Biografía del Uruguay

¿Quiénes somos?

Por Leonardo Borges

Quiénes somos y hacia dónde vamos son dos de las preguntas más repetidas y visitadas por los seres humanos a lo largo de la historia. No es cuestión de que definan al ser, sino que este ser se pregunta sobre su propia existencia una y otra vez, ya sea en clave espiritual o filosófiao o meramente lúdica. Las naciones repiten este patrón y las historias nacionales son el caldo de cultivo de respuestas, muchas veces (o en general) plagadas de mesianismo. El romanticismo parió estas historias nacionales, repletas de respuestas autocomplacientes, pero esencialmente necesarias.

Al intentar definir los momentos por los que ha pasado nuestra nación (hoy en día está en duda esa concepción), podríamos de forma lúdica bucear por las diferentes épocas y ver una línea de tiempo, una soga que ate a aquellos orientales con estos uruguayos. Solo a vuelo de pájaro, quienes fuimos y sobre todo quienes somos.

La historia de este territorio es de corta data, en relación con otras naciones del viejo mundo, pero es lo suficiente para hacernos una idea de quiénes fuimos.

Fuimos tierra solitaria (para el europeo) y nativos. Hace aproximadamente 12.000 años el trozo de tierra que hoy reconocemos como el Uruguay fue poblado por indígenas. Guenoas-minuanos, charrúas, guaraníes, chanaes, bohanes y pampas fueron llenando los espacios deshabitados de este rincón perdido en el sur. Muchas preguntas quedan todavía sin responder sobre los primeros habitantes de estas tierras. Las primeras referencias a ellos las tenemos a través de los españoles, pues allí hacen a la historia, pero comienza su final. Una página en blanco.

También fuimos conquista y colonización. Banda Oriental era tan solo uno de los nombres con los que se bautizó al territorio del actual Uruguay. Banda de los Charrúas, también Banda Norte del Río de la Plata; más tarde Estancia del Mar era otra de las formas de denominar a estas tierras desconocidas y salvajes para los conquistadores. Esta llanura levemente ondulada no ofrece ni oro ni plata, ambrosia que saciaba la sed de los conquistadores. De esta manera, la colonización del territorio se hizo tardía y lenta. Los pocos intentos que se dieron fueron tan efímeros como intrascendentes. Don Pedro de Mendoza fue el primer adelantado del Río de la Plata y debió ceder ante la fuerza avasallante de los “Zechurrúas”, pasando a la otra orilla y fundando, por primera vez, Nuestra Señora Santa María del Buen Aire. El 2 de febrero de 1536, tras el descubrimiento (para los europeos) y las conquistas, devino la colonización de los territorios.

Primero llegó el ganado; tiempo después…, los pobladores.

Fuimos pradera. “… se da de todo con gran abundancia y fertilidad y la tierra es buena para todo género de ganados […] se pueble esta tierra; en pocos años vendrá a ser muy próspera y de mucho provecho”. Hernandarias. Carta al rey. 2 de julio de 1608.

El ganado fue introducido en la llanura levemente ondulada por Hernando Arias de Saavedra (Hernandarias) a partir de 1611, en la isla del Vizcaíno, en las bocas del Río Negro. Una nueva introducción se hizo en 1617, en el Río Negro, enfrente a la isla de San Gabriel. Y más tarde los jesuitas hicieron lo propio. De ahí en más, ya nada sería igual.

Fuimos frontera. Tras la reproducción acelerada de aquellos animales y la importancia que comenzó a tener el cuero, la Banda era ahora una pradera apetitosa. Llegaban los faeneros y los accioneros desde la Banda Occidental. Pando, Rocha, Pintado, Garzón… eran algunos faeneros, que acampaban en las localidades que hoy llevan sus nombres. Los bandeirantes desde el imperio enemigo, que formaban bandeiras en busca de ganado o esclavos. Y los piratas y bucaneros a las playas del este, en busca del cuero.

España y Portugal comenzaron a luchar por estas tierras en una lucha de imperios. La banda comenzaba a ser territorio de marca, una frontera entre dos imperios. El 1° de enero de 1680 los portugueses fundan Nova Santísima Colonia do Sacramento. Una cachetada a sus vecinos y competidores en la península ibérica.

Fuimos puerto. El 19 de enero de 1724 se inicia la fundación de San Felipe y Santiago de Montevideo. Fundada por Bruno Mauricio de Zabala, como respuesta a la llegada portuguesa, el 22 de noviembre de 1723. Pero lo cierto es que la bahía acogedora y de aguas profundas se convirtió en un puerto muy importante.

Fuimos ingleses. Entre 1806 y 1807 el Río de la Plata sufrió las invasiones inglesas. En el contexto de las Guerras Napoleónicas en Europa, los ingleses decidieron recalar en estos lares. Tras una primera incursión fallida en Buenos Aires, repelida con ayuda de los montevideanos, lo que le valió el título de “Muy Fiel y Reconquistadora Ciudad”, en 1807 lograron tomar Montevideo. La sitiaron durante 18 días y lograron ingresar por una brecha que abrieron en la muralla, allí en la calle homónima.

Nos dejaron un diario La Estrella del Sur, y la palabra brecha y su significación.

Fuimos revolución. En 1810 estalló la revolución por estas latitudes. Fue el 25 de mayo cuando la Junta Grande forma el primer gobierno patrio. En la Banda Oriental estalla el 28 de febrero de 1811. A partir de esa fecha se inicia el proceso que se conoce como Revolución Oriental.

Fuimos unión. La revolución en la Banda Oriental se llevó adelante bajo la bandera de cuatro pilares: la independencia de España, la república y la igualdad, la autonomía y la federación, y la justicia social.

En 1815 se formó la Liga Federal con algunas provincias, esperando concretar la unión. La vieja banda ya era provincia.

Fuimos portugueses y fuimos brasileños. En 1817 las fuerzas portuguesas invadieron y sofocaron los estertores de la rebelión oriental. Carlos Federico Lecor pasó a ser el líder absoluto de esta provincia. En 1822 tras el Grito de Ypiranga comenzamos a formar parte del Imperio el Brasil.

Fuimos estado independiente (o eso creímos). Entre 1823 y 1830 los sucesos llevaron a una nueva revolución, pero el sueño de la unión naufragó y se convirtió en el sueño de la independencia. Desembarcos, batallas, apoyos provinciales y sobre todo diplomacia inglesa culminaron con el resultado palpable y latente: el Estado Oriental de Uruguay.

Fuimos facciones y partidos. Después de nueve años de vida, una guerra de grandes dimensiones sumergió nuevamente a la vieja banda en el caos y el desorden. La Guerra Grande, con sus etapas y bemoles, sus alianzas e invasiones se convirtió en una petit guerra mundial del siglo XIX. Le insumió al país 12 años de enfrentamientos, pero fue el parto de los partidos políticos, nacidos de divisas y bandos.

Fuimos guerras y mas guerras. 71 levantamientos armados en 74 años marcan la impronta del Uruguay del siglo XIX. Fuimos realmente guerras y más guerras.

Fuimos modernización. A fines del siglo XIX, un proceso regional nos llevó a ingresar por primera vez en la historia en la economía mundial, vendiendo el producto que Inglaterra necesitaba con cierta prisa: la lana. Ferrocarriles comenzaron a transitar por los campos inmensos, interminables, las líneas telegráficas llenaban los espacios, alambrados y ganado marcado, policía rural merodeando fueron, a su vez, progreso y también causa de marginación.

Fuimos por fin un país democrático. El siglo XX comenzó con la última revolución de envergadura, que enfrentó a dos Uruguay, que en esencia tenían más para compartir que para luchar. Finalmente se saldó con el fin de las revueltas (de los sables) y el inicio del Uruguay de las urnas. Fuimos un país educado y generación del 900.

Fuimos campeones del mundo y volvimos a ser campeones de mundo, y nos lo creímos.

Fuimos mujeres votando. En 1927 en Cerro Chato votó por primera vez la mujer en Sudamérica. En 1938 por primera vez votó la mujer en una elección nacional en Uruguay. Fuimos pioneros.

Fuimos sociedad hiperintegrada. Fuimos crisis económica y crisis política.

Los años 60 marcaron el inicio de una crisis económica, política y social de dimensiones nunca antes vistas en estas tierras. Fuimos enfrentamiento y guerrilla.

Fuimos terrorismo de Estado. El 27 de junio de 1973, Juan María Bordaberry en connivencia con los militares iniciaba un proceso dictatorial que duró 12 años. Fuimos un no y fuimos un río de libertad.

Fuimos restauración y el sueño del Mercosur. Fuimos rotación de partidos. Fuimos viento de cola y nuevas leyes.

Somos el resultado de nuestras historias, destinos y devenires, y todos aquellos protagonistas no son más que pequeñas esquirlas de esa granada.

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