De pie los esclavos sin pan: El movimiento sindical y la crisis

Fiel a la su historia y tradición, el movimiento sindical está dando batalla para que la crisis no la paguen los más débiles, y si pagan, que sea al menor costo posible. Además de la realización de una plataforma reivindicativa de los derechos de los trabajadores, están colaborando con las iniciativas barriales solidarias y realizando una campaña de recolección y distribución de alimentos.

Pit-Cnt entrega mil canastas para ollas populares
Foto Archivo.

Laura Alberti, responsable de la Secretaría de Organización del Pit-Cnt, le contó a Caras y Caretas cómo se está organizando la solidaridad en la central sindical.

 

«Primero llegó un camión refrigerado con una tonelada de pollos y a los pocos minutos, enormes vehículos se acumulaban en fila en la calle Jackson, a la espera de que una cadena humana comenzara el proceso de descarga. Desde arriba de los camiones, uno o dos operarios lanzaban los paquetes de fideos, harina, polenta o azúcar, al primer integrante de la cadena humana -formada por militantes sindicales y voluntarios- que a su vez reenviaba al siguiente que se encontraba a unos dos metros, y así hasta completar el destino de descarga en el escenario del anfiteatro. Los primeros estaban bajo agua. Pasaban las horas, pero la lluvia no tenía intenciones de dar tregua. Y la solidaridad tampoco. Algunos de quienes descargaban en los primeros metros bajo agua ni siquiera eran sindicalistas del Pit- Cnt. Sin embargo, empapados y cansados, a medida que avanzaba la tarea, alentaban al resto para que nadie aflojara”.

Este es un simple fragmento del relato que describe cómo se está organizando la solidaridad desde la central sindical, difundido por la organización.  

Así se están viviendo las jornadas en la sede del Pit-Cnt. Día a día, militantes sindicales o simplemente voluntarios llegan al lugar y se ponen a disposición para organizar, clasificar y limpiar alimentos que luego son trasladados a ollas populares, merenderos y a todos aquellos lugares donde la emergencia sanitaria y la paralización de la actividad laboral les dieron paso al hambre. 

Las donaciones llegan por parte de sindicatos, cooperativas, pequeños y medianos emprendimientos, pero también de quienes menos tienen. Se acercan las familias, vecinas y vecinos, con lo que tienen, así sea un paquete de arroz. Este hecho confirma una frase del dirigente sindical Marcelo Abdala y que Alberti rememoró para describir estas épocas: «La gente no da lo que le sobra, sino que lo que le falta», dijo en una entrevista publicada en el portal del Pit-Cnt. 

Esta es una característica indiscutible que el movimiento sindical ha sabido mantener durante toda su existencia y que hoy se pone en valor una vez más: la solidaridad. 

 

La lucha: cruel y mucha

Esta situación no se parece a ninguna otra que esté registrada en la memoria reciente de los uruguayos. Es económica y sanitaria. Para Alberti siquiera es comparable con la crisis del 2002 que seguramente todos recordamos. «Hay gente que se quedó sin trabajo o fue enviada al seguro de paro y está sin la posibilidad de llevar el dinero para la olla y alimentar a sus familias. Durante la crisis del 2002 tenías la posibilidad de salir a hacer changas o trabajos diarios como hacer la feria, pero ante la emergencia sanitaria eso no es posible».

Alberti describe el impacto económico de la crisis sobre la clase trabajadora como «catastrófico» en el sentido que de un día para el otro golpeó brutalmente la economía de muchas familias. «El impacto lo veo en el día a día de los trabajadores. La rutina cambió, tenés que quedarte en tu casa aun sabiendo que al otro día no tenes qué darle de comer a tus hijos.  Aquellos trabajadores que no tienen protección social, como los trabajadores por cuenta propia, unipersonales o monotributo están experimentando una emergencia muy compleja, hay gente que la está pasando muy mal». 

 

Acción y resistencia

Como parte de las estrategias que desplegó el Pit-Cnt para afrontar la crisis económica y social instalada por la emergencia sanitaria que impuso el coronavirus, podemos mencionar la conformación de una plataforma reivindicativa de derechos para la clase obrera y para los más vulnerables. 

Es así que en conjunto con diversas organizaciones nucleadas en la Intersocial, el día 23 de marzo emitieron un comunicado con más de 10 medidas de combate a la situación de emergencia sanitaria decretada por la pandemia de Covid-19 en Uruguay. 

Según recordó Alberti, entre estas medidas se destaca la creación de una «renta transitoria de emergencia» orientada a todos aquellos que no cuenten con un ingreso mínimo que les asegure el acceso a los bienes y servicios básicos. «Tanto Mides como BPS, la intendencia, así como otras organizaciones, cuentan con la información suficiente para identificar los hogares y colectivos con mayores condiciones de vulnerabilidad, focalizar en los trabajadores informales e instrumentar la ayuda sin demoras». 

Otra de las medidas incluidas en el documento fue exigirles a las empresas que en estas circunstancias no implementen descuentos salariales a sus trabajadores, así como adelantar las licencias y ese tipo de acciones. «Sabemos que esas cosas están pasando y que hay empresas que manejan ese discurso de que hay que ponerse la camiseta y hacer un esfuerzo y acceder a una licencia, pero en este tipo de cosas el que siempre termina haciendo el esfuerzo es el trabajador». 

Asimismo, se solicitó postergar el aumento de las tarifas públicas, congelar alquileres y cuotas de créditos hipotecarios por seis meses y flexibilizar el pago de tributos, cortes de servicios, alquileres y desalojos. «Con respecto a la flexibilización de las tarifas, no fuimos escuchados y nos parece algo fundamental porque la gente está preocupada por comer. Es necesario entender que en este momento eso ayudaría mucho a que en los hogares se preocupen por comer y por la salud, que es lo fundamental», enfatizó. 

Alberti también destacó la convocatoria a la caceroleada que realizó la central sindical en conjunto con la Intersocial como otra forma de lucha y reivindicación en un momento en el cual no se pueden hacer otro tipo de movilizaciones en la calle como es característico de este movimiento.  «Muchas personas lo tomaron como una acción en contra del gobierno, pero no fue en contra de nadie sino en apoyo a las medidas incluidas en la plataforma». 

«La caceroleada, que se llevó a cabo el día 25 de marzo, recibió muchas adhesiones y apoyo, incluso de gente que no tiene el mismo pensamiento político, pero igual salió a golpear la olla. Eso nos reconfortó mucho porque creemos que en este momento no se trata de ideologías políticas, sino de defender al más débil». 

La dirigente contó que actualmente, y desde hace dos semanas, la central sindical se encuentra llevando a cabo una campaña de solidaridad en la cual se están recolectando donaciones de alimentos y redistribuyéndolos. También están brindando apoyo a las iniciativas barriales como las ollas populares, pero tomando las precauciones necesarias.  «Debido a la situación que se vivía en los barrios decidimos como organización social apoyar estas iniciativas, pero sabiendo que no se trata de las ollas populares de 2002 cuando todos podíamos ir a dar una mano y quedarnos a comer. Ante la emergencia sanitaria hay que tener cuidados tanto como para quienes preparan las ollas como para quienes van a retirar los alimentos. En ese sentido nos asesoramos y armamos un protocolo de acción que contó con el aval del Sindicato Médico del Uruguay para poder informar sobre cómo deben realizarse, cómo deben acopiarse e higienizarse los alimentos, cuántas personas deben cocinar, qué distancia tiene que existir entre las personas que forman la fila para retirar la comida, entre otras cosas».

Consultada sobre la postura del Mides, que recientemente desalentó la realización de ollas populares en los barrios bajo el argumento de que van en contra de las recomendaciones sanitarias, Alberti fue directa en la respuesta. «Somos conscientes del ‘quédate en casa’, pero la gente tiene hambre». En tal sentido, explicó que lo mejor que pueden hacer es apoyar la iniciativa con responsabilidad y brindando información para protocolizar la acción y que se haga de forma adecuada.  «Las ollas surgen porque la solidaridad es parte del pueblo uruguayo». 

Con respecto a las canastas alimentarias, Alberti aseguró que se consultó a la Asociación  Uruguaya de Dietistas y Nutricionistas para asesorarse en cómo se debían armar y qué alimentos debía incluir. 

 

El sindicalismo en tiempos de pandemia

En estos días le pregunté a dos viejos colegas de militancia, de esos muy curtidos y empapados por la lucha, qué significaba para ellos el sindicalismo, sobre todo en estos momentos de crisis. «Tiene que ver con una visión colectiva y de dar pelea», me dijo Fefo. Lo describió como un espacio en el cual es fundamental la cercanía con los compañeros. «No importa si estás en la mesa o en un ámbito más general, siempre pensás el mundo desde ese lugar». También hizo referencia a la identidad y a la conciencia de clase. «Empezás con una marcha, algún paro, haciendo una pancarta, mirás alrededor y decís ‘esta es mi gente’. Y al rato decís ‘esta es mi clase’, no es una revelación ni una epifanía, es un proceso. También están la rebeldía y la solidaridad y, aunque no solemos mencionarlo, el amor». 

En el sentir de mi otro compañero, Walter, también estuvo presente la palabra «conciencia de clase» y eso no me sorprendió. «El sindicalismo como organización natural de los trabajadores tiene propuestas que van no solo en un sentido: luchar por los derechos dentro del sistema capitalista en pos de una sociedad sin explotados ni explotadores».

Ellos son solo dos de los tantos trabajadores que militan y pelean en las calles, por sus derechos y también por los de aquellos que deciden luchar desde otros ámbitos o quedarse en casa. Pero supongo que el sentimiento es compartido por la mayoría de los trabajadores que entienden el sindicalismo como un respaldo y una herramienta fundamental con la cual reparar las injusticias a las que se ve sometida la clase obrera. Una herramienta que se puede desgastar, oxidar, pero jamás dejará de funcionar. 

 

3 comentarios en «De pie los esclavos sin pan: El movimiento sindical y la crisis»

  1. Gracias a todos los que estan colaborando. Estoy muy lejos de mi querido Uruguay para ayudarlos. Que la suerte los ayude siempre.

  2. Vi el video donde estan las protecciones a los que colaboran, una omision mas del pit cnt, falta gente que piense

  3. Por primera vez van a poner dinero los privilegiados empleados.públicos que perciben salarios líquidos de más de 200.000 pesos. Estas personas llega fin de messemana y COBRAN sin importar la situación que este viviendo el.país, no les importa el tiempo si.llueve o hay seca y la.producción va ser mejor o.pero, no salen a buscar préstamos para pagar a los empleados cuando el.negocio no esta funcionando, y si algún día quieren cobrar más hacen paros perjudicando al verdadero pueblo uruguayo.

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