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TRES CANDIDATOS Y UN SOLO PROGRAMA

Los tres candidatos del FA de cara a un tiempo nuevo

El 5 de febrero, en La Huella de Seregni, a instancias de un colectivo frenteamplista, los tres candidatos a la IM del FA establecieron un contrapunto mucho más interesante que lo que se puede reflejar en estas líneas, intersectando nuevos modos de hacer política, pautados por la cercanía y por el protagonismo de la militancia y la ciudadanía toda.

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El 5 de febrero por la noche, en La Huella de Seregni, a instancias de un colectivo frenteamplista (ese  fenómeno que emergió en el último tramo de la campaña electoral) se alternaron en el uso de la palabra los tras candidatos frenteamplistas para las elecciones departamentales de mayo en Montevideo.

Los breves discursos de los tres candidatos fueron riquísimos, pese a que ninguno de ellos se caracterice por su facundia oratoria. Se nota que detrás de ellos hay pienso, un trabajo colectivo, una diversidad y riqueza de ideas que a menudo es incipiente, no se transmite adecuadamente, pero que no se caracteriza por la demagogia fácil o las promesas incumplibles. Tal vez ese dinamismo explique en buena medida porque el Frente Amplio (FA) ha sido gobierno en Montevideo durante tres décadas.

El primer discurso estuvo a cargo de Carolina Cosse, que planteó como falsa dicotomía el tema de la política y la gestión, poniendo el énfasis en la necesidad de gobernar, concepto que establece una síntesis entre ambos términos. Agregó la necesidad de la cercanía (que tal vez haya sido uno de los elementos que faltó en la dialéctica de relacionamiento entre el gobierno y el pueblo), y de atender los ejes de innovar en la manera de gobernar y de la generalización de la experiencia de gobernanza de Montevideo a otros departamentos del país. Culminó diciendo que para el FA, ganar el construir y que más allá de ganar una elección hay que atender a esa construcción política que implica el crecimiento colectivo e individual de los ciudadanos.

Álvaro Villar, que compartió los conceptos vertidos por Carolina Cosse, puso en énfasis en lo que implica gobernar Montevideo, tanto en extensión como en intensión. Montevideo urbano, Montevideo rural, Montevideo industrial, que se nutre del país y que da vida a todo el país. Concretamente aludió a obras como la cuarta etapa del saneamiento, a inaugurarse en octubre, que reducirá la contaminación de la bahía, del arroyo Miguelete, del Pantanoso. Pese a resaltar la excelencia de la gestión anterior, expresó que hay nuevos problemas, que se necesitan más y mejores logros, y que no alcanza con lo que se ha logrado (entre otras cosas, hacer obra y entregar una IM saneada económicamente) y aludió a la necesidad de métodos de trabajo distintos.

Hablando sobre un tema que sería recurrente en las intervenciones de los tres candidatos, jerarquizó el uso del transporte colectivo y a tono con su condición de médico, calificó al automóvil como el cigarrillo de la ciudad, que no sólo contamina, sino que establece una postergación del peatón, de la bicicleta del transporte colectivo, que es el medio de traslado por excelencia de la gente de pueblo. La proliferación de automóviles no sólo (como el cigarrillo) es una plaga contaminante, sino que moldea una estructura de ciudad, no a escala humana, sino a su propia escala, multiplicando los accidentes, demandando avenidas más amplias y mayor capacidad de estacionamiento. Villar se refirió también a la necesidad de una ciudad más limpia, con métodos de clasificación de los residuos modernizados y calificó de inadmisible la existencia de gente en la urbe que vive en situación de calle. En resumen, hay por delante un desafío de construir ciudadanía y la ciudad, en todos sus perfiles, es un elemento clave para ello.

Por último, Daniel Martínez, actual intendente montevideano, resaltó la voluntad casi obsesiva de cumplir con el programa, lo que se ve reflejado en el balance recientemente realizado de la gestión. Pero insistió en la necesidad de generar participación popular, de dejar fluir el protagonismo de los vecinos. De manera más técnica, se refirió también a las contradicciones creadas por la inversión de la estimación de los medios de transporte, al priorizar al automóvil ante otros medios de transporte. Resaltó la naturaleza antidemocrática, individualista y destructiva de esa práctica. Ante quiénes se quejan por el incremento de las multas por exceso de velocidad, indicó que ello llevó a que se disminuyeran las velocidades máximas y se incrementara la velocidad promedio, agilitando el tránsito ciudadano.

En esa sintonía se refirió al logro de haber revertido la caída sistemática de la venta de boletos, reflejando esa tendencia antidemocrática de no priorizar al hombre y fundamentalmente a la mujer de pueblo, que utiliza el boleto metopolitano y el de dos horas para llevar a sus hijos a la escuela, o atender las compras del hogar. Abogó por la utilización de la energía eléctrica en el transporte y anticipó que en marzo se incorporarían una veintena de ómnibus con esa modalidad, lo que también acontecería en los automóviles. Dio importancia a lo que denominó «economía circular», para la cual es fundamental un sistema de recolección de residuos que retroalimente el uso de energías renovables, lo que implica un fortísima batalla cultural que ya se ha venido dando acumulando experiencias, avanzando con intermitencias, pero con el problema bien focalizado.

Por último, se refirió a los circuitos industriales, a las cadenas de valor que generan, a la agenda de derechos, a la duplicación del presupuesto en campañas para fortalecer la igualdad de género, a las policlínicas de Montevideo, como motivo de orgullo ciudadano, a los programas para contribuir a que las madres puedan criar a sus hijos en mejores condiciones…

Cuando nos retiramos de La Huella, el terreno había sido ganado por las intervenciones del público y quedó la impresión de que se terminó el tiempo de los discursos magistrales y que se estaba abriendo camino un nuevo tipo de interacción entre los dirigentes y los militantes, en el que primaba la intención de llevar esa política que, en definitiva, es de vecindad, al pueblo todo. Una impresión de que se estaba abriendo camino un nuevo período cuya semilla se sembró casi espontáneamente, en el protagonismo de la militancia que revirtiendo el desánimo de una primera vuelta adversa, a fuerza de conciencia y voluntad estuvo a punto de arañar el gobierno en la segunda vuelta. Ese impulso hoy se está generalizando, está plasmando en estructuras colectivas como la que convocó a esta instancia y en definitiva, es el que marca el camino a seguir.

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