

Y para qué seguir. Sin embargo, el Partido Nacional le pisa los talones al Frente Amplio. Y aquí el triunfo o derrota no dependerá tanto de quién lo represente en 2019. Ya sea (van por orden alfabético) Carolina Cosse, Constanza Moreira, Daniel Martínez, Danilo Astori, Óscar Andrade, Yamandú Orsi u otro, y cualquiera sea la combinación para la fórmula, si el Frente Amplio no sale con todo a difundir y defender sus logros, si no pulveriza cada mentira, si no les quita la careta a sus adversarios, si no comprende de una vez por todas que estamos en medio de una guerra de información en la que la gran víctima es la verdad, el mejor de la izquierda puede caer frente al peor de la derecha. El momento de reaccionar es ahora. No lloremos mañana lo que no supimos defender hoy.

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