Mercosur ante el cambio de gobierno en Argentina

De acuerdo a los resultados de las elecciones primarias, en las que el principal candidato opositor sacó una ventaja de 15 puntos sobre el oficialista que buscaba la reelección, en diciembre, un gobierno peronista volverá a conducir los destinos de Argentina.

Mercosur ante el cambio de gobierno en Argentina

Por Bernarda Tinetti

Caras y Caretas entrevistó a analistas internacionales para entender qué implica para el Mercosur el cambio de signo político en el país vecino.

 

Macri, Fernández y las relaciones exteriores

“La tendencia que está marcando nuestro país es muy fuerte y va a impactar en la región”, sentenció Alicia Castro, exembajadora en Inglaterra y Venezuela, y opinó que el Mercosur de la mano de Argentina va a volver a constituirse como un espacio político, no solo como bloque económico.

La diplomática describió cuáles fueron las políticas del actual presidente en materia de relaciones exteriores y recordó que lo primero que hizo Mauricio Macri fue implosionar al Mercosur “cuando, fuera de protocolos y sin ninguna legalidad, decidió echar a Venezuela” y luego, de forma inconsulta, retiró a Argentina de Unasur. “Por otra parte no está contribuyendo en nada a la Celac, que es el primer bloque regional americano que no tiene a EEUU y Canadá como parte, y que tiene a Cuba adentro”.

Se trata de 33 países con 600 millones de habitantes, que viven en 20 millones de kilómetros cuadrados, conformándose como el primer productor mundial de alimentos, tercer productor de energía del planeta, con todos los recursos naturales y humanos “que necesita un bloque para llevar bienestar a sus pueblos”, detalló. Al tiempo que consideró que la única manera de lograr independencia económica y soberanía política es integrados, precisamente en un bloque: “Este fue el proyecto de los libertadores de América, que fue secuestrado por la oligarquía con intereses foráneos durante 200 años y se retomó recién en las últimas dos décadas, de la mano de Hugo Chávez -que fue el gran artífice de la integración-, de Lula, los Kirchner, Evo Morales, Fidel Castro, Rafael Correa y el Pepe Mujica”.

“Esa extraordinaria conjunción de líderes progresistas y de izquierda muy conscientes de la necesidad de unir a nuestra región le dieron una impronta a la que Cristina Kirchner definió como ‘nuestra segunda independencia’”, agregó.

Los postulados del Frente de Todos con la fórmula Fernández-Fernández muestran como objetivo la unidad de la región. Para el especialista en temas internacionales Jorge Kreynes, “van a tratar de impulsar el Mercosur y retomar la línea que tuvo con Lula, el Frente Amplio en Uruguay y con Néstor y Cristina Kirchner en la Argentina, pero en una situación complicada porque en el mismo espacio están hoy el Brasil de Bolsonaro, que se ha manifestado como alguien anti-Mercosur, y también el Paraguay, gobernado por Benítez”.

 

Alberto Fernández y el Mercosur

“Para mí, el Mercosur es un lugar central. Y Brasil es nuestro principal socio y lo va a seguir siendo. Si Bolsonaro piensa que yo voy a cerrar la economía y que entonces Brasil se va a ir del Mercosur, que se quede tranquilo, porque no pienso hacerlo. Es una discusión tonta”, afirmó el candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, quien tras el resultado de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, quedó muy cerca de consagrarse como próximo presidente de Argentina.

Las declaraciones de Fernández fueron una clara respuesta al presidente de Brasil, quien había afirmado que si Alberto Fernández, candidato de izquierda, gana, tendrá que marcar su predisposición a establecer buenos lazos. “No creo que quiera seguir los principios de libertad y democracia”, y amenazó: “Si se crean problemas, Brasil abandonará el Mercosur”.

El analista de política internacional y miembro del grupo de intelectuales denominado Carta Abierta, Lido Iacomini, afirmó que las expresiones de Bolsonaro tienen como objetivo brindar apoyo a Macri. “Si lo concreta, es otra cosa, porque tendrá que lidiar inclusive internamente con los intereses económicos y políticos que se oponen a una cuestión tan dura y a un cambio tan drástico en las relaciones exteriores de un país que se ha caracterizado por mantener una cancillería hasta cierto punto con independencia del poder político y con un prestigio muy fuerte, como es el del Itamaraty, y que por eso ha permitido desarrollar políticas de Estado”.

Fue el mismo Lula Da Silva, quien se manifestó al respecto esta semana. “Yo vi un discurso de Bolsonaro estos días en contra de Argentina, en contra de la victoria de Alberto Fernández, y yo no pude creer que un presidente de Brasil tuviera la insensatez y la caradurez de hablar de su más importante aliado comercial y estratégico -porque Argentina tiene que ser tratada como un aliado estratégico- ofendiendo al pueblo argentino, ofendiendo al hombre que ganó las elecciones primarias”, dijo.

En igual sentido, Alejandro Rusconi, secretario de relaciones internacionales de la organización social Movimiento Evita, explicó que, en el caso en el que el mandatario brasileño  decidiera avanzar en ese sentido, “tendrá un problema interno y deberán resolverlo conjugando no solo intereses políticos, sino también económicos. Además los problemas que surjan en el seno del Mercosur deben ser tratados por todos los integrantes y buscar su resolución consensuada”.

Para Kreynes, se trata de una amenaza muy difícil de concretar, sin embargo indica una postura antiintegración latinoamericana y por tanto, de dependencia del mandato norteamericano. “Bolsonaro parece tener mejores expectativas de vínculo con Washington y con el Estado de Israel que con su vecinos del Mercosur”.

A su vez, aseguró que es probable que la conspiración que plantea Bolsonaro se cruce con la realidad y la presión de algunas empresas comerciales brasileñas que participan del comercio intra-Mercosur.

 

Mercosur y la Unión Europea

En junio de este año, los bloques del Mercosur y la Unión Europea lograron la firma de un tratado de libre comercio para el intercambio de bienes y servicios. Al respecto Alberto Fernández explicó que no se opone a que el Mercosur entable acuerdos comerciales, siempre que sea protegiendo los intereses nacionales. “Mi problema no es que la economía se abra. Mi problema es que esa apertura dañe a los argentinos. Si se abre preservando a los argentinos, bienvenido sea», sostuvo, en una entrevista con un diario de tirada nacional.

Al respecto, Rusconi señaló que “no debemos actuar con prejuicios, pero debemos ser cautelosos y revisar todo lo que haya que revisar, en este sentido coincidimos con la visión de nuestro candidato Alberto Fernández sobre cómo hasta ahora no se visualizan beneficios, y con su decisión sobre no firmar nada que vaya en contra del interés nacional y de los trabajadores”.

También remarcó la necesidad de que el acuerdo, más allá de la posición del ejecutivo, sea tratado por el Congreso, conforme lo determina la Constitución Nacional Argentina en el art. 75 inciso 22, “y se deben escuchar y tener en cuenta a todos los sectores involucrados, para sopesar los intereses de todos y trabajar por el bien común” finalizó.

Por su parte, Iacomini calificó al acuerdo como “muy desfavorable”, y argumentó que implica una renuncia al proceso de industrialización, y que incluso va a agudizar la situación en Brasil que “ya ha comenzado un proceso de reprivatización de la economía, que se corresponde con los cambios que se han venido sosteniendo en el país carioca hace tiempo y sobre los cuales se pronunció la propia Dilma Rousseff”.

“Brasil es dependiente de los capitales golondrina y del proceso de financiarización, que ha llevado a la Federación Industrial de San Pablo -que era la vanguardia del desarrollo industrial- a transformarse en un grupo vinculado al gran capital financiero”.

Esta cuestión, que el especialista describe como “estructural” por los cambios operados en Brasil, con el triunfo de Bolsonaro se profundiza. “El Amazonas, con todo lo que significa como reserva continental y mundial, está sufriendo una paulatina liquidación a favor de los intereses sojeros, que liga aún más la economía a la producción primaria y, así, se acomoda a la visión norteamericana que sostiene Donald Trump de la reconstrucción del patio trasero como proveedor de materias primas para el desarrollo industrial de EEUU por un lado, y para evitar el surgimiento de una competencia, por otro”, caracterizó.

Una estrategia asociada a este fenómeno es la ruptura de los Brics, la alianza de la región con China, India y Rusia. “Quedó reconfigurado un escenario económico y político internacional  distinto al período anterior, que en Argentina llamamos ‘década ganada’, encabezada por líderes que pregonaban la integración y en el contexto actual, el acuerdo con la UE es desfavorable porque expresa postulados neoliberales antiindustrialistas para América Latina”.

El secretario de Comercio argentino Miguel Braun indicó en declaraciones a la prensa, consultado por el acuerdo, que contribuiría a que el “populismo no retorne a América Latina”.

Sobre este punto, Kreynes sostuvo que los “preacuerdos” están elaborados bajo la doctrina del libre comercio y con ideas neoliberales similares a las que tuvo en su momento el ALCA. “Un gobierno como el de los Fernández va a poner mayor fuerza en las negociaciones con la Unión Europea. No creo que sea imposible suscribir algún tipo de acuerdo, pero no sobre la base de las asimetrías, sino para beneficio mutuo y en particular para el de los países de nuestra región latinoamericana que necesitan desarrollarse y obtener ciertas ventajas para salir de las diferenciales estructurales que los separan de los países desarrollados”.

 

La victoria de la fórmula Fernández-Fernández para la región

“Toda la región va a salir beneficiada del indudable triunfo que van a tener los Fernández. Es muy importante que Argentina se desvincule del bloque que conduce Trump en el continente”, analizó Castro.

 

En tanto, Iacomini expresó que se reabrirá una lucha para reformular un proyecto de integración dentro de la nueva realidad internacional y en la búsqueda de “un papel para América Latina que no sea el de mayorista de materias primas, ya sean mineras, petroleras, energéticas o agropecuarias”.

Por su parte, Rusconi reflexionó sobre cómo la repercusión de un cambio de orientación política en Argentina es una victoria de los sectores populares por sobre las élites dominantes y cómo “está en nuestro interés seguir construyendo los vínculos entre los pueblos, no solo del Mercosur, sino de todos los pueblos de nuestra América, como fue el deseo de los patriotas de nuestra primera independencia”.

Asimismo auguró que genera la posibilidad de darle una nueva impronta, como fue con Néstor Kirchner a partir del Consenso de Buenos Aires, tras el avance de los gobiernos neoliberales en la región. “Con los Fernández tenemos la oportunidad de volver a poner el eje en el fortalecimiento de este mecanismo, pero teniendo en cuenta las asimetrías existentes entre nuestros países y tratando de resolver algunos escollos que se plantearon en la etapa anterior, para que verdaderamente sea una integración que redunde en beneficio del desarrollo de nuestros pueblos”, pronunció.

Como miembros de una organización social, declaró además, están interesados en aportar a un fortalecimiento de la hermandad. “Reconocer nuestra raíz común y nuestro destino común. Debemos profundizar y fortalecer la dimensión social de Mercosur, avanzar en proyectos de infraestructura regional que mejoren la conectividad y modernizar las rutas de comunicación con vistas al desarrollo económico y social y planificar los lineamientos generales de la nueva arquitectura financiera regional”.

La integración, sin dudas, tendrá características nuevas porque no se puede volver el tiempo atrás. Para Kreynes, no se va a definir por cuestiones geográficas y de cercanía, sino por acuerdos políticos e ideológicos. “Políticas como las de México, las de la República Oriental del Uruguay, las de Bolivia, podrían generar -por las coincidencias que tienen- acciones conjuntas, no solo  para elaborar proyectos comerciales o productivos, sino para coordinar políticas que favorezcan la autonomía regional”.

En ese mapa, el analista planteó la urgencia de mantener actitudes más sanas con los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua, que las que tiene el gobierno de EEUU y los políticos que le hacen “coro” a Washington.

No pocos expertos en materia internacional dudaron en describir el proceso que vive la región como de ola neoliberal que atravesaba el continente sin marcadas resistencias.

Sobre ello, Castro aseveró que los gobiernos de derecha llegaron al poder por engaño y maniobras fraudulentas, posibles por el apoyo de los aparatos mediáticos y judiciales de los distintos países. “Nunca creí que había llegado una ola porque Macri ganó mintiendo al electorado y con una campaña tramposa en términos de contrato electoral, Lenín Moreno en Ecuador traicionó el mandato popular porque, habiendo sido el vicepresidente de Rafael Correa, lleva adelante un gobierno de signo contrario; y en Brasil dieron primero un golpe parlamentario para destituir a Dilma y luego un golpe judicial para detener a Lula, y así trabar la posibilidad de que sea candidato a presidente”.

Entonces concluyó: “Los gobiernos de derecha pueden llegar una vez al poder, pero no van a subsistir en el poder más de un mandato”.

 

3 comentarios en «Mercosur ante el cambio de gobierno en Argentina»

  1. EXCELENTES LAS ACLARACIONES QUE NOS HACE LA SEÑORA CASTRO, ESTO ES REALIDAD CRUDA, LOS PUEBLOS QUE COMPONES NUESTRA REGIÓN TIENEN QUE REACCIONAR A TIEMPO, QUE ES LO QUE NOS PUEDE LLEVAR AL PROGRESISMO QUE NECESITA LATINO AMÉRICA, LIBRES DE TODOS ESTOS PERSONAJES QUE SE CREEN DIOSES EXPOLIÁNDONOS EN PROVECHO DEL CAPITAL INHUMANO, EL PROGRESISMO ESTOY SEGURO QUE QUE VA RESURGIR Y EN UN TIEMPO COROTO.

  2. La unión de América del Sur, se debe tratar como una muy buena «religión»….
    …para tener posibilidades de hacer realidad el sueño de la unión Latinoamericana.
    Continúe leyendo y reflexione:
    http://unisudamericana.blogspot.com.br/2013/05/la-union-de-america-del-sur-se-debe.html

  3. La derecha dura muy poco en los países con pueblos politizados; mientras que la izquierda, cuando gana, suele repetirse por la misma razón.

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