Brindis uruguayo en Escocia

Medio y medio por el ambiente

Por Juan Raúl Ferreira.

cumbre ambiente

Hace algunos años visité la OEA, cuando su secretario era el diplomático brasileño Baena Soares; baqueteado profesional de Itamaraty, con un agudo sentido del humor. Uruguay presidía la Comisión de Medio Ambiente del organismo. Baena pensó un poco y dijo en portuñol: “Eu hallo que nao debemos falar de Meio Ambienti si no de Ambienti Tudu”. Lo he tenido muy presente esta semana.

Acaban de terminar en Europa un par de reuniones de alto nivel con el tema en el centro de las agendas. La del G20, luego la del papa Francisco con Biden (Primera página de The New York Times: “Los dos católicos más poderosos del mundo”), finalmente la Cumbre Ambiental (COP-26) en Glasgow, Escocia.

La cumbre del G20 giró fundamentalmente en torno al tema, lo que se reflejó en la presencialidad de jefes de gobierno y Estado del mundo. Biden criticó a Rusia y China por su falta de compromiso. Esta última nación no fue a Glasgow. El papa envió una carta al G20 y al secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolín, a Escocia, a leer un mensaje suyo.

“Deuda ecológica y deuda externa obstaculizan el desarrollo de los pueblos”, dice el mensaje papal para culminar diciendo que debemos “actuar para preparar un futuro en el que la humanidad sea capaz de cuidarse a sí misma y a la naturaleza”. Coincide en que el problema afecta, como siempre, “a los niños y a los sectores más desprotegidos y vulnerables”.

China no fue a Escocia, Bolsonaro tampoco. Los dos “aliados” de nuestra diplomacia de cóctel. Molotov, agregaríamos. Abrió el acto el jefe de gobierno británico, Boris Johnson, y aún más. La reina Isabel II, hecho sin precedentes en la tradición de Reino Unido, envió un video con un llamado a la conciencia de los gobernantes.

No disminuyen, sino que siguen aumentando las emanaciones de gases tóxicos (efecto invernadero). Uruguay, ausente. Lacalle Pou estaba en Nueva Palmira, inaugurando obras hechas por el gobierno del Frente Amplio. Dijo que viajará siempre al interior. Pero, dos preguntas: ¿no viajará a Catar en diciembre? ¿No nos incumbe el tema ambiental? ¡No termina de llegar la primavera! Pero el tema es más grave que la temporada de surf.

El canciller y la ministra de Economía solo cobraron viáticos, no se vieron con nadie. ¿El de Ambiente tampoco fue? No, fue una funcionaria de su cartera. Las redes no daban abasto informando de los contactos que logró la intendenta de Montevideo, Carolina Cosse. ¡Hasta una foto conversando distendida con el príncipe Carlos! Y una reunión privada con el rey de España.

Siempre creí, desde mi experiencia de diplomático informal en el exilio a las misiones oficiales de Uruguay y organismos internacionales luego, que de estas cumbres lo más importante son los cafés en el pasillo, las reuniones informales, los encuentros sin agenda. Bustillo tomó café con Arbeleche.

A veces creemos que es tema para los países grandes y no para los llamados emergentes por unos o sumergidos por otros. Pero si los grandes destrozan el mundo, no vamos a vender ni comprar a nadie, por más tratados de libre comercio que firmemos con el mundo entero.

Los países chicos tenemos deberes que hacer: la emanación de gases de la ganadería, de la soja (36 millones de hectáreas plantadas en el mundo, más que el territorio de Italia y Vietnam) ¿No merecen productores y consumidores que su gobierno este aggiornado en el tema? Lo único peor que un rumbo equivocado es la falta de rumbo.

Dos anuncios hizo el canciller. Uno fuera de lugar y tema: “Antes de fin de año China nos autoriza a empezar el estudio de prefactibilidad para un TLC”. ¿No era que lo firmábamos este año? Teníamos razón, lamentablemente. Uruguay firmó y se sumó a dos pactos en Glasgow. Pero Bustillo aclaró que no podían comprometerse a cumplir los objetivos propuestos.

Otra vez el seguidismo a Brasil nos deja colgados del pincel. Su senado trata el “genocidio” de la política ambiental de Bolsonaro en la Amazonia. Nos dijo que no firmaba nada. Uruguay se sumó. Pero a espaldas de Bustillo, Brasil arregló con Argentina y firmó. Luego, nosotros también. ¿Pueden hacerse peor las cosas en materia internacional?

En el tema que acapara la atención del mundo, no tenemos idea de hacia dónde vamos. Medio y medio a la salud del ambiente todo.

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