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Metiditas las manos del demonio

Por Juan Raúl Ferreira.

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El Domingo es el Día del Patrimonio. Como cada año, el Partido Nacional abrirá las puertas de la Casa del Partido al público. En los preparativos, ha colgado en la Sala del Directorio los retratos de Wilson y de Etchegoyen. ¿Pueden estar juntos los retratos de Wilson y del vicepresidente de la dictadura? La misma noche del golpe, uno imponía la dictadura, uno se proclamaba su peor enemigo. El otro se reunía con el dictador Bordaberry. Uno se alistó para luchar en la Segunda Guerra Mundial, el otro fue el único uruguayo condecorado por Hitler.

Esto y otras cosillas ocurren cuando estamos a poco de enfrentar un nuevo acto electoral. Una de las últimas placas publicitarias del Partido Nacional, concretamente de la lista 71, del cerno del candidato Luis Alberto Lacalle Pou, reza: “Este país se construyó con base en el esfuerzo de los madrugadores y no con los brazos caídos esperando ayuda del Estado”. Más allá de los errores de redacción, la idea (y la frase) fue la que usó Macri  para llegar al poder: “La mano mágica del Estado soluciona todo, este no debe tener políticas sociales”.

Por un lado tenemos a la vista en Argentina y a qué conducen esas políticas. No queremos que Uruguay viva lo que hoy vive Argentina. En Brasil, con ese mismo argumento, la reforma de la seguridad social y el régimen jubilatorio, que  condenará al hambre a millones de brasileños al llegar a la edad de retiro, ya tiene aprobación en una de las cámaras. ¿Queremos esto para Uruguay?

En este mundo complejo, de voto protesta y no de propuesta, vemos en jaque a países europeos, sin capacidad de formar gobierno. Vemos a la derecha extrema triunfando en países donde era impensable, como en las parlamentarias europeas de Francia. Uruguay demostrará su capacidad de anteponer los intereses de las grandes mayorías y sacar a luz su sólida formación democrática.

A pesar de todo lo que no se informa, la tragedia de Brasil hace carne en su gente día a día. “Cuando veas la bardas [no barbas como dijo un senador blanco] arder, pon las tuyas en remojo.” Bardas eran las muros de paja que separaban los predios en la Edad Media; barba es otra cosa, no se prende fuego. Sin embargo, llama la atención el discurso en el Parlamento del Mercosur, en el viejo Parque Hotel de Montevideo, del legislador Waldir, del partido de Bolsonaro.

“[Quiero] felicitar al pueblo uruguayo porque por las encuestas primarias va a dar un giro a la derecha. Entonces, un especial abrazo a nuestro candidato derechista Lacalle Pou. Un especial abrazo a él, felicitaciones al pueblo uruguayo», manifestó en la sesión. En esta misma línea, quiero hacer una mención al pueblo argentino, maravilloso, nuestros hermanos argentinos que llenaron la Plaza de Mayo, que espectáculo, por la reelección de Macri. Pueblo argentino espectacular, qué maravilla. Quería hacer un agradecimiento al pueblo uruguayo por la gran recepción que hicieron a los parlamentarios aquí presentes.

Un especial abrazo al candidato del Partido Nacional, felicitaciones al pueblo uruguayo. Viva Lacalle Pou, viva Macri, viva la derecha argentina, brasileña y uruguaya”.

¿Estos serán nuestros compañeros de ruta? ¿Este es el camino al abismo que está dispuesto a votar el pueblo uruguayo? Estamos seguros que no. “Cuando se gana con la derecha, es la derecha que gana”, decía el chileno Radomiro Tomic; no era un izquierdista. Fue el candidato que enfrentó electoralmente a Salvador Allende cuando este fue electo, que ya notaba que sus aliados no iban a transitar el camino democrático.

Hemos jugado con fuego en política internacional. Me atrevo a sugerir más prudencia. El Grupo de Lima inventó la idea de hacer surgir dos presidentes, en un mismo país que disputen el reconocimiento internacional. La máquina mata al inventor. Es a Perú al que hoy le ocurre: el Congreso declara vacante el cargo de presidente y el presidente no reconoce al Parlamento, que ya había elegido una presidenta. Ni el Congreso reconoce al Parlamento ni este el mandato del presidente. Suena conocido, ¿no?

El Partido Nacional condenó la decisión del Uruguay de abrirse del TIAR. El Partido Nacional viene condenando el TIAR desde 1947. Primero Herrera, luego Wilson, y finalmente, a inicios de 1989, el propio presidente electo Lacalle de Herrera. Pero, ahora, como el gobierno que toma la medida reclamada tantas veces es un gobierno del Frente Amplio, el Partido Nacional reacciona y se alinea con Bolsonaro y Macri en apoyo de la medida anunciada por algunos Estados en el seno la de la OEA.

Formado en el Partido Nacional y habiendo militado, aun en arriesgados momentos críticos, más de 50 años, no me representan sus titulares actuales. No dudo que lo mismo les pasa, como constato en cada salida del interior, a muchísimos que vienen del mismo origen.

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