Patricia Robaina: «El escenario es un lugar urgente»

Apoyada por un valioso grupo de músicos locales, la cantante, poeta y compositora Patricia Robaina presenta su último trabajo discográfico, Marimorena, el 18 de noviembre en el teatro El Galpón. En reciente entrevista con Caras y Caretas, la artista melense habló de su proceso creativo, de su historia de vida, y su investigación en la obra poética de Virginia Brindis de Salas.

Patricia Robaina - canciones - escenario
Foto: Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS.

Con su cuarto disco, Marimorena (Ayuí/Tacuabé), a punto de lanzarse, la joven artista melense Patricia Robaina presentará en la sala Campodónico del teatro El Galpón, el 18 de noviembre a las 21 horas, el espectáculo “Quítate de la venda”.

“Será un concierto con una banda de músicos que admiro y quiero muchísimo”, contó Patricia a Caras y Caretas. “Me acompañarán en guitarra Matías Romero, Fernando Cortizo y Mario Rodríguez Lagreca, más Álvaro Salas en la percusión, Valentina Estol en flauta traversa, Andrés Rubinstein en clarinete y Lucía Gatti en chelo Lucía Gatti. Y tendré invitados enormes y soñados: mi hija Satia Cajtak y el colectivo Ricacosa”.

El repertorio incluirá las canciones de Marimorena, “un disco que vengo haciendo desde 2019, con varias personas que estarán ese día, pero que quedó detenido su lanzamiento por la pandemia”. En este proyecto, Patricia incluyó una selección de canciones que compuso a partir de textos de la poeta, periodista y activista afrouruguaya Virginia Brindis de Salas (1908-1958). “También hay canciones de mi autoría en letra y música, con una investigación que vengo haciendo que me llevó a la poesía del bozal e idioma corrupío. El idioma corrupío es un lunfardo que se habla aquí en la frontera, es muy común. Como ejemplo, la palabra cambota, o darse vuelta cambota, para otros lares, es vuelta carnero, en fin. En Melo significa otra cosa. También una canción que hice con los versos populares de las mujeres que vencen o curan con sus cantos. Creo que todo está muy unido. Es un disco temático, sobre todo en lo musical, mezclando candombe, samba, milonga, candomblé, milongón, entre otros ritmos que me habitan desde siempre. La idea era poder traducir todas estas cosas, contar la otra parte, decir desde otros lugares que fueron silenciados o desconocidos”.

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¿Cómo tomaste contacto con la escritura de Virginia Brindis de Salas?

Por una foto que vi y que jamás volví a encontrar. Virginia al lado de un pintor. Siempre he leído mucha poesía y jamás había escuchado su nombre. La busqué y encontré “Pregón de Marimorena”. Me vino una música a mi cabeza. Era un día de lluvia. Pasé horas musicalizando. Así nacieron las primeras canciones. Luego vino Virginia y todo ese gran misterio que la envuelve. Su obra la pude conocer gracias al libro publicado por la periodista Isabel Oronoz, Rompiendo silencios.

 

¿Qué aspectos de su poética y de su militancia te conmovieron y movilizaron?

El realismo de su expresión. La denuncia que usa a la poesía como herramienta. Me sentí muy identificada con la historia de Marimorena, con la historia de una canillita mujer, que pedía el derecho a la jubilación, allá por 1940. Con su feminismo. Con todo su dolor. Yo canté mucho tiempo en los ómnibus de Montevideo, viviendo con mi hija en una pensión. No fue mucho tiempo pero me marcó muchísimo. Además trabajé en prensa radial y escrita sin que se valorará mi trabajo, por muchísimos años. Me costó pila poder permanecer en Montevideo hasta llegar a grabar, expresar lo que siento. Además también disparaba de una situación de violencia. Todas esas cosas injustas me unieron de forma muy profunda a la poesía actual de Virginia. Sus palabras decían todo lo que yo sentía y vivía, y yo solo tenía la canción. Su militancia política me llegó de muchas formas y también su pedido de justicia.

 

Componer a partir de versos de otros autores entraña un desafío en lo formal, en la exploración de la musicalidad y en el trabajo con los recursos expresivos que pueden activarse en la nueva conjunción de palabra y música. ¿Cómo trabajaste con los textos de Virginia Brindis de Salas?

Desarmando y rompiendo: ¡qué atrevida! Siempre escuché a Paco Ibáñez, Serrat, bueno, en mi casa. Creo que eso me marcó mucho. Soy autodidacta. Musicalizar es una gran escuela. La poesía cantada es otro universo. La oralidad tiene muchas formas, pero poner música a una palabra es algo que creo que hago desde niña. Un juego que me acompañó siempre.

 

¿En qué espacio de creación e interpretación te sientes más cómoda: el escenario o el estudio de grabación?

Los dos espacios son muy sagrados para mí. Pero el escenario es un lugar urgente, siempre. Y más después de lo que nos tocó vivir.

 

Has trabajado y trabajas con músicos destacados y valiosos de la escena local. ¿Qué te han dejado esas experiencias? ¿Cuál -o cuáles- te han dejado marcas profundas en lo humano y en lo artístico?

Encontrarme con compañeros con los que vivimos las mismas luchas y en los que, como canta Teresa Parodi, puedo reconocerme, ha sido una gran fuerza para mí. Todos los compañeros y compañeras con los que he compartido siempre me han dejado algo. Estoy muy agradecida de vivir la música que traigo en mi guitarra con este gran escenario humano y sensible.

 

Si bien Uruguay es un país pequeño, su territorio está marcado por dinámicas culturales diferentes. ¿Cómo incide o influye tu experiencia de vida en una zona de frontera en tus procesos creativos?

Es muy inspirador. Pero mi infancia estuvo marcada por el mundo de una madre poeta, Laura Martínez, siempre traduciendo todo al lenguaje escrito. Creo que eso ayudó mucho. Yo vivo en Melo, y cuando no estoy acá, escribo desde sus calles, su silencio.

 

¿Qué proyectos tenés en carpeta?

Seguir presentando Marimorena. Y después otro disco que hice musicalizando a una poeta, maestra y titiritera melense, Teresita Cazarré, en mi pueblo. Un disco que edité gracias a Ernesto Díaz y Julio Brum, antes de la pandemia, pero qué presenté pocas veces en vivo. Además, estoy musicalizando el primer libro que mi madre escribió. Fue en segundo de la escuela, para su maestra. Poemas de Chantal y su estrella. Lo próximo es seguir con canciones nuevas que vienen apareciendo en letra y música. Sobrevivir a todo este tiempo de retroceso que nos ha tocado vivir, que no es poco.

Perfil

Patricia Robaina nació en Melo, el 2 de octubre de 1983, en una vivienda humilde de la capital de Cerro Largo. Su infancia estuvo marcada por la música y la poesía que recibía de la voz de su madre, la poeta Laura Martínez Coronel. Es la mayor de nueve hermanas y hermanos. Sus comienzos en la música fueron de forma autodidacta, iniciando su carrera de cantante a los nueve años, en el Coro Departamental de Cerro Largo.

Se ha presentado en muchos escenarios de Montevideo, del interior y del exterior, y para sus proyectos ha contado con la colaboración de destacados artistas como Leo Maslíah, Matías Romero, Ernesto Díaz. En la canción “La hora de la tierra en que tú duermes”, de su último disco, Marimorena, participó el artista brasileño Chico Cesar.

Sus tres primeros discos fueron Canciones para responder lo que nadie pregunta (2016, Perro Andaluz), Cancionero de juguete (2019, Papagayo Azul), Críptico (2020, independiente).

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