VERDAD Y JUSTICIA

Los vagones de la memoria

El primer sitio de memoria que responde a los parámetros internacionales está en Canelones y se llama Los Vagones. En ese centro clandestino de detención y tortura se llevó a cabo la Operación Morgan, la pata del Plan Cóndor que persiguió comunistas. Hoy, el predio está señalizado como sitio de memoria y va camino a ser un museo a cielo abierto gracias al trabajo incansable de la asociación civil Ágora, que también logró llevar a tres expolicías ante la Justicia.

Una casa blanca de paredes revocadas con relieve y un techo de planchada sin pintar, pequeñas ventanas con rejas y un alero. Una casa común en un predio arbolado en Canelones, a 100 metros del cruce de la ruta 5 con la ruta 11, que de ser solo eso pasaría totalmente desapercibida. Unos metros hacia adelante, un cartel: “Aquí funcionó uno de los centros clandestinos de detención y tortura (Ccdyt) de la ciudad de Canelones, conocido como Los Vagones, durante la última dictadura cívico militar 1973-1985”.

La señalización de Los Vagones se realizó el 19 de mayo de 2018 tras años de militancia social contra el olvido y la desidia.

 

A la vista de todos, nadie ve

Los Vagones formaba parte del circuito de la Operación Morgan, la pata del Plan Cóndor que perseguía comunistas especialmente en Uruguay y Argentina. Primero fueron dirigentes políticos y sindicales, luego militantes.

Las dos locaciones que tuvo el CCDYT Los Vagones eran visibles. La última, donde está el Sitio de Memoria, está en medio del Barrio Olímpico en Canelones. Hay testimonios de personas que estuvieron secuestradas que confirman que sus torturadores eran, muchas veces, vecinos del barrio. Y, sin embargo, todo sucedió frente al silencio de la gente que allí vivía (¿qué podían hacer, de todas formas?).

A pesar de la importancia de Los Vagones en los crímenes de lesa humanidad ocurridos durante la dictadura, hasta hace 3 o 4 años casi no había registros de su existencia. María Julia de Izaguirre, secretaria de la Asociación Civil Ágora – Identidad, Derechos Humanos y Memoria Canaria, expresó en diálogo con Caras y Caretas que “desde el punto de vista de la historiografía que existe en el país sobre la dictadura y los años previos, los vagones eran inexistentes”.

 

Esta falta de documentación disponible dificulta el conocimiento sobre la disposición del !!br0ken!! De acuerdo con testimonios de personas que estuvieron presas, de gente del barrio y de los trabajos que se realizaron en 2017 y en 2019 en el predio se pudo determinar que los vagones del Barrio Olímpico medían aproximadamente 9 metros y medio de largo.

Desde 2018 Los Vagones es un Sitio de Memoria señalizado. Es el primer sitio de este tipo que se erigió siguiendo las recomendaciones internacionales vigentes, con trabajo previo para reconstruir lo sucedido. Ágora apunta, ahora, a que sea un espacio museístico a cielo abierto y desarrollar el sitio de memoria en su doble aspecto, “como testimonio del terrorismo de Estado y de la resistencia del pueblo uruguayo contra la dictadura”, afirmó de Izaguirre.

 

Ágora

En 2015, María Julia de Izaguirre, historiadora, fue a un seminario sobre sitios de memoria con técnicos que vinieron de Argentina, donde ya había un gran trabajo desarrollado en materia de recuperación de material sobre la dictadura. Como parte del trabajo hicieron una visita a distintos sitios, uno de ellos Los Vagones, que en ese momento no eran más que “ruinas” en el barrio Olímpico, “una especie de basural”. Allí conoció a Blanca Calero y Ricardo Etcheverry, que estuvieron secuestrados y fueron torturados en el lugar y estaban haciendo de guías. Ellos nunca dejaron de militar por memoria, verdad y justicia.

A raíz de esa experiencia de Izaguirre se dio cuenta de que era posible trabajar con los sitios de memoria en Uruguay con una metodología, con sustento teórico y con la materialidad de los lugares desde cinco aspectos: arquitectónico, arqueológico, comunitario, patrimonial y testimonial. “Dejo el testimonial para el final porque creo que es el sustento de todo lo demás”, aseguró la secretaria de Ágora.

La conformación de la asociación se originó por el deseo de la historiadora y compañeras con las que había ido al seminario para poder seguir trabajando con los sitios de memoria desde la sociedad civil. Se acercaron a Blanca y Ricardo para preguntarles qué les parecía la idea ya que desde el municipio de Canelones se estaba militando para evitar la destrucción de los restos del lugar. Y Blanca y Ricardo no solo aceptaron, sino que pusieron su casa a disposición para realizar una primera asamblea abierta a quienes sintieran interés por trabajar en reconstruir la memoria de Los Vagones.

Así nació Ágora, cuya constitución oficial ocurrió en abril de 2016 en una asamblea en el Pabellón del Bicentenario de Las Piedras. Desde entonces vienen trabajando en articulación con el gobierno departamental de Canelones para preservar la memoria de Los Vagones y, por extensión, asegurarse de que Uruguay no pierda parte de su historia.

 

(Re)construir la memoria

Ágora comenzó a trabajar en un panorama de absoluta inexistencia de documentación sobre Los Vagones, salvo la publicación de memorias de mujeres en el libro Otra historia: memorias de resistencia mujeres de Las Piedras 1968-1985, que fue impulsado desde el Espacio de Memoria y Derechos Humanos Quica Salvia, escrito por Graciela Sapriza, Natalia Montealegre Alegría, Mariana Viera Cherro y Fabiana Larrobla; editado por la Facultad de Humanidades de la Universidad de la República.

Tenían una “materialidad reconocida” por las personas que habían estado presas y habían sido torturadas. La primera línea de investigación de Ágora fue sobre la ubicación de los vagones, ya que habían testimonios discordantes. Así descubrieron que habían sido trasladados en el 75.

“Nos quedó claro que la única manera de ir clarificando todo esto que al principio no eran más que preguntas era recuperar la memoria, los relatos de las personas que habían estado allí secuestradas”, aseveró de Izaguirre. “Entonces surge la idea de conformar un archivo oral de Los Vagones”. Se capacitaron con las personas del Archivo Oral de Memoria Abierta, promovido por el Museo de la Memoria, para abordar un proyecto colaborativo entre el Espacio “Quica” Salvia, Espacio de la Memoria, Asociación Amigos y Amigas del MUME y Ágora para trabajar en los vagones y 300 Carlos.

En 2016 Ágora comenzó a gestionar ante la Jefatura de Policía de Canelones un permiso para acceder a sus archivos en busca de documentos que corroboraran los testimonios de las personas que aseguraban haber estado secuestradas. Tras un año y medio de gestiones, y gracias a haberse conformado como asociación civil, pudieron obtuvieron la autorización. En 2018 recuperaron más de 60 legajos, pero también comprobaron que quienes fueron secuestrados y no pasaron por la justicia militar no estaban allí, por eso el centro de detención y tortura fue clasificado como clandestino.

Un año después, en articulación con la Secretaría de Derechos Humanos de la Intendencia de Canelones, comenzaron a realizar entrevistas a expresas y expresos políticos con las que obtuvieron un poco de luz sobre lo que había sucedido en esos sitios. Pudieron, además, contrastar los testimonios con material disponible sobre operaciones a nivel nacional. Este trabajo desde lo testimonial fue crucial para comenzar a reconstruir la memoria de Los Vagones.

Los patrones internacionales, explicó de Izaguirre, determinan que los sitios de memoria son materialidad del terrorismo de Estado y pueden ser prueba judicial, por lo tanto, no se puede intervenir sobre ellos de cualquier manera. Por ello, en simultáneo con las entrevistas, se hizo un primer relevamiento del barrio, un análisis a partir de una fotografía aérea que tenían del año 80 en la que se ven dos vagones. Realizaron un estudio interdisciplinario de construcción y muros y lo cruzaron con los testimonios de Ágora para darle sentido a la construcción. Por primera vez se generó un material escrito sobre Los Vagones.

En 2019 se llevó a cabo un trabajo más en profundidad a través de la Intendencia de Canelones con financiación de la OPP para excavar, no en busca de restos, sino para estudiar la materialidad, analizar los muros e identificar antigüedad y cambios en el espacio. Encontraron módulos de hormigón (patines) de 3 metros de largo colocados en paralelo sobre los que estaban colocados los vagones. También hallaron el pasillo y cuatro calabozos que tenían identificados de visitas primarias al lugar. “Haber encontrado a 15 o 20 cm de la superficie los patines nos confirmo la intencionalidad absoluta, ese sitio fue creado, fue preparado”, aseguró de Izaguirre.

Los lugares que fueron espacios represivos, informó la historiadora, sufren muchos cambios a nivel arquitectónico. El equipo de arqueólogos y arquitectos pudo ir determinando las modificaciones, cruzando sus hallazgos con los testimonios. Por ejemplo, encontraron en uno de los muros el negativo de una escalera que habría conducido a una torreta. Las personas que estuvieron allí, incluso alguno vecinos que han dado testimonios, dicen que había dos torretas de vigilancia en el predio.

 

El juicio

Cuando la gente de Ágora acercó a la Secretaría de Derechos Humanos de la Intendencia de Canelones las entrevistas a expresas y expresos políticos que estaban haciendo para reconstruir la memoria, en 2017, desde el organismo estatal les dijeron que esos eran testimonios de crímenes de lesa humanidad. Valeria Rubino, que estaba al frente de la secretaría, les informó que debía realizar la denuncia desde su lugar de empleada pública. “Habíamos pensado en hacer la denuncia”, explicó de Izaguirre, “pero eso implica que las personas  estén dispuestas a testimoniar ante la Justicia y no es fácil. Después de tantos años remover y revivir puede ser muy doloroso”.

En 2019 la Fiscalía Especializada en Crímenes de Lesa Humanidad recibió la denuncia, tomó el caso y comenzó a hacer la investigación correspondiente. Encontraron pruebas suficientes para formalizar a tres expolicías: Hugo Guillén, Winston Vitale y Alejandro Ferreira a raíz de las entrevistas que Ágora había realizado y los documentos policiales y militares a los que la fiscalía tuvo acceso.

“El juicio para nosotros es vital -dijo de Izaguirre-, haber llegado es un logro que vivimos con gran satisfacción porque todo nuestro trabajo nos lleva a la justicia”.

Hugo Guillén, uno de los tres formalizados, se suicidó en julio de este año. El mismo día, Blanca Calero y Ricardo Etcheverry fueron amenazados por teléfono por la viuda de Guillén, que ya los había acosado de forma sistemática por Facebook y otras vías años atrás. De acuerdo a de Izaguirre el Ministerio del Interior intervino de inmediato en el caso, a pedido del Frente Amplio, y se comunicó con el jefe de la policía de Canelones para que tomara el caso. Se emitió una orden de alejamiento contra la mujer. Blanca y Ricardo aseguraron que viven en el barrio desde siempre, que se llevan bien con la gente y la comunidad está atenta a su seguridad.

Cronología

1968

Tres vagones fueron colocados en forma de U en el predio de la Escuela de Policía de Canelones (donde estaban las fuerzas de choque), en el centro del parque Artigas. Funcionaron como centro clandestino de detención y tortura.

1975

Dos vagones fueron trasladados al barrio Olímpico con una grúa y siguieron siendo utilizados como Ccdyt por la policía de Canelones. Según los testimonios, este centro funcionó hasta 1979 aproximadamente.

2014

Aparece la primera referencia bibliográfica a Los Vagones como ex-Ccdyt en el libro Otra historia: memorias de resistencia mujeres de Las Piedras 1968-1985 de Graciela Sapriza, Natalia Montealegre Alegría, Mariana Viera Cherro y Fabiana Larrobla editado por la Facultad de Humanidades de la Universidad de la República.

2016

Conformación de la Asociación Civil Ágora – Identidad, Derechos Humanos y Memoria Canaria.

2017

Ágora comienza a realizar entrevistas para generar un archivo oral de memoria de Los Vagones y, en paralelo, empieza un trabajo interdisciplinario de relevamiento y estudio del último predio donde estuvo el Ccdyt.

2018

Se aprueba la ley 19.641 018 de sitios de memoria en julio. En octubre se constituye el organismo que tiene entre sus competencias poner en funcionamiento la ley y declarar los sitios de memoria.

2019

Denuncia ante la Fiscalía Especializada en Crímenes de Lesa Humanidad contra los expolicías Hugo Guillén, Winston Vitale y Alejandro Ferreira y por la detención, secuestro y tortura de 16 personas en Los Vagones. Los tres son procesados por los crímenes.

2020

Hugo Guillén, uno de los expolicías procesados, se suicida. A las pocas horas, Blanca Calero y Ricardo Etcheverry, dos de las personas denunciantes, reciben amenazas de muerte por teléfono y realizaron la denuncia contra la viuda de Guillén, que admite haber sido la autora de las amenazas.

 

1 comentario en «Los vagones de la memoria»

  1. Avatar eduardo caballero | el 29 noviembre, 2020 a las 8:26 pm |

    YO,SIMPLE CIUDADANO URUGUAYITO AUTOEXILIADO EN LA CUNA DE LOS DERECHOS HUMANOS,FRANCIA,ME PERMITO SER MUY CONTUNDENTE,ESTE DESGOBIERNO QUE NOS SEUDA GOBIERNA ARRIMO EL CASCARRIAJE MILITAR PARA GANAR O MAS BIEN EXPULSAR AL FA,A LOS PARTIDOS FUNDACIONALES NO LES PUEDE CABER LA DESVERGUENZA EN SUS HUESTES DE ESTA ACTITUD POR ESTE REJUNTE DE OPRESORES DEL PUEBLO URUGUAYO,ES ASI VEREMOS EN EL 2024,YNLV.

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