Crecimiento y redistribución: Reporte de Economía y Desarrollo de CAF

El último Reporte de Economía y Desarrollo de la Corporación Andina de Fomento (CAF), RED 2018, cuyo título es Instituciones para la productividad: hacia un mejor entorno empresarial, está dedicado a realizar un diagnóstico de la situación de la productividad en América Latina y a proponer una agenda de políticas para aumentarla. En el caso de Uruguay, la pregunta central es: ¿qué políticas podrían implementarse en los próximos años para mejorar la eficiencia con que se combinan los recursos productivos para producir en el país?

Crecimiento y redistribución: Reporte de Economía y Desarrollo de CAF

Por Víctor Carrato

 

El reciente período de crecimiento económico acelerado de Uruguay muestra que, cuando va acompañado de políticas redistributivas y de provisión de servicios sociales, el crecimiento permite la reducción de pobreza y la mejora generalizada de los niveles de bienestar.

Más allá de los vaivenes del ciclo económico, la pregunta de cómo lograr un crecimiento sostenido en el largo plazo está entre los temas prioritarios de la agenda de políticas económicas en Uruguay.

 

Instituciones, productividad y desarrollo

En 1960 el habitante latinoamericano promedio tenía 20% del ingreso de un estadounidense típico. Hoy, la situación sigue siendo prácticamente la misma. Otros países, por el contrario, han mostrado importantes avances en el mismo período: España pasó de un tercio a dos tercios del nivel de ingreso per cápita de Estados Unidos (EEUU), mientras que Corea del Sur pasó del 7% al 67%. América Latina, en cambio, tiene aún por delante el desafío de reducir significativamente la enorme y persistente brecha de ingresos por habitante con respecto a los países más desarrollados.

El principal responsable de ese rezago es la baja productividad. A su vez, este rezago se debe, principalmente, a una muy baja productividad de todos los sectores que conforman sus economías más que a una concentración de recursos en sectores de particularmente baja productividad.

 

La baja productividad como problema

“El producto per cápita de un país puede descomponerse en: i) la fracción de la población en edad de trabajar que se encuentra activa, esto es empleada o buscando empleo; ii) la fracción de la fuerza laboral que se encuentra empleada; iii) las horas trabajadas por el trabajador promedio; y iv) el producto por hora trabajada”. Es decir, el producto por habitante depende de cuántas horas dedica la persona promedio a trabajar y con qué productividad lo hace.

“Por su parte, el producto por hora de trabajo depende de tres componentes: uno asociado con la contribución del capital físico (representado por maquinaria y equipos, edificios, etc.), otro que representa la contribución del capital humano (relacionado con las habilidades de los trabajadores) y un tercero que refleja la contribución de la Productividad Total de los Factores o PTF (la cual mide la eficiencia con la que se combinan el capital físico y el humano para la producción de bienes y servicios)”, explica el documento.

¿Qué componentes del producto per cápita tienen mayor importancia relativa en la región?

El bajo PIB per cápita de la región se debe exclusivamente a la productividad (y no a la cantidad) de las horas trabajadas.

“Por su parte, la brecha en la productividad por hora trabajada es explicada, principalmente, por la brecha en PTF y, en menor medida, por diferencias de capital humano. En efecto, la PTF de la región es apenas 37% de la de EEUU, mientras que el capital humano por trabajador es 71% del de dicho país. Para poner la brecha de productividad en perspectiva, si la PTF de la región fuera la de EEUU, el producto por habitante sería alrededor de 70% del de EEUU en vez de 26%. Es por eso que América Latina solo podrá reducir significativamente su brecha de ingresos frente al mundo desarrollado en la medida en que incremente la productividad total de los factores”, concluye el reporte.

 

Productividad y crecimiento

Como se sabe, la cantidad de bienes y servicios per cápita que se produce en un país es un determinante fundamental del nivel de bienestar que pueden alcanzar sus habitantes.

Las teorías de crecimiento económico explican al menos dos determinantes próximos del crecimiento en el mediano plazo. Ellos son la acumulación de capital físico asociado a los procesos productivos por un lado y el capital humano, desde una perspectiva tanto cualitativa como cuantitativa. Pero además de estos factores existen otros elementos que son al menos tan relevantes como los anteriores. Estos componentes que quedan por fuera, y que hacen al uso eficiente de los factores productivos, suelen agruparse en la PTF. La evolución de la PTF permite obtener una idea del impacto de aquel progreso tecnológico, que no es incorporado directamente en los factores productivos, sobre el crecimiento económico.

El potencial del aumento de la productividad se ha mostrado históricamente ilimitado y es el que explica fundamentalmente la explosión del crecimiento económico observado a nivel global en los últimos siglos, subraya el economista Guillermo Alves, de CAF.

Existen tres formas de lograr una mayor producción de bienes y servicios en un país. Primero, si una mayor proporción de la población del país trabaja y trabaja más horas, entonces la producción aumentará. Segundo, la producción puede aumentarse empleando mayor cantidad de maquinaria, tierra y otros recursos materiales. Tercero, con la misma cantidad de trabajo y recursos materiales disponibles en el país, la producción aumenta si mejoran los procesos y la tecnología de las empresas o si el trabajo y los recursos productivos se asignan a las empresas más eficientes. Esta tercera forma es la mejora del nivel de productividad de una economía.

El reporte de CAF se enfoca en las reglas de juego en cuatro ámbitos de la economía: el acceso a insumos y la cooperación entre las empresas, la competencia, las relaciones laborales y el financiamiento para la producción.

Tres conjuntos de políticas relevantes para el caso de Uruguay son recomendadas.

 

Sectores productivos claves

Al analizar cuáles son los sectores que tienen más encadenamientos hacia adelante, es decir, qué sectores son más importantes como proveedores de otros sectores, y por tanto influyen en mayor medida en la productividad de toda la economía, tanto en América Latina como en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), se concluye que se trata mayoritariamente de sectores de servicios. En Uruguay, el reporte muestra que el ranking de los cinco sectores con más encadenamientos hacia delante está compuesto por: 1) Comercio, 2) Servicios Financieros, 3) Servicios a los negocios (incluyendo servicios inmobiliarios, informática, contabilidad, jurídicos), 4) Transporte, y 5) Productos químicos y plástico.

El factor común a varios de los sectores de servicios que aparecen en el ranking es que están sujetos, de distintas formas, a regulaciones por parte del Estado. “Es claro en el caso de los servicios financieros, en los que el sector bancario y el mercado de capitales están ampliamente regulados, pero también en los servicios a los negocios, en los cuales los servicios inmobiliarios, contables y jurídicos operan bajo una serie de regulaciones y registros públicos, y en el sector de transporte, en el que el Estado interviene directamente, por ejemplo, estando a cargo de la provisión de la infraestructura vial. Dada esta importancia del rol del sector público, en cada uno de estos sectores es clave incorporar el objetivo de productividad a la política pública, en la medida que esto puede tener un impacto multiplicador sobre la productividad del resto de los sectores de la economía”, destaca el reporte.

 

Comercio y productividad

Las políticas de integración comercial, como la fijación de aranceles, barreras no arancelarias y los acuerdos comerciales, pueden aumentar la productividad mediante tres vías. Un beneficio clásico de la integración comercial es que los países que se integran asignan sus recursos a los sectores en que son relativamente más productivos, aumentando así la productividad agregada. Un segundo beneficio se da en el ámbito del acceso a insumos para la producción. Por un lado, en un contexto internacional con creciente relevancia de cadenas de valor con eslabones en distintos países, la apertura permite a los productores locales integrarse a esas cadenas. Por otro lado, incluso para productores locales que no están integrados en cadenas de producción globales, los aranceles y barreras no arancelarias encarecen y/o limitan el acceso a insumos de calidad y variedad, impactando así negativamente en su productividad. En tercer lugar, en el ámbito de la competencia, la apertura comercial aumenta los niveles de competencia que enfrentan las empresas locales de los sectores transables (orientados a la exportación), incrementando sus incentivos a innovar y a aumentar así su productividad.

Se aporta el dato que en el período 2009-2015, en Uruguay el aporte de la formación de los trabajadores al producto fue 70% (72% en América Latina) respecto al aporte del mismo factor en EEUU. El aporte de la productividad fue de 47% del de EEUU (39% en la región).

Cuando una economía se abre en el comercio, si bien obtiene beneficios para la productividad, tiene costos, que es necesario incorporar en la estrategia comercial del país.

Por un lado, la reasignación de trabajadores y empresas hacia sectores de actividad más productivos genera costos en términos de trabajadores que pueden perder sus puestos de trabajo y/o ver afectado su nivel de ingresos. Por otro lado, puede haber sectores de actividad que necesitan un tiempo de protección para alcanzar mayores niveles de productividad y que la apertura podría limitar su desarrollo. Además de ser tenidos en cuenta en la estrategia comercial en sí, estos costos pueden mitigarse con políticas de subsidios específicos, se advierte.

 

Trabajo y productividad

En relación al rol del trabajo, la productividad de una economía depende tanto de cómo las relaciones laborales impactan la productividad dentro de las empresas como de la asignación de los trabajadores entre empresas y sectores de actividad más y menos productivos. Las regulaciones laborales influyen en la productividad a través de ambos márgenes y su diseño debe contemplar el objetivo de productividad en conjunto con otros objetivos clásicos de las regulaciones laborales, como la distribución del ingreso y el bienestar de los trabajadores en sus puestos de trabajo, entre otros.

El economista uruguayo Gabriel Burdín ha analizado y realizado un conjunto de propuestas sobre ambos márgenes del impacto de las regulaciones laborales en la productividad para el caso uruguayo.

Más allá de las regulaciones laborales, en base al reporte de CAF podemos hacer un par de consideraciones adicionales sobre trabajo y productividad en Uruguay.

Por un lado, en términos de la eficiencia de la asignación de los trabajadores a las tareas más productivas, un aspecto en que la región está rezagada, y Uruguay no es la excepción, es en la participación laboral de las mujeres.

En Uruguay, en 2015, la proporción de mujeres que estaban empleadas o que buscaban empleo era 18 puntos porcentuales menor a la de los hombres. Una menor participación laboral de las mujeres impacta la productividad en la medida que hay trabajadoras talentosas que permanecen inactivas y, adicionalmente, este y otros datos podrían ser indicativos de que, dentro del universo de trabajadoras activas, estas podrían enfrentar discriminación que redunde en que no puedan acceder a los puestos en los que su trabajo sería más productivo

Por otro lado, en la región hay mucho espacio para incrementar el producto per cápita mediante el incremento de la educación formal de los trabajadores. Debido al rezago estructural en la tasa de culminación de la educación media, tema que ha sido abordado en profundidad en razones y personas, por ejemplo, por Fabiana Espíndola y Mariana Zerpa (entre otras), Uruguay está levemente por debajo de la región en cuanto a la contribución de la educación formal de sus trabajadores al producto per cápita, por lo cual esta es un área pendiente de mejora. Más allá de esta contribución directa al producto per cápita, la mayor formación de los trabajadores puede también incrementar el producto per cápita vía una mayor productividad en la medida que la formación de los trabajadores incrementa su capacidad de innovación, de adopción de nuevas tecnologías y de mejora de los procesos de trabajo.

Además de estos tres conjuntos de políticas, el reporte profundiza en un amplio conjunto de políticas con potencial de aumento de la productividad. En particular, dos ámbitos analizados que son también claves para el incremento de la productividad en Uruguay son los temas de defensa de la competencia, tema sobre el que Sebastián Fleitas ha escrito, y el acceso a financiamiento para la producción, que muestra a Uruguay con un nivel de crédito inferior a la media de la región.

Un estudio reciente para EEUU mostró que entre 20% y 40% del crecimiento económico que ocurrió en ese país entre 1960 y 2010 podría haberse debido a la mejor asignación del trabajo producto del aumento de la participación laboral de los trabajadores afrodescendientes y las mujeres.

 

El modelo integral de Uruguay

En junio del año pasado, Eduardo Pereyra, director del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop), declaró que “frente al modelo de competitividad a la baja, basado en reducción de salarios y en empleos de mala calidad, Uruguay tiene una estrategia de desarrollo integral, que no solo mira aspectos económicos, sino también de carácter social y humanos”. Destacó que la negociación colectiva va más allá del salario e incorpora temas de género, productividad y formación profesional.

1 comentario en «Crecimiento y redistribución: Reporte de Economía y Desarrollo de CAF»

  1. Esperemos que se continúe con la misma estrategia de crecimiento y desarrollo.. aunque al nuevo gobierno no le veo uñas para guitarrero,.

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