Mujeres y disidencias trabajadoras de la música

“Queremos que el Estado nos permita trabajar como artistas”

El colectivo Mydmus, Mujeres y Disidencias en la Música Uruguaya, es un espacio dedicado a la difusión de la agenda de actividades de las trabajadoras de la música que integran este grupo y que ,debido a la inequidad de género existente en los escenarios artísticos, se encuentra batallando por una mejor distribución del trabajo.

En 2019 los festivales de la Semana de la Cerveza, en Paysandú, Minas en Abril y el espectáculo de apertura del Antel Arena evidenciaron que el ámbito artístico y cultural también es un espacio exageradamente masculinizado y no necesariamente por falta de talento, sino que la cultura termina siendo otra víctima de la lógica patriarcal que impera en la sociedad. En este contexto, el colectivo orientó sus esfuerzos en realizar charlas sobre la ley de cupos y se pronunciaron para manifestar la ausencia de mujeres en las grillas de los espectáculos artísticos. Con esta acción, el colectivo logró modificar alguna grilla, pero no lo suficiente como para instalar la idea que se trata de un tema de justicia.

Teniendo en cuenta tales antecedentes, el 25 de setiembre Mydmus se movilizó y exigió que se reconsideraran las grillas de los festivales que venían por delante: el Durazno Rock y la Semana de Barros Blancos. El colectivo realizó una carta, manifestando su rechazo ante esta situación y reivindicando el lugar de las mujeres en los escenarios. De esta forma, las trabajadoras de la música exigieron que “todo festival y evento musical que se organice con fondos públicos respete la equidad de género, predicando con el ejemplo”. En tal sentido, la carta señalaba que Uruguay debe ser consecuente con uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con los cuales se comprometió ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Nada menos que la Igualdad de Género.

“Somos muchas/es en todas las áreas: técnicas/es, productoras/es, iluminadoras/es, vestuaristas/es, compositoras/es, cantantes, ejecutantes de instrumentos, sonidistas/es, intérpretes. La ausencia de mujeres en las grillas atenta contra nuestro trabajo y es una situación que requiere ser vista con urgencia», expresa el documento.

El 2020 arrancó mal. Los eventos musicales Uruguay a Toda Costa, Festival Medio y Medio, Festival Internacional Serenadas, Movimiento Cultural Jazz a la Calle, Soy Musica Fest 2020 La Paloma y el Festival Internacional de Jazz de Punta del Este reflejan nuevamente una inequidad de género alevosa. El colectivo nuevamente se pronunció al respecto mediante una nueva carta que reúne las reivindicaciones de la anterior y agrega la preocupación ante una situación que constituye “una mala señal” de referencia para las futuras generaciones que se están formando en el ámbito artístico. “Resulta particularmente evidente en el caso del Movimiento Jazz a la Calle, que genera un encuentro de músicos cuya razón de ser primera y última es la actividad pedagógica que están llevando adelante en su escuela a la que asisten niñas y niños que estarán debajo de esos escenarios, y aprenden de lo que oyen, pero también de lo que ven», relata el documento difundido por el colectivo el 9 de enero de este año.

La realidad es que al observar las grillas de los espectáculos previstos para el 2020 se hace notoria la invisibilización a las mujeres y disidencias que trabajan en la música, y esta situación es igual en eventos organizados por organismos públicos como por empresas privadas.

Recientemente el colectivo Más Músicas Uruguay, un subrgurpo creado a partir del colectivo Mydmus que está enfocado en la búsqueda de igualdad de género en la escena musical uruguaya, analizó la grilla de ocho espectáculos musicales que se desarrollarán en 2020. Se trata de Uruguay a toda costa, Festival Medio y Medio, Soy Música Fest, Festival Internacional Serenadas, Movimiento Cultural Jazz a la Calle, Festival del Lago Andresito y Expo Bella Unión 2020.

De este análisis se pudo concluir que solo un 20% de las propuestas musicales son integradas por mujeres y disidencias. Con respecto al total de personas que suben a los escenarios, aproximadamente solo un 8% son mujeres y disidencias, cuando este grupo de personas representa más del 52% de la población.

Mujeres protagonistas

Caras y Caretas dialogó con Brigitte Umpiérrez y Sara Petrocelli, mujeres trabajadoras de la música e integrantes del colectivo Mydmus, quienes manifestaron que su lucha por visibilizar el trabajo de mujeres y disidencias en el ámbito artístico uruguayo y equiparar las grillas de espectáculos lleva más de un año. “Las mujeres al ser ciudadanas estamos aportando con nuestro trabajo, al igual que los hombres, y lo que estamos pidiendo es poder integrar las grillas de espectáculos realizados con dineros públicos, o con parte de dineros públicos, en forma equitativa. Así como nosotras aportamos con nuestro trabajo y nuestro dinero, queremos que el Estado nos dé la posibilidad de trabajar como artistas y de cobrar por nuestro trabajo como corresponde”, expresó Umpiérrez.

Por su parte, Petrocelli remarcó que el colectivo está conformado por más de 300 mujeres y disidencias trabajadoras de la música, y que surgió como respuesta a la escasa participación femenina de mujeres en festivales artísticos. “La primera movilización surgió a partir del festival de la Semana de la Cerveza en Paysandú. En esa oportunidad se logró modificar un poco la situación, pero la idea es seguir denunciando esa inequidad en festivales, sobre todo en los que cuentan con apoyo público”.

Para las artistas, actualmente no existe una real consciencia de la temática. “No vamos a pretender inmediatamente conformar el 50% de las grillas activas, aunque sería un ideal. Simplemente queremos equiparar e instalar la idea de que se trata de una cuestión de justicia y no de imposición”, expresaron.

Con respecto a las repercusiones de las recientes movilizaciones que realizó el colectivo, contaron que, en algunos casos, se obtuvieron respuestas positivas. “En el festival de Jazz a la Calle se nos escuchó y se nos dio la oportunidad de hablar de esta temática y de presentar nuestro colectivo, no en un horario central, pero al menos es un avance», reconocieron.

Otro mensaje que pretende dejar este colectivo está relacionado a erradicar la violencia de género que también se vive en los escenarios. “Cuando se sube al escenario una mujer, no dicen qué bien que canta o mirá qué bueno lo que hace, sino que primero se le saca la radiografía, o se analiza si se mueve bien o no, entre otras cosas que no tienen nada que ver con lo artístico. Queremos eliminar esa imagen de las mujeres como floreros”.

Hacia una ley de cupos

En tal sentido, contaron que uno de los objetivos principales del colectivo es lograr que se apruebe la ley de cupos en espectáculos artísticos. Se trata de una iniciativa que fue presentada a mediados del año pasado por la diputada frenteamplista Manuela Mutti (MPP) y que logró poner sobre la mesa la necesidad de que se apruebe este proyecto. En aquel momento se desarrolló un conversatorio en el parlamento para instalar la temática, en el cual Mutti defendió su iniciativa entendiendo a la cultura como un elemento clave para las transformaciones sociales. En tal sentido, calificó al proyecto como un “mensaje social nuevo que irrumpe en la sociedad”.

En esa oportunidad, la presidenta de la Cámara de Diputados, Cecilia Bottino, también se pronunció manifestando que la democracia paritaria implica habilitar una mayor participación de las mujeres en todos los espacios. “Las músicas uruguayas siempre han cumplido un rol fundamental, pero también sabemos que han pasado desapercibidas. En el discurso las aplaudimos, pero en la práctica nos damos cuenta de que esa relevancia que tienen se deja de lado”.

En términos generales, la ley inicial promueve que al menos la mitad de la distribución que hagan en esta materia los organismos estatales y paraestatales se destine a la contratación de intérpretes nacionales. Con respecto a los porcentajes, se establece que un mínimo de 30% sea para mujeres, un mínimo de 30% para artistas emergentes (aquellos que no facturen anualmente más de 109 mil pesos por su trabajo) y un mínimo de 30% para artistas locales.

El colectivo Mydmus cuenta con diferentes comisiones de trabajo entre las cuales se encuentra la comisión de la ley de cupos en la cual están trabajando aproximadamente 6 integrantes, quienes estiman que ni bien asuma el gobierno electo presentarán el proyecto. “Queremos ser optimistas, creemos que no estamos pidiendo nada que no sea posible o que no sea justo. Independientemente del color político, confiamos en que hay personas sensibles a las realidades y creemos que vamos a tener buena recepción. No queremos sacar a nadie del lugar, sino compartirlo”, afirmaron.

“Como artistas lo que podemos hacer con nuestra realidad actual es dar el máximo en el escenario y tratar de que las artistas que vengan después tengan su lugar como corresponde. De eso se trata la ley”, agregaron.

Umpierrez y Petrocelli integran la comisión que está trabajando en este proyecto de ley y contaron que se encuentran en proceso activo. Redactando y modificando algunos aspectos del contenido del primer documento que se redactó, así como evaluando el tema de los porcentajes que reclamarán.

Para concluir, las trabajadoras de la música se mostraron convencidas ante la necesidad de que se apruebe esta ley, y tienen expectativas de que así será, entendiendo a Uruguay como un país pionero en respetar los derechos humanos. “Queremos ponernos a ese nivel que Uruguay tiene de consciencia social. Sabemos que vamos a dar ese paso que se ha dado en otras oportunidades”.

9 comentarios en «“Queremos que el Estado nos permita trabajar como artistas”»

  1. No concuerdo para nada los festivales deben de cenar los cupos con los artistas que convoquen sean hombres o mujeres o con los artistas que gusten o que reúnan condiciones para tal festival al que van a participar.
    Se está tornando el tema de la exigencia de cupos ridículo.
    En tal sentido otros colectivos podrían empezar a exigir lo mismo Entonces ya no importa la capacidad ni la convocación que lleve cada artista sino el cupo.

  2. El festival Canciones de otoño tuvo mucha participación de mujeres podrían haberlo aclarado estas artistas que se quejaron.

  3. Increíblemente estamos de acuerdo en algo G!!!

    • Si Juan siempre hay algún punto de acuerdo.
      Lo principal en la diferencia es mantener el respeto entre las personas y en el espacio en el que uno está.
      Disfrute del domingo que parece que va a ser de playa.

  4. M E . . A B U R R E N . . D E M A S I A D O . . L A S . . F E M I N I S T A S . . !

    Pues sí. Me aburren soberanamente.
    Además de ir de víctimas son unas plastas. Lloriquean por cosas que no suceden
    y por males que no padecen. Muere más gente de accidente de tráfico que señoras
    asesinadas por las parejas que ellas mismas eligieron.

    Y nadie se echa las manos a la cabeza. Ni salen en la tele personas con lazos de
    colorines, para decirnos que ha muerto uno más en la carretera, ni hacemos minutos
    de silencio en las puertas de las Universidades y Municipios.

    A las feministas les importa un comino y una mierda el resto del mundo.
    Muere más gente por comer grasa y de cáncer que por ser transexual, pero nos dan
    tanto la paliza que parece que solo se mueran ellas, que solo ellas tengan hijos,
    y que solo ellas padezcan cáncer (de mama, claro, el de próstata les importa nada).

    Son egocéntricas a reventar, y totalitarias frustradas. Están potenciando la misoginia
    a pasos agigantados, porque son unas sectarias y es un aburrimiento poner la tele
    estos días, sólo hay estas pibas quejándose y gritando por la calle como histéricas.

    Este feminazismo se alimenta de que hay muchos idiotas violentos, llenos de frustraciones porque sus padres le dieron todo lo que les apetecía.
    Es lo que pasa, si no educas a la gente, éstas se vuelven rebeldes y se hacen violentos.
    En el mundo muchos hombres y mujeres que son violentos, por estupidez y falta de valores.

    Son gente frustrada, que no agrede por ser machista, sino por ser imbécil perdida.
    Todo el mundo sabe que los chicos no pegan a las niñas, pero como se han empeñado en
    decir que somos iguales, pues algunos tratan a sus novias creyendo que son sus colegas
    de borrachera. Son idiotas, de acuerdo; pero son una minoría que carece auto control.

    Las femiplastas han distorsionado la verdad que esconde la violencia humana, y solo ven
    sexos enfrentados donde deberían ver personas. Este grupo no pretende la igualdad ni el reconocimiento de las mujeres en la historia, lo que quieren es destruir lo que han ridiculizado previamente.

    Son realmente insoportables y son lo más parecido a una secta. En realidad odian
    (además de a los hombres) a las mujeres de toda la vida, a sus madres y a sus abuelas.
    Y por supuesto tienen un complejo de Electra mal resuelto odiando a todos los hombres
    del mundo, en especial a sus padres varones.

    La lucha de clases es ahora una lucha de géneros, y para eso cualquier destrucción
    y enfrentamiento del enemigo es estupenda y fetén. Para eso no dudan en dividir la
    sociedad en cientos de géneros (opresores y oprimidos), ubicando como el gran enemigo
    el heterosexual macho de toda la vida, y a todos los que se oponen a su ideología.

    Son patéticas y dan cierta vergüenza ajena. Pero no lo entienden, porque creen que son
    guays y que están cambiando el mundo.
    Tienen gafas con lentes patriarcalistas y solo miran el mundo a través de ellas. Todo
    es machismo y falocracia para esta gente, y se escurren por la tangente de la manera
    más torpe posible, que es intentando hacer un discurso inteligente.

    Están ciegas y en su ceguera pretenden que todos pensemos como ellas. Son una secta
    y actúan sectariamente; lo mismo defienden que matar a sus hijos es un signo de “empoderamiento”. Estas tías aparcan en doble fila, mean de pie y te insultan porque
    usas de la cortesía más elemental y de la educación que ellas pretenden destruir.

    Como todo es patriarcalismo social están empeñadas en cambiarnos a todos con sus
    ocurrencias. Obligan a que los niños jueguen con muñecas y odian a los padres que
    regalan cocinitas a sus hijas. Exhiben una superioridad moral que no tienen y nos
    quieren vender que salvo ellas que tienen la razón absoluta, todos estamos equivocados.

    Pero no. Ni la sociedad es patriarcal, ni ellas son estupendas, ni estamos equivocados,
    su manifiesto es “monjil y putrefacto”. Y así con todo. Se creen superiores y en su
    sectarismo todo es machismo y falocracia. Menos ellas, claro; que tienen la verdad
    absoluta y viven iluminadas por sus gafas especiales.

    Por suerte, no representan a las mujeres. Son tan solo una minoría chillona que hay que detener antes de que, además de aburrirnos, nos castren. Y es que el mundo está lleno
    de mujeres que no piensan igual que estas exaltadas. Las mujeres que piensan distinto
    deberían salir a la calle más a menudo.

    Expresar que aborto es un mal que ataca la sociedad, y afirmar sin ambages que optar
    por tener una familia equilibrada y normal no es un delito. Deberían contar más que
    no necesitan cuotas para alcanzar puestos de responsabilidad. Que valen mucho no por
    ser mujeres, sino por ser inteligentes, creativas y moderadas.

    Deberían contarnos que ser mujer no es nada especial ni distinto a ser hombre, que
    unas son estupendas y que otras son unas lerdas, igual que los hombres. Deberían
    contarnos que son personas, creativas, emprendedoras, trabajadoras, brillantes y
    fuertes, que son capaces del perdón y del amor, de la autoridad y de la firmeza.

    Y también capaces de todo lo contrario, como los hombres. Que ser mujer no es nada
    especial, pero que tampoco tienen por qué renunciar – si no les da la gana – a las
    señas de identidad que les hacen distintas a los hombres. En definitiva, no tienen que contarnos a todas horas que son mujeres, nos basta con que nos digan su nombre y su DNI.

    Solo así saldré a la calle a reivindicar lo que en justicia les pertenece. Lo que nos pertenece a todos y que las «petardas» de turno nos están robando, año tras año con su fanatismo abusivo y extendido.

    E L . . M U N D O . . T H E . . W O R L D . . T A M B I É N . . E S . . M A S C U L I N O . !

  5. Ivanceo: pero ahora decir lo contrario es muy mal visto y cuando se es mujer como mi caso peor aún.
    Ni le cuento ser abogada o abogado de un hombre en un juicio de familia.
    No me dedico a dicha materia pero le diré que mis colegas que les toca defender algún señor son tratados prácticamente en algunos juzgados no digo en todo cómo que fueran de entrada culpables de algo.

    • Estimada G, comparto su postura.

      Sólo intento arrimar algo de sensatez al tema de las feministas.
      Mantenerlas activas, significará en un mediano plazo la desintegración de
      la sociedad, y de las familias constituidas hasta la apertura del siglo XXI.

      Para el mundo globalista, un cambio de siglo conjuntamente con el comienzo
      de un nuevo milenio, traerá aparejado nuevas luchas intestinas, donde
      aparece un nuevo rival estratégico, la mujer empoderada vs. el hombre.

      Nada es casualidad en esta vida, todo a sido calculado milimétricamente.
      New World Order, será la gobernanza mundial hasta el fin de los tiempos.
      Será una lucha de todos contra todos, hasta que se acepte una única forma
      de gobernanza Mundial.

      Le envío un cordial saludo de año nuevo, y gracias por leerme asiduamente.

  6. Vale por el comentario de «ivanceo». Al artículo lo abandoné en el primer párrafo.
    Hace mucho que había dejado de leer Caras y Caretas, por la profusión de trolls y la violencia de los comentarios.
    Saludo que hayan decidido limpiar el diálogo.

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