Pandemia mundial y fiscalidad internacional: Quién tiene que pagar la crisis

Por Víctor Carrato.

¿Quién paga la pandemia?

El pasado lunes 15 se llevó a cabo una conferencia de prensa virtual organizada por la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional (Icrict, por su sigla en inglés) en la cual participaron, entre otros, el colombiano José Antonio Ocampo, presidente de esta organización y exdirector ejecutivo de la Cepal y exsecretario general adjunto de las Naciones Unidas, el premio Nobel Joseph Stiglitz, el economista francés Thomas Piketty y Jayati Ghosh, profesora de Economía de la Universidad Jawaharlal Nehru de Nueva Delhi, India. También Caras y Caretas fue invitada.

José Antonio Ocampo destacó que muchas corporaciones evaden impuestos a través de distintos mecanismos y esta crisis ha generado un masivo incremento en la demanda de recursos del sector público. Millones de pobres y sectores vulnerables han sido afectados y están perdiendo sus empleos en todo el mundo, por lo que es necesario un esfuerzo significativo en esta área.

Señaló que actualmente hay una discusión en el marco de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que debería tomar decisiones este año al respecto, pero ahora se ha postergado por las negociaciones sobre la forma en que se gestionarían los impuestos sobre los servicios digitales a través del sistema fiscal internacional.

Sostuvo que es necesario adoptar normas más estrictas para evitar la evasión de impuestos, y también el  Icrict apoya la idea de un impuesto al patrimonio a las empresas del 25% como mínimo en todo el mundo.

Finalmente recordó la idea de un registro internacional, como un mecanismo para que las autoridades tributarias puedan saber quiénes son los beneficiarios reales de las diferentes formas de riqueza.

 

Mayores estímulos fiscales

La economista india Jayati Ghosh recordó que la pandemia ha incrementado las desigualdades en el mundo. Los países en desarrollo han sido afectados por el impacto económico de la crisis incluso antes de la crisis sanitaria. Advirtió que a menudo no se entiende que los países en desarrollo son incapaces de llevar a cabo los estímulos fiscales necesarios para enfrentar las desigualdades.

Así que muchos países están comprometidos en más austeridad fiscal aun en estos tiempos. Esto es sorprendente, dijo, porque, como saben, tenemos un 70% de trabajadores informales, los cuales no tuvieron ningún ingreso en los últimos tres meses.

Muchos países están muy preocupados por el déficit fiscal y el incremento de la deuda por un mayor gasto público, por lo que Ghosh propone que hay que permitir que los impuestos aumenten los ingresos públicos no solo para el próximo año, sino ahora.

 

Que paguen más los que tienen más

Joseph Stiglitz comparó los recursos que se necesitó para enfrentar la crisis de 2008 y la actual, señalando que esto es cien veces peor, por lo que está muy claro que necesitamos mayores ingresos.

Dijo que hay un par de principios básicos en la política tributaria, que es necesario que aquellos que pueden pagar más paguen más y además que los impuestos sean menos distorsionadores para crear un campo de juego nivelado de tal manera que los impuestos sean justos.

Recordó que antes de la pandemia, el sistema de impuestos que teníamos no era justo, era distorsionador, ya que existen las grandes multinacionales que habían ideado formas de evitar los impuestos a través de la competencia fiscal, aprovechando los paraísos fiscales, etc.

Esa economía distorsionada, en la cual las multinacionales estaban escapando, con el pago de impuestos más bajos gracias a las pequeñas empresas, las empresas locales y eso distorsiona la economía y también fue injusto. Entre estas desigualdades y distorsiones, las más grandes estaban asociadas con las compañías de internet, Apple y Google. Ellas estaban pagando una fracción del 1% de sus ingresos de impuestos en Irlanda y cuando esta nación quedó expuesta, Apple se mudó a las Islas Jersey, por lo que estaban comprometidos a no pagar su parte justa de los impuestos y eso es lo que de alguna manera instigó este movimiento.

Concluyó que, irónicamente, la pandemia ha ayudado a las compañías que han evitado los impuestos. Las empresas de internet son las grandes beneficiarias porque su personal puede continuar operando, ya que no requieren interacción personal cara a cara. Su participación desproporcionada en el PIB y los ingresos y las ganancias para estas empresas se han exacerbado, mientras las pequeñas empresas, empresas locales tienen dificultades y están cayendo en bancarrota. Entonces, eso hace que la agenda de Icrict sea el tipo de agenda de tener un impuesto a las ganancias corporativas mínimo y tener impuestos justos basados en los ingresos. Esto es más imperativo que nunca, dijo.

 

Un sistema de impuestos más integral

Thomas Piketty se refirió a la viabilidad política de esta agenda. Estimó que es realmente importante darse cuenta de que el actual impuesto corporativo no es suficiente. Se sabe que tiene que apuntar hacia un sistema más integral de impuestos, a nivel individual, progresivos sobre la renta y la riqueza y, además, impuestos corporativos y mínimos.

Opinó que la tasa de impuestos corporativos del 25% es buena, es útil solo en la medida en que se incorpore a través de un sistema global con un registro global para que los gobiernos puedan rastrear la propiedad de los activos, del flujo de ingresos, porque al final  lo que importa saber es la tasa impositiva final.

Recordó que después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania y Japón usaron una riqueza excepcional muy grande, gravando con tasas del 70% y 80%. Aclaró que no fue fácil, fue una lucha política complicada en ese momento. Reconoció que no estaba proponiendo volver a eso, aunque si miramos retrospectivamente este episodio, fue un gran hito porque permitió a estos países llegar rápidamente a muy alto nivel.

“Tenemos que inventar nuevas soluciones y creo que es equitativo este nuevo sistema de impuestos que aquí se propone”, culminó Piketty.

 

Cinco medidas que el Icrict pide a los gobiernos

  1. Introducir impuestos sobre los servicios digitales, diseñados con carácter progresivo y que se apliquen sobre las rentas económicas generadas por las empresas globalizadas de este sector.
  2. Aplicar un tipo impositivo más elevado sobre los beneficios extraordinarios de las grandes empresas en los sectores oligopolizados.
  3. Acordar a nivel global un tipo mínimo efectivo del 25% en el impuesto sobre sociedades en cada país para detener la erosión de las bases imponibles y el desplazamiento de beneficios.
  4. Exigir más transparencia a las empresas que reciban apoyo público y que estén obligadas a publicar su reporte país por país (con los principales datos financieros y tributarios en cada territorio en el que operan).
  5. Publicar datos sobre la riqueza offshore para que cada jurisdicción pueda gravar de forma efectiva y progresiva el patrimonio neto de sus residentes, con un mayor control de los tipos reales que paguen las grandes fortunas y los contribuyentes de altas rentas.

 

Impactos de la pandemia en la economía mundial

Según el FMI, el crecimiento mundial se reducirá -4,2%, una diferencia de 7 puntos porcentuales con respecto a las proyecciones publicadas antes del estallido de la crisis.

Se prevé que el volumen del comercio mundial caiga entre -32% (OMC, escenario pesimista) y -9% (FMI) en 2020.

En América Latina, la pandemia debería provocar una caída del PIB del -5,3% en 2020, la mayor contracción de la historia de la región. Se prevé que el crecimiento en Asia se estanque en el 0% en 2020, el peor resultado de crecimiento en casi 60 años; es probable que ahora se produzca una recesión en varios países africanos -la primera en 25 años-, con efectos dominantes en las ya elevadas cifras de pobreza.

La mayoría de los países en desarrollo se enfrentan a una combinación de rápidas disminuciones de los ingresos por exportación y por turismo. Además, las corrientes de capital se están desviando ahora hacia las economías avanzadas.

Se prevé que las remesas mundiales disminuirán drásticamente en alrededor del 20% en 2020.

Oxfam (confederación de 19 organizaciones benéficas independientes centradas en el alivio de la pobreza mundial, fundada en 1942) ha estimado que los trabajadores perderán hasta 3,4 billones de dólares en ingresos.

Más de 1.000 millones de trabajadores corren un alto riesgo de desempleo.

El desarrollo humano global -que puede medirse como una combinación de la educación, la salud

y los niveles de vida del mundo- podría disminuir este año por primera vez desde que se introdujo

el concepto en 1990, advirtió el PNUD.

 

Impactos en las finanzas públicas

Hasta ahora se han gastado unos 9 billones de dólares de dinero público para limitar el impacto

humano y económico de la pandemia Covid-19.

Según el FMI, los grandes déficits fiscales resultantes harán que la relación entre la deuda y el

PIB aumente en un 20% o hasta 30% en las economías avanzadas y en un 10% en los países en

desarrollo en tan solo un año.

 

Evasión fiscal

A nivel mundial, la evasión fiscal desvía el 40% de los beneficios extranjeros de las empresas a los paraísos fiscales, según el comisionado del Icrict Gabriel Zucman.

El Departamento de Asuntos Fiscales del FMI estima que las pérdidas totales anuales del impuesto de sociedades asociadas a la desviación de beneficios ascienden a más de 500.000 millones de dólares, con 400.000 millones de dólares para los Estados miembros de la OCDE y alrededor de 200.000 millones de dólares para los países en desarrollo por año.

Se estima que solo las multinacionales americanas hacen que la UE pierda casi 25.000 millones de euros en impuestos de sociedades anualmente.

Los ingresos fiscales mundiales probablemente caerán de manera aún mucho más acusada comparada con la crisis financiera entre 2007 y 2009, en la que recogió una caída mundial del 11,5%.

Los recortes del impuesto de sociedades aumentan la desigualdad de ingresos: un estudio realizado en Estados Unidos (EEUU) muestra que un recorte del impuesto de sociedades de 0,5 puntos porcentuales explica alrededor del 7,8% del aumento medio de la parte de ingresos que corresponde a las personas con mayores ingresos entre 1990 y 2010.

Los países en desarrollo dependen relativamente más de los ingresos del impuesto de sociedades como fuente de ingresos del gobierno. El impuesto de sociedades representa el 15% del total de los ingresos fiscales en África y en América Latina, en comparación con el 9% en los países de la OCDE.

Los países en desarrollo solo pueden recaudar entre el 10% y el 20% del PIB en concepto de impuestos, en comparación con el 40% que recauda una economía avanzada típica.

El fundador y director general de Amazon, Jeff Bezos, por ejemplo, ha visto su patrimonio neto crecer un 30,6% en los últimos dos meses, elevándolo a 147.600 millones de dólares; las fortunas de Bezos y Zuckerberg juntas crecieron casi 60.000 millones de dólares, o el 14% del total de 434.000 millones de dólares.

 

1 comentario en «Pandemia mundial y fiscalidad internacional: Quién tiene que pagar la crisis»

  1. No hay que meterse con los malla oro. Solo deben ser solidarios los que tienen menos, eso es lo más justo. Es sentido común, señores.

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